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Lección 7
Redención
Para el 12 de febrero del 2005
 

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El paso al Calvario
PARA MEMORIZAR
“Les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús; pero ellos volvieron a dar voces, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale!” (Luc. 23:20, 21).
Sábado 5 de febrero 2005
Lee Para el Estudio de esta Semana: Mat. 26:57-68; Luc. 22:66-71; Juan 18:2-9, 12-23.

EN SU LIBRO EL JUICIO, el escritor checo Franz Kafka escribió acerca de un empleado bancario llamado Joseph K., que fue arrestado, condenado y ejecutado sobre la base de acusaciones que nunca le fueron explicadas a él. A lo largo de toda la historia, él enfrentó un laberinto absurdo e injusto de interrogatorios, demoras y citaciones. Aunque seguía proclamando su inocencia (aún cuando no estaba seguro de qué lo acusaban), Joseph K. fue llevado a una cantera abandonada y ejecutado allí.

Sin embargo, por absurda e injusta que haya sido la experiencia de Joseph K., empalidece al compararla con los absurdos y las injusticias relacionados con el juicio de Jesús. Y, aunque fue arrastrado a tribunales llenos de prejuicios, que no tenían la menor intención de tomar en cuenta los hechos con imparcialidad (sólo les interesaba conseguir la condena de Jesús), Cristo mantuvo la dignidad, el amor y la compasión que marcaron todo su ministerio. Por más que fue una farsa, este juicio revela lo que la humanidad caída es capaz de hacer aun frente al amor incondicional.

Un Vistazo a la Semana: ¿De qué modo, aun en el Getsemaní, Jesús mostró su compasión por sus enemigos? ¿De qué modo se prefiguraba el evangelio en el arresto y el juicio de Jesús? ¿De qué modo respondió Cristo a quienes lo persiguieron? ¿Cómo se explica la ceguera de los líderes hacia Cristo?. 


Domingo 6 de febrero 2005
Arresto en el Huerto.    ¿Qué oportunidad proveyó Dios para que la turba tuviera una percepción del crimen que iba a cometer al venir para arrestar a Jesús? Juan 18:2-9.

Cuando ellos dijeron que venían en busca de Jesús de Nazaret, el Señor respondió con dos palabras griegas: Egó eimí, que significa “Yo soy”; las mismas palabras que él usó cuando dijo a los dirigentes judíos: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58). Esta sencilla frase está vinculada en significado con el nombre hebreo para Dios, a menudo transliterado como “Yahveh” (Éxo. 3:11-14), y parece proceder de la raíz hebrea que significa “ser”. De este modo, algunos creen que el nombre significa “Uno que es”, o “el que existe por sí mismo”. Al usar esta frase, tal vez Jesús estaba testificando a los judíos, en forma sutil, acerca de su identidad divina.

Inmediatamente después de que Jesús dijo “Yo soy”, la multitud cayó hacia atrás, al suelo. “Una luz divina iluminó el rostro del Salvador, y le hizo sombra una figura como de paloma. En presencia de esta gloria divina, la turba homicida no pudo resistir un momento. Retrocedió tambaleándose. Sacerdotes, ancianos, soldados y aun Judas cayeron como muertos al suelo” (DTG 644).

¿Qué muestra la acción de Pedro acerca de cuán poco comprendía lo que estaba sucediendo? Mat. 26:51; Mar. 14:47; Luc. 22:50; Juan 18:10.

Se podría pensar que, después de ver que la multitud caía ante la gloria divina de Jesús, Pedro se habría dado cuenta de que su Señor no necesitaba la débil espada del discípulo para protegerlo. Por sus palabras, y luego al hacer caer a la turba al suelo, Jesús mostraba que él estaba permitiendo que lo arrestaran; más aún, por esos actos, Jesús estaba dando todavía evidencia de su carácter y naturaleza divinos, y de esa manera estaba testificando a la turba que había venido para prenderlo. Aun allí, en medio de la condenación inminente, Jesús estaba obrando para la salvación de quienes lo odiaban.

