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PRIMARIOS 
AÑO B - TRIMESTRE 2, 2005
LECCION NUMERO 3
Abril 16, 2005
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Amando a los despreciados
Lucas 7:36-50; El Deseado de todas las gentes, pp. 511-522.

El mensaje:
Dios desea que tome en cuenta a aquellos que son dejados a un lado.

Versículo para memorizar:
"Den a todos el debido respeto.  Amen a los hermanos"  (1 Pedro 2:17).

Cuando Rafael y su familia fueron a vivir a un nuevo vecindario, se sintió perdido. Todos sus amigos habían quedado atrás y además tenía que asistir a una nueva escuela. Se sentía muy solo. Sus compañeros lo hacían a un lado cuando hablaban entre ellos y no lo invitaban a jugar con ellos.

Entonces, cierto día, una compañera se le acercó en el pasillo y le dijo: "¡Hola, me llamo Karina, Te conozco de vista, pero todavía no te conozco bien". Y sonriendo, añadió: "Deseo presentarte a algunos de mis amigos". ¿Puedes venir a mi casa este domingo? Es mi cumpleaños y habrá mucha gente en mi casa". Rafael se sintió muy bien porque Karina lo incluyó en sus actividades. De pronto sintió que ya no lo iban a hacer a un lado.

Jesús también se acercaba a las personas que otras habían hecho un lado. Era amigo de todos.

Simón celebró una fiesta en su casa. Simón era uno de los dirigentes judíos y Jesús lo había sanado de la lepra. Para mostrarle su agradecimiento, Simón organizó una gran fiesta en honor de Jesús. Todas las personas importantes fueron invitadas.

María fue también. Era el tipo de persona de la que la gente habla, no con la que la gente habla. Todos sabían que era una pecadora. Todos sabían que Jesús le había sacado siete demonios. Probablemente no fue invitada a esta fiesta; pero siendo que seguía a Jesús a dondequiera que iba, nadie le impidió que entrara. Sólo querían
que quedara quieta sin llamar la atención.

María sabía que tenía mala reputación y que era bien aceptada entre las personas de la sociedad,  Pero deseaba mostrarle a Jesús lo agradecida que estaba. Trajo un pequeño frasco de alabastro con ungüento perfumado.

Cuando nadie la veía, derramo este ungüento sobre la cabeza y los pies de Jesús; Sus lágrimas de amor y gratitud se mezclaron con el ungüento. Quietamente se arrodilló y secó los pies de Jesús con su cabello suelto. 

Probablemente ni se habría dado cuenta de lo anterior a no ser por la fragancia. Olía precioso y pronto el aroma llenó la sala. La gente comenzó a comentar: "¡Ese perfume es demasiado costoso!", se decían unos a otros. "Cuesta el dinero que un trabajador gana en todo el año. Si lo hubiera vendido, se hubiera podido dar ese dinero a los pobres. ¡Qué desperdicio!

Pero Simón pensaba diferente: "Si Jesús fuera realmente un profeta, no hubiera dejado que lo tocara esa mujer. ¡Es una gran pecadora!"

María había sido descubierta y estaba avergonzada. Jesús sabía lo que Simón estaba pensando. También sabía lo que estaba sintiendo María. "Déjenla!, les dijo a los que murmuraban contra ella. "Siempre tendrán personas pobres a quienes ayudar, pero no siempre me van a tener a mí. Ella ha hecho algo muy hermoso en favor mío".

Entonces Jesús se dirigió a Simón y le dijo: "Dos hombres le debían dinero al mismo prestamista. Un hombre le debía $5500 y el otro le debía $500. El prestamista sabía que ninguno de los dos hombres le podía pagar, así que les canceló la deuda. ¿Cuál de los dos piensas que lo amaría más?

"Pienso que el hombre al que le perdonó la deuda más grande", dijo Simón.
"Tienes razón", contestó Jesús. Cuando vine a tu casa, no me lavaste los pies ni derramaste aceite en mi cabeza. Ni siquiera me diste un beso de paz. Pero esta mujer hizo todo eso y más. Se le perdonó mucho y ahora me ama mucho".

Jesús mostró respeto por María, quien era la persona menos aceptable en esa fiesta. Hasta alabó su esfuerzo como mejor que el de Simón. La persona que menos se pensaba se volvió un buen ejemplo. Ese tipo de respeto fue una sorpresa para María. Ella estaba acostumbrada a que no la quisieran y la hicieran a un lado. Ahora había sido apreciada.

Todos conocemos personas corno María. Conocemos personas a los que todos ignoran o de los que todos se burlan. Al mostrar bondad hacia María, Jesús nos mostró cómo debemos tratar a las personas que nadie quiere. Trató amablemente a María. La hizo sentir apreciada y respetada. Jesús desea incluir a cada persona en su familia así como lo hizo con María. Y también desea que nos tratemos unos a otros de la misma manera que él nos trata a nosotros.
 

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