AÑO A - TRIMESTRE 1, 2004
LECCION
NUMERO 7
Febrero 14, 2004 |
Nueve veces no
Éxodo 4-10; Patriarcas y profetas, pá§s. 262-285.
El mensaje:
Alabamos a Dios cuando confiamos en El.
Versículo para memorizar:
"Alaba, alma mía, al Señor,
y no olvides ninguno de sus beneficios (Salmos 103:2, NVI).
Alguna vez haz hecho algo malo y has tenido que regresar para enfrentar
a la gente? Si es así, comprenderás cómo se sintió
Moisés, Había huido de Egipto después de matar a un
hombre. Ahora Dios le dijo que regresara. El antiguo Faraón había
muerto. Pero habría otros que recordarían lo que había
hecho. Moisés tuvo que confiar en Dios completamente.
Moisés hizo un largo viaje de regreso a través del desierto
de Madián hasta Egipto. En algún lugar del desierto su hermano
Aarón vino para encontrase con él. "Dios me ha enviado para
ayudarte", dijo Aarón. Juntos se presentarían ante el Faraón.
Después de la reunión con los líderes israelitas
Moisés y Aarón fueron al palacio del Faraón. Moisés
habló valientemente." Tengo un mensaje de Dios para ti. Dios dice:
'Deja ir a mi pueblo al desierto para que celebre una fiesta en mi honor.'
El Faraón contestó: "¿Quién
es este Dios? Yo no lo conozco. Y no dejaré ir a los Israelitas".
Moisés respondió: "Deja ir al pueblo. De otra
manera Dios responderá con plagas o la espada".
Pero Faraón se negó y echó a Moisés y Aarón.
Luego dijo a los capataces que hicieran trabajar más duro a los
israelitas.
Cada día el Faraón iba a adorar al río Nilo. Dios
envió a Moisés al río. Allí, Moisés
dijo al Faraón: "Si no escuchas a Dios y dejas ir a los israelitas,
algo terrible pasará. El agua se convertirá en sangre. Todos
los peces morirán". El Faraón se negó. Entonces Moisés
extendió su vara, y el agua del río se volvió sangre.
Pero el Faraón se negó a cambiar su pensamiento.
Siete días después Moisés volvió a pedirle
a Faraón que dejara ir a los israelitas a adorar a Dios. De nuevo
el Faraón dijo: "No".
Moisés respondió: "Esto es lo que dice el Señor:
'Enviaré una plaga de ranas. Estarán por todas partes, en
tu cama, en tu comida, en tus alcobas'". Y sucedió! ¡Las
ranas aparecieron por todas partes!
Faraón envió por Moisés. "Quítame estas
ranas, y yo dejaré ir a los israelitas", prometió. Pronto
grandes montones de ranas muertas cubrían el país. Pero tan
pronto como murieron las ranas, Faraón cambió su pensamiento.
Otra vez Dios envió a Moisés ante el Faraón. De
nuevo el Faraón dijo no. Y Moisés prometió: "Dios
enviará una plaga de mosquitos".
Pronto los mosquitos estaban por todas partes, molestando a las personas
y a los animales. Los consejeros de Faraón dijeron, "Este es el
dedo de Dios". Pero Faraón no los escuchó a ellos tampoco.
Entonces Dios dijo a Moisés que fuera con Faraón cuando
adoraba sus dioses en el río. Moisés volvió a pedir.
Pero el Faraón todavía se negó. Así que Moisés
le entregó otro mensaje. "El Señor enviará enjambres
de tábanos. El aire se oscurecerá con ellos"
Y sucedió así como Moisés dijo. Así que
Faraón mandó traer a Moisés y dijo: "Voy a dejar ir
al pueblo, sólo que no vaya lejos". Pero tan pronto como los tábanos
desaparecieron, el Faraón cambió su forma de pensar otra
vez.
Moisés fue de nuevo con el Faraón. "Si continúas
negándote a dejar ir a mi pueblo", dijo, "todos tus animales se
enfermarán y morirán". Al siguiente día el ganado
de los Egipcios murió, pero el Faraón todavía siguió
negándose.
Enseguida, Dios le dijo a Moisés que lanzara cenizas al aire
delante de Faraón. Lo hizo, y a todos les empezaron a brotar úlceras
dolorosas. Sin embargo Faraón seguía sin escuchar.
Entonces Dios dijo a Moisés, di a Faraón que deje a los
Israelitas ir o Dios enviará una terrible tormenta de granizo.
Cuando vino la tormenta, el Faraón se asustó. Mandó
traer a Moisés y dijo: "Dejaré ir al pueblo.
Sólo ruega a Dios que detenga la tormenta". Pero cuando la tormenta
se acabó, el Faraón cambió su forma de pensar otra
vez.
Dios envió dos plagas más. Vinieron las langostas y se
comieron todas las plantas. Tres días de tinieblas atemorizaron
a los Egipcios. Pero el Faraón seguía negándose a
dejar salir a los Israelitas.
Nueve veces envió Dios plagas sobre Egipto. Los egipcios adoraban
al río Nilo y a las criaturas que habían sido afectadas con
las plagas. Dios les probó que sus dioses no podían ayudarlos.
Nueve veces Dios le dio la oportunidad de reconocer que el Dios de los
israelitas era el verdadero Dios. Y nueve veces el Faraón lo rechazó.
Nueve veces Dios les demostró a los israelitas que él
era su Dios. Que ellos podían confiar completamente en él.
¿Cómo lo supieron? A través de todas las plagas, Dios
los mantuvo sanos y salvos. Ninguno de sus sembrados fue destruido. Ninguno
de sus animales murió. Nunca estuvieron en tinieblas. Nunca fueron
molestados por las ranas, los moscos, o los tábanos. Dios cuidó
de ellos a través de todo esto.
Dios cuida de nosotros de esa misma manera. Él nos protege no
importa donde estemos. ¿No es un Dios maravilloso? |