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Misionero para Menores 9
Division  Transeuropea
MISIÓN ENERO-MARZO 2004
Para Febrero 28 del 2004

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El pequeño Duku está triste

Los eslabones de la gracia: Gracia
Un niño triste se vuelve contento cuando Dios le ayuda a encontrar la forma de asistir a la lescuela sabática nuevamente.

Duku creció en el sur de Sudán, gustaba ir a la escuela botica y nunca quería llegar tarde. Le encantaba cantar himnos sobre Jesús y escuchar las historias de la Biblia en la iglesia.

Pero cierto día algo sucedió que hizo que Duku estuviera muy triste. Su madre se mudó a otra casa y dejó a Duku solo con su padre. El niño extrañaba a su mamá y deseaba que sus padres estuvieran juntos una vez más. Pero su padre le dijo que su mamá no estaba contenta viviendo con ellos y que no quería regresar.

Cierto día el padre tuvo que salir en un viaje que duraría varias semanas. Le dijo a Duku que podía ir a vivir con su madre. Duku estaba contento, porque extrañaba mucho a su mamá, aunque amaba mucho a su padre también.

Todo ha cambiado
Duku estaba contento de estar con su madre otra vez. Pero pronto notó que ella no estaba tan contenta como lo había estado cuando vivían juntos en la misma casa. Se dio cuenta que ganaba el dinero para la comida haciendo alcohol y vendiéndolo. Cuando llegó el sábado, Duku se levantó y se vistió con su ropa de sábado, y estaba listo para caminar a la escuela sabática. Pero su madre no se alistó.

—¿No vas a ir a la iglesia hoy? — le preguntó, sorprendido. Su madre le dijo que estaba demasiado ocupada para llevarlo a la iglesia. Ella tenía que ir al mercado.

—Mamá, por favor ve a la iglesia conmigo —le rogó Duku. Pero su madre rehusó y le dijo que saliera afuera a jugar—. ¿Por qué no quieres ir a la iglesia ya, mamá? —le preguntó.
La madre se enojó y le contestó:
—Soy tu madre. No me digas lo que tengo que hacer. Ahora, ¡vete afuera y déjame sola!

Duku salió y se sentó a la sombra de un árbol pequeño. Pensó en los niños que irían a la escuela sabática y deseó poder estar aillí también. Pero no sabía cómo llegar a la iglesia solo.

Al siguiente sábado le pidió a su madre que lo llevara a la escuela sabática, pero ella nuevamente rehusó. Sábado tras sábado Duku se sentó bajo el árbol y dejó que las lágrimas fluyeran por sus mejillas mientras pensaba en ir a la iglesia.

¿Por qué lloras?
Cierto día su vecino, Isaac, notó que Duku estaba llorando.
—¿Por qué lloras? —le preguntó. El niño se paró y se limpió Tas mejillas con la mano y le contestó:
—Quiero ir a la iglesia, pero mi madre no me quiere llevar.

En ese momento la madre salió de la casa, e Isaac le preguntó:
—¿Por qué no llevas a Duku a la iglesia? —pero la madre rehusó hablar sobre el problema.

Semana tras semana Isaac observaba a Duku sentado afuera de su tukul [choza] llorando los sábados por la mañana. Finalmente Isaac no soportó ver a Duku tan triste. Se fue derechito al tuku! de su madre y le preguntó:
— ¿Le importaría si llevo a Duku a la iglesia esta mañana?
— No, no me importa —contestó la madre de Duku—. Estoy demasiado ocupada para tomarme la molestia de llevarlo.

Duku estaba contento que Isaac lo llevara a la escjela sabática. Semana tras semana Isaac y Duku fueron a la iglesia juntos. Cuando había programas especiales, Duku le rogaba a Isaac que lo llevara. Pronto comenzaron a ir a los servicios de media semana, a la entrada y a la puesta de sol los sábados, ¡hasta a las prácticas de coro!

Desde luego, Isaac no era adventista, pero le gustaban los servicios tanto como a Duku. Pronto se unió a la clase bautismal y comenzó a tomar estudios bíblicos. Cierto día le contó a Duku que había decidido hacerse miembro de la iglesia que el niño tanto amaba.

Un cambio de corazón
Semana tras semana la madre de Duku veía cómo Isaac llevaba a su hijo a la iglesia de la que ella había sido miembro. Escuchaba mientras el niño le contaba las historias de la Biblia de ese sábado y mientras cantaba los cantos que tanto amaba. Poco a poco comenzó a desear los días felices cuan-do los miembros de la familia adoraban a Dios juntos.

Un día Duku notó que su madre ya no preparaba alcohol para vender en el mercado. En vez, hacía pan y tejía manteles para vender. Y un día cuando Duku la invitó a la iglesia, ella aceptó.

La madre comenzó a asistir a la iglesia con su hijo y con Isaac todos los sábados. Varios meses después, la madre y Duku se mudaron una vez más con el padre. Por fin la familia estaba junta otra vez. Los sábados por la mañana el niño estaba sentado entre sus padres en la iglesia, sonriente. Por fin son una familia feliz, adorando a Dios juntos, tal como debe ser. E Isaac, está contento que tuvo lástima del niño y lo llevó a la iglesia.


Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
Estudo Biblico da Semana em Portugues.
Bosquede la lección en Rumano.
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