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Lección 12
Jesús
visto por Marcos
Para el 18 de junio del 2005
 

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Juicio y Crucifixión
PARA MEMORIZAR
“Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mar. 15:34).
Sábado 11 de junio 2005
Lee Para el Estudio de esta Semana: Marcos 14:53-65; 15:1-41.

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN AL CALVARIO. Hemos seguido los pasos de Jesús de Nazaret desde Galilea hasta Jerusalén, y ellos inevitablemente lo condujeron al Calvario, su lugar de rechazo, vergüenza, sufrimiento y muerte, pero además el lugar de nuestra victoria, esperanza y vida eterna.

El Calvario, y lo que siguió, pone a Jesús de Nazaret sobre todos los demás maestros de religión que el mundo conoció. Otros dejaron sabias enseñanzas, realizaron actos de bondad, reunieron un grupo de seguidores, y llegaron a ser el centro de movimientos que perduraron y crecieron después de su muerte, algunos hasta llegar a transformarse en religiones mundiales. Pero sólo Jesús, después de su muerte, resucitó y reina como Salvador viviente; y ésta es la diferencia primordial.

Un Vistazo a la Semana: ¿Qué razones creyó que tenía el sumo sacerdote para ejecutar a Jesús? ¿De qué modo influyeron sobre Pilato? ¿Qué importancia tiene el hecho de que Jesús fuera crucificado entre dos ladrones? ¿Cuán importante es la idea de sustitución, para comprender la muerte de Jesús? ¿Qué le ocurrió a la Deidad en la cruz del Calvario?. 


Domingo 12 de junio 2005
Ante el Sanedrín (Mar. 14:53-65).
Los juicios de Jesús fueron una parodia. No tenían la intención de examinar imparcialmente la evidencia, sino de fabricar acusaciones que resultaran en la condenación y la muerte de Jesús. Los líderes religiosos habían llegado a su decisión aun antes de que comenzara ningún juicio: querían a Jesús muerto. Mientras intentaban mantener la apariencia de legalidad –un tribunal convocado apresuradamente en medio de la noche–, todo el proceso era una burla para la justicia.

Después de reunir todos los compendios de los informes de los juicios de Jesús en los cuatro evangelios, con los comentarios adicionales de Elena de White, el Comentario bíblico adventista llega a la siguiente conclusión: Jesús tuvo, primero, dos audiencias preliminares, una ante Anás solo, y otra antes Anás y Caifás. Fue procesado dos veces ante el Sanedrín, primero de noche, luego de día. Jesús apareció dos veces ante Pilato, y una vez ante Herodes, entre las dos presentaciones ante Pilato (ver el tomo 5, pp. 525-527).

 Al leer este informe en Marcos, ponte en el lugar del sumo sacerdote. ¿Por qué quería él que Jesús fuera muerto? ¿Cómo podría haber justificado su decisión? En las líneas que siguen, después de los textos, escribe en qué justificación se fundamentaba.
Juan 7:41, 42; Mat. 12:2; Mar. 14:62-64; Juan 10:33; Juan 11:48; Luc. 4:22; Juan 2:19; Mat. 12:24.

A menudo nos sorprendemos, y correctamente, por la ceguera de los dirigentes en sus actitudes hacia Jesús. No obstante, después de sintetizar en tu propia mente sus explicaciones con los textos indicados arriba, puedes ver cuán fácil fue, aun a pesar de las evidencias, que ellos cometieran estos actos. ¿Qué lecciones hay en esto para nosotros, que también tenemos la capacidad de procurar justificar todos nuestros actos?


Lunes 13 de junio 2005
Pilato y los Líderes Religiosos (Mar. 15:1-19).
Estudia los informes de Jesús ante Pilato en Marcos 15:1 al 15 y los otros evangelios (Mat. 27:11-26; Luc. 22:66 a 23:25; Juan 18:28 a 19:1-16). Cuán increíble es que un gobernante pagano estuviera tratando de salvar a Jesús, mientras que los líderes religiosos, que se creían los guardianes de la fe judía, querían que estuviera muerto. Cuán increíble es que Jesús fuera llamado Rey de los judíos por un gobernante pagano y sus soldados, mientras que su propio pueblo, que profesaba decir, desde hacía mucho tiempo, que lo estaba esperando, gritaba: ¡Crucifícale! Cuán increíble es que Pilato haya ofrecido liberar a Jesús, el Dador de la vida, y la turba, en cambio, haya querido salvar a un asesino llamado Barrabás. ¡Qué testimonio aterrador del poder de Satanás para engañar los corazones que no se han entregado completamente a Dios!

A los ojos de Dios, ¿quién era más culpable: Pilato o los líderes religiosos? ¿Qué justificación tienes para tu respuesta? Ver Juan 19:11.

La religión puede constituir una herramienta poderosa, ya sea para el bien o para el mal. En este informe, vemos que fue usada para un propósito terriblemente maligno. Cuando la gente, como estos dirigentes religiosos, hace cosas con la idea de que las está haciendo para Dios, ¿qué puede detenerla? Bajo esta premisa, puede realizar toda una cantidad de hechos que, de otro modo, no los haría; después de todo, si Dios es quien dirige, ¿quién o qué cosa pueden interponerse?

