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Sábado
19 de febrero 2005
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Lee Para el Estudio de esta
Semana: Mat. 28:9; Juan 11:1-46; 20:10-18; Rom. 6:4-6; 1 Cor. 15:3-8.
SU NOMBRE ERA REBBE (por
Rabbí) Menachem Schneerson, y en la época de su muerte, en
1994, entre los miles de habitantes judíos de Lubavitch circulaba
la especulación de que el líder espiritual, de 92 años,
era el largamente esperado Mesías; después de todo, decían
ellos, él pretendía pertenecer al linaje del rey David (y
un hombre tan justo como el rebbe no mentiría). Sus sufrimientos
físicos cumplían, decían, las predicciones de Isaías
53; y los tubos intravenosos en su cuerpo eran considerados como el cumplimiento
de las predicciones de que las manos y los pies del Mesías serían
traspasados. Ellos creían que lo único que faltaba era que
resucitara de los muertos.
Sin embargo, hasta ahora, rebbe
Schneerson todavía descansa en paz.
Si contrastas a este rebbe y
su muerte con otro Rebbe y su muerte hace casi dos mil años, es
obvio cuál de ellos es el verdadero Mesías prometido.
Un Vistazo a la Semana:
¿Qué milagros específicos realizó Jesús
que debían haber preparado al pueblo para su resurrección?
¿Fueron conocidos? ¿Cuán convincente es la evidencia
en favor de la resurrección de Jesús? ¿De qué
modo la resurrección de Cristo constituye el fundamento de la nuestra?
¿Qué ocurrió en la Cruz que pavimentó el camino
para nuestra propia resurrección?. |
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Domingo
20 de febrero 2005
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Precursores.
A lo largo de su ministerio
terrenal, Jesús realizó numerosos milagros: sanó a
ciegos, alimentó a los cinco mil, transformó el agua en vino,
curó a los leprosos, caminó sobre el agua, echó fuera
a demonios, curó deformidades, aquietó una tormenta, resucitó
a los muertos, y tantos otros hechos acerca de los cuales Juan dijo que
el mundo mismo no podría contener todos los libros “que se habrían
de escribir” (Juan 21:25).
Lee los textos indicados más
abajo. ¿Qué milagros realizó Jesús aquí,
y cómo se correlacionan con el milagro de su propia resurrección
de los muertos? Ver también Mateo 11:5.
Mar. 5:35-43 ________________________________________________________________________________
Luc. 7:11-17 ________________________________________________________________________________
Juan 11:1-46 ________________________________________________________________________________
Lo importante de estos informes
es que demuestran que el poder que acompañaba a Jesús y a
su ministerio era tan grande, que hasta los muertos eran resucitados. Muchas
veces, antes de la Cruz, Jesús habló no sólo respecto
de su muerte sino también de su resurrección de los muertos
(ver Mat. 12:38-40; 17:22, 23; 20:19). En circunstancias normales, se podría
(y hasta se debería) ser algo escéptico si alguien pretendiera
que moriría, y tres días después de su muerte resucitaría.
Por supuesto, la situación de Jesús difícilmente era
“normal”: al resucitar a los muertos, Jesús dio a sus seguidores,
y a todos los que oyeron acerca de él, demostraciones innegables
del poder de Dios para levantar a los muertos, haciendo que la promesa
de su propia resurrección hiciera más sencillo que la gente
la creyera.
Lee Juan 11:25. ¿Cuán
importante es lo que Jesús dijo aquí? ¿Por qué,
en el contexto en que fueron pronunciadas, esas palabras fueron tan poderosas
y llenas de esperanza?
La mayor parte del polvo que
hay en una casa realmente es producida por nosotros: es piel muerta. Pasa
tu dedo sobre una mesa, y estarás viendo tu futuro... por lo menos
a corto plazo. ¿Cuál es, sin embargo, tu esperanza a largo
plazo, y cómo está vinculada con la resurrección de
Jesús? |
El Cristo Resucitado.
León Tolstoi escribió su gran novela, La guerra y la
paz, acerca de una cantidad de familias aristocráticas rusas durante
el tiempo de la guerra Napoleónica contra Rusia a comienzos de 1800.
