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Lección 1
Jesús
visto por Marcos
Para el 2 de abril del 2005

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Presentación del Hijo de Dios
PARA MEMORIZAR
“Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” (Mar. 1:11).
Sábado 26 de marzo 2005
Lee Para el Estudio de esta Semana: Marcos 1:1-20.

CUATRO INFORMES, UN SEÑOR. Cada uno de los cuatro escritores de los evangelios, inspirado por el Espíritu Santo, enfatiza de una manera particular distintos aspectos de la vida y el ministerio de Jesús. Cada uno presenta su Evangelio de una manera que sugiere el retrato que esbozará en su desarrollo. Las primeras palabras de Mateo son: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham” (1:1). Es decir, Jesús no es sólo judío, sino también pertenece a la línea de la realeza. Mateo dirige su Evangelio especialmente a los lectores judíos, al mostrar que Jesús era el verdadero Rey de Israel. Lucas, por otro lado, dirige su informe al “excelentísimo Teófilo” (Luc. 1:1-4). Él tiene en vista a los lectores gentiles, y emplea una introducción que les resulta familiar. Juan escribe: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). A lo largo de todo su Evangelio, somos conscientes de que Jesús es el Verbo hecho carne, “lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

Esta semana consideraremos la introducción inspirada de Marcos, y el énfasis especial que ésta trasmite.

Un Vistazo a la Semana: ¿Qué sugiere el prólogo del informe de la vida de Cristo que brinda Marcos, desde el mismo principio? 
¿Qué clase de comienzos tuvo Marcos en el ministerio? 
¿Qué quiso significar con el término evangelio? 
¿Por qué enfatiza tanto la idea de Jesús como el Hijo de Dios?


Domingo 27 de marzo 2005
Juan Marcos, el Autor.

El Evangelio que estamos estudiando este trimestre no menciona el nombre del autor, pero desde temprano en la historia fue atribuido, correctamente, a Marcos. Marcos no fue una persona destacada en la iglesia primitiva; por eso, no sería fácil que se lo señalara como el autor, a menos que realmente lo fuera. Ésa es una de las grandes cosas que nuestro Dios puede hacer: él puede tomar aun a la persona más humilde, y colocarla en puestos de gran prominencia e influencia (ver Gén. 40, 41).

No obstante, Marcos realmente no tuvo un comienzo descollante en su ministerio; de hecho, muy pronto demostró ser indigno de la elevada vocación que involucra esa tarea.
Lee Hechos 15:36 al 40. ¿Por qué Pablo estaba tan decidido a no permitir que Marcos fuera con ellos en su viaje misionero?
 
“Allí, Marcos, abrumado por el temor y el desaliento, vaciló por un tiempo en su propósito de entregarse de todo corazón a la obra del Señor. No acostumbrado a las penurias, se desalentó por los peligros y las privaciones del camino. Había trabajado con éxito en circunstancias favorables; pero ahora, en medio de la oposición y los peligros que con tanta frecuencia asedian al obrero de avanzada, no supo soportar las durezas como buen soldado de la Cruz. Tenía todavía que aprender a arrostrar el peligro, la persecución y la adversidad con corazón valiente. Al avanzar los apóstoles, y al sospechar que vendrían dificultades aún mayores, Marcos se amedrentó y, perdiendo todo valor, se negó a avanzar y volvió a Jerusalén” (HAp 140).

¿Qué hizo que más tarde cambiara la actitud de Pablo hacia Marcos? 2 Tim. 4:11; File. 24.
 
¡Qué cambio increíble de actitud de parte de Pablo hacia Marcos! ¿Crees que Pablo sencillamente se volvió más tolerante hacia alguien que lo abandonó; o, tal vez, es más probable que Marcos haya cambiado y haya llegado a ser alguien en quien Pablo pudiera confiar nuevamente?

Considera en tu propia vida algún momento en que fallaste, pero te dieron otra oportunidad para recuperarte. ¿Cuánto significó para ti esa nueva oportunidad? ¿De qué manera refleja eso, de alguna forma, los grandes principios de la gracia y el perdón que Dios nos da? Tal vez haya alguien por quien tengas que hacer lo mismo ahora.


