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Lección 2
EFESIOS, el evangelio de las relaciones
Para el 8 de Octubre del 2005

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Lección 2: Una epistola sobre relaciones
PARA MEMORIZAR
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efe. 1:3). 
Sábado 1 de octubre 2005
Lee Para el Estudio de esta Semana: Isaías 14:12; Hechos 26:9-19; Romanos 1:7; 1 Corintios 1:3; Gálatas 1:11-17; Efesios 3:11, 12; Colosenses 1:20, 21; Apocalipsis 12:7.

UNA CARTA DE CELEBRACIÓN. La semana pasada vimos que, al terminar el tercer viaje misionero y en camino a Jerusalén, Pablo anunció a los efesios que ninguno de ellos “verá más mi rostro” (Hech. 20:25). Estaba en lo cierto. Pablo pronto sería arrestado en Jerusalén y finalmente encarcelado en Roma. Lejos de las presiones de las fronteras misioneras y encerrado en la prisión del César, Pablo reflexionó sobre su vida como apóstol a los gentiles (Efe. 3:8).

Desde la soledad de su prisión, el anciano apóstol celebró el maravilloso compañerismo que tuvo en su vida con Jesús, al escribir sus epístolas “de la prisión”: Filipenses, Colosenses, Filemón y la que estamos estudiando ahora: Efesios.

La carta a los Efesios no trata acerca de ningún problema específico, doctrinal o social. Celebra el gozo del compañerismo, de las relaciones y de la unidad en Cristo. También es una gran expresión de gratitud y alabanza por lo que Dios ha hecho por medio de Cristo en la creación de su iglesia.

Un Vistazo a la Semana: ¿Por qué Pablo tenía tanta confianza en su vocación? ¿Qué es un apóstol? ¿Qué es un santo? Cuando la Biblia habla de paz, ¿qué quiere decir? ¿Qué quiere decir Pablo por medio de la frase en Cristo? 


Domingo 2 de octubre 2005
El Autor: Pablo.
“Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso” (Efe. 1:1).

Al iniciar su carta a los Efesios, inmediatamente se refirió a sí mismo como un apóstol. En el dialecto griego en que escribió Pablo, esta palabra lleva en sí la idea de ser un embajador, un enviado o un mensajero; un título realmente apropiado para describir la vida y el ministerio de Pablo, que, verdaderamente, era portador de un mensaje para entregar como representante de Dios ante el mundo.

En los evangelios, la palabra apóstol se usa casi exclusivamente con referencia a los doce a quienes Jesús llamó y envió, conocidos, por supuesto, como los Doce Apóstoles (ver Mat. 10:2-4; Mar. 3:14-19; Luc. 6:13-16). Aunque él no formó parte de los doce discípulos originales, Pablo usa el término aquí en Efesios, y en numerosos otros lugares, como credenciales con referencia a sí mismo, porque él estaba seguro de su llamamiento.

¿Por qué y de qué modo defendió Pablo su autoridad apostólica? Gál. 1:1; Gál. 1:11-17; 1 Cor. 9:1, 2; Hech. 26:9-19.

Pablo nunca tuvo ninguna duda acerca de su llamado al apostolado. La experiencia decisiva del camino a Damasco tuvo un efecto profundo sobre él, y fue en ese encuentro personal con Jesús que él recibió su llamamiento, escogido como un instrumento especial a los gentiles (Hech. 9:15; 22:21). Desde ese momento en adelante, él ya no era propiedad de sí mismo; ahora pertenecía a Jesús. Fue la voluntad de Dios que él fuera un apóstol, un embajador, un enviado, un mensajero de Jesucristo. Fue un llamado que Pablo aceptó con todo su corazón. Su vida nunca fue igual después de esta experiencia suprema. Ni la iglesia ni el mundo lo fueron tampoco.

 Pablo tuvo una dramática experiencia de conversión en el camino a Damasco. Pocas personas que son llamadas tienen un encuentro tan dramático con Dios. No obstante, Dios todavía llama hoy a las personas. ¿Cómo experimentaste tú el llamado de Dios en tu vida? Si alguien te preguntara: ¿A qué te llamó Dios?, ¿qué le dirías?


