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Lee Para el Estudio de esta
Semana: Isaías 14:12; Hechos 26:9-19; Romanos 1:7; 1 Corintios 1:3;
Gálatas 1:11-17; Efesios 3:11, 12; Colosenses 1:20, 21; Apocalipsis
12:7.
UNA CARTA DE CELEBRACIÓN.
La semana pasada vimos que, al terminar el tercer viaje misionero y en
camino a Jerusalén, Pablo anunció a los efesios que ninguno
de ellos “verá más mi rostro” (Hech. 20:25). Estaba en lo
cierto. Pablo pronto sería arrestado en Jerusalén y finalmente
encarcelado en Roma. Lejos de las presiones de las fronteras misioneras
y encerrado en la prisión del César, Pablo reflexionó
sobre su vida como apóstol a los gentiles (Efe. 3:8).
Desde la soledad de su prisión,
el anciano apóstol celebró el maravilloso compañerismo
que tuvo en su vida con Jesús, al escribir sus epístolas
“de la prisión”: Filipenses, Colosenses, Filemón y la que
estamos estudiando ahora: Efesios.
La carta a los Efesios no trata
acerca de ningún problema específico, doctrinal o social.
Celebra el gozo del compañerismo, de las relaciones y de la unidad
en Cristo. También es una gran expresión de gratitud y alabanza
por lo que Dios ha hecho por medio de Cristo en la creación de su
iglesia.
Un Vistazo a la Semana: ¿Por
qué Pablo tenía tanta confianza en su vocación? ¿Qué
es un apóstol? ¿Qué es un santo? Cuando la Biblia
habla de paz, ¿qué quiere decir? ¿Qué quiere
decir Pablo por medio de la frase en Cristo? |
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Domingo
2 de octubre 2005
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El Autor: Pablo.
“Pablo, apóstol de Jesucristo
por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que
están en Éfeso” (Efe. 1:1).
Al iniciar su carta a los Efesios,
inmediatamente se refirió a sí mismo como un apóstol.
En el dialecto griego en que escribió Pablo, esta palabra lleva
en sí la idea de ser un embajador, un enviado o un mensajero; un
título realmente apropiado para describir la vida y el ministerio
de Pablo, que, verdaderamente, era portador de un mensaje para entregar
como representante de Dios ante el mundo.
En los evangelios, la palabra
apóstol se usa casi exclusivamente con referencia a los doce a quienes
Jesús llamó y envió, conocidos, por supuesto, como
los Doce Apóstoles (ver Mat. 10:2-4; Mar. 3:14-19; Luc. 6:13-16).
Aunque él no formó parte de los doce discípulos originales,
Pablo usa el término aquí en Efesios, y en numerosos otros
lugares, como credenciales con referencia a sí mismo, porque él
estaba seguro de su llamamiento.
¿Por qué y de
qué modo defendió Pablo su autoridad apostólica? Gál.
1:1; Gál. 1:11-17; 1 Cor. 9:1, 2; Hech. 26:9-19.
Pablo nunca tuvo ninguna duda
acerca de su llamado al apostolado. La experiencia decisiva del camino
a Damasco tuvo un efecto profundo sobre él, y fue en ese encuentro
personal con Jesús que él recibió su llamamiento,
escogido como un instrumento especial a los gentiles (Hech. 9:15; 22:21).
Desde ese momento en adelante, él ya no era propiedad de sí
mismo; ahora pertenecía a Jesús. Fue la voluntad de Dios
que él fuera un apóstol, un embajador, un enviado, un mensajero
de Jesucristo. Fue un llamado que Pablo aceptó con todo su corazón.
Su vida nunca fue igual después de esta experiencia suprema. Ni
la iglesia ni el mundo lo fueron tampoco.
Pablo tuvo una dramática
experiencia de conversión en el camino a Damasco. Pocas personas
que son llamadas tienen un encuentro tan dramático con Dios. No
obstante, Dios todavía llama hoy a las personas. ¿Cómo
experimentaste tú el llamado de Dios en tu vida? Si alguien te preguntara:
¿A qué te llamó Dios?, ¿qué le dirías? |
Los Receptores: Los Santos en
Éfeso.