Lunes 28 de marzo 2005
Comienza el Evangelio (Mar. 1:1).
Lee Marcos 1:1 y compáralo con el comienzo de los otros evangelios. ¿Qué diferencias principales encuentras?
 
El comienzo de Marcos parece abrupto. Pasa por alto la genealogía de Jesús, su concepción milagrosa y su nacimiento dramático. No proporciona ningún indicio respecto de la visita de los magos, la revelación a los pastores o el siniestro plan de Herodes de matar al niño. No aparece nada de la huida de Jesús a Egipto, o sus primeros años como carpintero en Nazaret. No es que esos hechos no tengan importancia; pero, lo que Marcos procura que sus lectores obtengan desde el principio es la certeza absoluta de que Jesucristo es el Hijo de Dios.

Estudia otras referencias bíblicas para saber qué significa Hijo de Dios. Nota especialmente Lucas 1:34 y 35; Juan 10:30; Filipenses 2:5 al 11; Colosenses 1:13 al 19; Hebreos 1:1 al 3. ¿Qué nos enseñan estos pasajes acerca de quién era realmente Jesús? ¿Por qué este conocimiento acerca de su identidad es tan importante para nosotros?

El papel singular que desempeña el Espíritu Santo en la concepción de Jesús en María nos manifiesta que el hombre Jesús era el Hijo de Dios. Pero la expresión Hijo de Dios tiene un significado mucho mayor: nos dice que él comparte la misma naturaleza de Dios; que él es verdaderamente Dios, que siempre lo fue y siempre lo será. Así, las creencias fundamentales de los adventistas del séptimo día declaran, en su artículo cuatro: “Dios, el Hijo eterno, se encarnó en Jesucristo. [...] Siendo para siempre verdaderamente Dios, también se convirtió verdaderamente en hombre, en Jesús, el Cristo”.–Creencias de los adventistas del séptimo día, p. 42.

Marcos no hace referencia al nacimiento virginal, probablemente porque deseaba enfatizar el hecho de que Jesús era el Hijo eterno de Dios. Y llama a esto evangelio, que es un antiguo término griego (euaggélion) que originalmente significaba noticias de victoria, en la guerra. Para los seguidores de Jesús, ese término ya no significaba buenas noticias en general, sino las buenas noticias que se centran en Jesucristo, el Hijo de Dios. ¡Él ES las buenas noticias, él ES el evangelio! Usando como trasfondo esta idea del evangelio como noticias de victoria, ¿cuál es la victoria que alcanzaste ahora en tu vida gracias a Jesús? ¿Qué ha sido ganado para ti? ¿Qué fue derrotado? ¿Qué diferencia produce esta victoria para ti, hoy?


Martes 29 de marzo 2005
El Mensajero (Mar. 1:2-8). 
Antes de todas las grandes intervenciones de Dios en la historia, él envía un mensaje a fin de preparar a la gente. “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). Por eso, antes del mayor evento que este mundo alguna vez haya visto, levantó un mensajero, Juan el Bautista; y así como la venida del Mesías fue predicha en la profecía bíblica, el mensajero también había sido prenunciado. Nota que Marcos cita a Malaquías 3:1 e Isaías 40:3, aunque sólo menciona a Isaías como su fuente.

¿Cuál fue la tarea y el mensaje de Juan el Bautista? Mar. 1:2,3; Mar. 1:4; Mar. 1:7.

La misión de Juan apuntaba más allá de sí mismo: era un precursor, un heraldo, para proclamar que uno mucho mayor que él estaba a punto de aparecer, y para preparar a la gente para encontrarse con él.

Los versículos citados enfatizan la preparación del camino. El cuadro presentado es como el de la construcción de un camino: así como hoy los ingenieros encargados de la construcción de carreteras cortan las montañas, rellenan las hondonadas y depresiones, y tratan de enderezar las curvas, Juan era el constructor del camino para la llegada de Jesús, el Hijo de Dios. (Nota cómo Isaías 40:4 trata la ilustración de la construcción de un camino.) Juan cumplió esa misión de tres modos: 1) al anunciar que el Mesías estaba a punto de aparecer; 2) al invitar a la gente a prepararse, apartándose de sus pecados; 3) al bautizarlos, como una demostración pública de que habían atendido al mensaje acerca del que venía.

