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Lee Para el Estudio de esta
Semana: Marcos 11:1-11; Juan 13:1-17; 15:9-17.
UN MUSEO EN ROMA EXHIBE lo
que puede ser el dibujo más antiguo de la crucifixión. Infelizmente,
es una caricatura, un graffiti dibujado en una pared. Es un dibujo de un
hombre, con una cabeza de asno, extendido sobre una cruz. Ante la cruz
se ve a otro hombre, con sus brazos en alto en señal de adoración.
Debajo del dibujo hay escritas estas palabras en latín: “Alejandro
adora a su Dios”.
Aunque tanto los judíos
como los cristianos han sido acusados de adorar a los asnos (el origen
exacto de esa acusación es desconocido), la naturaleza despectiva
del dibujo debería ayudarnos a comprender la vergüenza asociada
a la Cruz; algo que para nosotros no es fácil de apreciar. Después
de todo, adoramos al que murió en la Cruz, cantamos acerca de la
Cruz, la colocamos en nuestras iglesias y escribimos libros ensalzándola.
No obstante, ¿cuánto más sentido tiene el adorar a
un hombre ejecutado como un criminal en la manera más bárbara
y vergonzosa?
La respuesta, por supuesto,
es que tiene mucho sentido, una vez que comprendemos lo que ese hombre
era y lo que su muerte significó para el mundo.
Un Vistazo a la Semana:
¿Por qué Jesús no detuvo la avalancha de apoyo que
recibió durante la entrada triunfal en Jerusalén? ¿Cuál
fue la actitud de la mayoría de los judíos hacia Jesús?
¿Cuál fue la importancia de la ceremonia del lavamiento de
los pies?. |
Bosquejo de la Última
Semana de Pascua. Aproximadamente un tercio del material presente
en los cuatro evangelios trata explícitamente sobre la última
semana de Pascua en que Jesús estuvo en la tierra, y que culminó
con la crucifixión y la resurrección de Cristo. Este material
incluye algunas parábolas acerca del Reino y del juicio futuro.
La sección de hoy presenta
un breve bosquejo del período, a menudo denominado la Semana de
la Pasión, desde el domingo o lunes antes de la crucifixión
de Jesús hasta el domingo siguiente, cuando resucitó. De
acuerdo con las instrucciones originales del Señor, el cordero pascual
era muerto por la tarde del día catorce del primer mes (originalmente
llamado Abib en hebreo, y más tarde, Nisán), a comienzos
de la primavera (Ver Éxo. 12:1-6; 34:18; Est. 3:7).
A continuación, encontramos
un breve bosquejo de los puntos salientes:
Domingo (9 de Nisán). La entrada triunfal; la visita silenciosa
de Jesús al templo; su retorno a Betania.
Lunes (10 de Nisán). Jesús maldice la higuera; la segunda
limpieza del templo; Jesús sana a los enfermos que están
allí; regresa a Betania por la tarde.
Martes (11 de Nisán). El último día de Jesús
en el templo (los creyentes griegos se encuentran con Jesús en el
atrio exterior); el último día en que Jesús enseñó
en público; ayes sobre los dirigentes religiosos; retiro de Jesús
al Monte de los Olivos y su discurso sobre la Segunda Venida; Judas cierra
esa noche su negociado con los sacerdotes para traicionar a Jesús.
Miércoles (12 de Nisán). Jesús está con sus
discípulos en un lugar apartado.
Jueves (13 de Nisán). La preparación para la Pascua; la Cena
del Señor; la traición de Judas; el discurso de despedida
de Jesús y su oración sumosacerdotal; Getsemaní; su
arresto. Los eventos que siguieron a la Cena del Señor ocurrieron
al ponerse el sol y entrada la noche; en consecuencia, el día ahora
era el viernes 14 de Nisán.
Viernes (14 de Nisán). Jesús es llevado ante Anás,
luego ante Caifás y luego ante el Sanedrín; la negación
de Pedro; Jesús es llevado ante Pilato, luego al palacio de Herodes
y otra vez ante Pilato. Lo azotan, condenan y crucifican.
