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Lee Para el Estudio de esta
Semana: Marcos 14:1-51.
LA CULMINACIÓN DE
LAS EDADES. Nuestras tres lecciones finales acerca de la historia de
Jesús, tal como la presenta Marcos, se concentran en 72 horas; el
punto crítico de la vida de Jesús.
Las próximas tres lecciones
están entrelazadas. Cada una contiene eventos y decisiones que afectan
el resultado final. En el estudio de esta semana, vemos a Jesús
luchando desgarradoramente en el Jardín de Getsemaní; batallando
con la agonía de ser el que cargaba el pecado del mundo entero ante
Dios. Si él se volvía atrás, nosotros estaríamos
eternamente perdidos. La semana próxima lo seguiremos a la cruz,
donde Satanás le arroja todos sus dardos conjugados, en un máximo
esfuerzo para derrotarlo. Si Satanás hubiera tenido éxito,
nosotros estaríamos eternamente perdidos. En la lección final
vemos a Jesús muerto, en una fría tumba de piedra. Si su
cuerpo hubiera permanecido allí, toda su vida y sus enseñanzas,
todos sus sufrimientos y su muerte habrían sido en vano, y nosotros
estaríamos perdidos para siempre. De hecho, el compromiso era muy
elevado.
Un Vistazo a la Semana:
¿De qué modo justificó Judas su traición a
Jesús? ¿Por qué Jesús dijo que no bebería
más del fruto de la vid hasta que estemos en el Reino de Dios? ¿Por
qué Pedro negó a Cristo a pesar de su clara afirmación
de que nunca lo haría? ¿Qué significa llamar Abba
a Dios? ¿Por qué todos los discípulos fallaron miserablemente
en esa hora culminante?. |
El Complot para Traicionar a
Jesús (Mar. 14:1-11).
Lee Marcos 14:3 al 10 junto
con Juan 12:1 al 8; con los dos informes, prepara un párrafo, de
la mejor manera que puedas, dando la razón por la que, después
de este, incidente Judas se decidió a traicionar a Jesús.
Lo más terrible en la
historia de Judas es cuán fácilmente un ser humano puede
ser engañado para que crea que su acción es buena, no importa
cuán mala sea.
Analizando este informe, ¿cuál
fue el problema que molestó a algunas personas? En sí mismo,
¿no era un punto válido?
En el informe de Marcos, varios
discípulos, no sólo Judas, se molestaron por el desperdicio
del dinero. ¿De qué manera el hecho de que otros se quejaron
ayudó a Judas a convencerse de que su indignación estaba
bien fundada?
Es interesante notar la manera
en que comienza Marcos 14: los dirigentes están buscando una manera
de llevar a la muerte a Jesús. Entonces, se menciona el incidente
con esa mujer y la reprensión de Cristo a aquellos discípulos
que sentían indignación dentro de sí por lo que ella
hizo. Lo siguiente que sabemos es que Judas va a los líderes y les
da lo que ellos están buscando. (Lucas hace la misma descripción,
pero de un modo distinto: ver Luc. 22:1-4.) Bajo la dirección del
Espíritu Santo, Marcos aparentemente quería mostrar al lector
cómo este incidente empujó a Judas a su terrible traición.
Nota, también, cómo el tema del dinero desempeña una
parte importante tanto en la casa de Simón, como con Judas y los
líderes. Esto nos debería decir algo acerca de cómo
el diablo (Luc. 22:3) usa nuestros puntos débiles para controlar
nuestras mentes.
Nos horrorizamos ante la acción
de Judas y, sin embargo, ninguno de nosotros es inmune al mismo principio:
el de ser arrastrado por el pecado acariciado hasta que nosotros, también,
traicionamos a nuestro Señor. ¿Qué era lo único
que habría salvado a Judas, y lo único que puede salvarnos
a nosotros? Mar. 8:34. ¿De qué manera podemos hacer que esto
sea real en nuestra vida? |
La Última Cena (Mar. 14:12-26).
La última cena de Jesús
con sus discípulos ha sido conmemorada por los cristianos desde
el mismo comienzo de la iglesia. Unos veinte años después
de que Jesús se sentó con los Doce ese último jueves
de noche, los seguidores de Jesús, en Corinto, reunidos probablemente
en un hogar-iglesia, celebraron la Cena del Señor (1 Cor. 11:17-22).