Las Escrituras no indican que alguno de la turba, aun después de ver la manifestación divina de poder, cambiara su decisión en cuanto a Cristo. ¿Por qué nuestros corazones son tan duros hacia el Señor, aun cuando vemos evidencias de su existencia y de su amor?


Lunes 7 de febrero 2005
Jesús ante Anás; Pedro ante la Criada.   Lee Juan 18:12 al 23. Tanto Pedro como Jesús enfrentaron interrogatorios. ¿Cuáles fueron las diferencias entre ambas situaciones en las que lo hicieron, quiénes los interrogaron, y sus respuestas a esas preguntas? ¿Qué podemos aprender de estos contrastes?

El contraste entre Jesús y Pedro es notable. Pedro está afuera, en un ambiente informal, delante de una persona sin una posición importante y, ciertamente, sin autoridad legal para hacerle daño; y sin embargo, cuando se le preguntó acerca de su relación con Jesús, Pedro miente, diciendo: “Yo no soy”. En contraste, allí está Jesús, adentro, ante un alto oficial de la nación judía, un dirigente con poder y autoridad. Y, cuando se le preguntó, entre otras cosas, acerca de sus discípulos, Jesús habló libre y abiertamente. Aun cuando fue golpeado por sus palabras, Jesús respondió de una manera sincera, que mostraba que no tenía nada que ocultar.

Lee cuidadosamente Juan 18:20 al 23, especialmente las palabras que Jesús dirigió al oficial que lo golpeó (vers. 23). ¿De qué modo este pequeño incidente –en el que Jesús fue injustamente golpeado por el oficial– es un ejemplo de todo el principio que gobierna el evangelio? Ver Isa. 53:5; 2 Cor. 5:21.

Pedro mintió; Jesús fue golpeado sin haber hecho nada malo. ¡Qué representación poderosa del contraste entre la humanidad caída y el Dios amante que vino para salvar a la humanidad! En la respuesta de Jesús contemplamos los llamados del evangelio: sus enemigos no encuentran ningún mal en él; de allí que Jesús es castigado en su inocencia.

¿De qué modo este informe respecto del trato que sufrió Cristo nos ayuda a soportar mejor las situaciones en las que nosotros mismos somos tratados injustamente?


Martes 8 de febrero 2005
El Juicio Nocturno.  Lee, en Mateo 26:57 al 68 (y también en Mar. 14:53-65), el informe acerca de Jesús ante Caifás, los escribas y los ancianos. ¿De qué modo muestran estos versículos cuán injusto y lleno de prejuicios fue ese juicio?

¿Por qué no fue necesario que Jesús respondiera a quienes lo acusaban? Mar. 14:56-59.

Siendo que no adelantaban en su juicio, el sumo sacerdote finalmente hizo este pedido: “Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios” (Mat. 26:63). Cristo reconocía plenamente que su respuesta afirmativa significaba su sentencia de muerte, pero no iba a negar su identidad o su relación con su Padre. Sin embargo, advirtió a la corte que algún día lo verían con su autoridad divina.

¿De qué manera respondió Jesús al pedido del sumo sacerdote?

Es fascinante notar que, en respuesta a la pregunta indirecta del sumo sacerdote, Jesús no se refirió a su muerte expiatoria por los pecados del mundo, o a su resurrección o a su próximo ministerio en el cielo como el verdadero Sumo Sacerdote (al que Caifás debía representar); en cambio, de una manera clara y sin ambages, Jesús se refirió a su segunda venida, cuando todos lo verán, no como un predicador itinerante al que ellos arrestaban, atormentaban, abusaban y sentenciaban a la muerte, sino como el Hijo del Hombre, “sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo” (vers. 64). En todo el ministerio de Cristo, él había conversado acerca de su segunda venida con los discípulos; ahora, en este momento culminante, habla también de ella a sus enemigos: después de esto, nunca podrían decir: “Nunca se nos dijo”.

