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Lección 9
Redención
Para el 26 de febrero del 2005
 

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Ha resucitado
PARA MEMORIZAR
“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado” (Luc. 24:5, 6). 
Sábado 19 de febrero 2005
Lee Para el Estudio de esta Semana: Mat. 28:9; Juan 11:1-46; 20:10-18; Rom. 6:4-6; 1 Cor. 15:3-8.

SU NOMBRE ERA REBBE (por Rabbí) Menachem Schneerson, y en la época de su muerte, en 1994, entre los miles de habitantes judíos de Lubavitch circulaba la especulación de que el líder espiritual, de 92 años, era el largamente esperado Mesías; después de todo, decían ellos, él pretendía pertenecer al linaje del rey David (y un hombre tan justo como el rebbe no mentiría). Sus sufrimientos físicos cumplían, decían, las predicciones de Isaías 53; y los tubos intravenosos en su cuerpo eran considerados como el cumplimiento de las predicciones de que las manos y los pies del Mesías serían traspasados. Ellos creían que lo único que faltaba era que resucitara de los muertos.
Sin embargo, hasta ahora, rebbe Schneerson todavía descansa en paz.

Si contrastas a este rebbe y su muerte con otro Rebbe y su muerte hace casi dos mil años, es obvio cuál de ellos es el verdadero Mesías prometido.

Un Vistazo a la Semana: ¿Qué milagros específicos realizó Jesús que debían haber preparado al pueblo para su resurrección? ¿Fueron conocidos? ¿Cuán convincente es la evidencia en favor de la resurrección de Jesús? ¿De qué modo la resurrección de Cristo constituye el fundamento de la nuestra? ¿Qué ocurrió en la Cruz que pavimentó el camino para nuestra propia resurrección?.


Domingo 20 de febrero 2005
Precursores.
A lo largo de su ministerio terrenal, Jesús realizó numerosos milagros: sanó a ciegos, alimentó a los cinco mil, transformó el agua en vino, curó a los leprosos, caminó sobre el agua, echó fuera a demonios, curó deformidades, aquietó una tormenta, resucitó a los muertos, y tantos otros hechos acerca de los cuales Juan dijo que el mundo mismo no podría contener todos los libros “que se habrían de escribir” (Juan 21:25).

Lee los textos indicados más abajo. ¿Qué milagros realizó Jesús aquí, y cómo se correlacionan con el milagro de su propia resurrección de los muertos? Ver también Mateo 11:5.
Mar. 5:35-43  ________________________________________________________________________________
Luc. 7:11-17   ________________________________________________________________________________
Juan 11:1-46  ________________________________________________________________________________

Lo importante de estos informes es que demuestran que el poder que acompañaba a Jesús y a su ministerio era tan grande, que hasta los muertos eran resucitados. Muchas veces, antes de la Cruz, Jesús habló no sólo respecto de su muerte sino también de su resurrección de los muertos (ver Mat. 12:38-40; 17:22, 23; 20:19). En circunstancias normales, se podría (y hasta se debería) ser algo escéptico si alguien pretendiera que moriría, y tres días después de su muerte resucitaría. Por supuesto, la situación de Jesús difícilmente era “normal”: al resucitar a los muertos, Jesús dio a sus seguidores, y a todos los que oyeron acerca de él, demostraciones innegables del poder de Dios para levantar a los muertos, haciendo que la promesa de su propia resurrección hiciera más sencillo que la gente la creyera.

Lee Juan 11:25. ¿Cuán importante es lo que Jesús dijo aquí? ¿Por qué, en el contexto en que fueron pronunciadas, esas palabras fueron tan poderosas y llenas de esperanza?

La mayor parte del polvo que hay en una casa realmente es producida por nosotros: es piel muerta. Pasa tu dedo sobre una mesa, y estarás viendo tu futuro... por lo menos a corto plazo. ¿Cuál es, sin embargo, tu esperanza a largo plazo, y cómo está vinculada con la resurrección de Jesús?