Pablo les escribió para corregir ciertos abusos que se habían
introducido en sus prácticas. Hoy, casi todas las iglesias cristianas
observan la Cena, pero su manera de entenderla varía considerablemente.
Lee Marcos 14:24 y 25. ¿Qué
está señalando Jesús aquí? ¿Qué
referencia clara ves aquí a la Segunda Venida? ¿Por qué
estaría Jesús hablando acerca de la Segunda Venida en ese
momento, en el contexto de su propia muerte?
Considera lo que Jesús
está diciendo, no sólo a sus discípulos, sino también
a nosotros. Sus palabras revelan la intimidad, el lazo, la unidad que él
siente con aquéllos que estarán con él en el Reino
de Dios. Él no beberá más del fruto de la vid hasta
que haya venido el Reino de Dios (ver Luc. 22:18); es decir, hasta que
todos los que hayamos sido salvados por su sangre derramada estemos con
él. “Y os digo que desde ahora no beberé más de este
fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros
en el reino de mi Padre” (Mat. 26:29). En otras palabras, él mismo
no lo beberá hasta que estemos allí para beberlo con él.
Otra vez, tenemos que recordar quién está hablándonos
(Juan 1:1-3; Col. 1:16, 17; Heb. 1:2); no obstante él nos considera
con un gran sentido de intimidad. ¡Qué testimonio del amor
de Dios!
Nota, además, cómo
Cristo pone su sangre derramada en el centro de todo; es sólo por
causa de esa sangre que podremos un día estar con él en el
Reino de Dios y beber con él el fruto de la vid, símbolo
de su sangre. ¡Cuán inadecuada es cualquier teología
que ensombrezca la centralidad de la sangre derramada de Cristo en el plan
de salvación!
Reflexiona acerca de lo que
mencionamos recién respecto de la cena en el Reino, con Jesús.
¿Qué clase de consuelo, esperanza y seguridad te da esto?
¿De qué modo esta maravillosa revelación del carácter
de Dios te ayuda en tu desánimo actual? |
El Fracaso de Pedro (Mar.
14:27-31, 66-72).
Jesús predijo que Judas
lo traicionaría (Mar. 14:21). También predijo que Pedro lo
negaría (vers. 30). Pero Judas y Pedro no estaban predestinados
por Dios a fracasar. Para Dios, todas las cosas pasadas, presentes y futuras
son conocidas; él ve lo que sucederá, pero eso no nos impide
la libertad de elección. Jesús dijo eso sólo porque
ya sabía lo que harían; si Pedro y Judas no hubiesen hecho
esas elecciones, Jesús no lo habría predicho.
¿Hasta dónde Pedro
se sentía listo para seguir a Jesús? ¿Crees que Pedro
era sincero en lo que decía? Mar. 14:27-31.
¡Cuán semejantes
a Pedro somos nosotros! Somos muy rápidos para afirmar: “Aunque
todos se escandalicen, yo no” (vers. 29); y Pedro era sincero. También
lo somos nosotros; pero, al hacer promesas a Dios, a menudo nos encontramos,
como Pedro, quebrantados, llorando, habiéndole fallado a Dios. Cada
uno de nosotros tiene que aprender la lección que Pedro aprendió:
prometer no es garantía de victoria. Necesitamos aprender a no confiar
en nuestras propias fuerzas y recursos, sino depender totalmente de Cristo
para la victoria. Si Pedro hubiera sido más rápido en hablar
de Cristo en vez de sí mismo, la historia podría haber sido
muy diferente.
Nota, también, que Pedro
no fue el único que dijo que, no importaba lo que sucediera, aun
la muerte, no negaría a Jesús (vers. 31). Todos los discípulos
hicieron la misma afirmación. Sin embargo, cuando las cosas se pusieron
difíciles, “todos los discípulos, dejándole, huyeron”
(vers. 50). Aunque nos estamos refiriendo específicamente a Pedro,
los demás también tenían mucho que aprender acerca
de lo que significa seguir a Cristo.
