AÑO D - TRIMESTRE 4, 2003
LECCION
NUMERO 12
Diciembre 20, 2003 |
Cantos de alegría
Lucas 2:8-14. El Deseado de todas las gentes, págs. 30-33.
El mensaje:
Jesús me da alegria y esperanza.
Versículo para memorizar:
"Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan
de su buena voluntad" (Lucas 2:14).
Es difícil no contarle a otros las buenas Éi noticias.
Cuando pasa algo realmente bueno, sentimos que se lo queremos decir a todos.
"¡Me saqué una A hoy en la escuela!" "¡Ganó mi
equipo!" No importa de qué se traten, es difícil guardar
en secreto las noticias, especialmente las buenas. Hace mucho tiempo, algunos
ángeles anunciaron unas muy buenas noticias
Nadié en Belén prestó mucha atención a la
pobre pareja que entró a dormir en el establo, detrás de
la posada. Belén estaba lleno de gente que había venido para
ser contada. Soldados y oficiales se apresuraban a prepararse para el censo.
Nadie estaba interesado en un bebé recién nacido.
Pero en el cielo todo era diferente. Los ángeles observaban atentamente
todo lo que estaba sucediendo. Cuando nació Jesús, comenzaron
a cantar alabanzas en honor de Jesús. Eran cantos de gran gozo.
Algunos pastores estaban cuidando sus rebaños en las colinas que
miraban hacia Belén. Todo estaba quieto. Sus rebaños de ovejas
y cabras descansaban plácidamente. Los pastores estaban sentados
junto al fuego para no sentir frío y conversaban sobre su tema favorito,
la promesa del Mesías. ¡Sí, el Mesías! Aquel
que iba a venir a salvarlos. Seguramente iba a venir muy pronto.
De pronto, una luz resplandeciente llenó los cielos. Los pastores
se cubrieron los ojos con las manos para protegerse del gran resplandor.
Entonces escucharon una hermosa voz que les dijo: "No tengan miedo. ¡Les
traigo buenas nuevas para todos! Hoy ha nacido un bebé en la ciudad
de David. Este bebé es el Señor, el Prometido de Israel.
Encontrarán al niño envuelto en pañales acostado en
un pesebre".
Los pastores se quedaron mudos de asombro. Antes de que pudieran recuperar
el aliento, el cielo se llenó de ángeles que cantaban llenos
de regocijo alabanzas a Dios. "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra
paz y buena voluntad para todos los seres humanos", cantaban los ángeles.
De la misma forma sorpresiva en que aparecieron los ángeles,
desaparecieron de pronto. Los pastores se frotaban los ojos sin poder creer
lo que habían visto. Todo se veía tan oscuro ahora, ¿Habían
estado soñando? Pero al verse unos a los otros supieron que no había
sido un sueño. Todavía podían escuchar el eco del
canto de los ángeles resonando en las colinas cercanas. En el cielo
brillaba ahora una brillante estrella sobre Belén. Una nueva estrella,
más brillante que cualquiera que hubieran visto antes.
Los pastores estaban llenos de gozo. ¡Tenían que ir a
Belén! ¡Tenían que ver ese niño que los ángeles
les habían anunciado!
Los pastores de apresuraron a bajar por las colinas rumbo a Belén.
Les contaban entusiasmados las buenas nuevas a todos los que se encontraban.
"¡Ha nacido el Salvador! ¡Ha nacido el Salvador!"
Finalmente llegaron al establo. Al asomarse dentro, vieron asnos, camellos,
una vaca y algunas gallinas. Luego vieron al bebé acostado en un
pesebre. María estaba cerca de él. Se acercaron quietamente,
se arrodillaron junto al pesebre y adoraron al bebé. Y María
guardaba todas estas cosas en su corazón.
Los ángeles fueron los primeros en dar a conocer a otros las
buenas nuevas del nacimiento de Jesús. Dios quiere que también
nosotros demos a conocer esas buenas nuevas. Son buenas nuevas que todos
necesitan escuchar aun cuando hayan sucedido mucho tiempo atrás.
Así como los ángeles alabaron a Dios, también nosotros
debemos estar agradecidos por el regalo de navidad más grande de
todos, el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, el Prometido del
cielo.
¿A quién le vas a dar a conocer hoy las buenas nuevas
de Jesús?
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