AÑO D - TRIMESTRE 4, 2003
LECCION
NUMERO 1
Octubre 4, 2003 |
MUJERES A LA CABEZA
Jueces 4,5; Patriarcas y profetas, pags. 586, 587.
El mensaje:
Le debemos respeto a los dirigentes que Dios ha colocado en posiciones
de autoridad.
¿Tienes algunos deberes especiales que debes cumplir en la
casa? ¿Te piden tu mamá o tu papá que hagas cosas
que no puedes hacer? Dios tiene una obra especial para cada uno de nosotros.
Nunca nos pide que hagamos cosas que son demasiado difíciles para
nosotros. Vamos a descubrir más acerca de una persona a quien Dios
le dio una tarea especial.
Dios le dio a Débora una responsabilidad especial: dirigir al
pueblo de Israel. ¡Era un trabajo duro! La gente no obedecía
a Dios; en vez de obedecerlo, adoraban ídolos. Veinte años
antes, el rey Jabín había atacado a Israel.
Ganó la batalla e hizo de los israelitas sus esclavos. Ahora
todos vivían temerosos del rey y de su general Sisara, quien tenía
900 carros de hierro.
Débora era una jueza. Pero no tenía una oficina ni una
sala de tribunal como los jueces de hoy. Débora tenía su
tribunal debajo de una palmera. Cuando la gente tenía un problema,
venían a ver a Débora , para que los ayudara a encontrar
una solución. La gente le pedía su consejo. Débora
escuchaba cómo estaba triste la gente y arrepentida por haberse
alejado de Dios y por adorar ídolos. Le pedían a Débora
que los enseñara a adorar al verdadero Dios. Un día, Dios
le habló a Débora. "He escuchado las oraciones de mi pueblo
y los voy a librar de la esclavitud". Débora escuchó atentamente
las instrucciones de Dios y luego le pasó esas instrucciones a Barac.
"Dios te manda que reúnas a 10,000 hombres en el monte Tabor.
Él va a entregar a Sisara en tus manos".
Barac tenía miedo. Él sabía bien cuan cruel era
el ejército de Barac. Ellos habían atacado el pueblo donde
vivía. Pero Barac respetaba a Débora. Sabía que Dios
había hablado a través de ella. "Si tú vas conmigo
y con mi ejército", le dijo Barac a Débora, 'yo iré".
Cuando Débora aceptó ir con él, Dios le dio otro mensaje
para Barac: "Siendo que quieres que vaya contigo, no tendrás tú
el honor de ganar la batalla. El honor será para una mujer".
Débora, Barac y los 10,000 soldados no tuvieron que pelear mucho.
Al salir Barac al encuentro de Sisara, Dios derrotó a Sisara y a
su ejército. Todos abandonaron los carros y salieron huyendo. Barac
y sus hombres los capturaron y destruyeron el ejército. Pero en
la confusión, Sisara pudo escapar.
Sisara había huido a pie hasta la carpa de Jael. El esposo de
Jael era uno de sus amigos. Así que Sisara pensó que estaría
a salvo por un tiempo. Sisara le pidió a Jael que le trajera algo
de comer y lo escondiera en un lugar donde pudiera descansar.
Jael sabía que Sisara era un hombre malo y mientras dormía,
ella lo mató. Y así fue como se cumplió la profecía
de Débora. Jael, una mujer, fue la que destruyó a Sisara,
no Barac.
Dios usa toda clase de dirigentes en su iglesia: hombres y mujeres,
viejos y jóvenes, ricos y pobres. Los niños pueden ser también
dirigentes. La Biblia dice que en el cielo, "un niño pequeño
los guiará" (Isaías 11:6).
Necesitamos prestar atención a los dirigentes que Dios ha elegido,
a fin de que podamos obtener TODAS las bendiciones que Dios nos tiene guardadas.
Cuando Dios nos pide que hagamos algo, queremos estar listos para obedecerle.
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