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Lección 3
Jesucristo, Nuestro Señor
Para el 16 de Julio del 2005

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Señor de nuestros pensamientos
PARA MEMORIZAR
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col. 3:1, 2). 
Sábado 9 de julio 2005
Lee Para el Estudio de esta Semana: 1 Corintios 2:16; Colosenses 3:1, 2; Efesios 6:10-18; 2 Corintios 10:3-5; Romanos 12:1, 2.

Pensamiento Clave: El Señor Jesucristo desea renovar nuestras mentes y ser el Señor de nuestros pensamientos. Dios tiene la intención de que cada pensamiento sea llevado en cautividad a la voluntad de Cristo.

LA BATALLA POR LA MENTE. Muchos cristianos nuevos tienen la idea equivocada de que, una vez que recibieron a Jesús como Señor y Salvador, la batalla ha terminado. En realidad, la batalla recién comienza. Como se observa en la vida terrenal de Jesús, a menudo es después de nuestro bautismo que Satanás intensifica sus ataques. La batalla se libra en nuestras mentes, y una de las tentaciones principales de Satanás es el pecado generado por el recuerdo: él trata de atraernos de regreso a los senderos antiguos y prohibidos. Nuestro Señor Jesucristo, en contraste, desea que olvidemos lo que dejamos detrás y seamos “transformados” por medio de la “renovación de [nuestro] entendimiento [mentes]” (Rom. 12:2). El verbo griego traducido como “transformo” proviene del mismo verbo que se usa en Marcos 9:2, cuando Jesús se “transfiguró”. ¡Qué ideal notable tiene el Señor Jesucristo para cada uno de sus hijos redimidos! Él desea renovar nuestras mentes de tal modo, que la gloria del Señor brille por medio de nosotros.


Domingo 10 de julio 2005
El Poder del Pensamiento.
Lee los siguientes textos: Éxodo 20:17; 1 Corintios 2:16; Mateo 5:8; 1 Crónicas 28:9. ¿Qué tienen todos ellos en común?

Por supuesto, la Biblia tiene mucho que decir acerca de nuestros hechos y palabras, lo que es comprensible, porque pueden tener efectos poderosos sobre nosotros y sobre otros.

No obstante, la Biblia también aclara muy bien que el Señor se interesa en nuestros pensamientos. Pero, ¿por qué? Mientras no actuemos basados en nuestros pensamientos, ¿qué importa? ¿Por qué se preocuparía Dios por lo que pensamos? ¿Quién ha oído decir que alguien ha herido alguna vez a otra persona con un pensamiento? ¿Quién se ofendió alguna vez por los pensamientos de otra persona? Los pensamientos son cosas privadas y personales que, al final, si no los expresamos o actuamos basados en ellos, no hieren a nadie. Este razonamiento ¿es cierto?

¿Por qué crees que importa lo que pensamos, aun cuando no actuemos según nuestros pensamientos? ¿Es posible que alguna vez no actuemos basados a nuestros pensamientos? O aun, si no actuamos basados en lo que pensamos, ¿por qué importa tanto este hecho? Ver Gén. 6:5; Prov. 4:23; Mat. 5:27-30.
 
Por cuanto nuestros pensamientos son el fundamento de todas nuestras palabras y acciones, es muy importante lo que pensamos. Cada acto de maldad alguna vez cometido, cada palabra mala, cada pecado, comenzó primero como un pensamiento en nuestra mente. ¿Cuántos millones de personas primero abrigaron pensamientos –nada más que pensamientos “inofensivos”–, que eventualmente germinaron hasta llegar a convertirse en palabras o actos que causaron un daño increíble? ¿Quién puede saber qué pensamientos permanecerán sólo como tales, y cuáles llevarán un fruto amargo? Nunca podremos estar seguros de esto, por lo que es mejor controlar nuestros pensamientos antes de que se conviertan en algo doloroso y perjudicial para nosotros y para otros.