La historia misma, los personajes y sus vidas, fueron inventados.
Ahora, imagínate que
Tolstoi insistiera en que estas personas fueron reales, y que verdaderamente
vivieron e hicieron lo que él escribió en la novela. Imagínate,
también, que las autoridades le ordenaran que ya no le dijera a
la gente que sus personajes eran reales, o la policía tendría
que ponerlo en la cárcel o aun sería sentenciado a muerte.
A menos que Tolstoi hubiera perdido el juicio, él se detendría,
¿verdad? ¿Por qué morir promoviendo una historia que
él habría inventado y que sabría que era una ficción?
En un sentido, éste fue
el dilema que los críticos de la resurrección de Jesús
afrontan: ¿Por qué los autores bíblicos iban a “fabricar”
la historia de que Jesús resucitó de los muertos si él
realmente no lo hizo? No es porque de esta manera iban a llegar a ser ricos,
populares o personas de éxito al promover esa historia; por el contrario,
afrontaban la posibilidad cierta del ostracismo, la persecución,
la tortura, la cárcel y, en algunos casos, la muerte. ¿Por
qué iban a sufrir todo eso por causa de una historia que ellos hubieran
fabricado a propósito?
A continuación presentamos
referencias a algunos informes acerca de las apariciones de Jesús
después de la resurrección: Mateo 28:9; Lucas 24:33-39; Juan
20:10-23; Juan 21:1-14; Hechos 1:4-9. ¿Qué ocurrió
durante esas reuniones? ¿Qué esperanza les dio Jesús?
¿Por qué no tiene sentido que esas personas “fabricaran”
esta historia?
Jesús apareció
muchas veces a sus seguidores luego de su resurrección. Obviamente,
anhelaba que fueran fuertes y firmes en su creencia acerca de su identidad
divina y la obra que había llevado a cabo. Y así fue: De
ser un grupo de personas abatidas, esparcidas y asustadas (Mat. 26:56;
Mar. 14:50; Luc. 24:17; Juan 20:19), llegaron a formar un grupo espiritualmente
poderoso que osadamente proclamaba la vida, la muerte y la resurrección
de Jesús, el Mesías de Israel y del mundo. Obviamente, ellos
creían que Jesús había resucitado, porque dedicaron
el resto de sus vidas a proclamar esta verdad. Ver también 1 Corintios
15:3-6.
Sin embargo, la mayor parte
del mundo no ha visto físicamente al Jesús resucitado; de
todas maneras, se le pide que crean. Si alguien te preguntara: ¿Por
qué crees en la resurrección de Cristo?, ¿cuál
sería tu respuesta? |
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Martes
22 de febrero 2005
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Testigos desde la Tumba.
“Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían
dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de
la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron
a muchos” (Mat. 27:52, 53).
En el momento en que Jesús
murió, Mateo registra tres eventos: 1) el velo del templo se rasgó
(Mat. 27:51); 2) la tierra tembló y las rocas se partieron (vers.
51); 3) algunas tumbas se abrieron (vers. 52). Sin embargo, sólo
después de que Jesús mismo hubo resucitado temprano, el primer
día de la semana, “muchos cuerpos de santos que habían dormido,
se levantaron” (vers. 52, 53).
¿Por qué fue que
los santos resucitaron recién después de la resurrección
de Cristo, y no antes?
Cuán apropiado fue que
sólo después de que Jesús resucitó algunos
de esos santos hayan resucitado también: su resurrección
era la garantía de la de ellos (y de la nuestra). Por medio de este
acto, el Señor ha dado al mundo (sin mencionar a los que recibieron
el testimonio directo de esas personas) aún más razones para
creer en el poder de su resurrección.
¿Qué dijo Mateo
que hicieron estos santos resucitados después de levantarse?
Aparte de los pocos versículos
del Evangelio de Mateo, las Escrituras no dicen nada, en forma explícita,
acerca de aquellos santos. ¿Quiénes eran? ¿Qué
les sucedió? ¿Qué impacto tuvieron sobre quienes los
vieron (¿recuerdas lo que dijo Jesús en Lucas 16:30, 31?).
