REGRESAR 
Lección 3
Jesús
visto por Marcos
Para el 16 de abril del 2005

Lea el bosquejo de la Escuela Sab.
Lea el Misionero de la Escuela Sab.
Lea toda la Biblia en un año - Aprete aqui
Lea la lección de los niños

Sábado
Domingo
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Curaciones, y corazones duros
PARA MEMORIZAR
“También les dijo: El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del sábado” (Mar. 2:27, 28).
Sábado 9 de abril 2005
Lee Para el Estudio de esta Semana: Marcos 2:23-3:35.

SE ESTABAN GESTANDO PROBLEMAS. No pasó mucho tiempo hasta que se levantaron controversias alrededor de Jesús; y eso no es difícil de entender: cualquiera que dijera lo que él dijo y que hiciera lo que él hizo, crearía controversias.

Y, sin embargo, no todo fueron problemas. Además de considerar la curación en sábado, sigamos a Jesús en el momento que elige y ordena a los discípulos, ese grupo heterogéneo de hombres que cambiaría el mundo para siempre con el poder de su Maestro y Señor. Y vemos a Jesús, tratando con su propia familia humana, y sus malos entendidos para con él y con su misión.

Pero, por sobre todo, esta semana obtendremos otra vislumbre de la vida y el ministerio de nuestro Salvador, cuyas palabras y actos –aun cuando lo hayan acusado de actuar por el poder de Satanás o que era un transgresor del sábado– deben ayudarnos a amarlo aún más.

Un Vistazo a la Semana: ¿Por qué Jesús realizó curaciones en sábado? ¿Cuál era la verdadera causa del odio de los fariseos hacia Cristo? ¿Qué era lo que estaban tratando de resguardar? ¿Cuál es el pecado imperdonable? ¿Por qué lo mencionó Jesús en ese momento?.
  


Domingo 10 de abril 2005
Hecho para el Hombre (Mar. 2:23-28).

Lee el informe que se encuentra en Marcos 2:23 al 28. Analiza la respuesta de Jesús a los escribas y los fariseos. ¿Cuál era el principio rector subyacente en las prácticas de David? En este contexto específico, ¿qué quiso decir Jesús al afirmar que el sábado fue hecho para el hombre? ¿Qué nos enseña esto acerca de cómo deberíamos experimentar el sábado nosotros mismos?

En el mundo del tiempo de Jesús, había, entre otras, dos características principales que distinguían a los hebreos de los demás pueblos: adoraban a un solo Dios en vez de varios y se abstenían de trabajar el séptimo día. Siglos antes, cuando eran una nación libre, fallaron en ambas cosas, al caer en la idolatría y quebrantar el mandamiento del sábado. Profeta tras profeta les advirtieron acerca del camino desastroso que estaban transitando; pero siguieron en su precipitada caída espiritual. Eventualmente, fueron llevados cautivos: las diez tribus del norte, por Asiria, y el reino del sur, Judá, por los babilonios, más tarde.

Cuando regresaron del cautiverio babilónico, trataron de evitar los errores que los habían llevado a dejar de ser una nación soberana e independiente. Intentando poner un cerco protector alrededor del sábado, formularon detalladas listas acerca de lo que era permitido y lo que no debían hacer.

La Mishnah, la ley tradicional codificada de los judíos, enumera 39 tipos principales de trabajos prohibidos en sábado. “Estos reglamentos generales eran explicados con minuciosos detalles. Además de estos requerimientos principales, había otras innumerables disposiciones para la observancia del sábado. La que quizá sea más conocida es la llamada ‘jornada de un día sábado’, de 2.000 codos, o sea, aproximadamente de unos 900 metros. [...] También se consideraba que era una violación del sábado el mirarse en un espejo fijado a la pared [...] o aun encender una lámpara. [...] No era lícito escupir en la tierra, para que no se regara así ni una hoja de hierba. No se permitía llevar un pañuelo en sábado, a menos que una de sus extremidades estuviera cosida a la ropa, en cuyo caso se conceptuaba que ya no era un pañuelo, sino parte del vestido” (5 CBA 574).

Mientras los dirigentes judíos estaban obsesionados con reglas detalladas, Jesús fue al corazón del asunto. Él tomó un atajo a través de los reglamentos humanos, buscando restaurar el sábado al propósito por el cual había sido creado. El sábado no debía ser una carga sino una delicia. Debía ser un día de adoración, descanso y restauración; un día de gozo, que contribuyera a la felicidad de otros. El sábado era el don divino para la humanidad; pero los rabíes lo habían transformado en una carga.