Trata de realizar este experimento amenazador y terrible: Imagínate si tus pensamientos de repente fueran proyectados en una pantalla, donde todos los pudieran ver. ¿Qué verías allí? ¿Qué te dice esto acerca del contenido de tu mente y qué cambios necesitas hacer?


Lunes 11 de julio 2005
Llevando todo Pensamiento en Cautividad.  (2 Cor. 10:3-5).
 
Medita en el testimonio que da Pablo en 2 Corintios 10:3 al 5. Léelo en diferentes versiones (si te es posible), y luego responde a las siguientes preguntas:
¿Qué clase de batalla explica Pablo que estamos peleando?
¿Qué significa estar en una batalla espiritual? ¿En qué se diferencia de una batalla física?
¿Cuáles son algunas de las armas “carnales” que el cristiano no debe usar? (ver Juan 18:36) ¿Cuáles son las armas que necesitamos usar? (ver Efe. 6:10-18).
¿Cuáles son algunas de las “cosas altivas” que se levantan contra el conocimiento de Dios
 
En 2 Corintios 10:4, la palabra “fortalezas” significa también “castillos”. Pablo, sin duda, estaba pensando en las fortalezas interiores de nuestros corazones; los “castillos” de nuestras mentes; los hábitos de pecado y del yo que determinan nuestro carácter. La batalla que se libra es la de la verdad contra el error, el conocimiento de Dios contra la ignorancia y la superstición; es una lucha de la verdadera adoración contra todas las formas de idolatría. Al final, es una gran controversia entre Cristo y Satanás por el control de toda la raza. Todo esto ocurre en la mente, en el corazón; y sólo mediante el poder de Dios que obra en nuestras vidas podemos derrotar al enemigo.

Recordando el contexto de lo que has leído hoy, ¿por qué el control de nuestros pensamientos es tan importante en la batalla que afrontamos? ¿Por qué, de muchas maneras, comprende toda la batalla el mantener el control de nuestros pensamientos?


Martes 12 de julio 2005
Poned la Mira en las Cosas de Arriba (Col. 3:1, 2).
Aun después de haber recibido a Jesús como Salvador y Señor, es posible distraerse por una multitud de atracciones terrenales. Fácilmente podemos preocuparnos por cosas de importancia secundaria y olvidarnos de que fuimos llamados a poner nuestras mentes en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Después de todo, físicamente vivimos en la tierra; estamos continuamente rodeados por cosas de la tierra. Y, no obstante, muchas cosas de la tierra no son malas, en sí mismas y por sí mismas (ver Gén. 1:31). La clave es aprender a reconocer la diferencia entre lo que es bueno y lo que es malo sobre la tierra.

¿Qué razones da Pablo para poner nuestras mentes en las cosas de arriba? Col. 3:1, 2.
 
Consideremos un poco más en detalle lo que Pablo nos está enseñando aquí. Siendo que fuimos “resucitados con él [Cristo]” (Col. 2:12; ver también Rom. 6:4), que hemos muerto al yo (Col. 3:3) y ahora tenemos una vida nueva en él, nuestros pensamientos deberían estar en las cosas celestiales, las cosas “de arriba”, en comparación con “las de la tierra”, que son esa clase de cosas acerca de las cuales pensábamos antes de encontrarnos con Jesús. Pero ahora, como Cristo murió por nosotros (ver Rom. 5:6), pagó la penalidad de nuestros pecados (ver Isa. 53:6), nos ha cubierto con su justicia perfecta (ver Rom. 4:4-8) y ahora intercede en nuestro favor en el cielo (ver Heb. 9:24), debemos meditar en él y en la gran redención que ha logrado para nosotros (ver 1 Cor. 1:30).

Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, está sentado a la diestra del trono de Dios. Debemos recordar siempre fijar nuestra atención en nuestro gran Sumo Sacerdote, que subió a los cielos y vive para interceder por nosotros.

