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Lección 1
EFESIOS, el evangelio de las relaciones
Para el 1 de Octubre del 2005

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Lección 1: La iglesia de Éfeso
PARA MEMORIZAR
“Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor” (Hech. 19:20).
Sábado 24 de septiembre 2005
Lee Para el Estudio de esta Semana: Hechos 19; 20:17-38.

LA IGLESIA DE ÉFESO fue afortunada al haber recibido el ministerio de Pablo.  ¡Imagínate, tener a Pablo como tu pastor! ¡Qué bendición!

También necesitaba tener un pastor como Pablo. La iglesia misma tenía muchos enemigos, algunos tan despiadados como las fieras (1 Cor. 15:32), y esto explica aún más la preocupación de Pablo por la congregación de Éfeso. No es de extrañar que su ministerio allí fuera largo y dificultoso; pero, cuando se fue de allí, lo hizo con la satisfacción que sería la envidia de cualquier pastor: “No he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hech. 20:27).

Entre otras personas asociadas con esta iglesia, estuvieron Aquila y Priscila, Apolos, Timoteo y el apóstol Juan. Cada uno de ellos tuvo parte en la edificación de esta iglesia, una de las mejores del siglo I de nuestra era. ¿Qué podemos aprender al sumergirnos en el estudio de este momento fascinante e instructivo de la historia temprana del cristianismo?

Un Vistazo a la Semana: ¿Qué tipo de cultura tuvo que afrontar Pablo en Éfeso? ¿Qué motivó gran parte de la oposición contra él? ¿Quiénes fueron Aquila y Priscila? ¿Cuál era el secreto del poder de Apolos en la predicación? ¿Cuál fue la esencia conceptual del sermón de despedida de Pablo a los efesios?. 


Domingo 25 de septiembre 2005
Éfeso: Jesús versus Diana (Hech. 19:24-29).

Ubicada en el borde occidental del Asia Menor, con facilidad de acceso al Mar Egeo, Éfeso estaba en el apogeo de su gloria durante los siglos I y II d.C. Siendo la cuarta ciudad en tamaño del Imperio Romano y la capital del Asia Menor, Éfeso se jactaba de una rica herencia de riqueza, filosofía y de la ley romana.

Tal vez, el punto de mayor atracción en la ciudad era el templo de Diana, la diosa de la fertilidad, a quien adoraba “toda Asia, y el mundo entero” (Hech. 19:27). Conocida como Artemisa por los griegos y como Diana por los romanos, la diosa tenía muchos seguidores, que practicaban el esoterismo, la magia y la astrología; la adoración de esta estatua también traía a la ciudad a una cantidad de adoradores y turistas. El templo, construido con mármol y recubierto de oro, medía unos ciento treinta metros de largo y setenta de ancho, y en su santuario interior se ubicaba la estatua de Diana. En el tiempo de Pablo, este templo era considerado una de las siete maravillas del mundo, y tanto el comercio, la industria como la economía de la ciudad dependían de las multitudes que venían a adorar a Diana.

En esta ciudad, obnubilada por la adoración de la diosa de la fertilidad, entró Pablo proclamando que “no son dioses los que se hacen con las manos” (Hech. 19:26). En otras palabras, su mensaje golpeaba directamente al corazón de todo lo que la gente amaba.

Lee Hechos 19:24 al 29. ¿Cuál fue el verdadero problema que provocó la reacción del pueblo contra la verdad?

El conflicto entre Cristo y Diana es tan antiguo como el conflicto entre Cristo y Satanás. La guerra no siempre es acerca de lo que es recto y lo que es malo, o entre quién ofrece la buena vida y quién no. El conflicto es provocado por un llamado a lo inmediato contra lo que es eterno, a lo emocional en vez de lo que es espiritual, a los placeres de la vida presente a diferencia de la salvación del pecado.

En Éfeso, estos dos aspectos tuvieron una aguda confrontación. Pablo estaba de un lado, Demetrio del otro, y ambos estaban hablando en nombre de la religión. Esto plantea un aspecto que podemos olvidar sólo con gran peligro de nuestra alma: confrontamos un Éfeso en cada esquina; y eso incluye nuestros propios corazones.