Lee cuidadosamente Juan 15:9
al 17. En el marco de la Semana de la Pasión, Jesús enfoca
aquí un punto. ¿Cuál es ese punto, por qué
es tan importante (especialmente a la luz de la Cruz) y cuál es
el mensaje que tiene para nosotros? ¿De qué manera puede
hacerse real este punto en tu propia vida? |
La Entrada Triunfal; La Purificación
del Templo (Mar. 11:1-11; Luc. 19:28-48).
Lee la historia de la entrada
triunfal de Cristo en Jerusalén, en Mateo 21:1 al 11 (ver también
Mar. 11:7-11; Luc. 19:29-40). ¿Qué había de diferente
en la forma en que Jesús actuó con la gente, en contraste
con la ocasión en que multiplicó los panes y los peces (Juan
6:15)?
A lo largo de gran parte de
su ministerio, Jesús mantuvo un perfil bajo; no estimuló
el recibir grandes demostraciones de homenaje ni lealtad. Conociendo el
odio y la animosidad de los líderes, trabajó de manera tal
que pudiera completar su obra de sanidad, enseñanza y predicación.
Ahora, sin embargo, permitió
esa demostración, sabiendo que eso lo llevaría a la cruz.
Además, con el incremento de la multitud y el interés creciente
por él, llegando incluso al fervor, muchos más sabrían
de su muerte y resurrección que si se hubiera mantenido con un bajo
perfil.
¿Qué hizo Jesús
al día siguiente y con qué resultados? Mat. 21:12-16.
Durante la entrada triunfal
en Jerusalén, algunos de la multitud habían gritado: “¡Bendito
el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria
en las alturas!” (Luc. 19:38). La respuesta de Cristo a los fariseos, en
los siguientes versículos, muestran que no sólo reconoció
estas aclamaciones y alabanzas como legítimas, sino también
las afirmó. Entonces, como el rey de la línea davídica,
el hijo de David, purificó el templo, llamándolo “Mi casa”
(Mat. 21:13), y, como era su legítimo dueño, ejerció
su autoridad divina sobre él.
De este modo, entre la entrada
triunfal, la purificación del templo y su regreso final al templo,
donde es desafiado por los líderes (Mat. 21:23-27), Jesús,
de manera innegable, mostró abiertamente su propia autoridad divina
ante la gente y los maestros religiosos. En su propia manera misericordiosa,
les dio aún más evidencias de quién era él
(ver Mat. 21:15). La pregunta ahora, para ellos, era: ¿De qué
modo responderían?
Algunos dirigentes lo
rechazaron porque las pretensiones de Jesús amenazaban su poder,
su prestigio y su autoridad. ¿De qué manera las pretensiones
de Jesús amenazan tu propio poder, prestigio y autoridad? ¿De
qué modo reaccionas ante estas amenazas? |
Jesús y los Dirigentes
Judíos.
Inmediatamente después
de poner a los líderes religiosos en un aprieto (Mat. 21:23-27),
Jesús narró unas pocas parábolas acerca del destino
de quienes lo rechazarían (vers. 28-46). Es interesante notar que,
en Mateo 21:45, los principales sacerdotes y los fariseos mismos creyeron
que Jesús se refería a ellos, en oposición a la mayoría
de la gente, que parecía apoyar a Jesús.
Lee los siguientes pasajes.
¿Cuál fue la actitud de la mayor parte de la gente acerca
de Jesús durante su ministerio?
Mat. 26:3-5 _______________________________________________________________________________________________
Mar. 14:1, 2 _______________________________________________________________________________________________
Luc. 22:2
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Luc. 23:27, 28 _____________________________________________________________________________________________
Juan 11:48 _______________________________________________________________________________________________
De acuerdo con estos textos,
muchas de las personas apoyaban a Jesús, y ésa es la razón
por la cual los principales sacerdotes y rabíes le temían
tanto. Si Jesús hubiera sido un predicador sin importancia ni habría
tenido seguidores, y los dirigentes no habrían adoptado esa actitud
hostil que demostraron, tan poderosamente expresada en Juan 11:48 cuando
dijeron que, si dejaban actuar a Jesús, “todos creerán en
él”. Obviamente, había muchos judíos que ya creían
en Jesús y, a menos que Jesús fuera detenido, muchos más
llegarían a creer en él.