“Poned vuestros pensamientos en el Salvador. Apartaos del tumulto del mundo y sentaos bajo la sombra de Cristo. Luego, entre el estrépito del trajín y el conflicto diarios, vuestra fuerza será renovada” (LC 64).

Medita tanto tiempo como puedas sobre el plan de salvación, sobre Cristo, que tomó la naturaleza humana, sobre su muerte sustitutiva en nuestro favor, sobre su ministerio en el Santuario celestial. Piensa acerca de lo que todo esto revela respecto del carácter de Dios. Piensa en la esperanza que te ofrece. Piensa en las promesas que son nuestras por causa de todo esto. Ahora, imagínate si, día tras día, tú vivieras en esa atmósfera celestial. ¿Cuán diferente sería tu vida? 


Miércoles 13 de julio 2005
Recibamos una Imaginación Santificada.  (Rom. 12:1, 2).
Lee Romanos 12:1 y 2. Concentrándote en el tema de esta semana, anota lo que crees que Pablo nos está enseñando aquí.
 
Uno de los dones preciosos que hemos recibido de nuestro Creador es el don de la imaginación. Desgraciadamente, nuestras imaginaciones han sido corrompidas por pensamientos y deseos pecaminosos. Necesitamos que nuestras imaginaciones sean santificadas. Dada la importancia que la Biblia le adjudica a nuestros pensamientos, deberíamos sentirnos animados al saber que el poder de lo alto nos ayudará a controlar nuestros pensamientos y nuestra imaginación.

¿De qué manera ocurre esta renovación de nuestras mentes? Compara Romanos 12:1 y 2 con Tito 3:5.
 
Estos dos pasajes de las Escrituras contienen la única referencia al sustantivo griego traducido como “renovar, renovación”. La transformación radical de nuestras mentes, prometida en Romanos 12:2, puede lograrse sólo por la operación del poder del Espíritu Santo obrando en aquellos cristianos que se han entregado a él. Dios obrará en nosotros, aun en el ámbito de nuestra imaginación; pero sólo hasta el punto en que se lo permitamos. Esta entrega puede, a veces, demandar una lucha enconada de nuestra parte. Como, sin duda, todos hemos experimentado, es muy fácil que nuestra mente vague y se enfoque en temas prohibidos, terrenales, carnales, que son de abajo y no de arriba. No es extraño que, en Colosenses 3:2 (ver la sección de ayer), la traducción literal de “poned la mira [vuestros afectos]” signifique “piensen continuamente en” las cosas celestiales. Tal vez, puede ser en cierta forma la razón por la que Pablo también nos dijera que debemos orar siempre (ver 2 Tes. 1:11); porque nada puede elevar nuestros pensamientos tanto como lo puede hacer la oración.

¿De qué maneras usas tu imaginación? ¿Está ayudándote a trabajar en favor de tu andar con el Señor, o en contra de ello? ¿Qué puedes hacer para ser más receptivo a la “renovación” de nuestras mentes que Dios nos promete?


Jueves 14 de julio 2005
Las Influencias.
Recientemente, una nación se horrorizó. Un hombre sin hogar, ebrio y sucio, en una ciudad grande, estaba durmiendo en un callejón. Un grupo de unos tres jóvenes, al ver al desafortunado hombre, consiguió una lata con gasolina. Mientras el hombre dormía, lo rociaron con el combustible y lo prendieron fuego. Sufrió una muerte horrible.  Cuando fueron arrestados y les preguntaron por qué hicieron algo tan terrible, uno de los jóvenes contestó que habían visto algo parecido en una película de cine, y sencillamente copiaron lo que vieron.

Piensa en este incidente. Por extremo que éste sea, ¿qué principio vital queda expresado allí?