¿Qué palabras
podría haber dicho u orado Pedro, o qué actitud podría
haber asumido que le hubiese ahorrado este terrible fracaso? Usa los siguientes
textos para ayudarte con tu respuesta: Salmo 56:1-3; Salmo 119:28; Lucas
18:13; 2 Corintios 12:9, 10; Filipenses 4:13. ¿De qué modo
lo que escribes puede ayudar a fortalecerte para cualquier tentación
y desafíos que enfrentes? |
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Miércoles
8 de junio 2005
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¡Abba! (Mar. 14:32-42).
El Jardín de Getsemaní era un lugar favorito de Jesús.
A menudo se había retirado allí para encontrar descanso y
alivio de la presión de las multitudes. Sin embargo, esa noche,
el lugar de paz llegó a ser el lugar de su agonía.
Medita en la historia del Getsemaní,
leyendo y releyendo el relato en los informes de los evangelios (Mat. 26:35-56;
Mar. 14:32-42; Luc. 22:40-53; Juan 18:1-12). Nota que, en su súplica
al Padre, Cristo usó un término cariñoso: Abba. Sugiere
un afecto profundo; lo podríamos traducir como Papito. De este modo,
en medio del increíble e insondable sufrimiento, y el sentimiento
de separación entre él y su Padre, Jesús todavía
confiaba lo suficiente en el amor del Padre como para llamarlo con ese
término. Es un testimonio de una fe total, desnuda, en medio de
un total abatimiento.
Elena de White describe lo que
Cristo debía afrontar en la cruz: “Cristo asumía ahora una
actitud diferente de la que jamás asumiera antes. [...] Hasta entonces,
había obrado como intercesor por otros; ahora anhelaba tener un
intercesor para sí.
“Sintiendo quebrantada su unidad
con el Padre, temía que su naturaleza humana no pudiese soportar
el venidero conflicto con las potestades de las tinieblas. [...] Frente
a las consecuencias posibles del conflicto, embargaba el alma de Cristo
el temor de quedar separado de Dios. Satanás le decía que,
si se hacía garante de un mundo pecaminoso, la separación
sería eterna. Quedaría identificado con el reino de Satanás,
y nunca más sería uno con Dios” (DTG 637, 638). Sin embargo,
aun ante la expectativa de esto, Cristo todavía pudo exclamar: ¡Abba!
Pablo nos dice que, como
discípulos de Cristo adoptados en la familia de Dios, también
nosotros podemos clamar a nuestro Padre celestial con ese término
de confianza y afecto: ¡Abba! Lee Romanos 8:15 y Gálatas 4:6
(no te olvides de leerlos en el contexto). ¿Qué enseñan
estos versículos? ¿Qué sucedió para que nosotros
también podamos llamar a Dios ¡Abba!?
Si alguien te preguntara cómo
puede desarrollar esa clase de relación con Dios que se describe
en los versículos anteriores, ¿qué le dirías? |
El Arresto de Jesús (Mar.
14:43-52).
En el Jardín de Getsemaní,
Jesús luchó con el futuro que el plan de redención
le había presentado, y lo aceptó. Su elección no fue
tener comodidad, sino cargar los pecados de la humanidad; no era su voluntad
sino la del Padre.
¿Qué fue particularmente
despreciable en la manera en que Judas traicionó a su Maestro? Mar.
14:44-46.
Los enemigos de Cristo querían
estar seguros de que podrían apresar al hombre. Vinieron a buscarlo
en medio de la noche, cuando la gente común no estaría presente
para oponerse a sus esfuerzos. Sin embargo, estaban preocupados porque
las sombras de la noche pudieran dar a Jesús una oportunidad para
escapar; y, una vez más, Judas los ayudó en sus propósitos.
Siguiendo una señal convenida, él fue adelante de la turba
y besó a Jesús. El texto original indica que Judas no abrazó
sencillamente a Jesús, sino que lo besó varias veces para
que los enemigos de Jesús pudieran acercarse rápidamente
y apresarlo.
Pero Judas y la turba no hubieran
necesitado preocuparse de que Jesús escapara. Por largo tiempo,
él había previsto este momento, se había preparado
para esta hora; había tomado su decisión durante la lucha
precedente en oración ferviente. Jesús se mantuvo en su lugar
y enfrentó a sus enemigos, no haciendo ningún intento de
escapar o de resistir el arresto.
