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LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA
SEMANA: Daniel 3.
CUANDO POLICARPO, OBISPO
DE ESMIRNA, fue llevado ante un tribunal, el procónsul le dijo:
" 'Júrame por la fortuna de César [...] jura y yo te soltaré;
deshonra a Cristo'.
"Policarpo respondió:
'Ochenta y seis años lo he servido, y él no me ha hecho ningún
mal. ¿Cómo puedo hablar mal de mi rey, que me salvó?'
" 'Tengo bestias salvajes',
dijo el procónsul, 'y te expondré a ellas si no te arrepientes
de lo que dijiste'.
" '¡Llámalas!'
dijo Policarpo, quien no cedió, y murió como mártir".
-Elon Foster, 6000 Sermón
Illustrations, p. 273, adaptado.
Esta semana veremos cómo
los tres hebreos, así como Policarpo, afrontaron una prueba con
respecto a la fidelidad y la adoración. La primera batalla en este
mundo giró en torno de la cuestión de la adoración
(Gen. 4:4-8); I Juan 3:12); la última también lo será
(Apoc. 14:9-12). Cuan importante es, entonces, que procuremos comprender
los problemas involucrados en este asunto vital.
UN VISTAZO A LA SEMANA:
¿Por qué Nabucodonosor mandó construir la imagen de
oro? ¿De qué maneras Daniel 3 se relaciona con Apocalipsis
13? ¿De que manera está comprendido aquí todo lo relacionado
con a adoración? ¿Quién libró a los tres jóvenes,
y de qué liberación es esto un símbolo? |
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Domingo
10 de Octubre 2004
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LA IMAGEN DE ORO (Dan. 3:1-7).
Por un tiempo después
de la visión registrada en Daniel 2, Nabucodc nosor aceptó
la influencia del temor de Dios. Sin embargo, la prosperidad de su reinado
lo llenó de orgullo y, con el tiempo, volvió a su adoración
di los ídolos. Decidió reproducir la imagen que había
visto; pero esta imager debía ser enteramente de oro, como un símbolo
del reino eterno, indestructible y poderoso de Babilonia, que duraría
para siempre.
¿Por qué el hecho
de que el rey construyera la estatua constituía un desafío
contra lo que Daniel, en el capítulo 2, reveló que ocurriría?
(Vei Dan. 2:34, 35).
El evento registrado en Daniel
3 no está fechado, pero debe de haber ocurrido algunos años
después de la visión de Daniel 2 (603 a.C). Una fecha posible
sería 594 a.C., cuando Sedecías, como rey de Judá,
fue llamado presentarse en Babilonia (Jer. 51:59), muy probablemente en
relación con la dedicación de la estatua de oro.
¿Qué esperaba
lograr Nabucodonosor al invitar a todos los oficiales de su imperio y exigirles
la adoración de la estatua de oro? Dan. 3:4-6.
Los reyes de la antigüedad
siempre eran muy cuidadosos acerca peligro de una revuelta interna. Una
ceremonia como la que encontramos en este capítulo, donde todos
los oficiales debían presentar públicamente su lealtad al
rey, habría servido perfectamente para ponerlos a todos en nea.
El acto de inclinarse ante la imagen indicaría, por lo menos exteriormente,
la obediencia y la lealtad al rey mismo.
La pena de muerte por no inclinarse
ante el ídolo puede parecer bas tante dura, pero los monarcas o
gobernantes absolutos, en cualquier épocé nunca consideraron
en forma bondadosa los desafíos que se hacían a su autoridad.
El rey retó a cualquiera que desafiara su poder y autoridad, y k
oficiales sabían que hablaba en serio. El horno ardiente tampoco
era amenaza vana. Jeremías 29:22 registra que el rey mató
con fuego a dos ji dios llamados Sedequías y Acab. Esto muestra
que la decisión de los tre hebreos era muy notable.
Nabucodonosor, obviamente, defendía
su legado: quería que durara para siempre. Todos nosotros, hasta
cierto punto, luchamos con el mismc problema: el sentido de nuestra propia
finitud y transitoriedad. ¿Cuál es nuestra única esperanza,
y por qué? (Ver 1 Juan 2:16,17.) |
TRES HEBREOS DESAFÍAN
AL REY (Dan. 3:8-18).
