|
Lee Para el Estudio de esta
Semana: Marcos 1:1-20.
CUATRO INFORMES, UN SEÑOR.
Cada uno de los cuatro escritores de los evangelios, inspirado por el Espíritu
Santo, enfatiza de una manera particular distintos aspectos de la vida
y el ministerio de Jesús. Cada uno presenta su Evangelio de una
manera que sugiere el retrato que esbozará en su desarrollo. Las
primeras palabras de Mateo son: “Libro de la genealogía de Jesucristo,
hijo de David, hijo de Abraham” (1:1). Es decir, Jesús no es sólo
judío, sino también pertenece a la línea de la realeza.
Mateo dirige su Evangelio especialmente a los lectores judíos, al
mostrar que Jesús era el verdadero Rey de Israel. Lucas, por otro
lado, dirige su informe al “excelentísimo Teófilo” (Luc.
1:1-4). Él tiene en vista a los lectores gentiles, y emplea una
introducción que les resulta familiar. Juan escribe: “En el principio
era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).
A lo largo de todo su Evangelio, somos conscientes de que Jesús
es el Verbo hecho carne, “lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
Esta semana consideraremos la
introducción inspirada de Marcos, y el énfasis especial que
ésta trasmite.
Un Vistazo a la Semana:
¿Qué sugiere el prólogo del informe de la vida de
Cristo que brinda Marcos, desde el mismo principio?
¿Qué clase de
comienzos tuvo Marcos en el ministerio?
¿Qué quiso significar
con el término evangelio?
¿Por qué enfatiza
tanto la idea de Jesús como el Hijo de Dios? |
Juan Marcos, el Autor.
El Evangelio que estamos estudiando
este trimestre no menciona el nombre del autor, pero desde temprano en
la historia fue atribuido, correctamente, a Marcos. Marcos no fue una persona
destacada en la iglesia primitiva; por eso, no sería fácil
que se lo señalara como el autor, a menos que realmente lo fuera.
Ésa es una de las grandes cosas que nuestro Dios puede hacer: él
puede tomar aun a la persona más humilde, y colocarla en puestos
de gran prominencia e influencia (ver Gén. 40, 41).
No obstante, Marcos realmente
no tuvo un comienzo descollante en su ministerio; de hecho, muy pronto
demostró ser indigno de la elevada vocación que involucra
esa tarea.
Lee Hechos 15:36 al 40. ¿Por
qué Pablo estaba tan decidido a no permitir que Marcos fuera con
ellos en su viaje misionero?
“Allí, Marcos, abrumado
por el temor y el desaliento, vaciló por un tiempo en su propósito
de entregarse de todo corazón a la obra del Señor. No acostumbrado
a las penurias, se desalentó por los peligros y las privaciones
del camino. Había trabajado con éxito en circunstancias favorables;
pero ahora, en medio de la oposición y los peligros que con tanta
frecuencia asedian al obrero de avanzada, no supo soportar las durezas
como buen soldado de la Cruz. Tenía todavía que aprender
a arrostrar el peligro, la persecución y la adversidad con corazón
valiente. Al avanzar los apóstoles, y al sospechar que vendrían
dificultades aún mayores, Marcos se amedrentó y, perdiendo
todo valor, se negó a avanzar y volvió a Jerusalén”
(HAp 140).
¿Qué hizo que
más tarde cambiara la actitud de Pablo hacia Marcos? 2 Tim. 4:11;
File. 24.
¡Qué cambio increíble
de actitud de parte de Pablo hacia Marcos! ¿Crees que Pablo sencillamente
se volvió más tolerante hacia alguien que lo abandonó;
o, tal vez, es más probable que Marcos haya cambiado y haya llegado
a ser alguien en quien Pablo pudiera confiar nuevamente?
Considera en tu propia vida
algún momento en que fallaste, pero te dieron otra oportunidad para
recuperarte. ¿Cuánto significó para ti esa nueva oportunidad?
¿De qué manera refleja eso, de alguna forma, los grandes
principios de la gracia y el perdón que Dios nos da? Tal vez haya
alguien por quien tengas que hacer lo mismo ahora. |
Comienza el Evangelio (Mar.
1:1).
Lee Marcos 1:1 y compáralo
con el comienzo de los otros evangelios. ¿Qué diferencias
principales encuentras?
