AÑO D - TRIMESTRE 4, 2003
LECCION
NUMERO 4
Octubre 25, 2003 |
Estoy escuchando
I Samuel 3; Patriarcas y profetas, págs. 623-630
El mensaje:
Voy a escuchar y a responder cuando Dios me hable.
Versículo para memorizar:
"Habla, Señor, que tu siervo escucha" (1 Samuel 3:3).
Has escuchado alguna vez que tu mamá te está llamando,
pero pretendes que no la has oído. En la historia de hoy ocurrió
todo lo contrario. Samuel escuchó que alguien lo llamaba y trató
de responderle.
Y este niño había sido una respuesta a las oraciones de
su madre. Ana había orado a Dios que le diera un hijo. Le había
prometido a Dios que el hijo que le diera se lo iba a dedicar como siervo
suyo. Esa fue la razón por la que Ana llevó al pequeño
Samuel a vivir con el sacerdote Eli en el tabernáculo. Samuel y
el viejo sacerdote llegaron a tener una relación muy cercana.
"Samuel era servicial y afectuoso, y nin-gún padre amó
jamás a un hijo más tiernamente que Eli a este joven" (Patriarcas
y profetas, p. 619).
Cuando Eli se fue haciendo más viejo, se llenó de ansiedad
y de tristeza por la mala conducta disipada de sus propios hijos y "buscaba
consuelo en Samuel" (Patriarcas y profetas, p. 619). Samuel llegó
a convertirse en el gozo y deleite del viejo sacerdote. Y Samuel amaba
mucho a este anciano.
En aquellos días el Señor no le hablaba directamente a
la gente con mucha frecuencia. Pero pronto le hablaría a Samuel
en una forma no acostumbrada.
A Eli le estaba fallando la vista. Estaba casi ciego y realmente necesitaba
la ayuda de Samuel. Una noche, Eli estaba acostado en su cama y también
Samuel estaba acostado en su propia habitación. Samuel se estaba
quedando dormido, cuando de pronto escuchó una voz que le dijo.
"¡Samuel!"
Samuel se levantó inmediatamente. Habí una lámpara
que todavía seguía encendida en su cuarto. ¿Será
que Eli lo necesitaba?
Samuel se fue a la habitación de Eli. "Aqi estoy", le dijo al
sacerdote. "Tú me llamaste
Pero Eli le dijo: "Yo no te he llamado. Vuelve a acostarte".
Samuel regresó quietamente a su cama. Estoy seguro que Eli me
llamó, pensó mientras cerraba nuevamente los ojos.
Nuevamente Samuel escuchó la misma voz que lo llamaba: "¡Samuel!
¡Samuel!"
El muchacho nuevamente se sentó en la cama y miró a su
alrededor. Luego se bajó de la cama y se apresuró a ir al
lado de Eli. "Aqui estoy!", le dijo. "Otra vez me llamaste".
"No, Samuel, yo no te he llamado", respondió Eli. "Vuelve a
la cama".
Así que Samuel regresó a su cama. Estoy seguro que escuché
a Eli que me llamaba, apenas mientras se metía otra vez debajo de
las cobijas.
"¡Samuel! ¡Samuel!", escuchó de nuevo.
Samuel brincó de la cama y se apresuró nuevamente a ir
al cuarto de Eli. "Aquí estoy", dijo suavemente. Tú me llamaste".
"No", contestó Eli. "Yo no te he llamado". Entonces Eli se dio
cuenta de que el Señor seguramente le estaba hablando a Samuel,
así que le dijo: "Vuelve a tu cama, y si vuelves a escuchar la voz,
dile: 'Habla, Señor, que tu siervo escucha'" (1 Samuel 3:9).
Nuevamente el Señor le habló a Samuel. "Voy a hacer una
cosa que al que la oiga le quedará retumbando en los oídos.
Le voy a hacer a Eli y a sus hijos todo lo que he prometido, porque sus
hijos han hecho cosas terribles".
Samuel se quedó muy sorprendido. Seguramente no durmió
mucho el resto de la noche. En la mañana, cuando se levantó,
se fue quietamente a cumplir con sus deberes. Tenía miedo de contarle
a Eli lo que Dios había dicho. Pero pronto Eli se le acercó
a preguntarle: "¿Qué te dijo el Señor anoche?" No
me lo ocultes por favor, Samuel".
Así que Samuel le reveló a Eli lo que el Señor
había dicho. Eli sabía que Dios había hecho de Samuel
su mensajero.
Esa noche, Dios le dio a Samuel el primero de muchos mensajes que tendría
que darle al pueblo de Dios en los años venideros. Samuel fue verdaderamente
un siervo de Dios a través de toda su vida. Y Dios desea que tú
también le sirvas. Tú puedes ser un mensajero de Dios. Puedes
darle a conocer a otros lo que Dios te dice mientras aprendes más
de su palabra, la Biblia.
Y porque Samuel escuchó a Dios esa noche, Dios habló con
él muchas veces más. La gente escuchaba a Samuel, porque
sabían que él hablaba con Dios, el Señor.
Dios nos ama y desea hablar con cada uno de nosotros. A veces habla
directamente con alguien, como lo hizo con Samuel. Pero también
nos habla cuando leemos la Biblia y estudiamos las obras de la naturaleza
que él ha creado. Necesitamos prestar atención a la palabra
de Dios cuando la escuchamos o cuando oímos a otros cristianos que
han escuchado el llamado de Dios.
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