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Lección 3
Redención
Para el 15 de enero del 2005

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Jesús y el Santuario
PARA MEMORIZAR
“Por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos” (Isa. 53:11)
Sábado 8 de enero 2005
Lectura para la Semana   Éxodo 24:5-8; 25:8; 29:12; 30:10; Lev. 10:18; Isaías 53. 

EN EL CONTEXTO DE LA GUERRA y la devastación, el poeta W. H. Auden escribió que los seres humanos eran como niños “en un bosque encantado”, perdidos, asustados por la noche y que “nunca fueron felices ni buenos”.

Este verso depresivo capta la situación humana. Afortunadamente, nuestro Dios desea guiarnos para salir de este pantano moral y físico. Como dijo Elena de White, en el momento en que hubo pecado, hubo un Salvador y, a lo largo de los siglos, el Salvador se ha revelado a sí mismo y sus pensamientos hacia nosotros; pensamientos de salvación, de esperanza y de vida eterna para los seres perdidos y temerosos que, en realidad, no son ni muy felices ni muy buenos. Durante siglos, la forma principal en que se ha revelado a sí mismo y sus pensamientos fue mediante el servicio del Santuario terrenal, que ofrecía un modelo o tipo del plan de salvación.

Esta semana consideraremos esos ritos y lo que el Señor estaba manifestando a su pueblo mediante ellos. De este modo, podemos reclamar para nosotros mismos la esperanza que Dios nos ofreció generosamente a nosotros, que, hasta cierto punto, estamos reflejados en el verso de Auden..

UN VISTAZO A LA SEMANA
¿Cuál era el significado de los sacrificios? ¿Cuál era el propósito del Santuario del Antiguo Testamento? ¿De qué modo se prefiguraba a Cristo en los ritos de los sacrificios? ¿Por qué la sangre ocupaba un lugar nuclear en todo el proceso?


Domingo 9 de enero 2005
Los Sacrificios Anteriores al Santuario
La lección de la semana pasada bosquejó algunos de los primeros ejemplos de sacrificios mencionados en el Antiguo Testamento. Es interesante notar (y tal ya lo advertiste) que en los textos no se da ninguna explicación respecto del origen o del propósito de los sacrificios. La Biblia sencillamente nos dice que los ofrecieron.

Sin tomar en cuenta las diferentes circunstancias que rodean cada informe, la historia de Caín y Abel (Gén. 4:4), la historia del diluvio (Génesis 6-8) y el relato de Abraham e Isaac (Gén. 22:13), todos, contienen un elemento vital en común: ¿Qué tienen en común, y por qué es tan importante?

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En todos estos informes anteriores al Santuario, la adoración se focalizaba alrededor de un sacrificio, de la sangre, de la muerte de un animal “inocente”. Aunque los textos mismos revelan poco acerca del propósito de los sacrificios, la muerte del animal continuaba siendo central. Había algo en relación con esas muertes que hacía que el acto mismo fuera aceptable a Dios (contrasta la reacción de Dios hacia la ofrenda de Caín con la respuesta divina a la de Abel). Esto también se observa en el sacrificio de Noé, inmediatamente después de salir del arca.

Lee Génesis 8:21 y 22. Observa la vinculación entre los sacrificios que ofreció Noé y la intención de Dios, que prometió: “No volveré a maldecir la tierra por causa del hombre” (ver también Gén. 9:8-17). ¿Qué está implícito en estos textos, aunque no se afirma explícitamente? ¿Cómo vemos el plan de salvación prefigurado aquí?

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Aun aquí, mucho antes de la Cruz, se nos ofrece una vislumbre del gran plan de salvación, delineado por un Dios dispuesto a perdonarnos, pero sólo por causa de un sacrificio ofrecido en nuestro lugar. Dios aceptó –en favor del mundo– el sacrificio que ofreció Noé, aun cuando “el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud”.