Lunes 21 de febrero 2005
El Cristo Resucitado.  León Tolstoi escribió su gran novela, La guerra y la paz, acerca de una cantidad de familias aristocráticas rusas durante el tiempo de la guerra Napoleónica contra Rusia a comienzos de 1800. La historia misma, los personajes y sus vidas, fueron inventados.

Ahora, imagínate que Tolstoi insistiera en que estas personas fueron reales, y que verdaderamente vivieron e hicieron lo que él escribió en la novela. Imagínate, también, que las autoridades le ordenaran que ya no le dijera a la gente que sus personajes eran reales, o la policía tendría que ponerlo en la cárcel o aun sería sentenciado a muerte. A menos que Tolstoi hubiera perdido el juicio, él se detendría, ¿verdad? ¿Por qué morir promoviendo una historia que él habría inventado y que sabría que era una ficción?

En un sentido, éste fue el dilema que los críticos de la resurrección de Jesús afrontan: ¿Por qué los autores bíblicos iban a “fabricar” la historia de que Jesús resucitó de los muertos si él realmente no lo hizo? No es porque de esta manera iban a llegar a ser ricos, populares o personas de éxito al promover esa historia; por el contrario, afrontaban la posibilidad cierta del ostracismo, la persecución, la tortura, la cárcel y, en algunos casos, la muerte. ¿Por qué iban a sufrir todo eso por causa de una historia que ellos hubieran fabricado a propósito?

A continuación presentamos referencias a algunos informes acerca de las apariciones de Jesús después de la resurrección: Mateo 28:9; Lucas 24:33-39; Juan 20:10-23; Juan 21:1-14; Hechos 1:4-9. ¿Qué ocurrió durante esas reuniones? ¿Qué esperanza les dio Jesús? ¿Por qué no tiene sentido que esas personas “fabricaran” esta historia?

Jesús apareció muchas veces a sus seguidores luego de su resurrección. Obviamente, anhelaba que fueran fuertes y firmes en su creencia acerca de su identidad divina y la obra que había llevado a cabo. Y así fue: De ser un grupo de personas abatidas, esparcidas y asustadas (Mat. 26:56; Mar. 14:50; Luc. 24:17; Juan 20:19), llegaron a formar un grupo espiritualmente poderoso que osadamente proclamaba la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, el Mesías de Israel y del mundo. Obviamente, ellos creían que Jesús había resucitado, porque dedicaron el resto de sus vidas a proclamar esta verdad. Ver también 1 Corintios 15:3-6.

Sin embargo, la mayor parte del mundo no ha visto físicamente al Jesús resucitado; de todas maneras, se le pide que crean. Si alguien te preguntara: ¿Por qué crees en la resurrección de Cristo?, ¿cuál sería tu respuesta?


Martes 22 de febrero 2005
Testigos desde la Tumba.  “Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos” (Mat. 27:52, 53).

En el momento en que Jesús murió, Mateo registra tres eventos: 1) el velo del templo se rasgó (Mat. 27:51); 2) la tierra tembló y las rocas se partieron (vers. 51); 3) algunas tumbas se abrieron (vers. 52). Sin embargo, sólo después de que Jesús mismo hubo resucitado temprano, el primer día de la semana, “muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron” (vers. 52, 53).

¿Por qué fue que los santos resucitaron recién después de la resurrección de Cristo, y no antes?

Cuán apropiado fue que sólo después de que Jesús resucitó algunos de esos santos hayan resucitado también: su resurrección era la garantía de la de ellos (y de la nuestra). Por medio de este acto, el Señor ha dado al mundo (sin mencionar a los que recibieron el testimonio directo de esas personas) aún más razones para creer en el poder de su resurrección.

¿Qué dijo Mateo que hicieron estos santos resucitados después de levantarse?