Lunes 3 de octubre 2005
Los Receptores: Los Santos en Éfeso.

La carta fue dirigida “a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso” (Efe. 1:1). La iglesia primitiva aceptó, casi universalmente, que la Epístola fue escrita a la iglesia de Éfeso, pero algunos manuscritos antiguos importantes omiten la frase en Éfeso, y de allí surge la controversia respecto de si la epístola fue originalmente destinada a los efesios. Los eruditos conservadores generalmente aceptan que la epístola fue dirigida a Éfeso, pero como una carta que debía circular entre otras iglesias del Asia. Eso explicaría por qué Pablo omite cualquier referencia a personas o problemas locales; más bien, celebra la obra de Cristo desde una perspectiva universalista y cósmica, abarcando la obra de Dios en los lugares celestiales, la obra de Cristo en la Cruz y la guerra de la iglesia “contra principados, contra potestades” (Efe. 6:12).

Pablo emplea la palabra santos con bastante frecuencia en sus epístolas. De las 51 veces que se usa la palabra en el Nuevo Testamento, 39 se encuentran en los escritos de Pablo. A continuación se presentan 5 de estos casos. Estudia cada uno, y nota las implicaciones que tienen para el significado de santos. Apoc. 14:12; 1 Cor. 1:2; Efe. 4:12; Efe. 5:3; Col. 1:26.

Santos no se refiere a un grupo espiritualmente distinguido sino, más bien, a todos los creyentes. Literalmente significa puestos aparte, y aquí, separados en Cristo Jesús para ser fieles en él. La idea común de que santos son aquellas personas sin pecado y moralmente perfectas es extraña al uso que el Nuevo Testamento confiere a la palabra. Aunque santos son “los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apoc. 14:12), el énfasis no está puesto tanto en la perfección moral como en la fidelidad a Jesús. Un santo es un pecador salvado por la gracia de Dios.

Además, los santos de Éfeso están en Cristo Jesús. Todos los que han aceptado a Cristo tienen dos direcciones: en Éfeso y en Cristo: en este mundo y en el mundo por venir.

 “A una niñita que adoraba en un templo que tenía muchos vitrales [ventanas con figuras compuestas de vidrios de colores] se le preguntó qué era un santo. ‘Un santo es una persona a través de la cual brilla la luz’, respondió. Un santo es alguien cuya vida –lenguaje, hechos, actitudes, relaciones– señala a Jesús” (Life Application Bible Commentary: Ephesians, p. 4). ¿Cuán adecuadamente señalaron a Jesús tus hechos y palabras en el día de ayer? Si pudieras hacer algo de nuevo, ¿qué harías?


Martes 4 de octubre  2005
 Gracia y Paz.
“Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Efe. 1:2).

Pablo usaba la expresión “gracia y paz” como parte de su saludo acostumbrado en la mayoría de sus epístolas (Rom. 1:7; 1 Cor. 1:3; 2 Cor. 1:2; Gál. 1:3; Fil. 1:2; Col. 1:2; etc.). La palabra para gracia, que se usa aquí, era diferente de la forma corriente de saludo en griego, que generalmente expresaba un deseo de salud y prosperidad. En lugar de saludar a sus lectores con salud y buenos deseos, Pablo emplea una palabra para gracia que estaba comenzando a adquirir un significado nuevo en el marco de la fe cristiana, y enfatizaba el favor inmerecido de Dios hacia los pecadores. Sólo mediante esta iniciativa y amor de parte de Dios es que alguno puede ser salvado del pecado; un pensamiento que Pablo enfatizará más tarde: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efe. 2:8).

Además de la gracia, Pablo deseaba que sus lectores tuvieran paz.