Lee otra vez el argumento presentado contra Pablo y su fe. Nota cómo sus adversarios justificaban su oposición de modo que parecería que su preocupación no era sólo acerca de su subsistencia, sino también acerca de algo mayor que ellos mismos. ¿De qué modo nosotros hacemos lo mismo, presentando excusas por nuestra conducta, con el pretexto de alguna causa que nos trascienda y supere cuando, finalmente, nuestra preocupación real e inmediata es sólo beneficiarnos a nosotros mismos?


Lunes 26 de septiembre 2005
Éfeso: Aquila Y Priscila.

La primera visita de Pablo a Éfeso fue breve, al final de su segundo viaje misionero, camino desde Corinto hacia Antioquía y Jerusalén. Estando en Corinto, se encontró con Aquila y Priscila. Los tres tenían mucho en común: eran judíos que habían aceptado a Jesús como el Mesías. Habían viajado bastante: Pablo en misión, el matrimonio, en viaje de negocios. Eran refugiados: la pareja había sido expulsada de Roma, y Pablo, de muchas ciudades. Y los tres eran fabricantes de tiendas.

Unidos por la necesidad, movilizados por su amor a Jesús y con la carga de compartir el evangelio, el trío constituía un equipo ministerial efectivo. Después de testificar en Corinto, los tres fueron a Éfeso (Hech. 18:19). Allí, Pablo predicó su primer sermón (como era su costumbre) a los judíos en la sinagoga local. Sus oyentes quedaron tan impresionados, que solicitaron que se quedara con ellos más tiempo; pero él declinó la invitación, prometiendo: “Volveré a vosotros, si Dios quiere” (vers. 21). El apóstol debe de haber sentido el potencial que Éfeso ofrecía para llegar a ser un gran centro cristiano, de modo que dejó a Aquila y a Priscila allí. Los dos fieles laicos fueron los instrumentos para establecer a los primeros creyentes en Éfeso. Más tarde, cuando Pablo escribió su primera carta a los Corintios (alrededor del año 57 d.C.) desde Éfeso, envió saludos de parte de Aquila y Priscila a los corintios y a la iglesia que se reunía en casa de ellos (1 Cor. 16:19). La pareja de laicos y la iglesia de Éfeso nos dejaron un modelo importante del ministerio laico, particularmente el del ministerio en equipo.

Lee los siguientes pasajes que se refieren a Aquila y Priscila: Hechos 18:2, 3, 18, 19; Romanos 16:3, 4; 1 Corintios 16:19. De estos textos, ¿qué puedes aprender acerca de las características esenciales para la vida y el ministerio cristianos?

Aquila y Priscila constituyeron una bendición no sólo para la iglesia de Éfeso, sino también para el movimiento misionero temprano, porque ellos trajeron a Apolos al conocimiento pleno de la verdad (Hech. 18:26). En consecuencia, la iglesia primitiva obtuvo un predicador elocuente, educado, culto y valiente, con Apolos.

Vuelve a leer Romanos 16:3 y 4. ¿Por cuántas personas estarías dispuesto a arriesgar tu vida? ¿Cuáles serían las causas que podrían poner en peligro tu vida? Medita en tus respuestas. ¿Qué conclusiones puedes obtener acerca de ti mismo?


Martes 27 de septiembre 2005
Apolos en Éfeso (Hech. 18:24-28).

En este informe, tenemos a un judío cuyo nombre era el de un dios griego.  ¿Qué mensaje sutil, pero importante para nosotros, existe en este hecho? (Ver también Dan. 1:7.)

Aun antes de que Pablo comenzara su ministerio pleno en Éfeso, la iglesia allí estuvo expuesta a la influencia de Apolos, un orador brillante procedente de Alejandría, la segunda ciudad en importancia en el Imperio Romano. Él era un judío natural de ese gran centro de cultura griega, muy educado, con gran conocimiento de filosofía y de retórica, y conocía muy bien las Escrituras (Hech. 18:24). Pero ¿qué es la cultura sin convicciones?  ¿Y qué es la convicción sin una pasión por persuadir a otros respecto de lo que uno está convencido?

Lee el informe de Apolos en Hechos 18:24 al 28. ¿Qué características se expresan allí que revelan por qué razones era tan poderoso como evangelista?