La carta fue dirigida “a los
santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso”
(Efe. 1:1). La iglesia primitiva aceptó, casi universalmente, que
la Epístola fue escrita a la iglesia de Éfeso, pero algunos
manuscritos antiguos importantes omiten la frase en Éfeso, y de
allí surge la controversia respecto de si la epístola fue
originalmente destinada a los efesios. Los eruditos conservadores generalmente
aceptan que la epístola fue dirigida a Éfeso, pero como una
carta que debía circular entre otras iglesias del Asia. Eso explicaría
por qué Pablo omite cualquier referencia a personas o problemas
locales; más bien, celebra la obra de Cristo desde una perspectiva
universalista y cósmica, abarcando la obra de Dios en los lugares
celestiales, la obra de Cristo en la Cruz y la guerra de la iglesia “contra
principados, contra potestades” (Efe. 6:12).
Pablo emplea la palabra santos
con bastante frecuencia en sus epístolas. De las 51 veces que se
usa la palabra en el Nuevo Testamento, 39 se encuentran en los escritos
de Pablo. A continuación se presentan 5 de estos casos. Estudia
cada uno, y nota las implicaciones que tienen para el significado de santos.
Apoc. 14:12; 1 Cor. 1:2; Efe. 4:12; Efe. 5:3; Col. 1:26.
Santos no se refiere a un grupo
espiritualmente distinguido sino, más bien, a todos los creyentes.
Literalmente significa puestos aparte, y aquí, separados en Cristo
Jesús para ser fieles en él. La idea común de que
santos son aquellas personas sin pecado y moralmente perfectas es extraña
al uso que el Nuevo Testamento confiere a la palabra. Aunque santos son
“los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apoc.
14:12), el énfasis no está puesto tanto en la perfección
moral como en la fidelidad a Jesús. Un santo es un pecador salvado
por la gracia de Dios.
Además, los santos de
Éfeso están en Cristo Jesús. Todos los que han aceptado
a Cristo tienen dos direcciones: en Éfeso y en Cristo: en este mundo
y en el mundo por venir.
“A una niñita que
adoraba en un templo que tenía muchos vitrales [ventanas con figuras
compuestas de vidrios de colores] se le preguntó qué era
un santo. ‘Un santo es una persona a través de la cual brilla la
luz’, respondió. Un santo es alguien cuya vida –lenguaje, hechos,
actitudes, relaciones– señala a Jesús” (Life Application
Bible Commentary: Ephesians, p. 4). ¿Cuán adecuadamente señalaron
a Jesús tus hechos y palabras en el día de ayer? Si pudieras
hacer algo de nuevo, ¿qué harías? |
Gracia y Paz.
“Gracia y paz a vosotros, de
Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Efe. 1:2).
Pablo usaba la expresión
“gracia y paz” como parte de su saludo acostumbrado en la mayoría
de sus epístolas (Rom. 1:7; 1 Cor. 1:3; 2 Cor. 1:2; Gál.
1:3; Fil. 1:2; Col. 1:2; etc.). La palabra para gracia, que se usa aquí,
era diferente de la forma corriente de saludo en griego, que generalmente
expresaba un deseo de salud y prosperidad. En lugar de saludar a sus lectores
con salud y buenos deseos, Pablo emplea una palabra para gracia que estaba
comenzando a adquirir un significado nuevo en el marco de la fe cristiana,
y enfatizaba el favor inmerecido de Dios hacia los pecadores. Sólo
mediante esta iniciativa y amor de parte de Dios es que alguno puede ser
salvado del pecado; un pensamiento que Pablo enfatizará más
tarde: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Dios” (Efe. 2:8).
Además de la gracia,
Pablo deseaba que sus lectores tuvieran paz.
La muerte y la resurrección
de Cristo trajeron un nuevo significado a la idea de la paz, y abrieron
puertas muy amplias de experiencias y relaciones nuevas entre los seres
humanos y Dios, y entre los seres humanos entre sí. Lee los siguientes
versículos: Juan 14:27; Romanos 5:1; Efesios 2:14, 15; 6:15. ¿De
qué manera entiendes el concepto de paz expresado en ellos?