¿Quiénes informaron
al rey que los amigos de Daniel rehusaban inclinarse ante su imagen? Dan.
3:8. ¿Qué pudo haberlos motivado a hacerlo?
En medio de una multitud tan
vasta, el rey probablemente no pudo distinguir a los tres hombres que todavía
estaban de pie, y ciertos hombres se lo informaron. Muy posiblemente, estos
caldeos estaban celosos de los honores otorgados a los tres hebreos y,
con alegría, aprovecharon la oportunidad para acusarlos.
¿Cuál es la relación
entre las imágenes de Daniel 3 y de Apocalipsis 13:11-18?
La profecía declara
que, en los últimos días, se levantará otra imagen
para forzar una uniformidad religiosa. Un boicot económico universal
y, por último, un decreto de muerte serán proclamados contra
todos los que rehusen adorar a la bestia y a su imagen. Además,
en ambos capítulos se destaca el número seis, como símbolo
del hombre que está bajo el control de Satanás (ver Dan.
3:1). La adoración de la imagen de oro en la antigua Babilonia se
menciona seis veces (ver Dan. 3:5, 7,10,12,14,18). Y, por desig¬nio
de Dios, en el libro del Apocalipsis la advertencia contra la adoración
de la bestia y de su imagen también se da seis veces (ver Apoc.
13:15; 14:9, 11; 16:2; 19:20; 20:4).
En la planicie de Dura, se reunieron
oficiales de todos los rangos. La ceremonia de la dedicación era
un acto de adoración al poder y la fortaleza de Nabucodonosor, cosa
que los tres hebreos rehusaron hacer. Toda la historia ilustra una estrecha
conexión entre el Estado y la religión. Esta clase de unión,
de hecho, ha caracterizado a la mayoría de las naciones a lo largo
de la historia. La idea de un Estado secular, que se mantiene lo más
posible fuera de los asuntos religiosos, es un fenómeno relativamente
reciente.
La conversación entre
el rey y los tres jóvenes hebreos es una de las más notables
que se registran en las Escrituras: un rey autocrático y tres jóvenes
que desafían su orden por causa de su creencia en el Dios del universo.
¡Qué escena!
¿Cuales son algunas de
las cosas que en estos días estamos tentados a adorar. ¿Estamos
nosotros, como cristianos, enredándonos, lenta pero seguramente,
en la adoración de algo que no sea Dios? ¿Cómo podemos
saber si tenemos esa tendencía, y cómo podemos protegernos
de esta forma sutil de idolatría? |
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Martes
12 de Octubre 2004
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LA PRUEBA DE FUEGO (Dan.
3:16-23).
¿Cuáles son los
elementos clave que aparecen en la respuesta de los tres jóvenes
hebreos a la amenaza de muerte que pronunció el rey? Dan. 3:16-18.
Escribe en tus propias palabras lo que dijeron.
La palabra librar es una palabra
clave que aparece a lo largo de todo el libro de Daniel. Cuando Nabucodonosor
les preguntó: "¿Y qué dios será aquél
que os libre de mis manos?", los tres hebreos le contestaron que su Dios,
a quien ellos servían, "puede librarnos" de tus manos (Dan. 3:15,
17). Después del milagro del horno ardiente, el rey confesó:
"No hay otro dios que pueda librar como éste" (vers. 29). La experiencia
de Daniel, registrada en el capítulo 6, ilustra, además,
que el Dios al que Daniel servía "puede librar" a su pueblo. Finalmente,
en la conclusión del libro leemos que, al fin del tiempo, Miguel,
el gran príncipe, se levantará y libertará a todo
aquél cuyo nombre esté escrito en el libro (Dan. 12:1).
¿Por qué motivo
los tres hebreos rehusaron comprometerse en este acto de reverencia ante
la estatua de oro? Exo. 20:3-5.
Lee Mateo 10:28. ¿De
qué modo se aplica aquí este texto?
