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Lee Para el Estudio de esta
Semana: Marcos 14:53-65; 15:1-41.
TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN
AL CALVARIO. Hemos seguido los pasos de Jesús de Nazaret desde
Galilea hasta Jerusalén, y ellos inevitablemente lo condujeron al
Calvario, su lugar de rechazo, vergüenza, sufrimiento y muerte, pero
además el lugar de nuestra victoria, esperanza y vida eterna.
El Calvario, y lo que siguió,
pone a Jesús de Nazaret sobre todos los demás maestros de
religión que el mundo conoció. Otros dejaron sabias enseñanzas,
realizaron actos de bondad, reunieron un grupo de seguidores, y llegaron
a ser el centro de movimientos que perduraron y crecieron después
de su muerte, algunos hasta llegar a transformarse en religiones mundiales.
Pero sólo Jesús, después de su muerte, resucitó
y reina como Salvador viviente; y ésta es la diferencia primordial.
Un Vistazo a la Semana:
¿Qué razones creyó que tenía el sumo sacerdote
para ejecutar a Jesús? ¿De qué modo influyeron sobre
Pilato? ¿Qué importancia tiene el hecho de que Jesús
fuera crucificado entre dos ladrones? ¿Cuán importante es
la idea de sustitución, para comprender la muerte de Jesús?
¿Qué le ocurrió a la Deidad en la cruz del Calvario?. |
Ante el Sanedrín (Mar.
14:53-65).
Los juicios de Jesús
fueron una parodia. No tenían la intención de examinar imparcialmente
la evidencia, sino de fabricar acusaciones que resultaran en la condenación
y la muerte de Jesús. Los líderes religiosos habían
llegado a su decisión aun antes de que comenzara ningún juicio:
querían
a Jesús muerto. Mientras intentaban mantener la apariencia de legalidad
–un tribunal convocado apresuradamente en medio de la noche–, todo el proceso
era una burla para la justicia.
Después de reunir todos
los compendios de los informes de los juicios de Jesús en los cuatro
evangelios, con los comentarios adicionales de Elena de White, el Comentario
bíblico adventista llega a la siguiente conclusión: Jesús
tuvo, primero, dos audiencias preliminares, una ante Anás solo,
y otra antes Anás y Caifás. Fue procesado dos veces ante
el Sanedrín, primero de noche, luego de día. Jesús
apareció dos veces ante Pilato, y una vez ante Herodes, entre las
dos presentaciones ante Pilato (ver el tomo 5, pp. 525-527).
Al leer este informe en
Marcos, ponte en el lugar del sumo sacerdote. ¿Por qué quería
él que Jesús fuera muerto? ¿Cómo podría
haber justificado su decisión? En las líneas que siguen,
después de los textos, escribe en qué justificación
se fundamentaba.
Juan 7:41, 42; Mat. 12:2; Mar.
14:62-64; Juan 10:33; Juan 11:48; Luc. 4:22; Juan 2:19; Mat. 12:24.
A menudo nos sorprendemos, y
correctamente, por la ceguera de los dirigentes en sus actitudes hacia
Jesús. No obstante, después de sintetizar en tu propia mente
sus explicaciones con los textos indicados arriba, puedes ver cuán
fácil fue, aun a pesar de las evidencias, que ellos cometieran estos
actos. ¿Qué lecciones hay en esto para nosotros, que también
tenemos la capacidad de procurar justificar todos nuestros actos? |
Pilato y los Líderes
Religiosos (Mar. 15:1-19).