Se nos dice que llamemos al sábado una “delicia” (Isa. 58:13) y que debemos “santificarlo” (Éxo. 20:8). ¿Cuál es tu concepto de delicia y de lo que significa que algo sea santo? ¿Por qué no es necesario que haya contradicciones entre estas ideas? ¿Cómo podemos hacer que ambos aspectos formen parte de nuestra experiencia del sábado?


Lunes 11 de abril 2005
El Hombre de la Mano Seca.

Lee Marcos 3:1 al 6. ¿Por qué crees que las autoridades querían matar a Jesús? ¿Era porque él sanaba en sábado, o había algo más, un tema mucho más amplio, en juego para ellos? Ver también Juan 11:48; Hech. 17:6
 
Aun en sábado, el día apartado para adorar y contemplar las cosas celestiales, los enemigos de Jesús no podían eludir la preocupación que él les causaba. En vez de abrir sus corazones a las bendiciones que Dios tenía para ellos por medio de la lectura de las Escrituras, la oración y el compañerismo en la fe, mantenían sus ojos fijos en Jesús, pero a la espera de encontrar una oportunidad de acusarlo. Querían demostrar que él era un transgresor de la ley del sábado, pero ellos mismos lo estaban transgrediendo en sus propios corazones.

Marcos comenta que Jesús estaba entristecido por la dureza de sus corazones. Pero la dureza de ellos no tenía que ver tanto con una creencia firme respecto de cómo se debía guardar el día sábado, sino con la actitud ácidamente crítica de ellos hacia Jesús. Él estaba amenazando el poder de ellos; ponía en riesgo la influencia religiosa y política que tenían sobre la gente; por eso odiaban tanto a Jesús. Por supuesto, no podían actuar abiertamente y decirlo, así que necesitaban “fabricar” alguna excusa, algo que pudieran encontrar para acusarlo y así debilitar la ascendencia de Jesús sobre la gente. El temor de perder su influencia los enceguecía tanto que, en vez de alegrarse al presenciar el gran poder de Dios que se manifestaba ante ellos por medio de los milagros de curación, acusaban a Cristo de transgredir el sábado.

Lee Marcos 3:4. ¿Por qué no respondieron a la pregunta de Cristo? ¿No deberían haber tenido una respuesta? ¿Qué revela su silencio acerca de sus verdaderos motivos?

Como seres humanos, podemos tener la actitud siniestra de enmascarar nuestros verdaderos motivos bajo el manto de la piedad o de la santidad; y, lo que es aún más alarmante; no sólo nos ponemos ese manto ante otros, sino también ante nosotros mismos. ¿Cómo podemos estar seguros de que lo que hacemos tiene motivos religiosos puros, o si estamos haciendo, a nuestra manera, lo mismo que los fariseos?


Martes 12 de abril 2005
Los Doce Apóstoles (Mar. 3:7-19).

Esta lección señala una expansión importante del ministerio de Jesús. Anteriormente, había llamado a diversas personas para que lo siguieran; es decir, para que fueran sus discípulos. A medida que su fama crecía y al viajar por Galilea, el grupo de seguidores continuaba creciendo: ya era hora de elegir a algunos de entre ellos para una obra especial.

Marcos 3:7 al 14 nos ofrece una breve pero vívida descripción de la fuerza del movimiento que Jesús provocó en Galilea, en ese tiempo. ¿Qué mencionan esos versículos acerca de la popularidad de Cristo? ¿En qué forma la respuesta explica por qué decidió, en ese momento, ordenar personas para que trabajaran con él?
 
En la cumbre de su popularidad, Jesús se retiró hacia la montaña. Lucas suministra un detalle importante: él pasó la noche en oración (Luc. 6:12). Jesús afrontaba una decisión importante y, como era su costumbre, buscó la conducción de su Padre.

¿Cuáles fueron los dos propósitos que tuvo Jesús al elegir a esas doce personas para que fueran sus apóstoles? Mar. 3:13-19. ¿Qué otro propósito, más amplio, tenía en mente? (Ver Mar. 16:15; Mat. 10:5-15).
 