A pesar de todo lo que él tenía a su favor, Aquila y Priscila detectaron una deficiencia en el mensaje de Apolos. Evidentemente, sólo “conocía el bautismo de Juan” (Hech. 18:25), no el de Jesús. El Bautista mismo conocía muy bien la diferencia: uno era de agua, el otro era en “Espíritu Santo y fuego” (Mat. 3:11). No es suficiente pasar por el rito del bautismo; un rito no tiene poder salvador. Es sólo un símbolo de algo más profundo y más grande. Juan habló de arrepentirse del pecado; no obstante, esto era sólo el primer paso. El evangelio completo nos llama a arrepentirnos y creer en Jesús –su muerte y su resurrección–, y ser transformados por el bautismo del Espíritu Santo. Apolos desconocía esto, y Aquila y Priscila lo “tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios” (Hech. 18:26).

La iglesia de Éfeso, temprano en sus comienzos, no sólo tuvo el beneficio de un gran erudito que exponía las Escrituras, sino también fue el lugar donde este erudito se convirtió en un verdadero discípulo de Cristo.

Aparentemente, entre sus otros atributos, Apolos era capaz de recibir instrucción y corrección. ¿Por qué es tan importante para cualquier cristiano estar abierto a la corrección? ¿Cuándo fue la última vez que alguien intentó corregirte acerca de algún tema? ¿De qué modo reaccionaste? ¿Cómo puedes aprender a aceptar con mejor actitud la corrección necesaria?


Miércoles 28 de septiembre 2005
Pablo en Éfeso (Hech. 19:1-20).

Durante su tercer viaje misionero, Pablo cumplió su promesa, que había hecho a los efesios (Hech. 18:21), y regresó a la gran ciudad, donde pasó unos tres años predicando y estableciendo una iglesia sólida. “Todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús” (19:10). Nota la frase, judíos y griegos. La iglesia de Éfeso era una congregación mixta, lo que proporcionaba el marco de fondo para el gozo y la celebración de la unidad y las relaciones de las que la Epístola a los Efesios habla en profusión.

El ministerio de Pablo en la ciudad comenzó con una nota positiva: trayendo la plenitud de la verdad a algunos de los creyentes que ya estaban allí. Como en el caso de Apolos, estos creyentes habían recibido el bautismo de Juan, pero no el de Jesús, y “ni siquiera” habían “oído si hay Espíritu Santo” (vers. 1-3). Pablo, como gran maestro que era, rápidamente les brindó mayor luz, que ellos aceptaron prontamente.

Sin embargo, allí el ministerio de Pablo afrontó oposición. De ese modo, aun un gran evangelista como él no pudo alcanzar a todos los corazones. ¿De qué modo reaccionó el gran apóstol a esa oposición? ¿Por qué crees que actuó de esa manera?

A pesar de la obstinación de algunos (vers. 9), tanto griegos como judíos oyeron el mensaje del Señor a lo largo de toda la provincia de Asia. Pablo enseñó y predicó diariamente por más de dos años, y Dios realizó “milagros extraordinarios” por medio de él (vers. 11).

Los resultados de la predicación y el ministerio sanador de Pablo fueron sorprendentes. Muchos creyeron, confesaron sus pecados, y se volvieron de sus antiguos caminos de magia y hechicería. El mundo de lo oculto fue destrozado, y la ciudad presenció una enorme fogata de libros de magia que valían varios millones de dólares (vers. 18, 19). Pero, lo más importante fue que “la palabra del Señor crecía y se difundía con poder arrollador” (vers. 20, NVI). Mientras “era magnificado el nombre del Señor Jesús” (vers. 17), la ciudad se atemorizó de que comenzara “a ser destruida la ajestad” de “la gran diosa Diana” (vers. 27).

Lee los versículos 18 y 19 del capítulo 19. Pondera lo que su nueva fe les costó a estas personas. ¿Qué renuncias o pérdidas te ha costado tu fe? Examina el interior de tu corazón. ¿Qué necesitas quemar en la “hoguera”?


Jueves 29 de septiembre 2005
La Profundidad del Ministerio de Pablo (Hech. 20:17-38).

Después de trabajar tres años en Éfeso, el apóstol salió en una misión a Macedonia, Grecia y Troas, y luego hizo planes para su viaje de regreso a Jerusalén. El itinerario del barco incluía una detención en Mileto, a unos cincuenta kilómetros de Éfeso. Pablo llamó a los ancianos de la iglesia de Éfeso a Mileto, para tener un momento de compañerismo de despedida. De todas las iglesias que Pablo estableció y visitó, Éfeso era muy especial para él. La profundidad de su amor y compromiso hacia esa iglesia se advierten en su discurso de despedida en Hechos 20:18 al 35.