 Al referirse a su segunda venida, Jesús –a pesar de las circunstancias inmediatas– señaló hacia la grande y majestuosa esperanza de los cristianos de todos los tiempos, en todas partes del mundo. ¿Por qué, particularmente en situaciones difíciles, esta promesa de la segunda venida de Cristo nos brinda nuestra única esperanza? ¿Por qué, al fin, ésta es nuestra única esperanza?


Miércoles 9 de febrero 2005
El Juicio Matutino.  Después del juicio nocturno, Jesús estuvo otra vez delante de los dirigentes, tal vez en un acto que tenía la intención de formalizar la sentencia de muerte emitida contra él la noche anterior, y así legitimarla.

De todos los evangelistas, Lucas nos da el informe más detallado de este juicio matutino. Lee su informe (Luc. 22:66-71). ¿Qué similitudes existen con lo que ocurrió la noche anterior? ¿Qué diferencias?

Con más asistentes, le hacen básicamente la misma pregunta que le hicieron la noche anterior. Nota cómo respondió Jesús (vers. 67-69). Al conocer el corazón de ellos y saber que no le preguntaban porque querían conocer la verdad sino sólo porque querían a toda costa condenarlo, Jesús no contestó la pregunta en forma directa, aunque la respondió. “Si os lo dijere, no creeréis” (vers. 67). ¿Creer qué? Que él era el Cristo, ¿o qué otra cosa? Realmente le hubieran creído si decía que no lo era. De hecho, lo tenían allí porque no creían que fuera el Cristo (de otro modo no hubieran hecho lo que le estaban haciendo). De esta manera, Jesús les reveló que él podía ver detrás de la farsa del juicio: ellos no estaban interesados en descubrir la verdad: estaban interesados sólo en hacer que la Verdad desapareciera.

Entonces, delante de todo el grupo, Jesús repitió su referencia al Hijo del Hombre sentado a la diestra de Dios, aludiendo a su poder y autoridad. Los dirigentes, obviamente suponiendo que estaba hablando de sí mismo, le preguntaron directamente: “¿Luego eres tú el Hijo de Dios?” (vers. 70).

Aquí también, aunque Jesús no contestó directamente su pregunta, de todos modos la respondió, usando en su contestación la frase “Yo soy”. La reacción de ellos mostró que comprendían claramente la pretensión de Jesús de ser divino. Otra vez, como en la noche anterior, Jesús aclaró muy bien quién era. Con toda la evidencia acerca de sus credenciales divinas que les había concedido mediante su ministerio, los dirigentes deberían haber creído en él; tristemente, ellos no lo hicieron.

Una razón por la que los líderes estaban tan ciegos con respecto a Jesús era que tenían una comprensión equivocada de la profecía: Esperaban que el Mesías viniera en una forma diferente. Esta ignorancia ayuda a explicar, aunque no excusar, la hostilidad declarada hacia él. ¿Qué nos dice esto acerca de cuán importante es tener, en todo lo posible, una comprensión correcta de la profecía, o de la doctrina bíblica en general?


Jueves 10 de febrero 2005
El Sueño de la Esposa de Pilato.
Después de los tres “juicios” religiosos, Jesús fue arrastrado a tres “juicios” políticos ante Pilato, Herodes y otra vez Pilato. Lo especialmente fascinante es lo que ocurrió a Pilato cuando su esposa le advirtió en cuanto a no molestar a Jesús. Nota la intensidad de su advertencia (Mat. 27:19). Sea lo que fuere que vio en su sueño, fue lo suficientemente real y convincente como para que ella dijera a su esposo que se mantuviera totalmente alejado de Jesús, en vez de sólo “ser bueno” con él o “tratarlo con justicia”. ¿Qué vio ella?

“En respuesta a la oración de Cristo, la esposa de Pilato había sido visitada por un ángel del cielo, y en un sueño había visto al Salvador y conversado con él. La esposa de Pilato no era judía, pero mientras miraba a Jesús en su sueño, no tuvo duda alguna acerca de su carácter o misión. Sabía que era el Príncipe de Dios. Lo vio juzgado en el tribunal [...] Vio la cruz levantada en el Calvario. Vio la tierra envuelta en tinieblas y oyó el misterioso clamor: ‘Consumado es’. Pero otra escena aún se ofreció a su mirada. Vio a Cristo sentado sobre la gran nube blanca, mientras toda la tierra oscilaba en el espacio y sus homicidas huían de la presencia de su gloria. Con un grito de horror se despertó, y enseguida escribió a Pilato unas palabras de advertencia” (DTG 681).