La palabra apóstol significa literalmente uno que es enviado. Los doce a quienes Jesús llamó serían enviados a predicar y a expulsar demonios; es decir, serían una extensión de su ministerio mientras estaba todavía con ellos en la tierra; y después de que él regresara al Padre, seguirían haciendo su obra. Pero, antes de ser enviados, debían permanecer con él, observando sus métodos y llegando a ser como él en carácter.

Al considerar a los doce, vemos una mezcla de trasfondos socioculturales, personalidades, fortalezas y debilidades. Varios eran pescadores, uno era cobrador de tributos y otro, un miembro de los celotes, un grupo fuertemente nacionalista que a veces recurría a la violencia. Simón Pedro, osado e impetuoso, tenía mucho que aprender; Santiago y Juan tenían un temperamento ardiente; y, además, estaba Judas Iscariote, que eventualmente lo traicionaría.

Había tantas otras personas en Israel, eruditas, elocuentes, instruidas, ricas, que parecería que podrían haber sido un núcleo mucho mejor para este nuevo movimiento. Y, sin embargo, ¡Jesús eligió a semejante grupo! ¿Qué lecciones hay para nosotros acerca de 1) juzgar la apariencia externa de las personas; 2) juzgar el potencial espiritual de otras personas; y 3) juzgar qué características son importantes en las personas ocupadas en el ministerio?


Miércoles 13 de abril 2005
Jesús y Beelzebú (Mar. 3:22-30).

Los milagros de Jesús fueron muchos y demasiado sorprendentes para negarlos. Un poder más que humano obraba por medio de él; pero los espías, que seguían sus pisadas procurando encontrar motivos para acusarlo, rehusaron admitir lo que era obvio: que Jesús era el Hijo de Dios. En cambio, trataron de argumentar que Jesús estaba vinculado con Beelzebú, el diablo.

¿Cómo respondió Jesús a las afirmaciones de sus críticos de que él estaba vinculado con el diablo? Mar. 3:22-27.
 
Con su respuesta sencilla pero efectiva, Jesús demolió la acusación de los maestros de la ley. La obra que Jesús hacía echaba por tierra el reino de Satanás: expulsaba los demonios, sanaba a los enfermos, y liberaba a los hombres y las mujeres de las cadenas del pecado y los malos hábitos a los que estaban amarrados. Esto era exactamente lo opuesto a la manera de actuar de Satanás. Si Jesús hubiera estado asociado con Satanás, habría estado realizando las obras de Satanás y construyendo su reino, no destruyéndolo.

¿Por qué Jesús, después de dar una respuesta contundente a las acusaciones, habló del pecado imperdonable? ¿Qué había en las palabras y las actitudes de los acusadores hacia Jesús que produjo esa fuerte advertencia? Por la actitud de ellos, ¿de qué forma estaban haciendo exactamente lo que Jesús les estaba reprochando?
 
“Los fariseos a los que Jesús dirigió esta amonestación no creían la acusación que presentaban contra él. No había uno solo de aquellos dignatarios que no se sintiera atraído hacia el Salvador. Habían oído en su propio corazón la voz del Espíritu que lo declaraba el Ungido de Israel y los instaba a confesarse sus discípulos. A la luz de su presencia, habían comprendido su falta de santidad y habían anhelado una justicia que ellos no podían crear. Pero, después de rechazarlo, habría sido demasiado humillante recibirlo como Mesías. Habiendo puesto los pies en la senda de la incredulidad, eran demasiado orgullosos para confesar su error” (DTG 289).

¿De qué modo, en este contexto, entendemos el pecado imperdonable? ¿Qué le dirías a alguien que cree que lo ha cometido ya? ¿De que manera el mero hecho de que sienta esa convicción es una evidencia de que no ha cometido ese pecado?


Jueves 14 de abril 2005
La Madre y los Hermanos de Jesús (Mar. 3:31-34).

Durante su ministerio terrenal, Jesús no recibió el apoyo de su familia. Juan, el Amado, nos dice claramente: “Porque ni aun sus hermanos creían en él” (Juan 7:5). Su madre, María, había guardado en su corazón los eventos relacionados con su nacimiento y su niñez (Luc. 2:19, 51), pero ella no entendía por completo la misión que Jesús había venido a cumplir como Mesías.

Mientras las multitudes rodeaban a Jesús, de modo que él no tenía tiempo ni para comer, ¿qué decidieron hacer algunos miembros de su familia? Mar. 3:20, 21.

