AÑO A - TRIMESTRE 1, 2004
LECCION
NUMERO 8
Febrero 21, 2004 |
La sentencia de Muerte
Éxodo U, 12; Patriarcas y profetas, págs. 279-285
El mensaje:
Alabamos a Dios cuando lo adoramos por rescatarnos del pecado.
Versículo para memorizar:
"El ángel del Señor acampa en torno a los que le temen;
a su lado está para librarlos"
(Salmo 34:7, NVI).
Alguna vez jugaste a que eras un prisionero o estabas de alguna manera
entrampado? Luego te rescataban o te liberaban. Para los Israelitas,
esto no era un juego. Ellos estaban presos en Egipto, pero Dios tuvo un
plan para liberarlos.
Dios le dio a Moisés un trabajo especial. Nueve veces fue ante
el Faraón y le pidió que dejara ir a los Israelitas. Las
nueve veces el Faraón dijo no. Dios envió terribles plagas
sobre la tierra. El agua se convirtió en sangre. Las ranas, Las
moscas y los tábanos cubrieron la tierra. El ganado murió.
La gente sufrió con horribles, dolorosas úlceras. Una tormenta
de granizo destruyó la mayoría de los cultivos, y las langostas
se comieron lo que había quedado. En la novena plaga hubo obscuridad
durante tres días. La gente tenía miedo de salir de sus casas.
Después de todo eso el Faraón amenazó con matar
a Moisés si lo volvía a ver. Entonces Dios le habló
a Moisés sobre la última y más terrible plaga.
Dios dijo: "Habrá una última plaga. Después de
esto el Faraón los dejará salir. A la media noche enviaré
al ángel de la muerte a través de Egipto. Todo hijo primogénito
morirá. Yo protegeré a mi pueblo si ellos hacen como les
mando".
Moisés invitó al pueblo a una reunión. "Israelitas,
vengan y escuchen las instrucciones que Dios nos ha dado. Síganlas
cuidadosamente y estarán seguros. Ignórenlas y las personas
morirán.
"Cada familia debe escoger un cordero de un año de edad que sea
perfecto. Dentro de cuatro días, cerca de la puesta del sol, el
padre en cada familia matará al cordero. Algo de la sangre se recogerá.
Esparzan esta sangre en los lados y el dintel del marco de la puerta. Después
de esto ninguno deberá salir de la casa hasta la mañana.
"Dios enviará un ángel de la muerte por toda la tierra
de Egipto. El primogénito de cada familia morirá. Pero ninguno
morirá en las casas con la sangre en los postes
de las puertas. El ángel pasará por alto esos hogares.
"Deben asar el cordero. Cómanlo con hierbas amargas y panes sin
levadura. Vestidos con su ropa y calzados con sus zapatos mientras comen.
Si queda algo del cordero, quémenlo al fuego. Si su familia es muy
pequeña para comerse un cordero entero, inviten a otra familia para
compartirlo. Pero ambas familias deben poner la sangre en el marco de la
puerta de sus casas".
Cuando llegó el día, las familias israelitas siguieron
las instrucciones al pie de la letra. Todos quedaron en sus casas hasta
que escucharon los gritos: "El ángel destructor del Señor
ha pasado por la tierra". El hijo primogénito de todos los egipcios
desde el Faraón hasta el más humilde sirviente había
muerto.
El Faraón finalmente aceptó hacer lo que Dios pedía.
Dijo a los israelitas que dejaran el país. Todos emocionados
empacaron sus pertenencias. Pidieron a sus amos Egipcios regalos de oro
y plata. Reían unos con otros y gritaban de alegría: "¡Somos
libres. Al fin somos libres!"
Esta comida ha llegado a conocerse como la pascua. Los israelitas la
celebran cada año para recordar cómo Dios los rescató
de los Egipcios. El pueblo judío de la actualidad, todavía
la celebra. La pascua es también un recuerdo de la promesa de que
Jesús vendría y moriría por nuestros pecados. Así
como la sangre del cordero salvó a los primogénitos en aquella
primera pascua, la muerte de Jesús nos salva a todos de nuestros
pecados. Nosotros estamos libres para escoger vivir en el cielo por su
muerte. ¡Qué maravilloso Dios! |