Estudia los informes de Jesús
ante Pilato en Marcos 15:1 al 15 y los otros evangelios (Mat. 27:11-26;
Luc. 22:66 a 23:25; Juan 18:28 a 19:1-16). Cuán increíble
es que un gobernante pagano estuviera tratando de salvar a Jesús,
mientras que los líderes religiosos, que se creían los guardianes
de la fe judía, querían que estuviera muerto. Cuán
increíble es que Jesús fuera llamado Rey de los judíos
por un gobernante pagano y sus soldados, mientras que su propio pueblo,
que profesaba decir, desde hacía mucho tiempo, que lo estaba esperando,
gritaba: ¡Crucifícale! Cuán increíble es que
Pilato haya ofrecido liberar a Jesús, el Dador de la vida, y la
turba, en cambio, haya querido salvar a un asesino llamado Barrabás.
¡Qué testimonio aterrador del poder de Satanás para
engañar los corazones que no se han entregado completamente a Dios!
A los ojos de Dios, ¿quién
era más culpable: Pilato o los líderes religiosos? ¿Qué
justificación tienes para tu respuesta? Ver Juan 19:11.
La religión puede constituir
una herramienta poderosa, ya sea para el bien o para el mal. En este informe,
vemos que fue usada para un propósito terriblemente maligno. Cuando
la gente, como estos dirigentes religiosos, hace cosas con la idea de que
las está haciendo para Dios, ¿qué puede detenerla?
Bajo esta premisa, puede realizar toda una cantidad de hechos que, de otro
modo, no los haría; después de todo, si Dios es quien dirige,
¿quién o qué cosa pueden interponerse?
Nunca pecamos en el vacío;
es decir, nuestros pecados nunca nos afectan solamente a nosotros. Lee
de nuevo los relatos para la lección de hoy. ¿Quién
más fue impactado de una manera muy negativa por causa de lo que
hicieron los líderes religiosos? ¿Cuál es el mensaje
para nosotros aquí? ¿Qué otros ejemplos puedes encontrar
en la Biblia acerca de cuán rápidamente puede esparcirse
la influencia del pecado para perjudicar a otros?
Ponte en el lugar de Pilato
durante el juicio final (Ecl. 12:14; Rom. 3:6). ¿Qué clase
de argumentos podría él tratar de usar para justificar sus
acciones? ¿Cuántas veces, en el último mes, has usado
el mismo principio para justificar tus propios actos o palabras equivocados? |
Gólgota (Mar. 15:16-37).
De todas las escenas de la
vida de Jesús, ésta es la que demanda nuestra mayor contemplación
en oración. Contémplalo pendiendo de la cruz, lastimado,
inclinado y sangriento, ¡el Hijo Unigénito de Dios! Su espalda
está lacerada, sus manos y pies atravesados con gruesos clavos.
Toda la noche había estado despierto; no había comido ni
bebido nada desde la cena, la noche anterior. Ahora cuelga, indefenso,
entre dos criminales, sometido al escarnio y la abyección, expuesto
al sol y al viento.
Lee cuidadosamente Marcos 15:27
y 28. ¿Qué importancia tiene el hecho de que Jesús
fuera crucificado no sólo como convicto de un crimen capital, sino
también que fuera colocado entre dos asesinos y sediciosos? ¿De
qué modo el texto del Antiguo Testamento (Isa. 53:12), citado allí
por Marcos, ayuda a responder esta pregunta? ¿Cuál es el
punto que se nos presenta con insistencia sobre lo que le ocurrió
a Jesús en la cruz?
En la cruz, Cristo cargó
nuestros pecados; es decir, él llegó a estar tan estrechamente
vinculado con el pecado que, de acuerdo con Pablo, Dios “por nosotros lo
hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios
en él” (2 Cor. 5:21). Sin decir que Jesús era pecador, lo
que por supuesto hubiera sido erróneo, Pablo llegó tan cerca
como era posible de ese calificativo, dando la idea de que Dios lo consideró
como un pecador, un transgresor, y lo trató como tal. De una manera
que apenas podemos comprender, Jesús –el único ser que jamás
pecó– tomó el lugar de todos y cada pecador.
