El amor persistente de Dios
por Ivaylo Stanoev
A Vladyle encantaba inventar cosas; pero cuando necesitaba una refección,
simplemente la robaba.
Desde pequeño, a Vlady le gustó armar y arreglar cosas.
Cada vez que podía, desarmaba los aparatos eléctricos de
la cocina de su mamá para ver cómo funcionaban. Construía
aparatos nuevos de diferentes partes viejas.
La arrendataria de Vlady
Cuando Vlady tenía 14 años de edad sus padres lo enviaron
a Sofía, la capital de su país, para estudiar electrónica
en una preparatoria técnica. Esperaban que de esa manera pudiera
hacer algo útil con su talento. Después de inscribirlo, debían
encontrarle un lugar para vivir.
Vlady y su papá se dispusieron a buscar por el vecindario cerca
de la escuela. Caminaron por una calle y otra pero no hallaron un lugar
que fuera aceptable. Al atardecer estaban muy cansados y listos para darse
por vencidos. Estaban a punto de regresar a casa cuando vieron a una dama
mayor de edad que venía en su dirección.
—Discúlpeme —dijo el papá de Vlady cortésmente—.
¿De casualidad usted conoce a alguien que le quisiera alquilar una
habitación a mi hijo? Es un alumno nuevo en la escuela técnica.
—Yo alquilo habitaciones en mi casa, pero generalmente a muchachas
y sólo a cristianas. —La dama volvió a mirar a Vlady y a
su padre y se fijó en lo cansados y desanimados que se veían.
—Tal vez pueda hacer una excepción —les dijo—. En realidad tengo
a un muchacho que vive en casa. Podrías quedarte con él.
—Aliviados, Vlady y su padre siguieron a la señora hasta su casa
y miraron la habitación. Estuvieron de acuerdo con el arreglo y
pagaron el alquiler. Le dijeron a la señora que regresarían
en una semana cuando iniciaran las clases.
Fusibles quemados - una advertencia
A Vlady le encantaban las clases que tomaba en la escuela técnica
y se bebía los principios científicos de la electricidad.
Trabajaba arduamente en la escuela y por las noches, a menudo experimentaba
con aparatos eléctricos. Se inventó una máquina que
encendiera su radio cada mañana a las 7:00 a.m., otro aparato que
encendiera la tostadora de pan y cafetera automáticamente para que,
al levantarse, ya estuviera listo su desayuno. La arrendataria no le dijo
nada de sus inventos hasta el momento cuando fundió los fusibles
de la casa.
—Vlady, tendrás que dejar de jugar con la electricidad! —le
advirtió.
—Pero vine a Sofía para estudiar electricidad —respondió
Vlady—. Sólo practico lo que aprendo.
—Pues, está bien —accedió la señora no muy convencida—.
Pero si sigues fundiendo los fusibles, tendrás que buscar otro lugar
donde vivir.
Vlady se enteró que su casera y compañero de cuarto, Todor,
eran adventistas. Vlady consideraba que su religión era extraña
y que no sabían nada acerca de la vida. Cuando Todor trataba de
orar en el cuarto, Vlady encendía el radio y hablaba en voz alta
para distraerlo. Trataba de molestar a la casera también. Ella no
trataba de convencerlo a creer igual que ella, pero sí esperaba
que respetara su religión.
Vlady les contó a sus padres acerca de la religión extraña
de su casera y le gustaba exagerar las historias que le contaban.
Después de soportar varias semanas del abuso propinado por Vlady,
Todor no pudo aguantar más y se mudó a otra casa.
La visión extraña de Vlady
Varias semanas después, Vlady dormía profundamente en
su habitación cuando despertó repentinamente y vio una luz
que iluminaba el cuarto entero. Al mirar la luz detenidamente, vio un rostro
brillante en. medio de ella. Vlady sintió la convicción de
que era Jesús, aunque el rostro no tenía el aspecto de los
cuadros religiosos que había visto en las iglesias. El rostro era
radiante, la piel suave y lisa, no pálida ni de mejillas sumidas.
A Vlady se le figuró que Jesús sabía todo lo que había
hecho, las cosas que se había robado y las mentiras que había
dicho.
Vlady sintió miedo.
—Te prometo que ya no voy a mentir —dijo en voz baja—. Nunca más
diré una mentira. —Hizo una pausa y el rostro lo seguía mirando—.
No volveré a robar tampoco. —añadió. Finalmente el
rostro se fue desvaneciendo poco a poco. Vlady quedó profundamente
dormido hasta la mañana siguiente.
Después del encuentro
A la mañana siguiente Vlady le contó a su casera acerca
de la visión. Describió la apariencia física del Ser
y cómo parecía hablarle sólo con la mirada. La señora
tomó la Biblia y leyó algunos versículos. Y "resplandeció
su rostro [de Cristo ] como el sol y sus vestidos se hicieron blancos como
la luz" (Mateo 17:2). Luego volteó unas páginas y leyó:
"Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende.
Por sueño, en visión nocturna, cuando el sueño cae
sobre los hombres, cuando se adormecen sobre el lecho" (Job 33:14, 15).
—¡Eso es exactamente lo que vi! — exclamó Vlady—. Sabía
que era Jesús. — Por una semana seguía pensando en la visión.
Su casera lo invitó a un programa juvenil en la iglesia y Vlady
aceptó ir. Los jóvenes hablaban de Jesús de una manera
tan convincente que Vlady estaba más seguro de que Jesús
era real y que le habló por medio de un sueño. Comenzó
a asistir a la iglesia cada sábado y estudiaba la Biblia para aprender
más acerca de Cristo. Recordó que Todor le dijo que orara
cuando tenía problemas. Vlady lo intentó y vio que realmente
funcionaba.
La vida de Vlady cambió radicalmente. Desarmó todas sus
invenciones y, cuando era posible, regresó las partes robadas a
sus dueños. Dejó de mentir y de robar. Todor se sorprendió
de verlo en la iglesia y cuando supo de su conversión, se puso muy
feliz. Se volvió a mudar a la casa de la anciana para compartir
la habitación con Vlady. Con el tiempo, ambos muchachos llegaron
a ser amigos inseparables.
La vida de Vlady había estado llena de invenciones antes de encontrar
a Cristo. Después de hallar al Señor, su vida ha estado llena
de Cristo. En vez de llegar a ser un electricista, Vlady llegó a
ser un pastor en Bulgaria. Pero sigue usando su conocimiento y habilidades
técnicas para mejorar las cosas en su iglesia.
Ivaylo Stanoev es pastor en Bulgaria.
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