Nota lo siguiente acerca del ministerio de Pablo, y luego indica la razón por la que eso era importante para su ministerio:

1.Su vida fue tan transparente como su ministerio (vers. 18).
2.Ministró con sinceridad de corazón (vers. 19).
3.Habló de la verdad tanto en público como en privado (vers. 20).
4.Tenía el mismo mensaje tanto para judíos como para griegos: la fe en Jesús (vers. 21).
5.En su vida, el servicio era prioritario antes que el yo (vers. 24-26).
6.Declaró todo el consejo de Dios (vers. 27).
7.Delegó responsabilidades para el pastoreo del rebaño y advirtió respecto de los peligros en el ministerio (vers. 28-31).
8.Sostenía que la iglesia fue comprada con la misma sangre de Cristo (vers. 28).
9.Creía que debía sostenerse a sí mismo (vers. 33-35).


Pablo dejó a la iglesia de Éfeso bajo la mayordomía de ancianos competentes (vers. 17). El apóstol también designó a Timoteo para ministrar allí, con la comisión especial de asegurarse de que los efesios “no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe” (1 Tim. 1:3, 4).

La iglesia de Éfeso también fue honrada con el ministerio y el consejo del amado discípulo Juan (ver Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 164, 165). Ireneo, uno de los padres de la iglesia temprana (c. 130 a 200 d.C.) escribió acerca de la residencia de Juan en Éfeso, en donde habría escrito su Evangelio (Against Heresies, 2.22.5; 3.1.1).  La presencia misma del anciano discípulo debe de haber sido una fuente de gran fortaleza y gozo para la iglesia de Éfeso.

Lee con oración el discurso de despedida de Pablo a los efesios, en Hechos 20:18 al 35. ¿Qué aspecto te conmueve más? Escribe un párrafo acerca de ese aspecto: cuál es, por qué te conmueve, qué aprendiste de ello y cómo, si puedes aplicarlo, esto podría mejorar tu vida y fortalecer tu caminar con Dios.


Viernes 30 de septiembre 2005
Para Estudiar y Meditar:

Lee Apocalipsis 2:1 al 7. Observa las felicitaciones y las advertencias de Dios a la iglesia de Éfeso. ¿Cuán relevantes son para ti y para tu iglesia local?

Lee Los hechos de los apóstoles, páginas 231 a 245. Nota los grandes desafíos que Éfeso planteaba al evangelismo naciente.

“Por medio de la enseñanza de ellos [de Aquila y Priscila], él obtuvo un entendimiento más claro de las Escrituras, y llegó a ser uno de los defensores más capaces de la iglesia cristiana. De ese modo, un acabado erudito y brillante orador aprendió más perfectamente el camino del Señor por las enseñanzas de una mujer y un hombre cristianos, cuyo humilde
oficio era hacer tiendas”.–“Comentarios de Elena G. de White” (6 CBA 1.063).

“Los magos de los tiempos paganos equivalen a los médium espiritistas, clarividentes y adivinos de hoy. [...] Si se descorriera el velo ante nuestros ojos, podríamos ver a los ángeles malignos empleando todas sus artes para engañar y destruir” (HAp 238).

Preguntas Para Dialogar:

1.Cada época e individuo enfrenta la misma lucha: ¿Diana o Cristo? ¿Qué clases de Dianas prevalecen en tu sociedad? ¿Cómo pueden, como iglesia, ayudar a otros a ver claramente el enfrentamiento entre los dos temas? Además, ¿qué pueden hacer ustedes, como clase, para ayudar a otros, dentro de la iglesia, a no ser lentamente arrastrados a la adoración de Diana, en cualquier forma que ello se presente?

2.Pide a alguno de tu clase que lea en voz alta el discurso de despedida a los efesios en Hechos 20:18 al 35, y luego, como clase, analicen lo que piensan acerca de sus palabras.

3.Lee otra vez el incidente de los nuevos conversos que quemaron todos sus libros (ver la sección del miércoles). ¿No fue esta determinación un tanto extremista? ¿Qué mensaje podemos recibir de estos actos? Pide a las personas de tu clase que compartan sus propias experiencias de tener que “quemar algo” para el Señor: ¿A qué tuvieron que dar un corte radical? ¿Por qué creyeron que tenían que hacerlo? ¿Están satisfechos o arrepentidos por lo que hicieron?

Arizona En Marcha agradece su voto para Sitios Adventistas.com

Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
Estudo Biblico da Semana em Portugues.
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