A pesar de la ira y la furia
del rey, los tres jóvenes no se inclinaron nil cambiaron su posición
intransigente; obedecieron al rey Nabucodonosor hasta donde se lo permitía
su conciencia. Viajaron al campo de Dura, pero cuando su conciencia les
dijo "No más allá", ellos rehusaron unirse a los demás
adoradores, al saber que tenían que "obedecer a Dios antes que a
loí hombres" (Hech. 5:29). Se negaron a quebrantar la Ley de Dios,
que prohíl la adoración a los ídolos, sea que Dios
los libertara o no.
A lo largo de toda la historia
cristiana, ha habido personas que respondieron de una manera similar. El
Libro Fox de los mártires repasa la vida de miles de cristianos
que fueron muertos por causa de su lealtad a Dios.
Negociar, o entrar en componendas
son palabras favoritas de los políticos. Pero ¿hay espacio
para hacer concesiones en lo que respecta a los asuntos de fe? Si esto
es así, ¿de qué manera y en qué circunstancias
puede hacerse? ¿Qué cosas, si las hay, pueden o deben concederse?
¿Cómo podemos saber si estamos cediendo o sencillamente somos
prudentes? |
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Miércoles
13 de Octubre 2004
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UNO SEMEJANTE AL HIJO DE DIOS
(Dan.
3:24, 25).
Lee cuidadosamente Daniel 3:14,15.
El rey les planteó a los tres jóvenes una interrogación
al final del versículo 15. ¿Cuál fue la pregunta?
¿Cómo la contestaron?
"¿Qué dios será
aquél que os libre de mis manos?", preguntó. Era el mismo
Dios que (en el capítulo 2) el mismo rey había confesado
que era el "Dios de dioses, y Señor de señores" (vers. 47).
No obstante, cuan rápidamente se olvidó de ello. A lo largo
de toda la Biblia, podemos encontrar ejemplos similares, en los que Dios
manifiesta su poder de una manera notable y muy pronto el pueblo lo olvida.
¿Qué significaron
para Nabucodonosor las palabras "hijo de los dioses", en el versículo
25? ¿Reconoció realmente quién era el cuarto Ser?
En hebreo, "hijo de los dioses"
sencillamente significa un ser sobrenatural. En el versículo 28,
Nabucodonosor identifica al cuarto ser como un ángel, pero el texto
bíblico no indica si Nabucodonosor entendía la verdadera
naturaleza del cuarto personaje.
Por supuesto, los cristianos
comprenden que el Hijo de Dios es Jesucristo mismo (Mat. 8:29; Rom. 1:4;
Heb. 7:3; 1 Juan 3:8). Aquí, en este capítulo, vemos un pequeño
anticipo de la victoria total sobre la muerte, que Cristo nos dará
a todos sus seguidores al final del tiempo. Él libró a estos
tres jóvenes de una manera notable y, en el fin déla historia
de este mundo, él librará a todos sus seguidores de un modo
aún más formidable, cuando regrese.
¿Qué nos enseñan
los siguientes pasajes acerca de la liberación que, como cristianos,
tenemos en Cristo? Rom. 7:24; Gal. 1:4; Col. 1:13; 2 Tim. 4:18; 1 Tes.
1:10.
Reflexiona acerca de Nabucodonosor.
En el capítulo anterior alabó al mismo Dios que ahora desafia.
¿De que modos encontramos que esto mismo ocurre dentro de nosotros?
Dios obra algo milagroso en nuestras vidas, y antes de mucho estamos dudando
de el y cuestionándolo. ¿Que podemos hacer para protegernos
de esta trampa espiritual? |
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Jueves 14 de
Octubre 2004
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NABUCODONOSOR CAMBIA DE ACTITUD
(Dan.
3:26-30).
Cuando los tres jóvenes
hebreos salieron caminando del horno ardiente y con las cabezas en alto,
el efecto sobre la multitud reunida debe de haber sido tremendo. Vieron
que ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas
estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían" (Dan. 3:27).
Aunque en este relato haya involucrados
muchos aspectos más que los que se narraron, parece claro que Dios
reveló otra vez a este monarca su poder y majestad de un modo que
realmente lo impactó fuertemente. Se podría pensar que, después
de lo que Dios había demostrado a Nabucodonosor acerca de su magnificencia
(capítulo 2), habría abandonado a este rey desafiante y arrogante.