Los eruditos han notado graves
irregularidades en el juicio a Jesús. En primer lugar, fue realizado
de noche, lo que, de acuerdo con la práctica judía tradicional,
no debería haber ocurrido, especialmente en un caso que involucraba
una ofensa capital. El hecho es que los dirigentes celebraron el juicio
de la manera en que lo hicieron para evitar al pueblo.
Por supuesto, había un
populacho que promovía su muerte; pero, en esos días de la
Pascua, había muchos judíos venidos de otros países,
y es probable que ellos nunca hubieran oído mencionar a Jesús
o visto cómo era y lo que había hecho. En Mateo 21:10 y 11,
cuando Jesús entró en Jerusalén, algunas personas
preguntaron: ¿Quién es éste? La multitud contestó
que era Jesús. ¿Cómo podían esas personas haberlo
ignorado? Posiblemente, eran judíos que habían venido del
extranjero (y por ello no conocían a Jesús), pero siguieron
a sus dirigentes y pidieron su muerte. Una vez que se conoció la
verdad acerca de Jesús, muchos judíos llegaron a ser sus
seguidores (Hech. 2:41; 21:20, 21). |
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Miércoles
2 de febrero 2005
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Pies Limpios.
Después de un día
de interludio, de serena reflexión con Jesús, los discípulos
hicieron los preparativos para la Pascua. Plenamente consciente de que
él era el verdadero Cordero pascual que sería sacrificado,
Jesús deseó pasar las últimas horas tranquilas con
sus discípulos, para el beneficio de ellos. Cuán emocionantes
son sus palabras: “¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta
pascua antes que padezca!” (Luc. 22:15).
Lee Juan 13:1 al 17. ¿Cuál
fue uno de los últimos actos de Jesús antes de su muerte
expiatoria? ¿Cuál era la importancia de ese acto? ¿Qué
nos dice esto acerca del carácter de Dios?
Precisamente antes de la vergüenza,
el sufrimiento y el dolor de la Cruz, Jesús lavó los pies
de sus propios discípulos: aquí está Dios mismo, el
que creó los mundos, lavando los pies de sus discípulos.
Sólo al captar la identidad real de Jesús podemos comenzar
a darnos cuenta de qué acto increíble era éste, qué
revelación maravillosa del carácter de Dios. Y, en esa forma
indirecta, este acto es una revelación acerca de nosotros mismos,
quienes por naturaleza queremos ser servidos en lugar de servir a los demás.
El acto de Cristo no representó una reprensión sólo
para sus discípulos; es una reprensión para cada uno de nosotros
cada vez que seamos arrogantes, orgullosos y egoístas.
Además de otorgar a sus
discípulos una lección necesaria acerca de la humildad y
la calidad de ser siervos, ¿qué lecciones teológicas
estaba enseñando Jesús mediante el lavamiento de los pies?
Juan 13:10.
Al decir que el que se ha bañado
no necesita otro baño completo, sino sólo necesita limpiarse
los pies, Jesús estaba hablando de lo que podríamos llamar
el pecado posbautismal; es decir, los que han sido bautizados (bañados),
no necesitan ser rebautizados después de cada pecado. El lavamiento
de los pies mismo puede constituir un símbolo del arrepentimiento,
la purificación y el perdón.
La gran mayoría de la
gente no encuentra que el lavamiento de los pies sea agradable (y por eso
muchas iglesias no lo practican, a pesar del mandato de Jesús expresado
en Juan 13:14, 15). No obstante, el acto no tenía la intención
de “ser agradable”. ¿Por qué no? ¿Qué otra
cosa “desagradable” nos amonesta Dios a hacer? |
Getsemaní.
Jesús entró en
el Getsemaní con sus tres discípulos más cercanos,
y les pidió que velaran y oraran, para que no entraran en tentación.
¿Qué pedido presentó Jesús entonces, ante el
Padre, tres veces? ¿Qué significaba la copa? ¿Qué
principio de vida supremo hizo que el corazón de Cristo tomara esa
dramática decisión? Mat. 26:36-44; Mar. 14:32-42; Luc. 22:39-44.
Aun mientras Cristo estaba suplicando
por fuerzas para salvar a la perdida y culpable humanidad, un torbellino
de traición y perfidia estaba aumentando en intensidad: Satanás
se esforzó con toda su habilidad para desanimarlo; Judas estaba
dirigiendo una banda de pandilleros religiosos para arrestar a Jesús...
y los discípulos dormían.