 Analiza su sueño. Nota los tres elementos específicos acerca de Jesús que le fueron mostrados (ver los textos más abajo). ¿Cuáles fueron, y de qué modo se relacionan entre sí? Además, ¿qué importancia tiene el hecho de que la esposa de Pilato no fuera judía, sino gentil?
Rom. 5:18; 2 Cor. 5:21 ___________________________________________________________________________
Fil. 2:8; Heb. 12:2         ___________________________________________________________________________
Mar. 14:62; Hech. 1:11 ___________________________________________________________________________

En un sentido, en esa visión la esposa de Pilato tuvo una versión abreviada de todo el plan de salvación, desde el carácter justo de Cristo hasta su segunda venida. Nota, también, la similitud entre lo que vio con respecto a la Segunda Venida y las palabras de Cristo a los dirigentes tanto en el juicio de la noche como en el del día. Además de recibir una visión clara respecto de la Cruz, se le mostró también la Segunda Venida: tan estrechamente ligadas estaban la Primera Venida con la Segunda que, en este sueño, el ángel le dio vislumbres de ambas.

Repasa la lección de esta semana y las formas en que Jesús, aun en medio de la tribulación, estaba trabajando para salvar a aquéllos con quienes entró en contacto, aun con los que se oponían abiertamente a él. ¿Qué esperanza debería darte esto –que tal vez estés luchando entre la fe y la seguridad de la salvación– acerca del deseo de Dios de salvarte, a pesar de tus luchas y debilidades?


Viernes 11 de febrero 2005
Para Estudiar y Meditar: Lee El Deseado de todas las gentes, pp. 647-689; Comentario bíblico adventista, t. 5, pp. 1.079, 1.098, 1.099.
“Nos beneficiará a todos [...] el recordar frecuentemente las escenas finales de la vida de nuestro Redentor. Aquí, asediados de tentaciones como él lo fue, podemos todos aprender lecciones de la mayor importancia para nosotros.

“Sería bueno que dedicáramos una hora de meditación cada día para repasar la vida de Cristo desde el Pesebre hasta el Calvario. Debemos considerarla punto por punto, y dejar que la imaginación capte vívidamente cada escena, especialmente las finales de su vida terrenal. Al contemplar así sus enseñanzas y sus sufrimientos, y el sacrificio infinito que hizo para la salvación de la familia humana, podemos fortalecer nuestra fe, vivificar nuestro amor, compenetrarnos más profundamente del espíritu que sostuvo a nuestro Salvador [...] Todo lo noble y generoso que hay en el hombre responderá a la contemplación de Cristo en la cruz” (1 JT 517, 518).

Preguntas Para Dialogar:
Al sanar la oreja de Malco, con su reprensión a Pedro, ¿qué reveló Jesús con respecto a:
su actitud hacia sus enemigos? 
el grado de libertad que podía ejercer para liberarse de sus enemigos? 
su manera de tratar los errores de sus discípulos? 
su propio estado mental con respecto al peligro en que se hallaba? 
los métodos que aprobaba para defenderse y sostener su causa? 
su concepto del uso de la fuerza física en el ámbito de los conflictos espirituales? 
Cuando Pilato presentó a Cristo y a Barrabás, lado a lado, y ofreció liberar al hombre que ellos eligieran, la turba pidió la liberación de Barrabás. ¿En qué formas menos dramáticas la gente de hoy sigue, en principio, eligiendo a Barrabás en vez de elegir a Cristo? 

¿Por qué crees que Pilato recibió una advertencia mientras que Herodes no recibió ninguna?

Arizona En Marcha agradece su voto para Sitios Adventistas.com

Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
Estudo Biblico da Semana em Portugues.
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