Sin embargo, aun a pesar de este flagrante desafío contra Dios,
él le manifestó otra vez misericordia y paciencia.
¿Qué otros ejemplos
puedes encontrar en la Biblia de que Dios haya concedido numerosas oportunidades
a ciertos líderes poderosos? ¿Qué nos muestran estos
hechos acerca del carácter de Dios? ¿Qué esperanza
nos brindan para nosotros mismos? (Ver, por ejemplo, Exo. 7-15; 2 Sam.
12:1-13.) Al mismo tiempo, ¿cuáles son las limitaciones de
su paciencia para con nosotros?
¿Qué efecto tuvo
el milagro del horno ardiente sobre la actitud del rey? Dan. 3:26-28.
Pareciera que el rey, superficialmente,
llegó a comprender el poder y 1 fortaleza del Dios del cielo y de
la tierra. No obstante, como muestran los capítulos siguientes,
creer en Dios o aun confesar su poder no es suficiente; el rey necesitaba
conocer a Dios (Juan 17:3). Ésta es una distinción importantí
sima: conocer a Dios es más que saber las verdades enunciadas acerca
de él. La persona más degradada del mundo puede creer en
la naturaleza éterna de Dios, en su poder creativo y aun en su muerte
expiatoria; pero eso no es conocer a Dios.
Una cosa es creer en el Dios
de la Biblia, y aun reconocer su poder. Los demonios saben ambas
cosas (Sant. 2:19). Otra muy diferente es conocerlo en lo personal como
tu Señor y Salvador. ¿Crees sencillamente en Dios, o lo conoces
(Juan 17:3)? La respuesta a esto transformará tu experiencia. Explica
tu respuesta. |
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Viernes 15 de
Octubre 2004
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PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee, en
Profetas y reyes, el capítulo "El horno de fuego", pp. 369-376.
De acuerdo con Elena de White,
Nabucodonosor comprendía quién era el cuarto Ser: "¿Cómo
sabía el rey qué aspecto tendría el Hijo de Dios?
En su vida y carácter, los cautivos hebreos que ocupaban puestos
de confianza en Babilonia habían representado la verdad ante él.
Cuando se les pidió una razón de su fe, la habían
dado sin vacilación. Con claridad y sencillez, habían presentado
los principios de la justicia, enseñando así a aquéllos
que los rodeaban acerca del Dios al cual adoraban. Les habían hablado
de Cristo, el Redentor que iba a venir; y en la cuarta persona que andaba
en medio del fuego, el rey reconoció al Hijo de Dios" (PR 374).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
En Moby Dick, Hermán
Melville escribió acerca de un hombre al que se le pidió
que adorara al ídolo de su compañero de cuarto, que era pagano,
Queequeg. Sigue la lógica del razonamiento de este hombre. "Yo era
un buen cristiano; nacido y criado en el seno de la infalible Iglesia Presbiteriana.
¿Cómo podría, entonces, unirme con este salvaje idólatra
en la adoración de un trozo de madera? [...] Pero, ¿qué
es adoración? Hacer la voluntad de Dios; eso es adoración.
Y ¿cuál es la voluntad de Dios? Hacer a mi prójimo
lo que quisiera que mi prójimo me hiciera; ésa es la voluntad
de Dios. Ahora bien, Queequeg es mi prójimo. Y ¿qué
desearía que este hombre me hiciera? Bueno, unirse conmigo en mi
forma de adoración específicamente presbiteriana. En consecuencia,
debo unirme con él en la suya; por lo tanto, debo volverme idólatra".-Hermán
Mellville, Moby Dick, p. 70. ¿Qué es lo incorrecto en este
razonamiento? ¿Qué nos dice esto acerca de cuan fácil
es racionalizar conclusiones espirituales equivocadas?
RESUMEN: Los tres jóvenes
hebreos rehusaron amoldarse en lo que realmente es importante. Como cristianos,
necesitamos saber qué es lo que realmente importa y nunca debemos
entrar en negociaciones en esos terrenos. |