Elena de White señala que éstos fueron mártires que
habían dado su vida por el Señor y que habían sido
“resucitados a vida eterna” (a diferencia de los que Jesús resucitó
anteriormente, que estuvieron todavía sujetos a la muerte). Cuando
Jesús ascendió al cielo, los llevó consigo: “Ascendieron
con él como trofeos de su victoria sobre la muerte y el sepulcro.
Éstos, dijo Cristo, no son ya cautivos de Satanás; los he
redimido. Los he traído de la tumba como primicias de mi poder,
para que estén conmigo donde yo esté y no vean nunca más
la muerte ni experimenten dolor” (DTG 730).
“Y no vean nunca más
la muerte ni experimenten dolor”. Medita en lo que esto significa. Usando
tu imaginación (la necesitarás), escribe un párrafo
sobre cómo será la vida sin muerte ni dolor. (Ver Apocalipsis
21:1-5 para obtener algunos indicios). |
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Miércoles
23 de febrero 2005
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Pablo y la Resurrección
de Jesús. Aunque el apóstol Pablo se refiere
muy brevemente a la vida de Cristo, su muerte y su resurrección
son temas recurrentes en las cartas de Pablo. Estos eventos son, para él,
el fundamento de toda la esperanza cristiana.
Lee 1 Corintios 15:3 al 8, y
luego responde las siguientes preguntas:
¿Qué consideraba
Pablo como de suprema importancia?
Pablo dijo que la muerte y la
resurrección de Cristo fueron “conforme a las Escrituras”. Ver también
Hechos 17:2, 3. ¿Por qué son tan importantes? ¿Quién
más vinculó estos eventos específicos con las Escrituras?
Ver Lucas 24:25-27.
En los versículos 5 al
7 de ese capítulo, Pablo se ocupa de un tema. ¿Cuál
es, y por qué crees que lo enfatiza tanto?
En el resto de 1 Corintios 15,
Pablo enfatiza un punto: nuestra esperanza de resucitar de los muertos
descansa sobre el hecho de la resurrección de Cristo. Como seres
humanos caídos, no tenemos inmortalidad esencial (1 Tim. 6:15, 16).
La muerte es un sueño inconsciente (Juan 11:11; 1 Tes. 4:13), no
un ingreso en otra forma de existencia. El Señor es el Señor
de la vida; por lo tanto, la muerte es el enemigo (1 Cor. 15:26), a la
que, como humanos, por nosotros mismos no tenemos esperanza de derrotar.
Finalmente, si la muerte no fuera conquistada y derrotada, todas nuestras
vivencias terminarían en la tumba. Pablo asegura que, sin la resurrección,
nuestra fe sería “vana” (1 Cor. 15:17), y usa una palabra griega
que significa “inútil”, o “sin propósito”.
Por otro lado, Cristo resucitó
de los muertos, conquistó a la muerte, y nosotros, mediante la fe,
podemos ser partícipes de esa misma victoria. Él pagó
la penalidad por nuestro pecado, que es la pérdida misma de la existencia.
Siendo que la penalidad fue satisfecha, no tenemos que afrontarla nosotros
mismos; en cambio, como él resucitó, nosotros también
resucitaremos y recibiremos la vida eterna, que se perdió por causa
del pecado pero se recuperó para nosotros gracias a Jesús.
Todo lo que afrontamos ahora en la muerte es un sueño temporario;
el castigo final, el castigo eterno que el pecado trae consigo, ya ha sido
cumplido en la Cruz. Los redimidos, ya sean que estén vivos o dormidos,
están sencillamente esperando la consumación de lo que Cristo
ha hecho por ellos; nuestra resurrección a vida eterna es esa consumación
final. |
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Jueves
24 de febrero 2005
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La Resurrección, Ahora
y Entonces. Lee Juan 5:24 y 25. Jesús parece
estar hablando aquí acerca de dos “tipos” de vida eterna. ¿Cuáles
son y cómo están vinculados?
