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PRIMARIOS 
AÑO A - TRIMESTRE 1, 2004
LECCION NUMERO 11
Marzo 13, 2004

Jesús hace nuevas amistades
Mateo 9: 9-13: El Deseado de todas las gentes, págs. 238 - 240.

El mensaje:
Dios invita a todos a unirse a su familia.
 

Versículo para memorizar:
"Porque no he venido a llamar a justos sino a pecadores"  (Mateo 4:13, NVI).


¿Alguna vez te has sentido solo? ¿Como si nadie se preocupara por ti? ¿Y que nunca has tenido un amigo? Así es como Mateo se sentía hasta que encontró a Jesús. Entonces todas las cosas cambiaron. Probablemente sucedió así...

Cuando los romanos conquistaron Judea, dieron órdenes de que todos los judíos pagaran impuestos. A ninguno le gusta dar dinero - especialmente a un ejército intruso en su país. La mayoría de la gente estaba enojada por eso. Muchos trataban de pensar en formas de evadir el pago de esos impuestos. Los romanos contrataban gente judía para que les ayudara a recolectar los impuestos. Y ese es el trabajo que consiguió Mateo como cobrador de impuestos. Su trabajo consistía en asegurarse que la gente pagara.


Pronto sus antiguos amigos dejaron de hablarle. Su familia no quería hacer nada con él. Tampoco a los romanos les caía bien. Ellos lo trataban como un sirviente y acostumbraban ignorarlo. Todo lo que ellos querían era su dinero. Los únicos que conversarían con él eran los otros recolectores de impuestos.

 La gente acostumbraba decir que todos los recolectores de impuestos eran mentirosos, engañadores, y ladrones. Sin embargo había unos recolectores de impuestos que eran buenos y otros que eran malos. Los romanos no les pagaban por recoger los impuestos. Ellos suponían que los recolectores de impuestos le cobrarían a la gente un poco más. El dinero extra que recolectaban se lo podían guardar. Así que la mayoría de los recolectores de impuestos cobraban a la gente más de lo que debían pagar.

Por algún tiempo, Mateo escuchó de un hombre llamado Jesús. Aun cuando la gente no le hablaba a él, ellos hablaban unos con ot ros. Y mientras estaban esperando para pagar, Mateo los escuchaba hablar. Así es como supo que estaba yendo por la ciudad.

Jesús parecía ser maravilloso. Sanaba a las personas que nunca habían podido caminar o ver. Algunas veces Mateo los vio corriendo y saltando de pura alegría. La gente decía que Jesús perdonaba los pecados. Mateo se sorprendió con eso. Sabía que había hecho cosas malas. ¿Podría Jesús perdonarle sus pecados? ¿Querría Jesús aun hablar con él?

Entonces un día sucedió algo maravilloso. Al principio Mateo se preguntó si habría algún tumulto en la calle. Se sintió inquieto. ¡Seguramente la gente no fuera a rebelarse contra los romanos! Eso solamente causaría más problemas. Y habría más soldados patrullando las calles. ¿Qué estaba pasando?

Repentinamente Jesús estuvo enfrente de Mateo - habiéndole. Jesús dijo: "¡Mateo! ¡Ven! ¡Sigúeme!"
Mateo no vaciló. Se levantó, dejó todo, y siguió a Jesús.

Mateo decidió seguir a Jesús, ser uno de sus ayudantes. Él quería que otros lo conocieran, así que hizo una gran fiesta para todos sus amigos. Quería que ellos también encontraran a Jesús.

Los escribas y los fariseos vinieron a ver lo que estaba pasando. Vieron que Jesús era el huésped de honor de Mateo. Lo vieron comiendo con los cobradores de impuestos. ¡Estaban sorprendidos!

"¡Jesús!" dijeron. "¿Por qué comes con los cobradores de impuestos y con los pecadores?"
Jesús los miró y sonrió. "La gente que está sana no necesita doctor", dijo. "Solamente los enfermos necesitan doctor. No he venido a llamar a los justos al arrepentimiento. He venido a invitar a los pecadores al arrepentimiento".

La respuesta de Jesús a todos dio esperanza. Nadie es dejado afuera de la familia de Dios. Todos son invitados a unirse. ¿Qué hay contigo? ¿Te unes a la familia de Jesús? 

 

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Last updated on October, 2003

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