La Biblia registra que el primer acto de Noé, después de salir del arca, fue el de edificar un altar y ofrecer sacrificios a Dios. ¿Qué nos dice esto acerca de la importancia de mantener a Dios como lo primero en nuestras vidas, no sólo en palabras sino también en actos concretos de adoración, agradecimiento y alabanza? 


Lunes 10 de enero 2005
El Santuario Terrenal
Desde el principio, con el relato de la caída de Adán y de Eva, podemos notar cómo el resultado del pecado fue la separación de la humanidad de Dios. Dios es santo, la humanidad no lo es; y la pregunta sigue en pie: ¿Cómo puede un Dios santo acercarse a una raza que no lo es? El servicio del Santuario terrenal ayuda a proporcionar una respuesta.

Lee Éxodo 25:8. ¿Por qué Dios pidió a los hebreos que construyeran un santuario?

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La función del Santuario era la de constituirse en un lugar de reunión entre Dios y su pueblo. El nombre del Santuario mismo, “el tabernáculo de reunión”, conlleva esta idea: El Santuario era un lugar para que Dios, un Dios santo, se reuniera con la humanidad pecadora y caída. Por medio del Santuario, Dios, el Creador del cielo y de la tierra, se relacionaba con el pueblo del pacto en forma cotidiana. Aquí, él pronunciaba juicios (Éxo. 16), perdonaba los pecados (Lev. 4), guiaba su peregrinación (Núm. 9:15-21), los purificaba de su impureza (Lev. 14:31) y se comunicaba con ellos (Éxo. 25:22). Era el centro de su adoración, el centro de la revelación divina y el lugar donde el pueblo venía para gozar de los beneficios de esta relación de pacto con Dios.

¿Era el Santuario el único lugar en el que Dios se relacionaba con su pueblo en forma especial? ¿De qué modo Éxodo 12 y Éxodo 20 ayudan a responder a esta pregunta?

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Por supuesto, Dios no estaba limitado, para relacionarse con su pueblo, al Santuario; no obstante, ése fue el medio escogido por el cual habitó entre él, y se comunicó y relacionó con él. Las Escrituras no dicen por qué lo hizo de esa manera específica; lo importante es que, por ese medio, él, un Dios santo, pudo manifestarse al pueblo para que pudiera encontrarse y comulgar con él de una manera que le permitiera entender su voluntad para sus vidas.

Repasa las cosas que Dios hizo por su pueblo al morar con él en el Santuario. ¿De qué maneras Jesús, al haber vivido con nosotros en la carne (Juan 1:14), hace las mismas cosas por nosotros ahora? 


Martes 11 de enero 2005
La Sangre y el Santuario
En la sección de ayer vimos cómo el Santuario era el medio por el cual un Dios santo podía vivir entre los pecadores y relacionarse con ellos. No obstante, no era que el edificio mismo fuera una especie de filtro que permitiera que el pueblo se acercara, adorara y tuviera compañerismo con Dios. Había algo más que estaba involucrado en esto; algo que el edificio en sí nunca podría proveer.

Lee Levítico 17:11. ¿Cuál es el elemento crucial aquí, y por qué era esto tan importante que permitía que la humanidad pecaminosa pudiera acercarse a un Dios santo?

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Lee los siguientes textos: Éxodo 24:5-8; 29:12; 30:10, Levítico 4:17; 10:18. ¿Qué punto tienen todos ellos en común?

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Aun una lectura superficial del ritual del Santuario del Antiguo Testamento revela la centralidad de la sangre en el ceremonial entero. Animales inocentes –corderos, becerros, machos cabríos– eran muertos en diversas ceremonias, desde la primera ratificación del pacto entre el pueblo y Dios (Éxo. 24:5-8), al hacer expiación por el sacerdote que pecaba (Lev. 4:3-7), en los ritos de la purificación (Lev. 15:25-30), hasta la ofrenda de la comunidad en el Día de la Expiación (Lev. 16). Todo esto muestra cuán vitales eran los sacrificios animales y la sangre en la operación del Santuario terrenal. De las lecciones espirituales que habían de enseñarse por medio de las ceremonias del Santuario y el sacrificio de estos animales, el derramamiento de su sangre era la cuestión clave en todo el proceso.

