Regresar
 
PRIMARIOS 
AÑO B - TRIMESTRE 2, 2005
LECCION NUMERO 5
Abril 30, 2005
Lea la lección de Cuna     Lea la lección de Kinder
Lea la lección de Menores     Lea el Misioneros de menores

Una nube los Guía
Exodo 13:21,22; 14:19,20: Patriarcas y Profetas, pp. 286-295.

El mensaje:
Adoramos a Dios cuando lo obedecemos.

Versículo para memorizar:
"Yo te busco con todo el corazón no dejes que me desvíe de tus mandamientos"  (Salmo 114:10, NVI).
 
 

Marcos se divirtió mucho en el campamento de verano. Le gustó especialmente trabajar el cuero o piel. Siguió con todo cuidado las instrucciones de su consejero al hacer una nueva billetera.
Nuestra historia bíblica nos habla de un grupo de personas que también siguieron las instrucciones.
Siguieron instrucciones de Dios -instrucciones no comunes- pero sí muy importantes.

Después de 400 años de esclavitud, los israelitas iban finalmente rumbo a la tierra prometida. Pero, ¿cuál camino debían seguir? Todo lo que veían delante de ellos era el seco y caluroso desierto.
Dios no los dejó errar por el desierto. Más bien los dirigió personalmente y en una forma adecuada.

"De día, el Señor los acompañaba en una columna de nube, para señalarles el camino; y de noche, en una columna de fuego, para alumbrarlos. Así pudieron viajar día y noche" (Éxodo 13:21). Durante el día la nube les daba sombra bajo el sol ardiente. En la noche, cuando la temperatura en el desierto se volvía muy fría, la columna de fuego les daba calor y luz. La nube guiaba a los israelitas por el desierto, camino del Mar Rojo. Al llegare allí, se paró.

Pronto los egipcios se dieron cuenta de que al irse los israelitas, se quedaron sin esclavos. Muy pronto el ejército de faraón se lanzó camino del desierto. Querían hacer regresar a los israelitas. Entonces los israelitas vieron una gran nube de polvo que venía hacia ellos. Desde su campamento a la orilla del mar, podían ver los carros de guerra que venían hacia ellos. ¿Qué podían hacer? La montaña les cerraba ell paso por un lado. El Mar Rojo les impedía que fueran hacia adelante. Y el ejército de Faraón continuaba avanzando hacia ellos. Estaban atrapados y además aterrorizados.

"No tengan miedo", dijo Moisés. "Quédense quietos y verán hoy la salvación de Dios".
El ejército de Faraón se acercaba cada vez más. Pero la nube de protección de los israelitas hizo algo asombroso. Se levantó por encima de los israelitas y luego se colocó entre ellos y el ejército de los egipcios. En un lado se convirtió en una nube que les trajo oscuridad a los egipcios. Por el otro lado era fuego que les daba luz a los israelitas.

"Di a los israelitas que marchen en dirección al mar", dijo Dios a Moisés. Aun cuando no había nada, sino aguas profundas delante de ellos, los israelitas obedecieron. Tomaron sus cosas y se dirigieron al mar.

"Levanta tu vara y extiéndela sobre el mar", le mandó Dios a Moisés. Moisés obedeció y un fuerte viento comenzó a formar un sendero seco y firme a través del mar. Del lado derecho y del izquierdo del sendero se formó una pared de agua. Toda la noche la columna de fuego les proporcionó luz y los israelitas pasaron por el sendero seco.
Los egipcios siguieron a los israelitas en el sendero a través del mar. Tan pronto como el último de los israelitas llegó sano y salvo a la otra orilla, el Señor le habló nuevamente a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan a su lugar". Nuevamente Moisés obedeció y el ejército de los egipcios se ahogó en el mar Rojo cuando las aguas volvieron a su lugar.

¡Qué gran celebración tuvieron los israelitas esa mañana en la otra parte del mar Rojo! "¡Alabaré al Señor porque mucho se ha exaltado!", cantaban. "¡El Señor es mi fortaleza y mi canto; el Señor es mii salvación!" ¡Cuan hermoso servicio de alabanza tuvieron!

Esa mañana los israelitas adoraron a Dios en una forma especial. Deseaban agradecerle por haberlos cuidado. Pero si no hubieran obedecido, nunca habrían celebrado la victoria. Imagina lo que habría sucedido si no hubieran obedecido la orden de Dios. Su obediencia fue un acto de adoración tanto como el servicio de alabanza que celebraron esa mañana.

Adorar es honrar a Dios. Podemos usar nuestra voz y nuestros cantos para honrar a Dios. Y también nuestra vida puede darle honor, cuando hacemos lo que él nos pide que hagamos.

Sitios Adventistas.com Valoración
 

Por favor escribenos con comentarios o preguntas y díganos que piensan y si les ha sido una ayuda estos materiales.
Su nombre y País: 
Su correo electrónico: 
Comentarios:

 

Si necesitas o deseas ver alguna informacion especifica, 
o si conoces un sitio util escribenos
Last updated on April, 2005

REGRESAR A
RECURSOS INFANTILES

Usted es la visita número
Regresar