¿De qué manera
reaccionaron los demás discípulos cuando la turba arrestó
a Jesús? Mar. 14:47-50. ¿Por qué fallaron miserablemente
cuando vino la prueba? ¿Había alguna razón, dados
sus procederes anteriores, de esperar algo diferente de ellos?
Durante la Última Cena,
Jesús había advertido a sus discípulos acerca de la
prueba que los esperaba. Identificó a Pedro, advirtiéndole
que Satanás quería hacerlo objeto de un ataque especial (ver
Luc. 22:31-34). Pero, en el Jardín, los discípulos durmieron
en lugar de orar. Otra vez Jesús trató de preparar a Pedro
para lo que vendría (Mar. 14:37, 38), pero sus advertencias no fueron
atendidas. Cuando vino la prueba, los discípulos al principio intentaron
resistir la fuerza con la fuerza. La reacción de Pedro fue sacar
la espada y comenzar a atacar con ella (Juan 18:10, 11). Sus compañeros
y él no estaban en contacto con su Maestro, cuyo Reino no era de
este mundo y resistía el empleo de la fuerza física. De modo
que los esfuerzos débiles y terrenales fallaron, y todos huyeron.
A lo largo de todos los evangelios,
los discípulos aparecen cometiendo un error tras otro; se los ve
teniendo un fracaso tras otro (repasa algunos de estos informes, para refrescar
tu memoria); sin embargo, con la excepción de Judas, Dios los usó
para formar el núcleo de la iglesia cristiana. ¿Qué
mensaje de esperanza te ofrece esto a ti, que sin duda no eres mucho mejor
que ellos? |
Para Estudiar y Meditar:
Estudia los informes paralelos de la traición y el arresto de Jesús,
en Mateo 26:1 al 56, 69 al 75; Lucas 22:1 al 62; Juan 13; 18:1 al 11. Lee,
en El Deseado de todas las gentes, los capítulos: “Un siervo de
siervos” (pp. 598-607); “ ‘Haced esto en memoria de mí’ ” (pp. 608-616);
“Getsemaní” (pp. 636-646); y “Judas” (pp. 663-670).
“Había llegado el momento
pavoroso, el momento que había de decidir el destino del mundo.
La suerte de la humanidad pendía de un hilo. Cristo podía
aun ahora negarse a beber la copa destinada al hombre culpable. Todavía
no era demasiado tarde. [...] ¿Beberá el Hijo de Dios la
amarga copa de la humillación y la agonía? ¿Sufrirá
el inocente las consecuencias de la maldición del pecado, para salvar
a los culpables? Las palabras caen temblorosamente de los pálidos
labios de Jesús: ‘Padre mío, si no puede este vaso pasar
de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad’.
“Tres veces repitió esta
oración. Tres veces rehuyó su humanidad el último
y culminante sacrificio, pero ahora surge delante del Redentor del mundo
la historia de la familia humana. Ve que los transgresores de la Ley, abandonados
a sí mismos, tendrían que perecer. Ve la impotencia del hombre.
Ve el poder del pecado. Los ayes y lamentos de un mundo condenado surgen
delante de él. Contempla la suerte que le tocaría, y su decisión
queda hecha. Salvará al hombre, sea cual fuere el costo” (DTG 641,
642).
Preguntas Para Dialogar:
Medita más en la idea
de que Cristo no beberá del fruto de la vid hasta que todos estemos
en el Reino. ¿Qué nos dice esto acerca del carácter
de Dios? Comparte con la clase otros ejemplos de este mismo principio,
el de alguien que, abnegadamente, no disfruta algo hasta que otro pueda
gozarlo con él (por ejemplo, Urías heteo, que no quiso pasar
la noche con su esposa mientras que sus soldados estuvieran todavía
en la guerra; ver 2 Sam. 11:11), ¿De qué modo estas historias
ilustran lo que Jesús quiere presentar?
Resumen:
Jesús había llegado
a los últimos momentos de su vida terrenal. El plan previsto desde
los días de la eternidad estaba ahora culminando. Cuando todos los
demás fracasaban a su alrededor, Jesús se mantuvo firme,
estando absolutamente solo. La suerte del mundo dependía de ello.
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