El comienzo de Marcos parece
abrupto. Pasa por alto la genealogía de Jesús, su concepción
milagrosa y su nacimiento dramático. No proporciona ningún
indicio respecto de la visita de los magos, la revelación a los
pastores o el siniestro plan de Herodes de matar al niño. No aparece
nada de la huida de Jesús a Egipto, o sus primeros años como
carpintero en Nazaret. No es que esos hechos no tengan importancia; pero,
lo que Marcos procura que sus lectores obtengan desde el principio es la
certeza absoluta de que Jesucristo es el Hijo de Dios.
Estudia otras referencias bíblicas
para saber qué significa Hijo de Dios. Nota especialmente Lucas
1:34 y 35; Juan 10:30; Filipenses 2:5 al 11; Colosenses 1:13 al 19; Hebreos
1:1 al 3. ¿Qué nos enseñan estos pasajes acerca de
quién era realmente Jesús? ¿Por qué este conocimiento
acerca de su identidad es tan importante para nosotros?
El papel singular que desempeña
el Espíritu Santo en la concepción de Jesús en María
nos manifiesta que el hombre Jesús era el Hijo de Dios. Pero la
expresión Hijo de Dios tiene un significado mucho mayor: nos dice
que él comparte la misma naturaleza de Dios; que él es verdaderamente
Dios, que siempre lo fue y siempre lo será. Así, las creencias
fundamentales de los adventistas del séptimo día declaran,
en su artículo cuatro: “Dios, el Hijo eterno, se encarnó
en Jesucristo. [...] Siendo para siempre verdaderamente Dios, también
se convirtió verdaderamente en hombre, en Jesús, el Cristo”.–Creencias
de los adventistas del séptimo día, p. 42.
Marcos no hace referencia al
nacimiento virginal, probablemente porque deseaba enfatizar el hecho de
que Jesús era el Hijo eterno de Dios. Y llama a esto evangelio,
que es un antiguo término griego (euaggélion) que originalmente
significaba noticias de victoria, en la guerra. Para los seguidores de
Jesús, ese término ya no significaba buenas noticias en general,
sino las buenas noticias que se centran en Jesucristo, el Hijo de Dios.
¡Él ES las buenas noticias, él ES el evangelio! Usando
como trasfondo esta idea del evangelio como noticias de victoria, ¿cuál
es la victoria que alcanzaste ahora en tu vida gracias a Jesús?
¿Qué ha sido ganado para ti? ¿Qué fue derrotado?
¿Qué diferencia produce esta victoria para ti, hoy? |
El Mensajero (Mar. 1:2-8).
Antes de todas las grandes
intervenciones de Dios en la historia, él envía un mensaje
a fin de preparar a la gente. “Porque no hará nada Jehová
el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”
(Amós 3:7). Por eso, antes del mayor evento que este mundo alguna
vez haya visto, levantó un mensajero, Juan el Bautista; y así
como la venida del Mesías fue predicha en la profecía bíblica,
el mensajero también había sido prenunciado. Nota que Marcos
cita a Malaquías 3:1 e Isaías 40:3, aunque sólo menciona
a Isaías como su fuente.
¿Cuál fue la tarea
y el mensaje de Juan el Bautista? Mar. 1:2,3; Mar. 1:4; Mar. 1:7.
La misión de Juan apuntaba
más allá de sí mismo: era un precursor, un heraldo,
para proclamar que uno mucho mayor que él estaba a punto de aparecer,
y para preparar a la gente para encontrarse con él.
Los versículos citados
enfatizan la preparación del camino. El cuadro presentado es como
el de la construcción de un camino: así como hoy los ingenieros
encargados de la construcción de carreteras cortan las montañas,
rellenan las hondonadas y depresiones, y tratan de enderezar las curvas,
Juan era el constructor del camino para la llegada de Jesús, el
Hijo de Dios. (Nota cómo Isaías 40:4 trata la ilustración
de la construcción de un camino.) Juan cumplió esa misión
de tres modos: 1) al anunciar que el Mesías estaba a punto de aparecer;
2) al invitar a la gente a prepararse, apartándose de sus pecados;
3) al bautizarlos, como una demostración pública de que habían
atendido al mensaje acerca del que venía.
