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Lección 6
Jesús
visto por Marcos
Para el 7 de mayo del 2005

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Predicción de la Pasión
PARA MEMORIZAR
“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mar. 8:34).
Sábado 30 de abril 2005
Lee Para el Estudio de esta Semana: Mar. 7:24-9:13.

NACIDO PARA MORIR. Con todas las controversias que han girado alrededor de la persona de Jesús de Nazaret a lo largo de los siglos, el hecho es que los creyentes y los escépticos están de acuerdo en que murió sobre una cruz romana. Los cristianos nunca intentaron negar la cruz o disculparla con explicaciones; no se avergonzaron de ella. Más bien, tenían la actitud del apóstol Pablo: “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo” (Gál. 6:14).

Para Pablo y los demás creyentes, la Cruz era más que un fracaso de la justicia: formaba parte de la realización del plan de Dios para salvar al mundo. La Cruz era necesaria, indispensable. Jesús realmente había nacido para morir. Por poderoso que sea el ejemplo y el testimonio de su vida, es su muerte –y sólo su muerte– lo que resolvió para siempre el problema del pecado y del mal.

Un Vistazo a la Semana: ¿Por qué Jesús se dirigió a la mujer sirofenicia en la forma en que lo hizo? 
¿De qué modo quiso Jesús eliminar el prejuicio de sus discípulos? 
¿Cuántas opciones nos dejó Jesús acerca de su identidad? 
¿Qué significa tomar la Cruz? 


Domingo 1 de mayo 2005
Los Perros comen las Migajas.
El viaje a la región de Tiro y Sidón fue uno de los más largos que realizó Jesús durante su ministerio, y lo condujo al punto más al norte al que viajó. Aun allí, lejos de Capernaum y de los paisajes familiares de Galilea, la presencia de Jesús no podía ser mantenida en secreto. Las noticias acerca de su obra habían llegado hasta esa región, despertando en una mujer gentil, anónima, la esperanza de que él pudiera ayudar a su hija poseída por el demonio.

Estudia el incidente con la mujer sirofenicia (Mar. 7:24-30). Compáralo con el registro paralelo en el Evangelio de Mateo (Mat. 15:21-28). ¿Por qué Jesús le habló como lo hizo? ¿Qué indica que la mujer no entendió las palabras de Jesús como si fueran una reprensión?

Aunque las palabras de Jesús acerca de los perros parecieran despreciativas, la mujer debe de haber detectado algo en su tono de voz, en sus modales y en su mirada que le hizo darse cuenta de que él no tenía la intención de llamarla un perro, sino que estaba respondiendo como lo hacían los judíos normalmente. Él quería enseñar a sus discípulos una lección; de hecho, tal vez la parte más triste de todo este informe es lo que aparece en Mateo, cuando menciona la actitud de los discípulos. Ellos, que eran precisamente los que deberían haberla animado, que deberían haber estado ansiosos porque todos se beneficiaran con los milagros de Jesús, estaban, en cambio, obrando contra los propósitos del Señor. Permitieron que sus propios prejuicios y preconceptos acerca de Dios, la verdad y la fe obraran precisamente contra Dios, la verdad y la fe. Por eso, Jesús se expresó de esa manera con la mujer, probablemente más para el beneficio de sus propios discípulos que para el de ella.

A pesar de que había tantos factores que obraban en contra de la mujer, tantas razones por las que pareciera que no debía tener esperanza, Jesús le dijo: “Oh mujer, grande es tu fe” (Mat. 15:28). Al considerar la actitud de esta mujer, vemos que se manifestaron muchos grandes elementos de fe, a pesar de que había muchos factores en contra de ella. ¿Qué era lo que estaba en contra de ella? Sinembargo, ¿qué elementos de fe manifestó? Y, lo más importante, ¿cómo podemos nosotros mismos demostrar estos elementos en nuestras propias vidas aun cuando afrontemos circunstancias desanimadoras?


Lunes 2 de mayo 2005
Jesús Alimenta a Cuatro Mil Personas (Mar. 8:1-22).
Anteriormente, Jesús había alimentado a cinco mil personas en Galilea. Ahora realiza un milagro similar en la región de Decápolis, al este del lago de Galilea. Observa la actitud de los discípulos: aunque habían presenciado que Jesús había alimentado a cinco mil unos meses antes, otra vez dudaron de su capacidad de atender una situación similar.

“Otra vez los discípulos manifestaron su incredulidad. En Betsaida habían visto cómo, con la bendición de Cristo, su pequeña provisión alcanzó para alimentar a la muchedumbre; sin embargo, no trajeron ahora todo lo que tenían ni confiaron en su poder de multiplicarlo en favor de las muchedumbres hambrientas. Además, los que Jesús había alimentado en Betsaida eran judíos; éstos eran gentiles y paganos. El prejuicio judío era todavía fuerte en el corazón de los discípulos” (DTG 371, 372).

