1 ~ LO SIENTO, NO PUEDE ENTRAR
Lo siento, no puede entrar.
Era una hermosa mañana de sábado la gente llenaba la iglesia
a su máxima capacidad. A cada persona que entraba se le daba un
boletín en donde ya imprimían los anuncios, el tópico
del sermón de ese día, los cantos que se entonarían
y la persona por quien se oraría. Al final de la línea se
encontraba de pie un ancianito, su ropa estaba sucia y era notorio que
no se había dado un baño en días. Su cara estaba cubierta
de barba, pues no se había rasurado en mucho tiempo, cuando llegó
hasta donde se encontraba el diácono el se quitó su maltratado
y viejo sombrero café demostrando respeto, su pelo estaba largo
sucio desastrosamente enredado. Sus pies estaban sin zapatos y sólo
traía unos sucios calcetines negros. El diácono poniendo
su dedo en la nariz le dijo, lo siento pero
me temo que no podemos dejarlo entrar a Usted, pues distraería
a la congregación y no podemos permitir que alguien interrumpa el
servicio. Creo que debe marcharse. El anciano bajó su vista,
su mirada estaba destrozada, se puso su viejo sombrero y se dio la vuelta
para irse, iba muy triste pues le gustaba escuchar al coro cantar alabanzas
al Señor, también le gustaba ver cómo los niños
pasaban al frente y entonaban sus cantitos. El cargaba en uno de
sus bolsillos una pequeña y usada Biblia, pues le encantaba ver
si el pasaje que el ministro predicaba se encontraba subrayado en la Biblia
que el anciano traía.
El era muy respetuoso y no quería causar ni un problema, así
que bajando su cabeza, caminó de regreso bajando los escalones de
la grande iglesia. Se sentó y se recargó en la pared
cerca de la orilla del patio de la iglesia y se estiro lo más que
pudo para escuchar los cantos que la congregación entonaba a través
de las ventanas y puertas cerradas. Oh, cuanto deseaba poder estar adentro
con todos los demás. Habían pasado algunos minutos
cuando de pronto un hombre joven se le acercó y
sentándose al lado de él le preguntó que era lo
que hacía a lo cual él respondió: yo estaba por ir
a la iglesia hoy pero ellos pensaron que yo estaba sucio y que mi ropa
era vieja y gastada y temieron que yo pudiera distraer su servicio. Perdón
no me presente mi nombre es Jorge. Entonces los dos hombres se saludaron
amablemente y Jorge no pudo evitar ver que este hombre tenía pelo
largo como el de él y traía puesto un manto sobre su cuerpo
amarrado con un cinto de tela color púrpura real, él llevaba
sandalias en sus pies que ahora estaban cubiertos por polvo y tierra. El
extraño se estiró hasta tocar el hombro de Jorge y le dijo:
"hola Jorge, no te sientas mal porque ellos no te dejan entrar, mi nombre
es Jesús y he estado tratando de entrar en esta misma iglesia por
años, pero ellos tampoco me dejan entrar".



2 ~ PERDON DIOS
Dios Querido:
Te estoy escribiendo para pedirte perdón
Por haber estado enojada ayer
Cuando parecía que ignorabas mi oración
Y las cosas no salieron como yo quería
Primero, mi coche se dañó
Llegue muy tarde al trabajo
Pero no me tocó aquel accidente tremendo
era parte de tu obra?
¡Encontré una casa que me encantó
pero otros llegaron allí primero
estaba enojado, después descanse
cuando oí que la cañería se había estallado!
¡Ayer, encontré el vestido perfecto
pero el color era muy pálido
hoy encontré el vestido en rojo
Puede creerlo? estaba en especial!
¡Se que me estas cuidando
y me siento verdaderamente bendecido
no importa por lo que ore
siempre sabes lo que es mejor!



3 ~ BUSCANDO AL ADECUADO
Una de las tareas más arduas que enfrenta la iglesia es el escoger
un buen ministro. Un miembro oficial de la junta estaba pasando por este
penoso proceso, finalmente perdió la paciencia. Había sido
testigo de cómo el comité de relación pastoral había
rechazado a un solicitante tras otro por cualquier mínima falla
real o imaginaria. Era tiempo de tocar un poquito el corazón del
comité. Así que se puso en pie y leyó esta carta como
si fuese de otro ministro solicitante.
Señores, entendiendo que su púlpito está vacante
quiero aplicar para esta posición. Tengo muchas cualidades,
he sido un predicador de mucho éxito y también he tenido
algo de éxito como escritor. Algunos dicen que soy un buen organizador,
he sido líder en
la mayoría de los lugares en que he estado. Tengo más
de 50 años de edad y nunca he
predicado en el mismo lugar por más de tres años, he
tenido que irme del pueblo por
causar alborotos y disturbios. Debo admitir que he estado en la cárcel
por tres o cuatro
veces, pero no ha sido por hacer nada malo realmente, mi salud no es
del todo buena, sin embargo continúo hasta cumplir con mi parte
del trato. Las iglesias en las que me ha
tocado predicar han sido pequeñas a pesar de localizarse en
diferentes ciudades grandes.
No me he llevado bien con los otros líderes religiosos en los
pueblos donde he predicado, de hecho algunos de ellos me han amenazado,
incluso me han atacado físicamente. Debo reconocer que no soy muy
bueno para mantener registros, se me ha llamado la atención por
olvidar a quién bauticé. De todas formas, si les soy útil,
prometo hacer lo mejor por ustedes.
El miembro de la junta volteó hacia el comité y dijo,
"bueno, ¿qué piensan ustedes, creen
que debemos llamarlo?
Los buenos miembros de la iglesia apelaron considerando a este hombre
como un
enfermizo, causante de problemas, fuera de sí y ex-convicto
¿Acaso el miembro de la
junta estaba loco? ¿Quién firmó la aplicación?
¿quién había tenido esa gigantesca
desfachatés?
El miembro de la iglesia volteó hacia ellos observándoles
fijamente con una mirada
penetrante antes de contestar. "Esta firmada por el apóstol
Pablo".



4 ~ CEREBRO Y PENSAMIENTOS
Estaban un astronauta y un neurocirujano muy reconocido,
discutiendo sobre la existencia de Dios.
El astronauta dijo: Tengo una convicción, no creo en Dios.
He ido al espacio varias veces y nunca he visto ni siquiera un
ángel.
El neurocirujano se sorprendió, pero disimuló.
Luego de pensar unos instantes, comentó:
Bueno, he operado muchos cerebros y nunca he visto un
pensamiento.