Esto no debería sorprendernos: como pecadores, deberíamos ser destruidos, porque el pecado conduce a la muerte. No obstante, Dios, en su gracia, ha provisto una vía de escape: el inocente muere por el culpable (Rom. 5:8). Jesús mismo perdería su vida; es decir, derramaría su sangre a fin de que nosotros, como pecadores, pudiéramos ser perdonados (Gál. 1:4; 1 Ped. 1:19). Como la sangre representa la vida, la sangre derramada representa la muerte; y la muerte de cada sacrificio señalaba a la muerte de Jesús, el único medio por el cual la humanidad pecadora podía ser restaurada, plenamente, a su Creador.

El sacrificio de animales inocentes parece demasiado cruel; aun grosero. Y tal vez debía aparecer de esa manera. ¿Qué debería comunicarnos esto acerca de cuán malo es el pecado, que requiere algo tan duro y severo para tratar con él? 


Miércoles 12 de enero 2005
El Santuario y el Pecado
Mediante la ceremonia de los sacrificios, el Santuario proveyó un medio por el cual el pueblo del pacto de Dios podía entrar en su divina presencia; no obstante, las preguntas son: ¿Qué había en todos esos sacrificios que posibilitaba que el pueblo tuviera ese acceso a Dios? y ¿de qué modo todo eso prefiguraba lo que Cristo hizo por nosotros?

Lee los siguientes textos: Levítico 5:1, 17; 17:16; 19:17; 20:17, 20. Analizando el contexto inmediato de estos versículos, ¿qué crees que significa la frase, acerca del pueblo o de la persona, “su pecado llevará”?

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La idea básica presentada aquí es que el pueblo es el responsable último por su propio pecado e iniquidad. No se admiten excusas. Dios llamó a su pueblo a una relación de pacto con él; le ha permitido que participe de su santidad (Éxo. 19:6; Lev. 19:2; 20:7), y él puede hacerlo viviendo por fe y con obediencia a Dios (Lev. 20:8). El pecado y la impureza, las violaciones de la ley del pacto, podían quebrar esta relación de pacto. A menos que se atendiera el asunto del pecado, su pueblo sería castigado, porque sería abandonado para cargar solo con su propia iniquidad. Sin embargo, Dios, mediante su gracia, le ofreció una forma en que podría perdonarse su iniquidad y ser limpiado. Esta provisión estaba en el corazón del sistema de los sacrificios que se centraba en el Santuario.

A fin de ser perdonados, los que llevaban su propio pecado traían a Dios un animal (Lev. 5:5, 6). El tipo exacto de animal o de rito dependía de numerosos factores, pero la idea básica era la misma: el pecado y la iniquidad que esa persona estaba portando eran transferidos al animal inocente, y el animal mismo sufría la muerte que, de otro modo, hubiera sido la del pecador. Esto es parte del proceso llamado expiación.

¿Qué equivalente a “expiación” se ofrece en estos textos? Levítico 4:20; 6:7; 19:22; Números 15:25. ¿De qué modo nos ayudan a comprender lo que por medio de Jesús se nos ha ofrecido? Salmo 130:3, 4; Efesios 1:7; 4:32; Colosenses 1:14. ¿De qué manera has experimentado por ti mismo la realidad de esta maravillosa promesa? 


Jueves 13 de enero 2005
La Suprema Ofrenda por el Pecado
A la luz del estudio de ayer, donde consideramos la idea de que el pecado y la iniquidad eran transferidos a un animal inocente como medio de perdonar al pecador, ¿qué nos enseñan los siguientes textos acerca de Jesús? Isa. 53:11; Heb. 9:28; 1 Ped. 2:2.