Para los discípulos, lo sorprendente e inesperado no era que Jesús pudiera suministrar el pan, sino más bien que lo hiciera en favor de personas gentiles. ¿Qué nos enseña su reacción (como ya lo vimos en la sección de ayer) acerca del poder del prejuicio para anular el impacto del evangelio en sus vidas?

Probablemente, una de las mayores tragedias en la historia cristiana ha sido el fanatismo racial expresado por los que pretenden que Jesús es su Señor y Maestro. Es un testimonio aterrador que los males del prejuicio incluso estén atrincherados entre los que asisten a la iglesia; males tales como el racismo, el tribalismo, el nacionalismo desenfrenado y el fanatismo. Peor aún, hay personas que intentan usar la Biblia para legitimar esas actitudes, con gran menoscabo del testimonio cristiano ante el mundo. Es una de las ironías trágicas de la historia que haya gente promueva el prejuicio usando el libro que lo destierra.

Abajo hay algunos textos que, de diversas maneras, tratan la cuestión del fanatismo y el egoísmo. Usándolos junto con otros que puedas encontrar, escribe un párrafo indicando lo que crees que es el mensaje básico de la Biblia sobre este tema. ¿Cómo te comparas, o se compara tu iglesia, con lo que dice la Biblia sobre esto? ¿Qué actitudes sería necesario cambiar? Gén. 18:18; Isa. 56:7; Mar. 11:17; Luc. 6:27; Hech. 10:28; 17:26; 2 Cor. 5:19; Col. 3:11; 1 Juan 2:2; Apoc. 14:6.


Martes 3 de mayo 2005
La Pregunta Más Importante del Mundo.
“Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

“Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo. Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno” (Mar. 8:27-30).

¿Por qué la pregunta de Jesús: y vosotros, ‘¿quién decís que soy?’ (Mar. 8:29) es la pregunta más trascendente que pueda existir? ¿Qué está mal en la lógica de quienes dan las siguientes respuestas a esta pregunta? 1) Jesús fue sencillamente un buen hombre; 2) Jesús fue sólo un maravilloso maestro; 3) Jesús fue meramente la mejor persona que alguna vez haya vivido. Ver Mat. 18:20; 26:64; también Juan 8:58; 10:30; 11:25, 26; 14:6.

Nota cómo C. S. Lewis aborda todas esas respuestas erradas:
“Estoy tratando de evitar que alguien diga la cosa verdaderamente inadecuada que la gente a menudo dice acerca de él: ‘Estoy listo para aceptar que Jesús es un gran maestro de moral, pero no acepto su pretensión de ser Dios’. Eso es lo que nunca hay que decir. Un hombre que hubiera sido meramente un ser humano y dijera la clase de cosas que dijo Jesús no sería un gran maestro de moral. Sería un lunático –al mismo nivel que el hombre que diga que él es un huevo cocido– o tendría que ser el diablo del infierno. Usted tiene que hacer su elección, ya sea que este hombre fuera, y lo es, el Hijo de Dios, o bien fuera un enajenado o algo peor. Podrán hacerlo callar por necio, o escupirlo y matarlo como a un demonio; o podrán caer a sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no favorezcamos algo sin sentido diciendo que fue un gran maestro humano. Él no nos ha dejado esa opción”.–Mere Christianity, p. 56.

En el versículo 29 se enfatiza el vosotros, en el texto original. El sentido es: Pero ustedes, ¿quién dicen ustedes que soy? Jesús planteó la cuestión de tal manera que los discípulos fueron forzados a dar una respuesta personal. La pregunta llega a cada persona hoy con la misma fuerza, desafiándonos a todos a examinar nuestros corazones y dar una respuesta honesta. El destino eterno de cada uno dependerá de la respuesta que demos; porque si, como Pedro, reconocemos que Jesús es el Mesías, nuestra vida no podrá seguir siendo la misma.

Vivimos en un mundo en el que la tolerancia es una actitud muy aplaudida. Muchas personas hablan muy bien acerca de Jesús, e incluso están de acuerdo en que de algún modo fue divino; pero alegan que todas las religiones son iguales. Se molestan con aquéllos que afirman que Jesús es el único camino de salvación. ¿Cómo ayudaremos a esas personas a confrontar la pregunta escrutadora: ¿Quién decís que soy?