La gracia y la paz provienen
“de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Efe. 1:2). El versículo
pone a Cristo y al Padre en una posición de igualdad, reconociendo
así implícitamente la divinidad de Jesús. Sin Jesús,
la gracia de Dios no podría haberse manifestado a la humanidad;
ni hubiera sido posible tampoco tener paz entre Dios y los pecadores. Por
eso, el foco de la Epístola es lo que Dios ha hecho en Cristo. Él
es nuestra redención. Somos salvados por causa de su gracia. Él
es nuestra paz; él es la base de nuestra nueva relación con
el Señor.
¿De qué
modo has experimentado la paz de Dios? ¿En qué forma se diferencia
de la clase de paz que encuentras en el mundo? ¿Qué podrías
necesitar hacer con el fin de conocer y experimentar mejor la clase de
paz que Dios nos ofrece? |
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Miércoles
5 de octubre 2005
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El Tema: La Unidad.
“Dándonos a conocer
el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual
se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas
en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así
las que están en los cielos, como las que están en la tierra”
(Efe. 1:9, 10).
Lee otra vez los dos versículos
transcritos arriba. Nota el tema básico que se presenta allí:
la unidad. ¿A quién desea Dios unificar? ¿De qué
modo tu comprensión del gran conflicto, incluyendo la caída
de Lucifer y de la humanidad, te ayuda a entender la necesidad de esta
unidad? Ver Apoc. 12:7; Isa. 14:12; Col. 1:20, 21.
En estos dos versículos,
Pablo postula la unidad como el tema central de la Epístola. “Pablo
escribe a una iglesia [...] formada por judíos y gentiles, asiáticos
y europeos, esclavos y libres, representantes todos de un mundo resquebrajado
que debía ser restaurado a la unidad en Cristo. Esto implicaba la
unidad de persona, familia, iglesia y [...] asegura la unidad del universo
de Dios” (6 CBA 993).
El concepto de Pablo de unidad
tiene dos dimensiones. La primera se refiere a la iglesia, en la que judíos
y gentiles han sido reunidos en un solo cuerpo. La segunda es universal,
y en ella todas las cosas, en el cielo y en la tierra, avanzan hacia la
unidad definitiva en Cristo.
La fuente, el motivo y los medios
para esta unidad entre los seres humanos y en el universo no deben ser
ubicados en las necesidades y las capacidades humanas o en algún
proceso de tipo evolutivo, histórico o mecánico en la naturaleza.
El libro a los Efesios señala un camino más elevado y seguro:
habla acerca de la unificación definitiva en el universo según
la mente y la voluntad de Dios. Todos los sucesos se mueven en armonía
con su “voluntad, según su beneplácito, el cual se había
propuesto en sí mismo” (Efe. 1:9).
En la iglesia cristiana debe
poder vislumbrarse, aquí y ahora, un pequeño esbozo de esta
asociación universal; esto es lo que enseña Pablo a los efesios.
¿Por qué
razón la unidad en la iglesia es tan importante? ¿Qué
sucede cuando existe desunión, discordia y disensión? ¿Quién
resulta herido? ¿Quién recibe el impacto? ¿De qué
maneras prácticas puedes tú, como individuo, promover una
atmósfera de unidad en la iglesia? |
La Clave: En Cristo.
La expresión en Cristo
y sus variaciones aparecen unas doscientas veces en los escritos de Pablo.
En Efesios, es una frase clave que demuestra la profundidad de la comprensión
que tenía Pablo de lo que Dios ha logrado para nosotros y para el
universo caído mediante la vida, la muerte y la resurrección
de Cristo. Las frases En Cristo, junto con, en él y en quien aparece
más de treinta veces en la epístola. La mayoría de
estas referencias se usa de una manera que demuestra que los propósitos
eternos de Dios en la creación, la historia, la redención
y la restauración de nuestra raza han sido realizados por medio
de Cristo. Él es la clave para todo lo que obtenemos de Dios.
