AÑO B - TRIMESTRE 2, 2005
LECCION
NUMERO 9
Mayo 28, 2005 |
Lea
la lección de Cuna Lea
la lección de Kinder
Lea
la lección de Menores Lea
el Misioneros de menores
Desayuno con las aves
1 Reyes 17:1-6; Profetas y reyes, pág. 87-93.
El mensaje:
Dios sabe lo que necesito. Él se preocupa por mí.
Versículo para memorizar:
"Yo soy tu Dios, te fortaleceré y te ayudaré" (Isaías
41:10, NVI).
Has visto alguna vez alimentarse a las aves? ¿Qué comen?
Si Dios te dijera que las aves te van a traer alimento, ¿qué
esperarías que te trajeran? ¿Semillas para aves? ¿Lombrices?
¿Alguna fruta? Hace mucho tiempo Dios envió unas aves a alimentar
a un hombre. La historia de Elias y las aves es una historia maravillosa.
Hace mucho tiempo, el malvado rey Acab reinaba en la tierra de Israel.
Acab hizo lo malo a la vista de Dios más que ningún otro
rey (1 Reyes 16:30). El rey Acab y la reina Jezabel adoraban ídolos.
Guiaron a los israelitas a adorar ídolos también. Animaron
a la gente a desobedecer los mandamientos de Dios. Jezabel y los profetas
malvados de Baal mataron a los profetas de Dios.
Dios tenía un profeta llamado Elias. Elias era de Tisbe, de la
región de Galaad, de la otra orilla del río Jordán.
Elias servía a Dios y le enseñaba a otros a adorarlo. Se
preocupaba por la adoración de ídolos que se observaba en
Israel. Él sabía que esa adoración aumentaba la maldad
entre los israelitas. Le disgustaban los sacrificios hechos a los dioses
paganos.
Los profetas de Baal le enseñaban a la gente que el dios Baal
era quien enviaba la lluvia y el rocío. Creían también
que Baal controlaba los ríos y los arroyos. Elias sabía que
era Dios el que lo hacía y no podía soportar la idea de esta
enseñanza engañosa. Elias le rogó a Dios que le enseñara
una lección al pueblo de Israel. Así que Dios le pidió
que le diera un mensaje al rey Acab.
Elias sabía que el rey Acab no quería ningún mensaje
enviado por Dios. Sabía también que los guardias del palacio
lo reconocerían como profeta de Dios. Podían arrestarlo.
Hasta podían entregarlo en manos de Jezabel y sus malvados profetas
de Baal. Pero a pesar de los peligros, Elias no vaciló. Fue a Samaría
y sin que lo detuvieran los guardias, entró directamente al palacio.
Se dirigió directamente al rey y le dio el mensaje que Dios le enviaba.
"Juro por el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo, que en estos
años no lloverá, ni caerá rocío hasta que yo
lo diga", le dijo Elias al rey, y rápidamente se alejó del
palacio.
Elias no estaba solo cuando fue a ver al rey Acab. Sin la protección
de Dios seguramente los guardias lo habrían arrestado y matado.
Pero Dios estaba con él y así pudo entrar al palacio. Dios
lo ayudó a salir de allí.
"Sal inmediatamente de aquí", le dijo Dios a Elias. "Vete de
aquí hacia el oriente y escóndete en el arroyo Querit. Allí
encontrarás agua en el arroyo y he ordenado a los cuervos que te
lleven comida".
Y eso es exactamente lo que pasó. Elias encontró un lugar
seguro y tranquilo al lado de arroyo. Cada mañana y cada tarde los
cuervos le traían alimento a Elias. Y durante muchos meses Elias
bebió agua del arroyo. Tuvo siempre agua para beber mientras el
arroyo tuvo agua.
Elias se sintió seguro de la protección de Dios. Cada
vez que los cuervos bajaban para traerle comida, Elias sabía que
Dios le estaba dando el regalo de la vida. Y sabía también
que su vida era preciosa para Dios.
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