|
El pequeño evangelista, parte 1
Los eslabones de la gracia: Comunidad
La emoción de su hermano ayudó a Linda y a su hermana
a desear ir a la iglesia con él.
Linda y su familia viven en la ciudad de Maidi en la parte sur de Sudán
[localice Sudán en el mapa]. Ella vive con sus padres, su hermana
Rosa, y su hermano Guillermo Oliver, en una casa hecha de ladrillos de
barro y techo de paja.
Toda su vida Linda ha asistido a la iglesia con su familia, pero a veces
se siente aburrida. El cura nunca habla con los niños; nunca les
ha contado historias de Jesús, y sus sermones son demasiado difíciles
de comprender.
Guillermo tiene noticias
Cierto día Guillermo corrió a la casa con unas noticias.
—Vi a mucha gente parada debajo de un árbol en el pueblo, y
escuché a un hombre hablar. Así que me detuve a escuchar—.
Guillermo se dejó caer al suelo y siguió contando—. El hombre
era un predicador. Contó de cómo cierto día Jesús
le hablaba a la gente en la ladera de una colina. ¡La gente se detuvo
a escucharlo el día entero! Entonces Jesús les dijo a sus
seguidores que les dieran de comer. Pero sus discípulos no tenían
comida ni dinero para comprar comida tampoco. ¡Pero Jesús
dijo a la gente que se sentaran y se prepararan para comer! ¡Guau!
¡Debe de haber habido más gente allí que en todo nuestro
pueblo!
— ¿Y luego qué pasó? —preguntó Rosa.
— Uno de los seguidores de Jesús trajo a un niño con
una canasta de comida a Jesús. ¡Debe de haber sido un buen
predicador para hacer que un niño se olvidara de comer su comida!
Yo nunca olvidaría de comer la mía.
—Sí, bueno, sigue contándonos — le instó Linda
— . ¿Qué sucedió luego? —A las niñas les agradaba
escuchar a Guillermo contar su historia.
— Este discípulo le preguntó al niño si le gustaría
ir a conocer a Jesús. ¡Cómo hubiera querido ser ese
níño! ¡Me habría encantado conocer a Jesús!
Guillermo Oliver terminó de contarles lo que el predicador había
dicho. Entonces fijó la mirada en la distancia.
— ¿Y saben qué? —les dijo finalmente—. Ese predicador
puede decir los versículos de la Biblia sin siquiera mirarla.
No es como la gente de nuestra iglesia, que llevan sus Biblias a todos
lados sin siquiera saber lo que está escrito adentro.
Voy a regresar
Guillermo Oliver se sentó a pensar en todo lo que había
visto y oído esa tarde. Entonces dijo:
— El predicador va a tener una reunión todos los días.
Voy a regresar a escucharlo.
Guillermo fue a escuchar al predicador todos los días. Y cuando
volvía a casa les contaba a sus hermanas lo que había dicho.
Cierto día, cuando regresaba de las reuniones, exclamó:
—El pastor dijo que va a comenzar un grupo de estudio bíblico,
y cualquiera que desee puede asistir. ¡Yo voy a unirme al grupo!
Quiero saber tanto de la Biblia como esa gente.
El niño se unió al grupo de estudio bíblico. Fue
el miembro más ¡oven de la clase. Después de cada clase
llegaba a la casa y les contaba a sus hermanas lo que había aprendido.
Cierto día llegó a la casa casi sin aliento. Casi no podía
esperar a contarles a sus hermanas lo que había aprendido ese día.
¡Dos libros en el cielo!
— ¿Sabían ustedes —les preguntó jadeante—, que
hay dos libros en el cielo? —Sus hermanas nunca habían escuchado
esto, así que prestaron atención y escucharon con interés—.
Uno de los libros se llama el Libro de la Vida. Allí Dios escribe
los nombres de todos los que aman a Jesús y lo aceptan como su Salvador.
El otro libro tiene los nombres de los que no aman a Jesús. El predicador
dice que Jesús va a venir pronto. Llevará al cielo a todos
cuyos nombres" estén escritos en el Libro de la Vida. ¡Yo
quiero que mi nombre esté escrito allí para poder ir al cielo!
Linda y su hermana asintieron con la cabeza. Ellas también querían
sus nombres en el Libro de la Vida.
Durante tres meses Guillermo regresó de su estudio bíblico
a la casa y les contaba a sus hermanas lo que había aprendido. Cierto
día Linda le dijo a su hermano:
—Quiero ver si este predicador es en realidad tan maravilloso como
dices que es. La siguiente semana iré contigo.
Guillermo no se daba cuenta, pero estaba siendo un evangelista para
Jesús. La próxima semana nos daremos cuenta si su hermana
en realidad fue, y qué les pasó a los niños. Asegúrense
de regresar para escuchar la última parte del relato.
|