De esta manera, Pablo no sólo
reconoce la relevancia de Cristo en su misión encarnada, sino también
afirma con confianza que, aparte de Cristo, no tendríamos salvación
alguna, no habría adopción, ni perdón de los pecados,
ni acceso a Dios, ni revelación de su amor, ni iglesia, ni restauración
cósmica ni tampoco futuro. De esta manera y en toda forma, Efesios
es una epístola centrada en Cristo. Es un himno de loor a Jesús,
sin el cual seríamos “alejados” y “ajenos” (Efe. 2:12).
De acuerdo con los siguientes
versículos, ¿qué logros se han realizado para nosotros
en Cristo? Col. 1:13, 14; Efe. 3:11, 12; Efe. 1:7; Efe. 1:10, 11; 2 Cor.
5:19; Col. 2:10.
Todo lo que tenemos o podemos
esperar, como cristianos, podemos encontrarlo sólo en Cristo. Él
ha hecho por nosotros lo que nunca podríamos haber conseguido por
nosotros mismos. Por esto, le debemos todo; por esto él debe ser
lo primero en nuestras vidas; por esto debemos entregar nuestras voluntades
a él; por eso es una actitud tan imperdonable rechazarlo a él
y lo que él representa para nosotros. Porque, al rechazarlo, rechazamos
la vida misma.
Por cuanto Cristo es de máxima
importancia y plenamente suficiente, él debe ocupar un lugar central
en nuestras vidas. Nuestros hogares, nuestro trabajo, nuestros valores
y nuestra adoración deben tenerlo como eje fundamental. En Cristo,
Dios ha hecho posibles todas las cosas; Cristo, en nosotros, hace que esa
posibilidad se convierta en realidad. ¿Qué cambios prácticos
necesitas efectuar en tu vida personal para mantener a Dios en el corazón
de tu existencia? |
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Viernes
7 de octubre 2005
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Para Estudiar y Meditar:
El apostolado de Pablo: “Pablo
vindicó hábilmente su condición de apóstol
de Cristo. Se declaró apóstol, ‘no de hombres ni por hombre,
sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos’.
Había recibido su comisión, no de los hombres, sino de la
más alta autoridad del cielo. Y su investidura había sido
reconocida por un concilio general en Jerusalén, cuyas decisiones
Pablo había cumplido en todas sus labores entre los gentiles” (HAp
319, 320).
Unidad: “Cuando los hombres
no están vinculados por la fuerza o los intereses propios, sino
por el amor, manifiestan la obra de una influencia que está por
encima de toda influencia humana. Donde existe esta unidad, constituye
una evidencia de que la imagen de Dios se está restaurando en la
humanidad, que ha sido implantado un nuevo principio de vida. Muestra que
hay poder en la naturaleza divina para resistir a los agentes sobrenaturales
del mal, y que la gracia de Dios subyuga el egoísmo inherente en
el corazón natural” (DTG 632).
La obra de Cristo: “Por medio
de la obra redentora de Cristo, el gobierno de Dios queda justificado.
El Omnipotente es dado a conocer como el Dios de amor. Las acusaciones
de Satanás quedan refutadas y su carácter desenmascarado.
La rebelión no podrá nunca volver a levantarse. El pecado
no podrá nunca volver a entrar en el universo. A través de
las edades eternas, todos estarán seguros contra la apostasía.
Por el sacrificio abnegado del amor, los habitantes de la tierra y del
cielo quedarán ligados a su Creador con vínculos de unión
indisoluble” (DTG 18).
Preguntas Para Dialogar:
¿Qué puedes aconsejarle
a alguien que te afirma: “Yo entregué mi corazón a Cristo,
he aceptado su muerte expiatoria en mi favor y procuro obedecerlo de la
mejor manera, según la capacidad que Dios me dio; pero todavía
no siento paz”?
¿Hay algún problema
que divide a tu iglesia local? Si es así, ¿qué pueden
hacer ustedes, como clase, para ayudar a fomentar la unidad?
Como clase, repasen los versículos
indicados en la sección del jueves acerca de lo que ha sido logrado
por nosotros en Cristo. Pide que cada persona elija un aspecto que le resulte
el más importante para ella y que explique por qué lo percibe
como tal. |