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Misionero para Menores 6
Division  Transeuropea
MISIÓN ENERO-MARZO 2004
Para Febrero 7 del 2004

Lea la lección Infantil de la Escuela Sab.


Una carta de amor de Dios

Los eslabones de la gracia: Gracia
El niño pensó que Dios no lo amaba. Pero luego encontró una carta en el campo.

Durante el culto familiar, Bart le Didió a su padre que le contara una historia que le había leído un tiempo atrás. Era la historia de una mujer que vivía en Sudamérica. Ella y su hijo salieron de la ciudad e iban en camino a casa en un autobús cuando unos guerrilleros atacaron el vehículo y mataron a varias personas. Cuando uno de los soldados se le acercó, ella le dijo que era adventista. El soldado le dijo que saliera del autobús y corriera hacia unos arbustos. La señora agarró a su hijito, y corrieron y se escondieron en los arbustos hasta que los guerrilleros se fueron. De repente un hombre apareció cerca de ella. No parecía uno de los guerrilleros, pero no sabía quién era.

—Sigúeme —le dijo el hombre. Ella confío en él y lo siguió hasta el siguiente pueblo. Lo siguió hasta los escalones del hospital del pueblo. Ella se dio vuelta por un momento, y luego volteó para agradecerle, pero ya no estaba.

Dios no me ama
Cuando el padre de Bart terminó de contar la historia, Bart dijo tristemente:
— Dios nunca haría eso para mí.

Por alguna razón Bart sentía que Dios no lo podía amar lo suficiente como para hacer eso por él. La familia tuvo su oración, y al terminar, su padre le preguntó por qué pensaba que Dios no naría por él lo que había hecho por la mujer del relato.
—He orado muchas veces a Dios para que me muestre en forma especial que me ama —dijo el niño—, y no he obtenido una respuesta todavía.

Sus padres se sentían mal de que no le habían podido dar toda la atención que necesitaba de niño. Su hermanito se había enfermado bastante, y sus padres tuvieron que pasar mucho tiempo con él y no lo suficiente con Bart. Sus corazones estaban tristes por esto, pero no sabían qué hacer.

Sus padres oraron con él y le pidieron a Dios que hiciera algo especial por él. En forma individual sus padres oraban para que Dios le mostrara en forma tangible que sí lo amaba.

El globo
El domingo por la mañana Bart se levantó temprano para ayudar al granjero que vivía en las afueras del pueblo. Se subió a su bicicleta de un solo brinco y pedaleó hasta llegar a la granja. Al poco tiempo de llegar, el granjero le dijo al niño que se subiera al camión para que fuera al lugar donde el granjero guardaba el heno. De regreso a la casa, el niño vio un globo tirado en el campo.

—¿Puedo ir a buscarlo? —le preguntó al granjero.
—Ahora no —le contestó—. Tenemos demasiado trabajo para hacer.

Al llegar la hora del mediodía, el muchacho subió a su bicicleta y regresó a la casa para comer. Recordó el globo tirado en el campo y se preguntó si estaría allí todavía. Se salió del camino en que iba y detuvo la bicicleta. Sí, allí estaba el globo, moviéndose por el campo cercano. Acostó la bicicleta a la orilla del camino, brincó el canal y corrió por el campo hasta llegar a donde estaba el globo. Lo levantó y descubrió que tenía una tarjeta amarrada con un pedazo de hilo. En la tarjeta había una ilustración del relato bíblico del buen samaritano, y una nota que decía: "Los niños de la iglesia adventista quieren decirte que Dios te ama." Bart se quedó mirando la tarjeta por un momento. Estaba escrita en holandés, su idioma natal. ¿Cómo pudo esto llegar hasta Suecia? se preguntó.

Agarró la tarjeta y el ajobo y se subió una vez más a su bicicleta. Fue rápidamente a su casa, y al llegar al patio, se bajó de un brinco y corrió hacia su madre, gritando:
— ¡Mamá! ¡Tengo una carta de Holanda! La madre se apresuró a llegar a donde estaba su hijo para callarlo antes que despertara a sus hermanos.
—Mira, mamá —le dijo, mostrándole la tarjeta — . Una carta de Holanda llegó en un globo, pero el globo se me escapó —agregó con un suspiro.
— Bart —le preguntó su madre—, ¿comprendes de quién es esta carta, y lo que te está diciendo?

El niño miró a su madre, esperando una explicación.
— Esta carta no es de Holanda. Es de Dios. Te la mandó en respuesta a tu oración. ¡Te está diciendo cuánto te ama! —los ojos del niño brillaron al comprender lo que su madre le decía.
—¿Dios me mandó una carta a mí? —Pensó en cómo había encontrado el globo tirado en el campo. Había viajado más del 600 kilómetros en un solo día para llegar a un jovencito que necesitaba un mensaje de amor directamente de parte de Dios. Después de eso el niño tomó más interés en los cultos familiares, en leer la Biblia, y en orar. 

[Nota: los padres de Bart supieron más tarde que algunos niños en Holanda habían atado unas tarjetas a unos globos y los habían soltado el sábado por la tarde. Había muy poco viento, y los niños estaban tristes porque pensaban que no llegarían muy lejos. Este globo aparentemente viajó más lejos, y sin embargo cuando lo encontró, había estado tirado aproximadamente una hora, a plena vista de unos niños que jugaban allí cerca. Pero nadie lo vio excepto Bart.]


Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
Estudo Biblico da Semana em Portugues.
Bosquede la lección en Rumano.
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