La muerte y la resurrección de Cristo trajeron un nuevo significado a la idea de la paz, y abrieron puertas muy amplias de experiencias y relaciones nuevas entre los seres humanos y Dios, y entre los seres humanos entre sí. Lee los siguientes versículos: Juan 14:27; Romanos 5:1; Efesios 2:14, 15; 6:15. ¿De qué manera entiendes el concepto de paz expresado en ellos?

La gracia y la paz provienen “de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Efe. 1:2). El versículo pone a Cristo y al Padre en una posición de igualdad, reconociendo así implícitamente la divinidad de Jesús. Sin Jesús, la gracia de Dios no podría haberse manifestado a la humanidad; ni hubiera sido posible tampoco tener paz entre Dios y los pecadores. Por eso, el foco de la Epístola es lo que Dios ha hecho en Cristo. Él es nuestra redención. Somos salvados por causa de su gracia. Él es nuestra paz; él es la base de nuestra nueva relación con el Señor.

 ¿De qué modo has experimentado la paz de Dios? ¿En qué forma se diferencia de la clase de paz que encuentras en el mundo? ¿Qué podrías necesitar hacer con el fin de conocer y experimentar mejor la clase de paz que Dios nos ofrece?


Miércoles 5 de octubre  2005
El Tema: La Unidad.
“Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Efe. 1:9, 10).

Lee otra vez los dos versículos transcritos arriba. Nota el tema básico que se presenta allí: la unidad. ¿A quién desea Dios unificar? ¿De qué modo tu comprensión del gran conflicto, incluyendo la caída de Lucifer y de la humanidad, te ayuda a entender la necesidad de esta unidad? Ver Apoc. 12:7; Isa. 14:12; Col. 1:20, 21.

En estos dos versículos, Pablo postula la unidad como el tema central de la Epístola. “Pablo escribe a una iglesia [...] formada por judíos y gentiles, asiáticos y europeos, esclavos y libres, representantes todos de un mundo resquebrajado que debía ser restaurado a la unidad en Cristo. Esto implicaba la unidad de persona, familia, iglesia y [...] asegura la unidad del universo de Dios” (6 CBA 993).

El concepto de Pablo de unidad tiene dos dimensiones. La primera se refiere a la iglesia, en la que judíos y gentiles han sido reunidos en un solo cuerpo. La segunda es universal, y en ella todas las cosas, en el cielo y en la tierra, avanzan hacia la unidad definitiva en Cristo.

La fuente, el motivo y los medios para esta unidad entre los seres humanos y en el universo no deben ser ubicados en las necesidades y las capacidades humanas o en algún proceso de tipo evolutivo, histórico o mecánico en la naturaleza. El libro a los Efesios señala un camino más elevado y seguro: habla acerca de la unificación definitiva en el universo según la mente y la voluntad de Dios. Todos los sucesos se mueven en armonía con su “voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo” (Efe. 1:9).

En la iglesia cristiana debe poder vislumbrarse, aquí y ahora, un pequeño esbozo de esta asociación universal; esto es lo que enseña Pablo a los efesios.

 ¿Por qué razón la unidad en la iglesia es tan importante? ¿Qué sucede cuando existe desunión, discordia y disensión? ¿Quién resulta herido? ¿Quién recibe el impacto? ¿De qué maneras prácticas puedes tú, como individuo, promover una atmósfera de unidad en la iglesia?


Jueves 6 de octubre  2005
La Clave: En Cristo.

La expresión en Cristo y sus variaciones aparecen unas doscientas veces en los escritos de Pablo. En Efesios, es una frase clave que demuestra la profundidad de la comprensión que tenía Pablo de lo que Dios ha logrado para nosotros y para el universo caído mediante la vida, la muerte y la resurrección de Cristo. Las frases En Cristo, junto con, en él y en quien aparece más de treinta veces en la epístola. La mayoría de estas referencias se usa de una manera que demuestra que los propósitos eternos de Dios en la creación, la historia, la redención y la restauración de nuestra raza han sido realizados por medio de Cristo. Él es la clave para todo lo que obtenemos de Dios.

