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el Misioneros de menores
El día que Jesús lloró
Juan 11; El Deseado de todas las gentes, pp. 482-494.
El mensaje:
Dios desea que me interese en los demás..
Versículo para memorizar:
"Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas" (Galatas 6:2, NVI).
¿Alguien a quien amabas murió? ¿Has perdido a un
amigo o a una mascota? Un día Jesús visitó a algunos
amigos que tenían malas noticias que darle. Jesús se sintió
tan triste, que lloró. ¿Qué piensas que hizo entonces?
El versículo más corto en la Biblia es también
uno de los más tristes: Juan 11:35: "Y Jesús lloró".
¿Qué lo hizo llorar? ¿Fue cuando lo abandonaron sus
discípulos? ¿Fue cuando estaba siendo azotado por los guardias
romanos? ¿Lloró cuando estaba colgando de la cruz?
No. Jesús lloró cuando murió su amigo.
María, Marta y Lázaro vivían en Betania, no muy
lejos de Jerusalén. Estas dos hermanas y el hermano eran muy amigos
de Jesús. Con frecuencia se quedaba con ellos cuando estaba en Betania.
Ellos reconocían su poder, así que, cuando Lázaro
enfermó, María y Marta le enviaron un aviso a Jesús.
Pero Jesús no tenía prisa. Se quedó donde estaba
dos días más y entonces se dirigió a Betania. Para
cuando llegó a Betania, Lázaro había muerto hacía
cuatro días.
Jesús sabía que Lázaro iba a morir. Tenía
planes de resucitar de los muertos a Lázaro, a fin de probar de
una vez por todas que él, Jesús, era el Hijo de Dios. Pero
las pobres hermanas de Lázaro no conocían este plan. Todo
lo que sabían era que Lázaro estaba muy enfermo, que lo habían
mandado llamar, y que Jesús no había venido.
Cuando Marta escuchó la noticia de que Jesús estaba cerca
de Betania, salió a encontrarlo.
"Si hubieras estado aquí, mi hermano no hubier muerto", le dijo
a Jesús. Pero había en ella un rayo de esperanza. "Yo sé
que aún ahora Dios puede darte cualquier cosa que le pidas", añadió
Marta.
"Yo soy la resurrección y la vida", dijo Jesús. "Todo
aquel que crea en mí, no morirá para siempre. ¿Crees
esto?"
"Sí", dijo Marta. "Yo creo que tú eres Cristo, el Hijo
de Dios". Ahora tenía fe en su corazón y corrió a
encontrar a su hermana.
"El Maestro está aquí", le dijo a María. "Quiere
verte".
María salió apresuradamente a los límites del
pueblo a encontrar a Jesús. Cuando lo vio, se tiró a sus
pies y le repitió lo mismo que le había dicho Marta. "Señor,
si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto" Jesús
sabía lo que iba a pasar enseguida. Iba a pedir que quitaran la
piedra que cubría la entrada de la tumba. Oraría a su Padre
celestial y llamaría a Lázaro para que saliera de la tumba.
Lázaro saldría envuelto todavía en el sudario. En
sólo unos cuantos minutos estas hermanas tendrían vivo nuevamente
a su hermano y todos estarían felices.
Pero en ese momento dos de sus mejores amigos tenían el corazón
destrozado y una de ellas estaba llorando a sus pies. Su tierno corazón
se conmovió y lloró lleno de simpatía por sus amigos.
Se identificó con la pérdida de María y Marta. Sintió
el dolor que ellas sentían. Lloró porque ellas lloraban.
Jesús nos dio un ejemplo aquí de cómo llevar unos
las cargas de los otros. Nos mostró cómo tratar a los demás.
Él desea que nos pongamos en el lugar de los demás. Sentir
lo que ellos sienten. Así como Jesús se identificó
con la pérdida de sus amigos, nosotros también debernos compartir
las alegrías y tristezas de los demás.