Nunca pecamos en el vacío; es decir, nuestros pecados nunca nos afectan solamente a nosotros. Lee de nuevo los relatos para la lección de hoy. ¿Quién más fue impactado de una manera muy negativa por causa de lo que hicieron los líderes religiosos? ¿Cuál es el mensaje para nosotros aquí? ¿Qué otros ejemplos puedes encontrar en la Biblia acerca de cuán rápidamente puede esparcirse la influencia del pecado para perjudicar a otros?

Ponte en el lugar de Pilato durante el juicio final (Ecl. 12:14; Rom. 3:6). ¿Qué clase de argumentos podría él tratar de usar para justificar sus acciones? ¿Cuántas veces, en el último mes, has usado el mismo principio para justificar tus propios actos o palabras equivocados?


Martes 14 de junio 2005
Gólgota (Mar. 15:16-37).
De todas las escenas de la vida de Jesús, ésta es la que demanda nuestra mayor contemplación en oración. Contémplalo pendiendo de la cruz, lastimado, inclinado y sangriento, ¡el Hijo Unigénito de Dios! Su espalda está lacerada, sus manos y pies atravesados con gruesos clavos. Toda la noche había estado despierto; no había comido ni bebido nada desde la cena, la noche anterior. Ahora cuelga, indefenso, entre dos criminales, sometido al escarnio y la abyección, expuesto al sol y al viento.

Lee cuidadosamente Marcos 15:27 y 28. ¿Qué importancia tiene el hecho de que Jesús fuera crucificado no sólo como convicto de un crimen capital, sino también que fuera colocado entre dos asesinos y sediciosos? ¿De qué modo el texto del Antiguo Testamento (Isa. 53:12), citado allí por Marcos, ayuda a responder esta pregunta? ¿Cuál es el punto que se nos presenta con insistencia sobre lo que le ocurrió a Jesús en la cruz?

En la cruz, Cristo cargó nuestros pecados; es decir, él llegó a estar tan estrechamente vinculado con el pecado que, de acuerdo con Pablo, Dios “por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21). Sin decir que Jesús era pecador, lo que por supuesto hubiera sido erróneo, Pablo llegó tan cerca como era posible de ese calificativo, dando la idea de que Dios lo consideró como un pecador, un transgresor, y lo trató como tal. De una manera que apenas podemos comprender, Jesús –el único ser que jamás pecó– tomó el lugar de todos y cada pecador.

Lee Juan 1:29, Gálatas 3:13, Hebreos 9:28 y 1 Pedro 2:24. ¿Qué enseñan estos pasajes que nos ayuda a comprender la relación que existe entre Jesús en la cruz y el pecado?

¿De qué modo el hecho de darnos cuenta de lo que el pecado causó al Hijo de Dios debería motivarnos a procurar su poder para vencer el mal?


Miércoles 15 de junio 2005
El Significado del Calvario (Isaías 53).  En los textos que consideramos ayer, Marcos citó de Isaías 53. Lee ese capítulo y anota las frases que explícitamente sugieren que Cristo murió por nuestros pecados, es decir, en nuestro lugar (ver Isa. 53:4-12).

¿De qué manera puedes ver la idea de la sustitución, es decir, que Jesús murió en lugar de nosotros? ¿Por qué esto es tan importante para comprender el plan de salvación?

Los cristianos han tratado de explicar de qué modo Dios provee, en Cristo, el camino de salvación. Han intentado varias teorías sobre la expiación. Algunas explicaciones o sugerencias son las siguientes. ¿De qué manera te son útiles o no te sirven?

El Padre vacilaba en salvar a la humanidad, pero el amor de Cristo proveyó la respuesta. 
La muerte de Cristo fue el precio de rescate pagado para que el diablo liberara a la humanidad de sus garras. 
El honor de Dios fue ofendido por el pecado, y Cristo tuvo que morir para satisfacer ese honor ofendido. 
Cristo tuvo que morir como un ejemplo de los efectos del pecado para el resto del universo. 
Cristo murió para manifestar el amor de Dios, de modo que pudiéramos conmovernos y ser ganados para él. 
En la cruz, el Padre estaba castigando al Hijo. 

Ninguna teoría es suficiente para explicar cómo Dios proporcionó un camino de salvación en Jesucristo. Muchas de las diversas explicaciones que fueron desarrolladas –algunas con gran detalle– por pensadores cristianos a lo largo de los siglos, contienen elementos de la verdad, pero la historia completa es mucho mayor. La respuesta se encuentra en Dios, que proveyó él mismo la expiación. Nota las siguientes verdades planteadas en la Biblia.

En el plan de salvación, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno en amor y acción. Debemos evitar describir al Padre como cruel y sin misericordia, y al Hijo, por contraste, como misericordioso. (Ver Juan 3:16.) 
Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo mismo (2 Cor. 5:19). 
La muerte era necesaria e indefectible (Rom. 3:24-26; Heb. 9:22). 
Cristo murió en nuestro lugar (2 Cor. 5:21; 1 Cor. 15:3). 
La Cruz es la evidencia suprema del amor divino (Rom. 5:7, 8). 