Lee Juan 1:29, Gálatas
3:13, Hebreos 9:28 y 1 Pedro 2:24. ¿Qué enseñan estos
pasajes que nos ayuda a comprender la relación que existe entre
Jesús en la cruz y el pecado?
¿De qué modo el
hecho de darnos cuenta de lo que el pecado causó al Hijo de Dios
debería motivarnos a procurar su poder para vencer el mal? |
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Miércoles
15 de junio 2005
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El Significado del Calvario
(Isaías 53). En los textos que consideramos ayer, Marcos
citó de Isaías 53. Lee ese capítulo y anota las frases
que explícitamente sugieren que Cristo murió por nuestros
pecados, es decir, en nuestro lugar (ver Isa. 53:4-12).
¿De qué manera
puedes ver la idea de la sustitución, es decir, que Jesús
murió en lugar de nosotros? ¿Por qué esto es tan importante
para comprender el plan de salvación?
Los cristianos han tratado de
explicar de qué modo Dios provee, en Cristo, el camino de salvación.
Han intentado varias teorías sobre la expiación. Algunas
explicaciones o sugerencias son las siguientes. ¿De qué manera
te son útiles o no te sirven?
El Padre vacilaba en salvar
a la humanidad, pero el amor de Cristo proveyó la respuesta.
La muerte de Cristo fue el
precio de rescate pagado para que el diablo liberara a la humanidad de
sus garras.
El honor de Dios fue ofendido
por el pecado, y Cristo tuvo que morir para satisfacer ese honor ofendido.
Cristo tuvo que morir como
un ejemplo de los efectos del pecado para el resto del universo.
Cristo murió para manifestar
el amor de Dios, de modo que pudiéramos conmovernos y ser ganados
para él.
En la cruz, el Padre estaba
castigando al Hijo.
Ninguna teoría es suficiente
para explicar cómo Dios proporcionó un camino de salvación
en Jesucristo. Muchas de las diversas explicaciones que fueron desarrolladas
–algunas con gran detalle– por pensadores cristianos a lo largo de los
siglos, contienen elementos de la verdad, pero la historia completa es
mucho mayor. La respuesta se encuentra en Dios, que proveyó él
mismo la expiación. Nota las siguientes verdades planteadas en la
Biblia.
En el plan de salvación,
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno en amor y acción.
Debemos evitar describir al Padre como cruel y sin misericordia, y al Hijo,
por contraste, como misericordioso. (Ver Juan 3:16.)
Dios estaba en Cristo reconciliando
el mundo consigo mismo (2 Cor. 5:19).
La muerte era necesaria e indefectible
(Rom. 3:24-26; Heb. 9:22).
Cristo murió en nuestro
lugar (2 Cor. 5:21; 1 Cor. 15:3).
La Cruz es la evidencia suprema
del amor divino (Rom. 5:7, 8). |
La Muerte de Jesús (Mar.
15:33-41).
“Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has desamparado?” (Mar. 15:34).
“Con fieras tentaciones, Satanás
torturaba el corazón de Jesús. El Salvador no podía
ver a través de los portales de la tumba. La esperanza no le presentaba
su salida del sepulcro como vencedor ni le hablaba de la aceptación
de su sacrificio por el Padre. Temía que el pecado fuese tan ofensivo
para Dios, que su separación resultara eterna. Sintió la
angustia que el pecador sentirá cuando la misericordia no interceda
más por la raza culpable. El sentido del pecado, que atraía
la ira del Padre sobre él como sustituto del hombre, fue lo que
hizo tan amarga la copa que bebía el Hijo de Dios y quebró
su corazón” (DTG 701).
Medita en esta cita de Elena
de White. ¿De qué modo nos ayuda a comprender lo que sucedió
en la Cruz? ¿Qué nos dice acerca del carácter del
pecado? ¿Y del carácter de Dios? ¿De qué modo
nos ayuda a comprender el costo que tuvo para Dios nuestra salvación?