Miércoles 4 de mayo 2005
La Cruz de Jesús y la Nuestra (Mar. 8:31-9:1).
Para nosotros, que vivimos muchos siglos después de la Cruz, la idea de Cristo, el Mesías, que sufrió y murió, es fundamental para nuestra fe. Pero ponte en el lugar de Pedro y de los demás discípulos, que tenían un concepto completamente diferente de lo que creían que haría el Mesías. ¿Cómo reaccionaron Pedro y los discípulos ante la idea de que Jesús debía sufrir y aun morir? (Mar. 8:31-33). ¿Por qué crees que ellos reaccionaron de esa manera? ¿Podría haber habido algunas razones personales, aun egoístas, para esa reacción?

“La misma vehemencia de su oposición sugiere que era más que un asunto de intelecto, más que una falta de comprensión de lo que Jesús significaba; los discípulos no querían que Jesús sufriera. Y eso era porque iba en contra de ellos, como seguidores de un Mesías que sufre en lugar de producir victorias espectaculares por un simple ejercicio de su poder; no les daba renombre, e irritaba el orgullo del hombre natural. Y, juzgado por las normas ordinarias, pareciera que no tuviera sentido el sufrimiento y la muerte del Mesías. Lo que es más, si era la voluntad de Dios que el Mesías sufriera, bien podría ser su voluntad que los discípulos sufrieran la misma suerte; y esto es lo que el hombre natural esquiva. Así que, por su reacción a la revelación anticipada de Jesús, los discípulos demostraron aun con más claridad que antes la verdad acerca de que ellos mismos, y sus mentes y voluntades, estaban gobernados por las normas de este mundo, del hombre natural no redimido –ellos pensaban ‘como piensan los hombres’ (vers. 33)”.–D. E. Nineham, The Gospel of Mark, p. 226.

¿Qué significa tomar la cruz y seguir a Jesús? ¿Qué quiso decir Jesús acerca de nuestra necesidad de negarnos a nosotros mismos y perder nuestra vida? La mayoría de nosotros encontramos que estos conceptos son desagradables. ¿Por qué?

En este contexto, lee Gálatas 2:19 y 20. ¿De qué modo has experimentado (si has profesado seguir a Cristo) lo que Pablo está diciendo aquí? Si alguien considerara tu vida, ¿qué ejemplos de este principio vería en ella? Si no encontrara ninguno, ¿qué diría esto acerca de tu relación con el Señor?


Jueves 5 de mayo 2005
La Transfiguración (Mar. 9:2-13).
Lee el informe de la transfiguración, en Marcos 9:2 al 13 y en Lucas 9:28 al 36. ¿Quiénes participaron en esta increíble escena? ¿A quién benefició y por qué? ¿Por qué crees que ocurrió en ese momento?

Cuán fascinante fue que la voz del Padre, desde el cielo, dijera a los discípulos: “Éste es mi Hijo amado; a él oíd” (Mar. 9:7). Aunque ciertamente ellos habían tenido muchas evidencias para creer en Jesús y en su autoridad, les resultaba difícil entenderlo cuando declaraba su rechazo y su muerte, hasta el punto de que Pedro reprendió a Jesús por hablar de esa manera (Mar. 8:32). Por eso, el escuchar la voz del Cielo, sin importar qué otra cosa logró hacer, ciertamente les dio un mayor incentivo para escuchar a Jesús.

Lee, en 2 Pedro 1:16 al 21, el informe de la transfiguración que escribió Pedro más tarde. ¿Qué quería enfatizar al hablar de aquel evento?

Al mismo tiempo, sin duda, esta experiencia fue también una bendición para Jesús, como reafirmación del amor del Padre hacia el Señor, ahora revestido de forma humana, que pronto afirmaría su rostro para ir a Jerusalén y a una muerte segura. Tres veces el Padre declaró audiblemente la identidad divina de Jesucristo (Mar. 1:11; 9:7; Juan 12:28); y en cada ocasión esto marcó un hito importante en el ministerio de Jesús; eran ocasiones en las que Jesús, en su humanidad, debía enfrentar una prueba grande.

No importa quiénes seamos nosotros, o en qué etapa estemos de nuestra experiencia con el Señor, todos afrontamos momentos de desánimo, momentos de preocupación por una prueba que se acerca. ¿Qué nos dice el hecho de que aun Jesús, el Señor mismo, haya recibido un beneficio por palabras de ánimo? ¿Qué beneficio recibiste cuando alguien te comunicó palabras de ánimo? Si sabes de alguien que esté pasando por momentos difíciles, considera lo que podrías decirle para ayudarlo del mismo modo que la voz del Padre ayudó a Jesús y a los discípulos en ese momento.


Viernes 6 de mayo 2005

Arizona En Marcha agradece su voto para Sitios Adventistas.com

Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
Estudo Biblico da Semana em Portugues.
Bosquede la lección en Rumano.
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