Como hemos visto esta semana, Dios se preocupa por nuestros pensamientos; y él también ha prometido darnos fuerzas para cambiarlos. Pero cualesquiera que sean las promesas de poder de arriba, Dios no transformará la corriente de nuestros pensamientos en forma mágica. Cuando expresamos una oración como: “Señor, cambia mis pensamientos”, no nos volvemos al instante puros de mente y de corazón. Por bueno que esto pudiera ser, no opera de esta manera. Tenemos un claro deber de cooperar con el Señor. En buena medida, las cosas que ingresen en nuestra mente afectarán las cosas en que pensamos. Cuanto más leamos acerca de Jesús, tanto más nos concentraremos en cosas santas y, entonces, nuestros pensamientos serán más acerca de Jesús y de las cosas santas; cuanto más leamos acerca de cosas terrenales e impías, tanto más nuestros pensamientos serán impíos y se fijarán en las cosas terrenales. Es así de sencillo.

¿De qué modo Filipenses 4:8 capta la esencia de la lección de esta semana? Escribe cada una de esas palabras (verdadero, honesto, justo, puro, etc., y bajo cada una de ellas anota algunas cosas que entren en esa categoría (sería interesante comparar tus respuestas con las de tus compañeros de clase). ¿Cuán bien estás siguiendo la amonestación de Pablo con respecto a tus pensamientos?

¿Tienes dificultades para controlar tus pensamientos? ¿Te resulta difícil pensar en las realidades celestiales en vez de las cosas terrenas y carnales? La respuesta a tu problema podría fácilmente encontrarse en lo que estás leyendo o mirando. Sólo tú puedes llevar a cabo los cambios necesarios. ¿Por qué no decides, ahora mismo, bajo el poder y la influencia del Espíritu Santo, discriminar y desechar en forma seria las cosas que vienen a tu mente? De otro modo, nunca lograrás la victoria en este aspecto vital de la experiencia cristiana.


Viernes 15 de julio 2005
Para Estudiar y Meditar:
“El apóstol procuró enseñar a los creyentes cuán importante es impedir que la mente divague en asuntos prohibidos o gastar energías en cosas triviales. Los que no quieran ser víctimas de las trampas de Satanás, deben guardar bien las avenidas del alma; deben evitar el leer, mirar u oír lo que podría sugerir pensamientos impuros” (HAp 427).

“El adiestramiento del corazón, el control de los pensamientos en cooperación con el Espíritu Santo, pondrá nuestras palabras bajo control. Esto es verdadera sabiduría, y le asegurará paz mental y contentamiento. Habrá gozo en la contemplación de las riquezas de la gracia de Dios” (2 MCP 682).

“A fin de ser sabios, los que quieran tener la sabiduría de Dios deben llegar a parecer insensatos con respecto al conocimiento pecaminoso de esta época. Deben cerrar los ojos para no ver ni aprender el mal. Deben taparse los oídos, para no percibir lo malo ni obtener un conocimiento que mancillaría la pureza de sus pensamientos y actos. Y deben guardar su lengua, para no expresar comunicaciones corruptas y para que no se halle engaño en su boca” (HAd 367).

Preguntas Para Dialogar:
Reflexiona en tu propio hogar. ¿Qué cosas hay que hacen más difícil para ti mantener la pureza de los pensamientos?
¿Qué papel vital tienen la oración y el estudio de la Biblia en ayudarte a controlar tus pensamientos?
¿Qué pueden hacer, como iglesia, para ayudar a otros miembros, particularmente a los jóvenes, a protegerse de la clase de influencias negativas que pueden hacer muy difícil controlar sus pensamientos?

Lee Efesios 6:10 al 18. ¿De qué maneras te ayuda esto a proveerte una fórmula para alcanzar la victoria en esta batalla importante que se libra por el control de tu mente?
 

Arizona En Marcha agradece su voto para Sitios Adventistas.com

Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
Estudo Biblico da Semana em Portugues.
Bosquede la lección en Rumano.
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