La Biblia habla de una “resurrección”
que los creyentes pueden experimentar aun antes de la muerte. El que cree
en Jesús ahora, ha pasado de la muerte a la vida. ¿Qué
es el paso de la muerte a la vida, sino una resurrección? En otras
palabras, los que creen en él pasan por un cambio radical, no sólo
cuando son sacados de la tumba, sino que pasan por esa transformación
ahora; una experiencia de nuevo nacimiento, en la que Cristo llega a ser
el centro y el foco de su vida. Ésta es una experiencia tan radical
de cambio de vida, que Jesús mismo la vincula con algo tan notable
como que un muerto vuelva a la vida al final del tiempo.
Lee Romanos 6:4 al 6. ¿Qué
está enseñando Pablo aquí que es similar a lo que
dijo Cristo en Juan 5:24 y 25? ¿Por qué usa Pablo las imágenes
de la resurrección de Cristo?
Para Pablo, la muerte y la resurrección
de Jesús no fueron meramente eventos históricos, tales como
la muerte de algún personaje histórico importante; en cambio,
son símbolos vivientes de lo que nosotros mismos, como seguidores
de Cristo, debemos experimentar en nuestras propias vidas ahora.
Pablo está enseñando
que nosotros, en un sentido, debemos experimentar espiritualmente lo que
Cristo experimentó: la muerte, no en un sentido literal, sino una
muerte al yo, una muerte al pecado, una muerte a la vida para la carne.
Pero no sólo eso: el mismo poder que sacó a Jesús
del sepulcro puede llevarnos a “novedad de vida”, una vida en la que ya
no estamos más bajo el dominio del pecado y de la carne. Esto es
una parte vital e inseparable de toda la experiencia cristiana.
Si alguien te preguntara: “¿Has
pasado por lo que Jesús y Pablo están mencionada en los versículos
citados?”, ¿qué les contestarías? Si tu respuesta
es sí, y ellos luego se preguntaran: “¿Cómo fue tu
experiencia?”, ¿qué les dirías? Además, ¿es
eso una experiencia única en la vida, o es algo que debe renovarse
continuamente? Explica tu respuesta. |
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Viernes
25 de febrero 2005
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Para Estudiar y Meditar:
“Durante esos días que
Cristo pasó con sus discípulos, obtuvieron ellos una nueva
experiencia. Mientras oían a su amado Señor explicar las
Escrituras a la luz de todo lo que había sucedido, su fe en él
se afirmó plenamente. Llegaron al punto de poder decir: ‘Yo sé
a quién he creído’ (2 Tim. 1:12). Comenzaron a comprender
la naturaleza y la extensión de su obra, a ver que habían
de proclamar al mundo las verdades que se les habían encomendado.
Los sucesos de la vida de Cristo, su muerte y su resurrección, las
profecías que señalaban esos sucesos, los misterios del plan
de la salvación, el poder de Jesús para perdonar los pecados:
de todas esas cosas habían sido testigos, y debían hacerlas
conocer al mundo. Debían proclamar el evangelio de paz y salvación
mediante el arrepentimiento y el poder del Salvador” (HAp 22, 23).
“El milagro que Cristo estaba
por realizar, al resucitar a Lázaro de los muertos, representaría
la resurrección de todos los justos muertos. Por sus palabras y
por sus obras, se declaró el Autor de la resurrección. El
que iba a morir pronto en la cruz, estaba allí con las llaves de
la muerte, vencedor del sepulcro, y aseveraba su derecho y poder para dar
vida eterna” (DTG 489).
Preguntas Para Dialogar:
¿Por qué no se
reveló Jesús inmediatamente a Cleofas y a su amigo mientras
caminaban tristemente hasta su casa en Emaús? ¿Por qué
primero les dio un estudio tan detallado de las Escrituras con respecto
a su muerte, sepultura y resurrección? Luc. 24:13-32.
Considera qué diferencia
marcó en las vidas de los apóstoles el hecho de que sirvieran
a un Salvador resucitado, y no sencillamente a un mártir cuya memoria
pudieran reverenciar. ¿Qué diferencia produce personalmente
en ti que sirvas a un Salvador resucitado, y que no estés meramente
honrando a un héroe de gran fama fallecido?
¿Cómo comprendes
la idea de que aquéllos que creen en Jesús tienen vida eterna
ahora? ¿Qué significa para ti? ¿Cómo lo explicarías,
por ejemplo, en el funeral de un buen cristiano? |