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Misionero 9
Division  Transeuropea
MISIÓN ENERO-MARZO 2004
Para el 28 de Febrero 
del 2004

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Construyen su futuro
Una entrevista con evangelistas en el sur de Sudán
Bajo condiciones de trabajo primitivas, estos hombres y mujeres no se desaniman de compartir con su prójimo el evangelio de Jesús.

Los evangelistas de la Palabra en el sur de Sudán han sido llamados por Dios y patrocinados por varias organizaciones para vivir en áreas donde no hay iglesias organizadas. Forman nuevas amistades, guían a las personas a los pies de Jesús, fortalecen y animan a los creyentes y proveen liderazgo para las iglesias. Estos evangelistas permanecen en la región que les han asignado tanto tiempo como sea necesario; estable-cen una congregación central y congregaciones satélites en aldeas circunvecinas.

En la actualidad, hay unos 90 evangelistas de la Palabra en el sur de Sudán, que trabajan con muchas carencias.

El viaje de Daniel
—¿Por qué predicas en los funerales de la aldea? —preguntó el sacerdote. Sabía de la costumbre que le permitía a cualquiera hablar en un funeral, pero Daniel aprovechaba la oportunidad para compartir el cuadro bíblico de la segunda venida de Jesús.

—No necesitamos tu religión —dijo el sacerdote—. Ya tenemos una iglesia en este lugar.
Se le había dificultado a Daniel llegar a las personas de la aldea a la que lo habían enviado para evangelizar. Las personas eran amables, pero no les interesaban los estudios bíblicos. Así que Daniel decidió hablar acerca de la resurrección en los funerales públicos. Quería dar a las personas la esperanza de volver a ver a sus seres amados.

Pero su predicación airó al sacerdote que quería que se detuviera. Cuando se negó, el sacerdote les dijo a los dirigentes de la ciudad que Daniel molestaba a las personas y que lo deberían echar de allí.
—No, déjelo en paz —replicaron los dirigentes—. Daniel es un hombre bueno y podría ser que lo que dice sea verdad. Si lo molesta, tal vez le hagamos la vida difícil a usted.

El sacerdote nunca más lo volvió a molestar. La gente comenzó a adorar a Dios junto con Daniel bajo un árbol cada semana. Daniel les explicó la magnitud del amor de Dios por ellos y cómo tener una relación especial con él.

Al no haber ruta de autobuses, Daniel tuvo que realizar el viaje en su bicicleta.
Daniel salió con tres días de anticipación, pero aún así llegó tarde para la primera sesión. Entró al salón con un hoyo en los pantalones debido a los tantos kilómetros que viajó. Estaba tan cansado que se le dificultaba mantener los ojos abiertos, pero tenía tantas ganas de aprender que no cedió al sueño.

Al final de las clases, Daniel regresó a casa armado de conocimientos nuevos y renovada confianza. Después de un año de trabajo, su congregación contaba con 16 miembros y muchos "amigos". El grupo aún se reúne bajo el árbol.

La nueva fe de Baxter
Debido a la guerra civil en Sudán, Baxter tuvo que dejar su casa por mucho tiempo. Mientras anduvo fuera, conoció a unos adventistas y estudió la Biblia con ellos. Se unió a la iglesia adventista. Cuando finalmente pudo regresar a casa, gustosamente compartió su nueva fe con su familia. Para su consternación, a ellos no les interesó lo que tenía para decirles.
—¡Qué tiene de mal la iglesia a la que asistimos? —preguntó el hermano de Baxter—. ¿Por qué tienes que revolver las cosas?

Luego, murió el sobrino de Baxter. En el funeral, Baxter compartió su esperanza que todos pudieran volver a ver a su sobrino cuando Jesús regresara. Después del funeral el sacerdote local lo confrontó.
—¿Quién te dio permiso de predicar aquí? —demandó el sacerdote. Baxter le respondió:
—Mi permiso viene de Jesucristo, quien dijo: "Id a todo el mundo y predicad el evangelio".

El sacerdote se enojó más y amenazó con golpear a Baxter, pero otro señor se interpuso entre ambos.
—No podemos pelear en un funeral —dijo el señor—. Mejor sentémonos y discutamos el asunto cuidadosamente.

Después del funeral Baxter y el sacerdote se sentaron debajo de un mango a conversar frente a 200 personas reunidas. Conversaron varias horas. El sacerdote mencionaba una creencia tradicional y Baxter señalaba lo que decía la Biblia al respecto. Poco a poco las personas que oían comenzaron a comprender la diferencia entre lo que se les había enseñado toda la vida y lo que la Biblia decía al respecto.

Baxter se dispuso a visitar cada hogar en la aldea. Las costumbres locales consideraban que era falta de cortesía no atender a una visita cuando venía a su casa, así que nuevamente, tuvo la oportunidad de compartir su fe con los lugareños. Aun las personas a las que no les interesaba el mensaje, lo escuchaban por cortesía. Los miembros de una familia, no queriendo ofender a su visita, lo invitaron a sentarse y luego salieron de su propia casa para no tener que escucharlo.

Pero Baxter no se dio por vencido. Volvió una y otra vez hasta que algún miembro de la familia lo hubo escuchado. Después de cinco meses de estudio, esta familia estuvo entre las primeras en tomar su decisión en favor de Dios y bautizarse en la iglesia adventista.

Baxter les enseñó a los nuevos creyentes a dar estudios bíblicos y el grupo pequeño pronto se duplicó a 32 miembros. Construyeron una pequeña iglesia y escuela hechas con materiales de la localidad y la congregación sigue creciendo.

El evangelista no visto
William y Charles construyeron una iglesia en una de las aldeas y les pidieron a dos amigos que se unieran a ellos para celebrar reuniones evangelísticas en una aldea cercana. Invitaron a todos los habitantes del lugar a las reuniones y muchos vinieron. Noche tras noche la gente escuchó el mensaje del evangelio pero ni una persona tomó su decisión en favor de la verdad.

Llegó el momento para que los dos evangelistas regresaran a su lugar de origen. Pero antes de partir, Charles quiso tomar una foto del grupo. Los cuatro se subieron a la colina donde tan a menudo habían orado. Los tres se pararon juntos mientras que Charles tomaba la foto.

Cuando él reveló el rollo, encontró no tres sino cuatro varones en la foto. El señor parado al lado de William vestía de blanco y tenía la Biblia en la mano. Los fieles evangelistas estaban seguros de que Dios envió a su ángel para animarlos en su trabajo.

Sabemos que Dios aprueba nuestros esfuerzos, aunque todavía no vemos los resultados. Estamos seguros de que al final habrá frutos.


Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
Estudo Biblico da Semana em Portugues.
Bosquede la lección en Rumano.
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