Juan nunca buscó llamar la atención sobre sí mismo. No parecía buscar nada para sí; no se llenó de orgullo al ver las multitudes que venían a escucharlo. Este mensajero modesto podía decir de todo corazón: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30).

Como adventistas del séptimo día creemos que, como Juan, Dios nos ha llamado a presentar un mensaje profético acerca de la venida de Jesús. ¿Qué podemos aprender de Juan el Bautista, mientras procuramos mantenernos fieles a nuestra misión? ¿De qué modos nuestra tarea es similar a la misión confiada a Juan, y de qué maneras es diferente de ella? ¿Qué debes cambiar en tu propia vida a fin de estar mejor preparado para tomar parte en esta tarea?


Miércoles 30 de marzo 2005
El Cometido.
Lee el informe que brinda Marcos acerca del ministerio del Bautista, y compáralo con los otros evangelios (Mat. 3; Mar. 1:4-11; Luc. 3:1-22; Juan 1:6-8, 19-35). ¿Qué semejanzas encuentras? ¿Qué diferencias? ¿Qué ventajas hay en tener informes diferentes y perspectivas distintas acerca de los mismos eventos? ¿Debería esperarse que concordaran en todos y cada uno de los puntos? Si no es así, ¿por qué no?

La forma en que Marcos se refiere a Juan el Bautista es, por lejos, la más breve de los cuatro evangelios. Marcos está concentrado en Jesús, el Hijo de Dios, y abrevia toda la información sobre Juan el Bautista, para concentrarse en Jesús. La función de Juan en la historia es doble: él es el precursor del Mesías, y también bautizó a Jesús. Marcos no hace ninguna referencia respecto de las circunstancias que rodearon al nacimiento de Juan, como lo hace Lucas; no dice nada acerca de la obra posterior del Bautista, como lo hacen Mateo y Juan. La única otra referencia a Juan el Bautista, después de la breve descripción de Marcos 1:9 al 13, es una descripción de la muerte de Juan, intercalada en el relato del ministerio de Jesús en Galilea (Mar. 6:14-29).

Lee Marcos 1:10 y 11. ¿De qué modo se encuadra este evento en las primeras líneas del informe de Marcos acerca de Jesús? ¿Qué punto vital está enfatizando aquí?
 
Por medio de la paloma celestial del Espíritu y la voz del Cielo, la Deidad demostraba al mundo que Jesús de Nazaret no era sencillamente otro ser humano; él era verdaderamente humano, pero era mucho más que eso: era el Hijo de Dios, verdaderamente Dios. Bajo la inspiración divina, Marcos enfatiza este punto, porque es muy importante para la fe cristiana.

Supón que creyeras que Jesús sencillamente fue un gran hombre, en vez de ser el Hijo de Dios mismo. ¿De qué modo eso impactaría en tu fe, en tus hechos, en toda tu vida cristiana? ¿Cuál es la diferencia si lo consideras el Hijo de Dios?


Jueves 31 de marzo 2005
Comienza el Ministerio (Mar. 1:14-20).
¿De qué modo Jesús se refirió al elemento temporal, al comenzar su ministerio público? Mat. 3:2; 4:17 (compara con Mar. 1:4, 15).
 
El primer mensaje de Jesús fue idéntico al de Juan el Bautista: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mar. 1:4, 15; compara con Mat. 3:2; 4:17). Pero Jesús añadió una dimensión diferente: mientras que Juan predicaba que el Mesías por largo tiempo esperado estaba por llegar, Jesús proclamaba: El tiempo se ha cumplido.

Los adventistas del séptimo día están a tono con la importancia del tiempo en el plan de Dios. Así, vemos en la dramática afirmación de Jesús, El tiempo se ha cumplido, no sólo una referencia general al cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento acerca de la venida del Mesías, sino también una referencia al tiempo de las profecías de Daniel. En su descollante predicción de las 70 semanas (Dan. 9:24-27), el antiguo vidente predijo el momento preciso de la aparición del Mesías. Y, creemos, así como Jesús apareció exactamente a su tiempo en su primera venida, volverá otra vez en el tiempo exacto del cronograma de Dios. El apóstol Pablo escribió: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo” (Gál. 4:4). Eso fue cierto para la encarnación; y lo será otra vez para la gloriosa Segunda Venida.

