AÑO D - TRIMESTRE 4, 2003
LECCION
NUMERO 13
Diciembre 27, 2003 |
Largos Viajes
Mateo 2:13-23; El Deseado de todas las gentes, págs. 45-48.
El mensaje:
Puedo ver hacía el futuro con esperanza porque Dios me ama.
Versículo para memorizar:
"Así que mi Dios les proveerá todo lo que necesiten,
conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús" (Filipenses
4:l9).
Has hecho alguna vez un viaje muy largo? ¿Te tomó mucho
tiempo empacar tus maletas y prepararte? María y José emprendieron
un viaje muy largo. Y tuvieron que salir apresuradamente.
Durante algún tiempo después de que Jesús nació,
José y María vivieron en Belén. Se cambiaron del establo
a un lugar mejor. Y María pensaba con frecuencia en la visita nocturna
de los pastores. Unas semanas más tarde vino otro grupo de visitantes
a ver a Jesús. Sucedió así...
La noche que nació Jesús, unos sabios de cierto lugar
al oriente de Judea estaban estudiando el cielo. De pronto vieron una luz
extraña que se deshizo. Al irse desvaneciendo, apareció una
nueva estrella. Estos sabios llamados magos, habían estudiado las
estrellas por mucho tiempo. Pero esta estrella era una que no habían
visto antes.
Al ver esa luz y esa nueva estrella brillante se llenaron de curiosidad.
Comenzaron inmediatamente a estudiar los viejos escritos. Pronto descubrieron
una profecía acerca de una "Estrella de Jacob" y un "cetro" que
se "levantaría de Israel". (Números 24:17). Se preguntaban
si esa nueva estrella podría ser el cumplimiento de la profecía.
¿Podría ser una señal del Mesías prometido
del que los judíos habían hablado durante tantos años?
Concluyeron que lo era.
A través de sueños, Dios les dijo a estos magos que fueran
a buscar al niño recién nacido, que era el Mesías.
En su país se acostumbraba dar regalos a los príncipes, reyes
y otras personas importantes. Así que los magos llevaron consigo
oro, incienso y mirra. Le darían estos costosos regalos al Salvador
prometido.
Viajaron de noche a fin de poder ir viendo la estrella. Cuando hacían
un alto durante el día, continuaban estudiando las profecías.
Cada vez estaban más y más convencidos de que este niño
era el Prometido.
Después de muchos días llegaron a Jerusalén. Allí
parecía que la estrella estaba sobre el templo. Entonces fueron
a ver a los sacerdotes y gobernantes. "¿En dónde está
el rey de los judíos que ha nacido?", les preguntaron. Pero nadie
parecía saberlo.
El rey Herodes escuchó acerca de estos hombres sabios que venían
del oriente. Así que les preguntó a los sacerdotes y dirigentes
judíos. A través de ellos aprendió que el profeta
Miqueas había dicho que ese niño habría de nacer en
Belén.
Herodes habló con los magos y los envió a Belén.
Les dijo: "Cuando encuentren al niño, regresen a decirme dónde
está. Yo también quiero ir a adorarlo". Pero el rey Herodes
estaba mintiendo. Él no deseaba un rey judío. ¡Quería
matar a Jesús!
Así que estos hombres sabios viajaron a Belén. Allí
encontraron a María, José y el bebé Jesús.
Estos magos no eran judíos, pero reconocían que Jesús
era Aquel que Dios había prometido. Entonces se arrodillaron y lo
adoraron. También le entregaron sus regalos.
Pero antes de que se fueran de Belén, Dios les envió otro
sueño. "No regresen a ver a Herodes. Vuelvan a casa por un camino
diferente", les advirtió.
Días más tarde, Herodes se dio cuenta que los magos no
iban a regresar a Jerusalén y se enojó en gran manera. ¡Tenía
qué encontrar a ese niño! Entonces ordenó que mataran
a todos los bebés de Belén que tuvieran menos de dos años.
Pero Dios estaba protegiéndolo y le dijo a José en un
sueño: "¡Levántate! Toma al niño y a su madre
y escapa a Egipto. Heredes va a buscar al niño para matarlo. Quédense
en Egipto hasta que les diga que pueden regresar" (Mateo 2:13). La pequeña
familia salió inmediatamente en las sombras de la noche. Usaron
los regalos que les habían dado los magos de oriente para suplir
sus necesidades durante ese tiempo. Egipto fue su hogar hasta que murió
Heredes. Entonces Dios envió un ángel a decirle a José
que ya era seguro regresar a su tierra.
Al principio José pensaba en regresar a Belén, pero Dios
lo envió a otra parte. Se fueron a vivir a Nazaret, donde antes
vivía José. Allí creció Jesús.
De la misma manera como protegió a Jesús cuando era un
bebé, Dios continuó velando sobre él y su familia.
Durante casi 30 años Jesús vivió pacíficamente
en Nazaret.
Dios también te ama a ti y a tu familia. Y vela sobre ti cada
día. Puedes mirar con confianza hacia el futuro, porque Dios te
ama y cuida también de ti.
|