Aunque Jesús tocó
las profundidades de la desesperación en su clamor de angustia:
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
(Mar. 15:34), sus palabras finales: “Consumado es” (Juan 19:30) expresaban
confianza, esperanza y dependencia. Él declaró que había
ganado la batalla decisiva contra Satanás: el resultado de la gran
controversia con el mal estaba eternamente asegurado. La guerra no había
terminado todavía, pero sabemos cómo terminará, porque
Jesús ganó la victoria en el Calvario. Finalmente, encomendándose
a sí mismo al cuidado del Padre, Jesús inclinó su
cabeza y murió.
Piensa en esto. Jesús
era uno con el Padre desde la eternidad (Juan 1:1, 2); él y el Padre
eran uno en unidad, acción y propósito (Gén. 1:26;
3:22; Juan 10:30); y, no obstante, allí, en la Cruz, Jesús
sintió un abrumador sentido de separación por causa del pecado.
Hubo una separación en la Deidad misma allí, en el Calvario.
¿Has estado alguna vez separado de alguien a quien amas y con quien
te sientes estrechamente ligado? ¿Cómo te sentiste a causa
de esa separación? ¿De qué modo esas experiencias,
de un modo limitado, no sólo te ayudan a apreciar lo que Jesús
hizo por nosotros, sino también a vivir en amante obediencia al
Dios que sufrió todo esto por ti?
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Para Estudiar y Meditar:
Compara los informes paralelos
en: Mateo 26:57-68; 27:1-56; Lucas 22:66-23:49; Juan 18:12-14; 19:1-37.
Lee, en El Deseado de todas las gentes, los capítulos “Ante Anás
y Caifás” (pp. 647-662); “En el tribunal de Pilato” (pp. 671-689);
“El Calvario” (pp. 690-705); y “ ‘Consumado es’ ” (pp. 706-713).
“El Capitán de nuestra
salvación fue perfeccionado mediante sufrimientos. Su alma fue convertida
en una ofrenda por el pecado. Fue necesario que una terrible oscuridad
envolviera su alma debido a que le fueron retirados el amor y el favor
del Padre, porque ocupaba el lugar del pecador, y cada pecador debe experimentar
esa oscuridad. El Justo tuvo que sufrir la condenación y la ira
de Dios, no como si fuera un castigo, pues el corazón de Dios sufrió
con intensísimo dolor cuando su Hijo –sin pecado alguno– estaba
sufriendo el castigo del pecado. Esta separación de los poderes
divinos nunca más volverá a ocurrir en todos los siglos venideros”.
–“Comentarios de Elena G. de White” (7 CBA 935, 936).
Preguntas Para Dialogar:
Escribe un breve relato, poniéndote
en el lugar de Caifás. Justifica por qué condenaste a Jesús
a la muerte. Tráelo a la clase y pide a los integrantes que lean
lo que escribieron; luego, analicen lo que pueden aprender de esta puesta
en común.
¿Por qué tuvo
que morir Jesús para poder salvarnos?
Como clase, analicen las implicaciones
de la afirmación: Todo el propósito de la Cruz era meramente
ayudarnos a aprender a confiar en Dios. ¿Por qué estás
de acuerdo con ella, o por qué no lo estás?
¿Qué podrían
hacer ustedes, como iglesia, para estar más centrados en la Cruz?
¿Cómo pueden estar seguros de que, cuando la gente piense
en la iglesia de ustedes, primero y principalmente la imaginen como una
comunidad en la que las vidas individuales de sus miembros han sido transformadas
por la muerte de Cristo en la cruz?
Resumen:
Cristo murió por nuestros
pecados. Sólo cuando nos vemos personalmente en el Calvario –entendemos
y confesamos que Jesús murió por mí, en mi lugar–,
la Cruz nos muestra su verdadera importancia. “Si queremos ser salvos al
fin, debemos aprender la lección de penitencia y humillación
al pie de la Cruz” (DTG 63). |