Aparte de los pocos versículos del Evangelio de Mateo, las Escrituras no dicen nada, en forma explícita, acerca de aquellos santos. ¿Quiénes eran? ¿Qué les sucedió? ¿Qué impacto tuvieron sobre quienes los vieron (¿recuerdas lo que dijo Jesús en Lucas 16:30, 31?). Elena de White señala que éstos fueron mártires que habían dado su vida por el Señor y que habían sido “resucitados a vida eterna” (a diferencia de los que Jesús resucitó anteriormente, que estuvieron todavía sujetos a la muerte). Cuando Jesús ascendió al cielo, los llevó consigo: “Ascendieron con él como trofeos de su victoria sobre la muerte y el sepulcro. Éstos, dijo Cristo, no son ya cautivos de Satanás; los he redimido. Los he traído de la tumba como primicias de mi poder, para que estén conmigo donde yo esté y no vean nunca más la muerte ni experimenten dolor” (DTG 730).

“Y no vean nunca más la muerte ni experimenten dolor”. Medita en lo que esto significa. Usando tu imaginación (la necesitarás), escribe un párrafo sobre cómo será la vida sin muerte ni dolor. (Ver Apocalipsis 21:1-5 para obtener algunos indicios).


Miércoles 23 de febrero 2005
Pablo y la Resurrección de Jesús.   Aunque el apóstol Pablo se refiere muy brevemente a la vida de Cristo, su muerte y su resurrección son temas recurrentes en las cartas de Pablo. Estos eventos son, para él, el fundamento de toda la esperanza cristiana.

Lee 1 Corintios 15:3 al 8, y luego responde las siguientes preguntas:
¿Qué consideraba Pablo como de suprema importancia?

Pablo dijo que la muerte y la resurrección de Cristo fueron “conforme a las Escrituras”. Ver también Hechos 17:2, 3. ¿Por qué son tan importantes? ¿Quién más vinculó estos eventos específicos con las Escrituras? Ver Lucas 24:25-27.

En los versículos 5 al 7 de ese capítulo, Pablo se ocupa de un tema. ¿Cuál es, y por qué crees que lo enfatiza tanto?

En el resto de 1 Corintios 15, Pablo enfatiza un punto: nuestra esperanza de resucitar de los muertos descansa sobre el hecho de la resurrección de Cristo. Como seres humanos caídos, no tenemos inmortalidad esencial (1 Tim. 6:15, 16). La muerte es un sueño inconsciente (Juan 11:11; 1 Tes. 4:13), no un ingreso en otra forma de existencia. El Señor es el Señor de la vida; por lo tanto, la muerte es el enemigo (1 Cor. 15:26), a la que, como humanos, por nosotros mismos no tenemos esperanza de derrotar. Finalmente, si la muerte no fuera conquistada y derrotada, todas nuestras vivencias terminarían en la tumba. Pablo asegura que, sin la resurrección, nuestra fe sería “vana” (1 Cor. 15:17), y usa una palabra griega que significa “inútil”, o “sin propósito”.

Por otro lado, Cristo resucitó de los muertos, conquistó a la muerte, y nosotros, mediante la fe, podemos ser partícipes de esa misma victoria. Él pagó la penalidad por nuestro pecado, que es la pérdida misma de la existencia. Siendo que la penalidad fue satisfecha, no tenemos que afrontarla nosotros mismos; en cambio, como él resucitó, nosotros también resucitaremos y recibiremos la vida eterna, que se perdió por causa del pecado pero se recuperó para nosotros gracias a Jesús. Todo lo que afrontamos ahora en la muerte es un sueño temporario; el castigo final, el castigo eterno que el pecado trae consigo, ya ha sido cumplido en la Cruz. Los redimidos, ya sean que estén vivos o dormidos, están sencillamente esperando la consumación de lo que Cristo ha hecho por ellos; nuestra resurrección a vida eterna es esa consumación final.


Jueves 24 de febrero 2005
La Resurrección, Ahora y Entonces.    Lee Juan 5:24 y 25. Jesús parece estar hablando aquí acerca de dos “tipos” de vida eterna. ¿Cuáles son y cómo están vinculados?