Jueves 16 de junio 2005
La Muerte de Jesús (Mar. 15:33-41).
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mar. 15:34).

“Con fieras tentaciones, Satanás torturaba el corazón de Jesús. El Salvador no podía ver a través de los portales de la tumba. La esperanza no le presentaba su salida del sepulcro como vencedor ni le hablaba de la aceptación de su sacrificio por el Padre. Temía que el pecado fuese tan ofensivo para Dios, que su separación resultara eterna. Sintió la angustia que el pecador sentirá cuando la misericordia no interceda más por la raza culpable. El sentido del pecado, que atraía la ira del Padre sobre él como sustituto del hombre, fue lo que hizo tan amarga la copa que bebía el Hijo de Dios y quebró su corazón” (DTG 701).

Medita en esta cita de Elena de White. ¿De qué modo nos ayuda a comprender lo que sucedió en la Cruz? ¿Qué nos dice acerca del carácter del pecado? ¿Y del carácter de Dios? ¿De qué modo nos ayuda a comprender el costo que tuvo para Dios nuestra salvación?

Aunque Jesús tocó las profundidades de la desesperación en su clamor de angustia: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mar. 15:34), sus palabras finales: “Consumado es” (Juan 19:30) expresaban confianza, esperanza y dependencia. Él declaró que había ganado la batalla decisiva contra Satanás: el resultado de la gran controversia con el mal estaba eternamente asegurado. La guerra no había terminado todavía, pero sabemos cómo terminará, porque Jesús ganó la victoria en el Calvario. Finalmente, encomendándose a sí mismo al cuidado del Padre, Jesús inclinó su cabeza y murió.

Piensa en esto. Jesús era uno con el Padre desde la eternidad (Juan 1:1, 2); él y el Padre eran uno en unidad, acción y propósito (Gén. 1:26; 3:22; Juan 10:30); y, no obstante, allí, en la Cruz, Jesús sintió un abrumador sentido de separación por causa del pecado. Hubo una separación en la Deidad misma allí, en el Calvario. ¿Has estado alguna vez separado de alguien a quien amas y con quien te sientes estrechamente ligado? ¿Cómo te sentiste a causa de esa separación? ¿De qué modo esas experiencias, de un modo limitado, no sólo te ayudan a apreciar lo que Jesús hizo por nosotros, sino también a vivir en amante obediencia al Dios que sufrió todo esto por ti?
 


Viernes 17 de junio 2005
Para Estudiar y Meditar:
Compara los informes paralelos en: Mateo 26:57-68; 27:1-56; Lucas 22:66-23:49; Juan 18:12-14; 19:1-37. Lee, en El Deseado de todas las gentes, los capítulos “Ante Anás y Caifás” (pp. 647-662); “En el tribunal de Pilato” (pp. 671-689); “El Calvario” (pp. 690-705); y “ ‘Consumado es’ ” (pp. 706-713).

“El Capitán de nuestra salvación fue perfeccionado mediante sufrimientos. Su alma fue convertida en una ofrenda por el pecado. Fue necesario que una terrible oscuridad envolviera su alma debido a que le fueron retirados el amor y el favor del Padre, porque ocupaba el lugar del pecador, y cada pecador debe experimentar esa oscuridad. El Justo tuvo que sufrir la condenación y la ira de Dios, no como si fuera un castigo, pues el corazón de Dios sufrió con intensísimo dolor cuando su Hijo –sin pecado alguno– estaba sufriendo el castigo del pecado. Esta separación de los poderes divinos nunca más volverá a ocurrir en todos los siglos venideros”. –“Comentarios de Elena G. de White” (7 CBA 935, 936).

Preguntas Para Dialogar:
Escribe un breve relato, poniéndote en el lugar de Caifás. Justifica por qué condenaste a Jesús a la muerte. Tráelo a la clase y pide a los integrantes que lean lo que escribieron; luego, analicen lo que pueden aprender de esta puesta en común.

¿Por qué tuvo que morir Jesús para poder salvarnos?

Como clase, analicen las implicaciones de la afirmación: Todo el propósito de la Cruz era meramente ayudarnos a aprender a confiar en Dios. ¿Por qué estás de acuerdo con ella, o por qué no lo estás?

¿Qué podrían hacer ustedes, como iglesia, para estar más centrados en la Cruz? ¿Cómo pueden estar seguros de que, cuando la gente piense en la iglesia de ustedes, primero y principalmente la imaginen como una comunidad en la que las vidas individuales de sus miembros han sido transformadas por la muerte de Cristo en la cruz?

Resumen:
Cristo murió por nuestros pecados. Sólo cuando nos vemos personalmente en el Calvario –entendemos y confesamos que Jesús murió por mí, en mi lugar–, la Cruz nos muestra su verdadera importancia. “Si queremos ser salvos al fin, debemos aprender la lección de penitencia y humillación al pie de la Cruz” (DTG 63). 

Arizona En Marcha agradece su voto para Sitios Adventistas.com

Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
Estudo Biblico da Semana em Portugues.
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