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el Misioneros de menores
Dia de pago en la viña
Mateo 20:1-16; Lecciones Prácticas del gran Maestro, págs.
357-371.
El mensaje:
Dios desea que tratemos a los demás como él nos trata
a nosotros.
Versículo para memorizar:
"Para Dios no hay favoritismos" (Hechos 10:34, NVI).
Tino estaba muy ocupado recogiendo las hojas secas de su patio. Después
de una hora llegó su amigo Samuel y le ofreció ayuda. Toño
encontró otro rastrillo y los dos muchachos trabajaron juntos. Dos
horas mas tarde terminaron el trabajo. El papá de Toño quedó
muy complacido y le dio a cada uno dinero para agradecerles.
Toño y Samuel recibieron la misma paga, aun cuando Toño
había trabajado una hora más. Toño pensó que
eso no era justo. Entonces recordó una historia que contó
Jesús acerca de lo que es justo.
"El reino de los cielos es como el dueño de una finca que salió
temprano a contratar hombres que trabajaran en su viñedo".
En tiempos de Jesús, los hombres que buscaban trabajo se reunían
junto al mercado a las seis de la mañana. Allí esperaban
que alguien viniera a contratarlos. Cierta mañana, el dueño
de una viña vino buscando trabajadores. A las seis de la mañana
contrató algunos hombres. Quedaron de acuerdo en que les pagaría
lo que se acostumbraba pagar por doce horas de trabajo.
A las nueve de la mañana regresó al mercado. Vio a algunos
hombres que todavía esperaban conseguir trabajo. "Vengan a mis viñedos
y les pagaré lo que es justo", les dijo. A mediodía y a las
tres de la tarde todavía contrató más hombres. Aun
a las 5 de la tarde, una hora antes de que terminara la jornada, hizo la
misma cosa.
A las seis de la tarde el dueño de la finca le dijo a su mayoral
que les pagara a los trabajadores. Debía pagarle primero a los que
habían sido contratados a lo último y terminar con los que
habían sido contratados primero. El mayoral le pagó primero
a los que habían trabajado solamente una hora. Les pagó el
día completo. Luego les pagó a los que habían trabajado
por dos o tres horas. Y les pagó también el día completo.
Aquellos que habían sido contratados primero comenzaron a sonreír.
Estaban seguros que recibirían más. Después de todo
habían trabajado durante más tiempo y mucho más duro
que los demás. Eso sería lo justo, ¿no es cierto?
Pero cuando recibieron su pago, sus sonrisas se volvieron gestos de disgusto.
¡Les pagaron lo mismo que a los demás!
"Un momento", dijeron. "Estos hombres solamente trabajaron una hora
y les pagaron lo mismo que a nosotros". Nosotros hicimos la mayor parte
del trabajo y en pleno calor del día".
"No he sido injusto con ustedes", les contestó el dueño
del viñedo, "Ustedes estuvieron de acuerdo en trabajar por el salario
de un día regular de trabajo. Y eso es lo que les estoy pagando.
Yo puedo hacer lo que quiero con mi dinero. No se pongan celosos porque
soy generoso".
Entonces Jesús dijo nuevamente: Los postreros serán primeros
y los primeros serán postreros".
¿Te gustó la historia? ¿Piensas que es justa?
Tal vez pienses que no lo es. Y ese es el punto que Jesús estaba
señalando. Dios no es justo. Dios no nos trata como merecemos. Dios
nos trata mucho, pero mucho mejor que eso. Es su gracia la que nos salva
a todos; a los que lo aceptan en el último momento de su vida los
que lo aceptan más temprano en su vida. Dios no tiene que salvar
a ninguno de nosotros. Lo hace porque nos ama.
¿Tratas a los demás de la familia de Dios de la misma
manera como Dios te ha tratado a ti? Cuando alguien se porta mal contigo,
lo tratas con amor y bondad? Intenta tratar a otros de la manera que Dios
te trata a ti. De esa manera vas a mostrar que Dios es mucho, mucho mejor
que simplemente justo.