La Biblia habla de una “resurrección” que los creyentes pueden experimentar aun antes de la muerte. El que cree en Jesús ahora, ha pasado de la muerte a la vida. ¿Qué es el paso de la muerte a la vida, sino una resurrección? En otras palabras, los que creen en él pasan por un cambio radical, no sólo cuando son sacados de la tumba, sino que pasan por esa transformación ahora; una experiencia de nuevo nacimiento, en la que Cristo llega a ser el centro y el foco de su vida. Ésta es una experiencia tan radical de cambio de vida, que Jesús mismo la vincula con algo tan notable como que un muerto vuelva a la vida al final del tiempo.

Lee Romanos 6:4 al 6. ¿Qué está enseñando Pablo aquí que es similar a lo que dijo Cristo en Juan 5:24 y 25? ¿Por qué usa Pablo las imágenes de la resurrección de Cristo?

Para Pablo, la muerte y la resurrección de Jesús no fueron meramente eventos históricos, tales como la muerte de algún personaje histórico importante; en cambio, son símbolos vivientes de lo que nosotros mismos, como seguidores de Cristo, debemos experimentar en nuestras propias vidas ahora.

Pablo está enseñando que nosotros, en un sentido, debemos experimentar espiritualmente lo que Cristo experimentó: la muerte, no en un sentido literal, sino una muerte al yo, una muerte al pecado, una muerte a la vida para la carne. Pero no sólo eso: el mismo poder que sacó a Jesús del sepulcro puede llevarnos a “novedad de vida”, una vida en la que ya no estamos más bajo el dominio del pecado y de la carne. Esto es una parte vital e inseparable de toda la experiencia cristiana.

Si alguien te preguntara: “¿Has pasado por lo que Jesús y Pablo están mencionada en los versículos citados?”, ¿qué les contestarías? Si tu respuesta es sí, y ellos luego se preguntaran: “¿Cómo fue tu experiencia?”, ¿qué les dirías? Además, ¿es eso una experiencia única en la vida, o es algo que debe renovarse continuamente? Explica tu respuesta.


Viernes 25 de febrero 2005
Para Estudiar y Meditar:
“Durante esos días que Cristo pasó con sus discípulos, obtuvieron ellos una nueva experiencia. Mientras oían a su amado Señor explicar las Escrituras a la luz de todo lo que había sucedido, su fe en él se afirmó plenamente. Llegaron al punto de poder decir: ‘Yo sé a quién he creído’ (2 Tim. 1:12). Comenzaron a comprender la naturaleza y la extensión de su obra, a ver que habían de proclamar al mundo las verdades que se les habían encomendado. Los sucesos de la vida de Cristo, su muerte y su resurrección, las profecías que señalaban esos sucesos, los misterios del plan de la salvación, el poder de Jesús para perdonar los pecados: de todas esas cosas habían sido testigos, y debían hacerlas conocer al mundo. Debían proclamar el evangelio de paz y salvación mediante el arrepentimiento y el poder del Salvador” (HAp 22, 23).

“El milagro que Cristo estaba por realizar, al resucitar a Lázaro de los muertos, representaría la resurrección de todos los justos muertos. Por sus palabras y por sus obras, se declaró el Autor de la resurrección. El que iba a morir pronto en la cruz, estaba allí con las llaves de la muerte, vencedor del sepulcro, y aseveraba su derecho y poder para dar vida eterna” (DTG 489).

Preguntas Para Dialogar:

¿Por qué no se reveló Jesús inmediatamente a Cleofas y a su amigo mientras caminaban tristemente hasta su casa en Emaús? ¿Por qué primero les dio un estudio tan detallado de las Escrituras con respecto a su muerte, sepultura y resurrección? Luc. 24:13-32.

Considera qué diferencia marcó en las vidas de los apóstoles el hecho de que sirvieran a un Salvador resucitado, y no sencillamente a un mártir cuya memoria pudieran reverenciar. ¿Qué diferencia produce personalmente en ti que sirvas a un Salvador resucitado, y que no estés meramente honrando a un héroe de gran fama fallecido?

¿Cómo comprendes la idea de que aquéllos que creen en Jesús tienen vida eterna ahora? ¿Qué significa para ti? ¿Cómo lo explicarías, por ejemplo, en el funeral de un buen cristiano?

Arizona En Marcha agradece su voto para Sitios Adventistas.com

Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
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