El corazón de Cristo
estaba tan profundamente atravesado por el dolor supremo, que ya derramaba
su sangre por los pecados de la humanidad aun antes de que los clavos del
Gólgota atravesaran su carne. Bebió la hiel de nuestra culpa
y vergüenza para poder darnos el néctar de su inocencia y misericordia.
Por nosotros bebió la copa de la ira para ofrecernos, en cambio,
la copa de la reconciliación.
¿Por qué el sufrimiento
de Cristo en el Getsemaní fue casi insoportable? 2 Cor. 5:21 (Isa.
53:10; Zac. 13:7).
“Mientras el Hijo de Dios se
postraba en actitud de oración en el huerto de Getsemaní,
a causa de la agonía de su espíritu brotó de sus poros
sudor como grandes gotas de sangre. Allí fue donde lo rodeó
el horror de densas tinieblas. Pesaban sobre él los pecados del
mundo. Sufría en lugar del hombre como transgresor de la Ley de
su Padre. Allí se produjo la escena de la tentación. La divina
luz de Dios desapareció de su vista, y él pasó a manos
de las potestades de las tinieblas. En su angustia mental, cayó
postrado sobre las frías piedras. Se percataba del ceño de
su Padre. Había desviado la copa del sufrimiento de los labios del
hombre culpable, y se proponía beberla él mismo, para dar
al hombre, en cambio, la copa de la bendición. La ira que habría
recaído sobre el hombre recayó en ese momento sobre Cristo.
Allí fue donde la copa misteriosa tembló en su mano” (1 JT
330).
¿Por qué crees
que Jesús, que todo el tiempo supo que debía morir de esa
manera (Juan 12:27), de todos modos pidió que la copa fuera quitada
de él? ¿Qué nos dice esto acerca de su naturaleza
humana? ¿Qué consuelo podemos obtener del hecho de que aun
el Señor mismo, en su humanidad, tuvo esas batallas? |
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Viernes
4 de febrero 2005
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Para Estudiar y Meditar: Lee
El Deseado de todas las gentes, p. 636-644; Testimonies for the Church,
t. 5, pp. 200-205.
“Nunca antes en su vida terrenal
había permitido Jesús una demostración semejante.
Previó claramente el resultado. Lo llevaría a la cruz. Pero
era su propósito [...] llamar la atención al sacrificio que
había de coronar su misión en favor de un mundo caído.
Mientras el pueblo estaba reunido en Jerusalén para celebrar la
Pascua, él, el verdadero Cordero de Dios representado por los sacrificios
simbólicos, se puso aparte como una oblación. Iba a ser necesario
que su iglesia, en todos los siglos subsiguientes, hiciera de su muerte
por los pecados del mundo un asunto de profunda meditación y estudio.
Cada hecho relacionado con ella debía comprobarse fuera de toda
duda. Era necesario, entonces, que los ojos de todo el pueblo se dirigieran
ahora a él; los sucesos precedentes a su gran sacrificio debían
ser tales que llamaran la atención al sacrificio mismo. Después
de una demostración como la que acompañó a su entrada
triunfal en Jerusalén, todos los ojos seguirían su rápido
avance hacia la escena final” (DTG 525).
Preguntas Para Dialogar:
¿Por qué los
evangelios se concentran tanto en la última semana de la vida de
Cristo? ¿Por qué es tan importante para nuestra comprensión
del plan de salvación?
Lee la cita de Elena de White
transcrita en la sección del jueves. Escribe, en tus propias palabras,
lo que ella está manifestando. El sábado, en tu clase, permite
que diferentes personas lean lo que escribieron. ¿Cuál es
su mensaje esencial, y por qué es tan vital para todo lo que creemos
como adventistas del séptimo día? ¿De qué modos
estas palabras captan la esencia del evangelio?
Si los discípulos hubieran
absorbido más del espíritu de sacrificio de Cristo mientras
estuvo con ellos, ¿de qué modo habría eso afectado
el ministerio de ellos, su influencia, y su capacidad para apreciar el
carácter y la misión de Cristo? ¿Cuál es la
aplicación de todo esto para nosotros hoy? |