AÑO B - TRIMESTRE 2, 2005
LECCION
NUMERO 10
Junio 4, 2005 |
Lea
la lección de Cuna Lea
la lección de Kinder
Lea
la lección de Menores Lea
el Misioneros de menores
Alimento para uno más
1 Reyes 17: 7- 24; Profetas y reyes, págs. 94-95.
El mensaje:
Aun cuando me sucedan cosas malas, yo sé que Dios me ama.
Versículo para memorizar:
"El Dios de toda gracia los restaurará y los hará fuertes,
firmes y estables" (1 Pedro 5:10, NVI).
Kerah tenía mucha hambre. Su hermano y su hermana tenían
mucha hambre también. No habían probado alimento en tres
días. Su padre había salido a tratar de encontrar un poco
de alimento, pero regresó sin nada. "Lo siento mucho" les dijo.
"No hay más arroz en la isla. No ha llovido por varios meses. Y
sin lluvia, no puede crecer nada. Tal vez no tendremos alimento por mucho,
mucho tiempo".
Pero justamente cuando pensaban que iban a morir, Dios les envió
ayuda. Un camión con el letrero de ADRA llegó al pueblo.
"¡Arroz, arroz!, anunció el conductor del camión. "Cada
familia puede tener una bolsa de arroz".
No había llovido en Israel durante muchos meses. Los campos estaban
oscuros y secos. Los troncos desnudos de los árboles parecían
esqueletos alzados hacia el caluroso cielo. Los ríos y los arroyos
se habían secado. Y finalmente, el arroyo de Querit donde Elias
de había escondido del rey, también se secó. Pero
Dios seguía cuidando de Elias.
"Vete a Sarepta", dijo Dios a Elias. Te he pedido allí a una
viuda que te alimente". Así que Elias dejó atrás Israel
y viajó más de ciento cincuenta kilómetros rumbo a
otro país. Y allí, en las puertas de Sarepta, una viuda estaba
juntando leña.
"¿Me puedes dar un vaso de agua?", le pidió Elias a la
viuda, "¿y me puedes traer también un poco de pan?" La mujer
se dio vuelta para traer el agua. Pero hizo un alto cuando Elias le pidió
pan. "No tengo pan", le dijo. "Todo lo que tengo es un puñado de
harina y un poco de aceite. Estoy juntando esta leña para cocer
un poco de pan para mí y mi hijo y después que lo comamos,
moriremos de hambre".
"No tengas miedo", le dijo Elias. "Ve a tu casa y prepárame un
poco de pan. Entonces prepara algo más para ti y tu hijo. Dios ha
dicho que tu harina y tu aceite no se te acabarán hasta que envíe
lluvia sobre la tierra" (1 Reyes 17:14).
Esta mujer no era israelita. Pero creía en Dios y tuvo fe en
él. Decidió confiar en que Dios atendería sus necesidades.
Y sucedió tal como le dijo Elias. Fueron a la casa y ella le
preparó pan. Después de ese día, cada vez que iba
a hornear pan, había suficiente harina y aceite. Nunca se le terminó
la harina o el aceite. El milagro que hizo Dios para salvar la vida de
Elias, salvó también la vida de esta mujer y su hijo.
Un poco más tarde, el hijo de esta mujer se enfermó y
murió. Lo primero que pensó es que Dios la estaba castigando.
"¿Qué tienes contra mí?", le dijo a Elias. "¿Haz
venido a recordarme mis pecados y a hacer que mi hijo muera?"
Por supuesto que Dios no había hecho que el niño muriera.
La gracia de Dios trae el don de la vida. La gracia de Dios los había
librado a los tres de morir de hambre durante la sequía.
Elias había estado viviendo en un cuarto que estaba en el
' segundo piso de la casa. Tomó al niño y lo llevó
a este cuarto y lo acostó sobre su cama. Entonces se tendió
tres veces sobre el niño y oró en voz alta: "¡Oh Señor,
Dios mío, te ruego que devuelvas la vida a este niño!" Dios
contestó rápidamente la oración de Elias y el muchacho
volvió a la vida.
Dios también se preocupa por los problemas de tu vida. Aun cuando
te pasen cosas malas, Dios todavía te ama. Él desea que confíes
en él. Él se encargará de tus necesidades así
como cuidó de Elias y de la viuda de Sarepta y su hijo.
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