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Misionero 4
Division  Transeuropea
MISIÓN ENERO-MARZO 2004
Para el 24 de Enero 
del 2004

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Seguros en manos de Dios
por Ciro y Samira

Estos refugiados no tienen un país propio, pero encontraron un hogar con Jesús.

[Pida a una pareja que presente este relato en primera persona.]

Samira: Mi esposo y yo somos de Irán. Irán es un país musulmán pero no fui criada en la fe islámica ni tampoco creyendo en Dios. Después de casarme conocí a una amiga musulmana totalmente comprometida con su religión. Me invitaba a ceremonias religiosas privadas en el hogar de otras personas y trataba de convencerme de que debería creer en Dios. Poco a poco, Dios llegó a ser más real para mí. Comencé a arrodillarme a orar tres veces al día. Oré por mi padre a quien iban a operar del corazón y él sobrevivió la operación. Le agradecí a Dios por oír mi oración. Comencé a sentir paz y seguridad. No practicaba las creencias islámicas pero estaba convencida de que Dios existe y que escucha mis oraciones.

Ciro: Yo temía que Samira se estuviera haciendo musulmana. No me agradó que comenzara a orar. Siempre he creído en Dios, pero había visto demasiada corrup-ción y pretensión entre los maestros del islam.

Samira: Los padres de Ciro vivían en Suecia y decidimos visitarlos después que naciera nuestra hija.  Yo era miembro de un grupo estudiantil democrático que estaba contra el gobierno en Irán. Había permitido que el grupo se reuniera en nuestro departamento. Sabíamos que era ligo ilegal y peligroso, pero estábamos seguros que no nos habían detectado. Sin embargo, unos días después de llegar a Suecia nos enteramos de que algunos de nuestros amigos habían sido arrestados y encarcelados. De alguna forma supe que habían cateado nuestro departamento en nuestra ausencia y estaba segura de que los investigadores habían hallado suficientes evidencias como para arrestarnos al momento de regresar a Irán. ¡No nos animamos a volver a casa! En un abrir y cerrar de ojos, nuestras vidas cambiaron por completo. 

Ciro: Nuestra vacación y momento de descanso se convirtió en pesadilla. No sabíamos qué hacer. Si regresábamos a Irán y nos encarcelaban, ¿quién cuidaría a nuestro bebé? Decidimos no regresar, sino solicitar la condición de refugiados en Suecia. Sentíamos tristeza porque nunca más podríamos ver a nuestros parientes y amigos, ni podríamos recuperar nuestras pertenencias del departamento; pero al menos conservaríamos nuestra libertad. Se nos dio la condición temporal de refugiados y nos ubicaron en un campamento para refugiados mientras el gobierno examinaba nuestro caso.

Nos sentíamos solos y aislados en el campamento de refugiados. No podíamos trabajar, así que nos dispusimos a estudiar el idioma sueco, que esperábamos que algún día llegara a ser nuestro idioma. Además, nos ofrecimos como voluntarios para trabajar en una tienda que vendía ropa usada, sólo para mantenernos ocupados. Ambos sentíamos un vacío en nuestras vidas.

Samira: Un día cuando estaba muy deprimida conocí a un joven en el centro de compras. Tenía aspecto de iraní y me saludó en el idioma persa. Sus palabras me sorprendieron. Dijo:
—Quiero decirte que Jesús te ama.

El señor se llamaba Shahbaz. Me regaló un libro acerca de Jesús. Comencé a hacerle preguntas acerca de Dios y Shahbaz respondía en forma sencilla como para que yo comprendiera. Allí hablamos por más de media hora. Al separarnos, me dio su número telefónico y me prometió venir a la casa para responder mis preguntas.

Al regresar a casa en el centro para refugiados, le conté a mi amiga Mariam acerca de Shahbaz. Sabía que Mariam también tenía muchas preguntas acerca del cristianismo. Mariam y su esposo tam-bién eran refugiados iraníes y tenían los mismos problemas que Ciro y yo. Mariam y yo decidimos que queríamos hablar con Shahbaz acerca de Dios. Les contamos a nuestros esposos y ellos estuvieron de acuerdo.

Ciro: La mayoría de los hombres iraníes no permitirían que otro hombre entre en su casa, pero el esposo de Mariam y yo decidimos que nuestras esposas necesitaban hablar con este joven, así que nos llevamos a los niños al parque mientras que Samira y Mariam estudiaban con Shahbaz. Sabía que Samira se sentía miserable por causa de los giros en nuestra vida. Quería que ella fuera feliz y si el cristianismo le daba paz, haría lo que fuera para ayudarla a encontrar paz. 

Samira: Mariam y yo pasábamos varias horas al día estudiando con Shahbaz. Tanto era el deseo de conocer acerca de Dios que le pedimos a Shahbaz que viniera todos los días. La manera que nos explicaba acerca de Dios era tan clara y pura. Hablábamos en persa y sabía que Shahbaz comprendía nuestras preocupaciones y preguntas. Lo que nos decía y leía de la Biblia era totalmente convincente.

Ciro: Cada noche, después que Shahbaz se iba de nuestra pequeña casa, Samira compartía gustosamente lo que habían aprendido ese día. Así que, aunque el esposo de Mariam y yo no nos reuníamos con Shahbaz, aprendíamos acerca de Dios junto con ellas.

Estaba convencido de que ésta era la verdad e hice los arreglos para reunirme personalmente con Shahbaz. Todo lo que le había dicho a mi esposa me volvió a mostrar en la Biblia. Shahbaz nos invitó a asistir a su iglesia y allí descubrimos que eran un pueblo cuya fe se reflejaba en cada aspecto de su vida. Samira: Sabía que Jesús tocaba a la puerta de mi corazón y lo invité a entrar. Ciro y yo nos bautizamos al completar los estudios bíblicos y unas semanas después, Mariam y su esposo también fueron bautizados. Me sentía muy feliz de haber encontrado a Jesús, pero no sabía que significaría mucho más en los días que estaban por delante. Necesitaba la fuerza que Dios podía proveer.

Ciro: Poco después de nuestro bautismo recibimos la noticia de que la petición de residencia permanente en Suecia había sido negada y que contábamos con escasas cuatro semanas para abandonar el país. Apelamos la decisión del gobierno pero no sabemos lo que el futuro nos depara. Ni siquiera sabemos cuál será nuestro paradero al momento de imprimirse este relato. Lo que sí sabemos es que dondequiera que estemos, estaremos en las ruanos de Dios.

—Ciro y Samira (que no son sus nombres verdaderos) viven ocultos, esperando asilo en un país donde tengan la libertad de adorar a Dios.


Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
Estudo Biblico da Semana em Portugues.
Bosquede la lección en Rumano.
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