AÑO A - TRIMESTRE 1, 2004
LECCION
NUMERO 10
Marzo 6, 2004 |
Se fueron a Pescar!
Mateo 4: l8-22; Lucas 5: l-11; El Deseado de todas las gentes, Págs.
211 - 216.
El mensaje:
Ayudo a otros a aprender acerca de Jesús cuando sigo su ejemplo.
Versículo para memorizar:
"Vengan, síganme,, .. y los haré pescadores de hombres"
(Mateo 4:19).
Alguna vez has observado a la gente pescar? Acostumbran sentarse
muy quietos y esperar. Simón Pedro había estado sentado toda
la noche en su barco y no había conseguido ni un solo pez. Veamos
lo que pasó.
Una fría brisa nocturna soplaba sobre las aguas del lago de Genesaret.
Simón Pedro estaba pescando con sus compañeros, Santiago
y Juan. Lanzó su gran red de pescar sobre el agua. Escuchó
el sonido de un movimiento y luego un chapoteo. Despacito, despacito, se
hundió bajo la superficie del agua. Simón Pedro revisó
la posición de la luna y las estrellas para decir qué hora
era. Pronto amanecería. Y todavía no había pescado
ni un solo pez. Santiago y Juan, en su propio bote, no habían pescado
nada tampoco.
En pocos minutos, Simón Pedro comenzó a halar las redes
con manos diestras. Esperando encontrar la vislumbre de un pez a la luz
de la luna. Pero no había nada.
Amontonó la red chorreando agua en la parte trasera del bote.
Luego empezó a remar para regresar a la orilla. El cielo empezó
a cambiar de oscuro a rosado. Simón Pedro sacó sus redes
y empezó a lavarlas. Estaba tan ocupado que nos vio a Jesús.
Jesús estaba acercándose, seguido por una multitud de personas.
Les había hablado de cuánto los amaba Dios. La gente realmente
quería escuchar. La multitud estaba tan cerca de Jesús, que
dio un paso y se introdujo en el barco de Simón Pedro para evitar
ser empujado al agua. Simón Pedro estaba feliz de compartir su barco
con Jesús.
Las personas no se querían ir. Pero Jesús necesitaba alejarse
por un rato. Le dijo a Simón Pedro: "Lleva tu barco hacia aguas
más profundas, Simón Pedro, y echa allí tus redes".
"Oh, Maestro", replicó Simón Pedro. "¡He estado
en este lago toda la noche con Santiago y Juan. Y no pescamos ni un solo
pez!" Se detuvo a pensar por un momento. Tero si tú lo dices, trataré
otra vez".
Con un movimiento la red se extendió en el aire, chapaleó
en el agua, y se fue hundiendo silenciosamente.
En pocos minutos, Simón Pedro empezó a halar la red. No
lo podía creer. ¡La red estaba llena de vacilantes y escurridizos
peces! Estaba tan llena que la red casi se rompía. Simón
Pedro llamó a Santiago y a Juan, "¡Traigan su barco y ayúdenme!"
Cuando Simón Pedro vio todos los peces, se arrodilló
delante de Jesús y dijo: 'Apártate de mí, Señor,
soy un pecador".
Pero Jesús dijo: "No temas, sigúeme, y tú serás
un pescador de hombres". Simón Pedro, Santiago y Juan, sacaron
sus botes y los pusieron sobre la arena y allí los dejaron. Se alejaron
de la pesca más grande de sus vidas y la dejaron para seguir a Jesús.
Ellos ser-virían a Jesús tanto tiempo como vivieran. Y muchas
personas aprenderían de Jesús por su trabajo. Ellos verdaderamente
fueron pescadores de hombres. |