Juan nunca buscó llamar
la atención sobre sí mismo. No parecía buscar nada
para sí; no se llenó de orgullo al ver las multitudes que
venían a escucharlo. Este mensajero modesto podía decir de
todo corazón: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe”
(Juan 3:30).
Como adventistas del séptimo
día creemos que, como Juan, Dios nos ha llamado a presentar un mensaje
profético acerca de la venida de Jesús. ¿Qué
podemos aprender de Juan el Bautista, mientras procuramos mantenernos fieles
a nuestra misión? ¿De qué modos nuestra tarea es similar
a la misión confiada a Juan, y de qué maneras es diferente
de ella? ¿Qué debes cambiar en tu propia vida a fin de estar
mejor preparado para tomar parte en esta tarea? |
|
Miércoles
30 de marzo 2005
|
El Cometido.
Lee el informe que brinda Marcos
acerca del ministerio del Bautista, y compáralo con los otros evangelios
(Mat. 3; Mar. 1:4-11; Luc. 3:1-22; Juan 1:6-8, 19-35). ¿Qué
semejanzas encuentras? ¿Qué diferencias? ¿Qué
ventajas hay en tener informes diferentes y perspectivas distintas acerca
de los mismos eventos? ¿Debería esperarse que concordaran
en todos y cada uno de los puntos? Si no es así, ¿por qué
no?
La forma en que Marcos se refiere
a Juan el Bautista es, por lejos, la más breve de los cuatro evangelios.
Marcos está concentrado en Jesús, el Hijo de Dios, y abrevia
toda la información sobre Juan el Bautista, para concentrarse en
Jesús. La función de Juan en la historia es doble: él
es el precursor del Mesías, y también bautizó a Jesús.
Marcos no hace ninguna referencia respecto de las circunstancias que rodearon
al nacimiento de Juan, como lo hace Lucas; no dice nada acerca de la obra
posterior del Bautista, como lo hacen Mateo y Juan. La única otra
referencia a Juan el Bautista, después de la breve descripción
de Marcos 1:9 al 13, es una descripción de la muerte de Juan, intercalada
en el relato del ministerio de Jesús en Galilea (Mar. 6:14-29).
Lee Marcos 1:10 y 11. ¿De
qué modo se encuadra este evento en las primeras líneas del
informe de Marcos acerca de Jesús? ¿Qué punto vital
está enfatizando aquí?
Por medio de la paloma celestial
del Espíritu y la voz del Cielo, la Deidad demostraba al mundo que
Jesús de Nazaret no era sencillamente otro ser humano; él
era verdaderamente humano, pero era mucho más que eso: era el Hijo
de Dios, verdaderamente Dios. Bajo la inspiración divina, Marcos
enfatiza este punto, porque es muy importante para la fe cristiana.
Supón que creyeras que
Jesús sencillamente fue un gran hombre, en vez de ser el Hijo de
Dios mismo. ¿De qué modo eso impactaría en tu fe,
en tus hechos, en toda tu vida cristiana? ¿Cuál es la diferencia
si lo consideras el Hijo de Dios? |
Comienza el Ministerio (Mar.
1:14-20).
¿De qué modo
Jesús se refirió al elemento temporal, al comenzar su ministerio
público? Mat. 3:2; 4:17 (compara con Mar. 1:4, 15).
El primer mensaje de Jesús
fue idéntico al de Juan el Bautista: “Arrepentíos, porque
el reino de los cielos se ha acercado” (Mar. 1:4, 15; compara con Mat.
3:2; 4:17). Pero Jesús añadió una dimensión
diferente: mientras que Juan predicaba que el Mesías por largo tiempo
esperado estaba por llegar, Jesús proclamaba: El tiempo se ha cumplido.
Los adventistas del séptimo
día están a tono con la importancia del tiempo en el plan
de Dios. Así, vemos en la dramática afirmación de
Jesús, El tiempo se ha cumplido, no sólo una referencia general
al cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento acerca de
la venida del Mesías, sino también una referencia al tiempo
de las profecías de Daniel. En su descollante predicción
de las 70 semanas (Dan. 9:24-27), el antiguo vidente predijo el momento
preciso de la aparición del Mesías. Y, creemos, así
como Jesús apareció exactamente a su tiempo en su primera
venida, volverá otra vez en el tiempo exacto del cronograma de Dios.