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El mensaje es claro: Jesús llegó a cargar nuestro pecado, tomando sobre sí mismo nuestros pecados y siendo castigado por ellos; el único medio de salvación y perdón para la humanidad caída. Ésta es, de muchos modos, la gran verdad prefigurada en las ceremonias del Santuario terrenal.

Lee Isaías 53. ¿De qué manera este capítulo, en su manera singular, nos enseña la idea de la muerte sustitutiva de Cristo en nuestro lugar?

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Isaías 53, vinculado con los últimos tres versículos del capítulo 52, contiene el evangelio. La hermosa presentación que hace Isaías del Salvador y de su obra redentora aparece contra el fondo de la ingratitud humana. Entretejida en estos versículos hay una presentación muy clara e inequívoca de la naturaleza sustitutiva del sacrificio de Cristo, como lo preanunciaron las ceremonias del santuario terrenal: “Este capítulo [Isa. 53] debiera ser estudiado. Presenta a Cristo como el Cordero de Dios. Los que están enaltecidos por el orgullo, cuyas almas están llenas de vanidad, debieran contemplar este cuadro de su Redentor y humillarse en el polvo. El capítulo entero debe aprenderse de memoria. Su influencia subyugará y humillará el alma contaminada por el pecado y enaltecida por la exaltación propia”.–“Comentarios de Elena G. de White” (4 CBA 1.169).

Lee otra vez Isaías 53, y anota cada lugar en el que se menciona a la humanidad. ¿Qué clase de panorama se presenta aquí? ¿Cuán exacto es este cuadro? ¿De qué maneras te ves reflejado en él? Al mismo tiempo, ¿qué esperanza se ofrece allí para los seres humanos caídos? 


Viernes 14 de enero 2005
Para Estudiar y Meditar
Lee los “Comentarios de Elena G. de White” en la página 1.169 del tomo 4 del Comentario bíblico adventista; El Deseado de todas las gentes, pp. 58, 422; El evangelismo, pp. 444, 445; El conflicto de los siglos, pp. 406, 407; Profetas y reyes, pp. 508-511.  

“Para muchos ha sido un misterio por qué se requerían tantas ofrendas de sacrificio en la dispensación antigua, por qué se llevaban tantas víctimas sangrantes al altar. Pero la gran verdad que se presentó al hombre para que se imprimiera en su mente y en su corazón es ésta: ‘Sin derramamiento de sangre no se hace remisión’ (Heb. 9:22). Cada sacrificio sangriento representaba al ‘Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’ (Juan 1:29).

“Cristo mismo fue el originador del sistema de culto judío, en el que, mediante tipos y símbolos, se representaban las cosas espirituales y celestiales [...].

“Había una lección implícita en cada sacrificio, impresa en cada ceremonia, solemnemente predicada por el sacerdote en su santo oficio, e inculcada por Dios mismo: que sólo por medio de la sangre de Cristo hay perdón de pecados.

“Los antiguos creyentes eran salvados por el mismo Salvador de la actualidad, pero era un Dios velado. Veían la misericordia de Dios en figuras [...] El sacrificio de Cristo es el glorioso cumplimiento de todo el sistema judaico [...] No necesitan depender ni de sacerdote ni de sacrificio ceremonial. Se da libertad a todos para ir directamente a Dios por medio de un Salvador personal” (MGD 155).

Preguntas Para Dialogar:

1.      ¿En qué formas esenciales las ceremonias del tabernáculo en el desierto, y más tarde en el templo de Jerusalén, proféticamente simbolizaron el evangelio?

2.      Como cristianos, vemos la muerte de Cristo prefigurada en las ceremonias del Santuario terrenal. No obstante, los servicios del Santuario no se limitaban meramente a la muerte del animal; los sacerdotes también ministraban en favor del pueblo en el Santuario terrenal después de que el sacrificio había sido ofrecido. Analiza las implicaciones de esta verdad importante a la luz de la forma en que comprendemos que Cristo es nuestro Sumo Sacerdote en el Santuario celestial.


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Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
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