AÑO B - TRIMESTRE 2, 2005
LECCION
NUMERO 11
Junio 11, 2005 |
Lea
la lección de Cuna Lea
la lección de Kinder
Lea
la lección de Menores Lea
el Misioneros de menores
Fuego en el monte
1 Reyes 18:l-39; Profetas y reyes, Págs. 100-113.
El mensaje:
Mi Dios escucha y me contesta cuando oro.
Versículo para memorizar:
"El Señor me escucha cuando lo llamo" (Salmos 4:3, NVI).
Roberto y Mará estaban pasando la semana en un campamento.
Extrañaban mucho su hogar. Sabían que si tan sólo
pudieran hablar por teléfono con su mamá y su papá,
se sentirían mejor. Finalmente pudieron hablar a su casa desde el
campamento. Cuando su mamá contestó la llamada, ambos se
pusieron muy felices. También Dios contesta cuando le llamamos.
Abdías corría por el camino. Su manto volaba detrás
de él. Casi sin aliento le dijo al rey Acab: "¡Aquí
está Elias!"
El rostro del rey Acab se volvió rojo de ira. Elias era precisamente
el hombre que había estado buscando tanto. No había llovido
en Israel durante tres años. Casi no había más alimento
en Israel. Y eso era culpa de Elias. El rey se apresuró e encontrarse
con Elias "¿Así que tú eres el que está trastornando
a Israel?" -le gritó.
Elias permaneció firme y sin temor. "No soy yo el que lo está
trastornando", contestó, "sino tú y tu familia al adorar
los ídolos de Baal en vez de adorar a Dios".
"Trae a todo el pueblo de Israel y a los profetas de Baal al monte Carmelo.
Allí veremos cuál es el verdadero Dios, Baal o el Señor".
Así que el rey Acab llamó a todo el pueblo de Israel y a
los profetas de Baal al monte Carmelo.
Elias se puso delante de ellos. Los profetas de Baal sacrificarán
un becerro", les dijo. "Lo pondrán sobre la leña en el altar,
pero no le prenderán fuego. Yo también sacrificaré
un becerro y lo pondré sobre la leña de mi altar, y tampoco
le prenderé fuego. Los profetas invocarán en el nombre de
su Dios. Yo invocaré en el nombre del Señor. El Dios que
responda enviando fuego para prender la leña del altar, ese es el
verdadero Dios".
Toda la gente estuvo de acuerdo en que era una prueba justa.
Elias se dirigió a los 450 profetas de Baal y les dijo: "Háganlo
ustedes primero".
Los profetas sacrificaron su becerro y lo colocaron sobre el altar.
Entonces comenzaron a orar. Invocaron y le gritaron a Baal toda la mañana,
pero no hubo respuesta. Comenzaron entonces a danzar salvajemente. Se cortaban
con cuchillos para atraer la atención de Baal, pero nadie les contestaba.
Al atardecer, Dijo Elias. "Ahora es mi turno" Primero reparó
el altar y le hizo una zanja alrededor. Entonces sacrificó su becerro
y lo puso sobre la leña. "Llenen cuatro cántaros grandes
de agua y vacíenlos sobre la ofrenda y la leña", les mandó.
La gente se apresuró a hacer lo que les dijo.
"Vuelvan a hacer lo mismo", dijo Elias.
La gente puso más agua sobre el altar.
"Háganlo una tercera vez", ordenó Elias.
Esta vez el agua corría alrededor del altar y llenaba la zanja.
Entonces Elias inclinó su cabeza y oró: "Oh, Señor,
haz que hoy se sepa que tú eres el Dios de Israel".
¡En ese instante bajó fuego del cielo y quemó el
becerro. Quemó la leña y hasta las piedras del altar y el
agua de la zanja!
El pueblo de Israel se inclinó hasta tocar el suelo con la frente,
y dijo: ¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!
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