Estudia el informe del llamamiento de los primeros discípulos en Marcos 1:16 al 20. Sitúate en el lugar de la escena, junto al lago; únete a Pedro, Andrés, Santiago y Juan cuando arrojaban las redes para pescar o se preparaban para pescar. Jesús pasa por allí y les dice: ¡Vengan, síganme! Sin vacilación –de inmediato–, dejaron sus redes y lo siguieron. ¿Por qué te sorprende que ellos hayan dejado todo lo que tenían tan abruptamente? ¿De qué modo explicas sus respuestas, aparentemente espontáneas? ¿Qué se necesitaría para que tú hicieras lo mismo?
 
Los pescadores que abandonaron sus redes y sus botes para seguir a Jesús no estaban buscando recompensas materiales o financieras. La pesca era trabajo duro, pero ellos lo conocían bien y podían mantener su fuente de ingresos. Pero Jesús de Nazaret no tenía riquezas, ni fama ni un movimiento organizado; seguirlo significaba, de hecho, lanzarse de alguna manera a algo que nunca antes habían experimentado. Sólo un hecho puede explicar sus acciones, que para otros no hubieran tenido sentido: percibieron algo en Jesús que tocó sus almas. Al verlo, al escuchar su voz, fueron guiados a una decisión que cambiaría sus vidas.

Si eres seguidor de Cristo, ¿a qué tuviste que renunciar para seguirlo? Si tu respuesta es a nada, ¿qué podría aconsejarte 2 Corintios 13:5?


Viernes 1 de abril 2005
Para Estudiar y Meditar:
Compara los registros de Mateo y Lucas con los versículos de Marcos que estudiamos esta semana: Mateo 3:1-4:22; Lucas 3:1-22; 5:1-11. Lee, en El evangelismo, “Falsedades concernientes a la divinidad” (pp. 445-447), “El bautismo” (pp. 84-88); y “El llamamiento a orillas del mar”, en El Deseado de todas las gentes, pp. 211-216.

Preguntas Para Dialogar:
¿Por qué un ángel no podía ser nuestro salvador? ¿Qué habría ocurrido si Cristo no hubiera sido eternamente Dios, sino algún dios creado por Dios? ¿Qué diferencia produciría esto? Piensa en la maravillosa confianza que podemos tener en Jesús, nuestro Salvador, Señor y gran Sumo Sacerdote. Analiza, con la clase, las implicaciones de la divinidad de Cristo.

Supón que estuviste presente en el bautismo de Jesús; viste el Espíritu que descendía, escuchaste la voz del Cielo. ¿Qué clase de excusas podrías ofrecer que pudieran hacerte dudar de que realmente era algo proveniente de Dios? ¿De qué modo la gente, hoy, hace lo mismo con las evidencias para la existencia, el poder y el cuidado de Dios? ¿De qué manera nosotros, aun como creyentes, tenemos que ser cuidadosos para no caer en la misma trampa?

Los discípulos tuvieron que hacer algunos cambios radicales en sus vidas para seguir a Jesús. ¿Qué ocurre con nosotros? ¿Hemos tenido que hacer grandes cambios también? Si no los hiciste, ¿qué podría decirte esto acerca de tu caminar con el Señor?

Pide a alguno de tu clase que explique la profecía de las 70 semanas de Daniel 9:24 al 27. ¿Por qué cada cristiano debería entender esta importante profecía?

Resumen:
En las primeras palabras de su Evangelio, Marcos presenta a Jesús como el Hijo de Dios. Esta expresión, que señala hacia la unidad y la igualdad sustancial de Jesús con Dios, subrayará todo el Evangelio de Marcos. En el pasaje inicial de este Evangelio, que fue el foco de nuestro estudio de esta semana, de inmediato encontramos evidencias de que Jesús era Hijo de Dios: 
1) Vino en cumplimiento de la profecía; 
2) Vino en el momento preciso señalado en el reloj de Dios; y 
3) En el bautismo, que inauguró su ministerio público, el Padre declaró que él era su “Hijo amado”. 

Arizona En Marcha agradece su voto para Sitios Adventistas.com

Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
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