El apóstol Pablo escribió: “Pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su Hijo” (Gál. 4:4). Eso fue cierto
para la encarnación; y lo será otra vez para la gloriosa
Segunda Venida.
Estudia el informe del llamamiento
de los primeros discípulos en Marcos 1:16 al 20. Sitúate
en el lugar de la escena, junto al lago; únete a Pedro, Andrés,
Santiago y Juan cuando arrojaban las redes para pescar o se preparaban
para pescar. Jesús pasa por allí y les dice: ¡Vengan,
síganme! Sin vacilación –de inmediato–, dejaron sus redes
y lo siguieron. ¿Por qué te sorprende que ellos hayan dejado
todo lo que tenían tan abruptamente? ¿De qué modo
explicas sus respuestas, aparentemente espontáneas? ¿Qué
se necesitaría para que tú hicieras lo mismo?
Los pescadores que abandonaron
sus redes y sus botes para seguir a Jesús no estaban buscando recompensas
materiales o financieras. La pesca era trabajo duro, pero ellos lo conocían
bien y podían mantener su fuente de ingresos. Pero Jesús
de Nazaret no tenía riquezas, ni fama ni un movimiento organizado;
seguirlo significaba, de hecho, lanzarse de alguna manera a algo que nunca
antes habían experimentado. Sólo un hecho puede explicar
sus acciones, que para otros no hubieran tenido sentido: percibieron algo
en Jesús que tocó sus almas. Al verlo, al escuchar su voz,
fueron guiados a una decisión que cambiaría sus vidas.
Si eres seguidor de Cristo,
¿a qué tuviste que renunciar para seguirlo? Si tu respuesta
es a nada, ¿qué podría aconsejarte 2 Corintios 13:5? |
Para Estudiar y Meditar:
Compara los registros de Mateo
y Lucas con los versículos de Marcos que estudiamos esta semana:
Mateo 3:1-4:22; Lucas 3:1-22; 5:1-11. Lee, en El evangelismo, “Falsedades
concernientes a la divinidad” (pp. 445-447), “El bautismo” (pp. 84-88);
y “El llamamiento a orillas del mar”, en El Deseado de todas las gentes,
pp. 211-216.
Preguntas Para Dialogar:
¿Por qué un ángel
no podía ser nuestro salvador? ¿Qué habría
ocurrido si Cristo no hubiera sido eternamente Dios, sino algún
dios creado por Dios? ¿Qué diferencia produciría esto?
Piensa en la maravillosa confianza que podemos tener en Jesús, nuestro
Salvador, Señor y gran Sumo Sacerdote. Analiza, con la clase, las
implicaciones de la divinidad de Cristo.
Supón que estuviste presente
en el bautismo de Jesús; viste el Espíritu que descendía,
escuchaste la voz del Cielo. ¿Qué clase de excusas podrías
ofrecer que pudieran hacerte dudar de que realmente era algo proveniente
de Dios? ¿De qué modo la gente, hoy, hace lo mismo con las
evidencias para la existencia, el poder y el cuidado de Dios? ¿De
qué manera nosotros, aun como creyentes, tenemos que ser cuidadosos
para no caer en la misma trampa?
Los discípulos tuvieron
que hacer algunos cambios radicales en sus vidas para seguir a Jesús.
¿Qué ocurre con nosotros? ¿Hemos tenido que hacer
grandes cambios también? Si no los hiciste, ¿qué podría
decirte esto acerca de tu caminar con el Señor?
Pide a alguno de tu clase que
explique la profecía de las 70 semanas de Daniel 9:24 al 27. ¿Por
qué cada cristiano debería entender esta importante profecía?
Resumen:
En las primeras palabras de
su Evangelio, Marcos presenta a Jesús como el Hijo de Dios. Esta
expresión, que señala hacia la unidad y la igualdad sustancial
de Jesús con Dios, subrayará todo el Evangelio de Marcos.
En el pasaje inicial de este Evangelio, que fue el foco de nuestro estudio
de esta semana, de inmediato encontramos evidencias de que Jesús
era Hijo de Dios:
1) Vino en cumplimiento de
la profecía;
2) Vino en el momento preciso
señalado en el reloj de Dios; y
3) En el bautismo, que inauguró
su ministerio público, el Padre declaró que él era
su “Hijo amado”. |