Tal vez, la familia se sentía avergonzada por la clase de personas con las que Jesús se asociaba; tal vez la molestaban las acusaciones de sus críticos al decir que estaba asociado con el diablo. Y, lo peor de todo era el rechazo de parte de los líderes religiosos, que podría haberse esperado que abrazaran al que iba a liberar a Israel de los odiados romanos.

Analiza la respuesta de Jesús cuando le avisaron que María y sus hermanos estaban afuera de la casa, buscándolo. ¿No le importaban a Jesús sus familiares terrenales? ¿Qué estaba tratando de significar cuando declaró: “Porque todo aquél que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre” (Mar. 3:31-35). Ver también Deut. 30:20; Mat. 7:21; Juan 15:14; 1 Juan 5:3.
 
En otra parte, Marcos da los nombres de los hermanos de Jesús: Santiago, José, Judas y Simón. Nos dice que Jesús también tenía hermanas (Mar. 6:3). Es importante que José, el esposo de María, no es mencionado en este incidente. Los hermanos de Jesús aquí, y en otras partes, se relacionan con él como con un hermano menor, diciéndole lo que debía hacer y queriendo tomarlo a su cargo. Esto indica que, posiblemente, José habría estado casado previamente y era viudo cuando se casó con María. Durante el ministerio de Jesús nunca se lo menciona; posiblemente haya muerto para esa época.

Después de la resurrección de Jesús, los miembros de su familia lo vieron bajo una luz diferente. Se menciona a sus hermanos entre los creyentes, en Pentecostés (Hech. 1:14), mientras Pablo llama “apóstol” a Santiago, “el hermano del Señor” (Gál. 1:19).

Si conoces a alguien que esté luchando con familiares que no comprenden ni aprecian la fe adventista (o tal vez te ocurra a ti mismo), ¿qué clase de ayuda podrías darle? ¿De qué modo la sección de hoy puede ofrecer ánimo?


Viernes 15 de abril 2005
Para Estudiar y Meditar:

Estudia los siete milagros realizados en sábado, analizando por qué Jesús hizo cada uno de ellos, las lecciones que quiso enseñar con ellos y las reacciones de sus enemigos. Ver Mar. 1:21-28; 1:29-31; 3:1-6; Luc. 13:10-17; 14:1-4; Juan 5:1-15; 9:1-41. Lee, en El Deseado de todas las gentes, los capítulos “El sábado” (pp. 248-256), “La ordenación de los Doce” (pp. 257-264) y “Quiénes son mis hermanos” (pp. 288-294).

Preguntas Para Dialogar:
Si algún nuevo adventista te preguntara: “¿Qué principios puedes mostrarme acerca de cómo guardar el sábado?”, ¿cómo le responderías y por qué? Analiza con tu clase diferentes enfoques para esta respuesta.

¿Qué diferencias habrá en tu observancia del sábado si: a) observáramos el sábado sencillamente porque Dios lo ordena o b) observáramos el sábado porque amamos a Jesús y queremos seguirlo? ¿Qué diferencias hay entre estas dos formas?

¿Por qué es tan difícil trabajar en favor de alguien que tiene la actitud de los fariseos; es decir, que haya suprimido las súplicas del Espíritu Santo de su corazón? ¿Es demasiado tarde para alguien que haya cometido el pecado imperdonable? ¿No puede alguien arrepentirse de ese pecado, o el mero hecho de haber cometido ese pecado significa que es demasiado tarde para arrepentirse? Analiza esto en tu clase.

Resumen:
Jesús era el Señor del sábado, y él mostró su autoridad por medio de los hechos que obró en sábado. ¡Qué testimonio abrumador sobre la dureza de los corazones humanos es el hecho de que los líderes, que deberían haber sabido mejor que nadie quién era Jesús, se cerraran ante el mismo Señor al que profesaban servir con toda diligencia y fe! Aquí encontramos lecciones para todo aquél que vive creyendo que está al servicio del Señor.

Arizona En Marcha agradece su voto para Sitios Adventistas.com

Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
Estudo Biblico da Semana em Portugues.
Bosquede la lección en Rumano.
Lea toda la Biblia
en un año
Aprete aqui
Suscríbase
(Para recibir el bosquejo de la lección semanalmente por email, por favor dénos su dirección electrónica:) 
Su correo electrónico: 
 
 

Por favor escribenos con comentarios o preguntas y diganos que piensan de este recurso. 
Su nombre y País: 
Su correo electrónico: 
Comentarios:


 REGRESAR 
Usted es la visita número