De esta manera, Pablo no sólo reconoce la relevancia de Cristo en su misión encarnada, sino también afirma con confianza que, aparte de Cristo, no tendríamos salvación alguna, no habría adopción, ni perdón de los pecados, ni acceso a Dios, ni revelación de su amor, ni iglesia, ni restauración cósmica ni tampoco futuro. De esta manera y en toda forma, Efesios es una epístola centrada en Cristo. Es un himno de loor a Jesús, sin el cual seríamos “alejados” y “ajenos” (Efe. 2:12).

De acuerdo con los siguientes versículos, ¿qué logros se han realizado para nosotros en Cristo? Col. 1:13, 14; Efe. 3:11, 12; Efe. 1:7; Efe. 1:10, 11; 2 Cor. 5:19; Col. 2:10.

Todo lo que tenemos o podemos esperar, como cristianos, podemos encontrarlo sólo en Cristo. Él ha hecho por nosotros lo que nunca podríamos haber conseguido por nosotros mismos. Por esto, le debemos todo; por esto él debe ser lo primero en nuestras vidas; por esto debemos entregar nuestras voluntades a él; por eso es una actitud tan imperdonable rechazarlo a él y lo que él representa para nosotros. Porque, al rechazarlo, rechazamos la vida misma.

Por cuanto Cristo es de máxima importancia y plenamente suficiente, él debe ocupar un lugar central en nuestras vidas. Nuestros hogares, nuestro trabajo, nuestros valores y nuestra adoración deben tenerlo como eje fundamental. En Cristo, Dios ha hecho posibles todas las cosas; Cristo, en nosotros, hace que esa posibilidad se convierta en realidad. ¿Qué cambios prácticos necesitas efectuar en tu vida personal para mantener a Dios en el corazón de tu existencia?


Viernes 7 de octubre  2005
Para Estudiar y Meditar:

El apostolado de Pablo: “Pablo vindicó hábilmente su condición de apóstol de Cristo. Se declaró apóstol, ‘no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos’. Había recibido su comisión, no de los hombres, sino de la más alta autoridad del cielo. Y su investidura había sido reconocida por un concilio general en Jerusalén, cuyas decisiones Pablo había cumplido en todas sus labores entre los gentiles” (HAp 319, 320).

Unidad: “Cuando los hombres no están vinculados por la fuerza o los intereses propios, sino por el amor, manifiestan la obra de una influencia que está por encima de toda influencia humana. Donde existe esta unidad, constituye una evidencia de que la imagen de Dios se está restaurando en la humanidad, que ha sido implantado un nuevo principio de vida. Muestra que hay poder en la naturaleza divina para resistir a los agentes sobrenaturales del mal, y que la gracia de Dios subyuga el egoísmo inherente en el corazón natural” (DTG 632).

La obra de Cristo: “Por medio de la obra redentora de Cristo, el gobierno de Dios queda justificado. El Omnipotente es dado a conocer como el Dios de amor. Las acusaciones de Satanás quedan refutadas y su carácter desenmascarado. La rebelión no podrá nunca volver a levantarse. El pecado no podrá nunca volver a entrar en el universo. A través de las edades eternas, todos estarán seguros contra la apostasía. Por el sacrificio abnegado del amor, los habitantes de la tierra y del cielo quedarán ligados a su Creador con vínculos de unión indisoluble” (DTG 18).

Preguntas Para Dialogar:

¿Qué puedes aconsejarle a alguien que te afirma: “Yo entregué mi corazón a Cristo, he aceptado su muerte expiatoria en mi favor y procuro obedecerlo de la mejor manera, según la capacidad que Dios me dio; pero todavía no siento paz”?

¿Hay algún problema que divide a tu iglesia local? Si es así, ¿qué pueden hacer ustedes, como clase, para ayudar a fomentar la unidad?

Como clase, repasen los versículos indicados en la sección del jueves acerca de lo que ha sido logrado por nosotros en Cristo. Pide que cada persona elija un aspecto que le resulte el más importante para ella y que explique por qué lo percibe como tal.

Arizona En Marcha agradece su voto para Sitios Adventistas.com

Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
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