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(Transcripción
literal de una charla ofrecida por el Dr. Schwantes)
Introducción
Tenemos la grata satisfacción de presentar
al Profesor Siegfried Schwantes, que es un graduado de
la John Hopkins University de los Estados Unidos, en el
campo de las lenguas semíticas; allí obtuvo el grado de
Doctor (Ph. D.).
El Dr. Schwantes es un cuidadano
brasileño, fue Profesor y Director de la Facultad de
Teología en el IAE; Profesor de Religión en la Andrews
University, una Universidad Adventista en los Estados
Unidos; Director de la Facultad de Teología en el
Líbano; Profesor de nuestro Seminário Adventista en
Collonges, en Francia; fue Profesor en la Universidad de
Montemorelos en Méjico; fue Profesor en el SALT (Seminário
Adventista Latinoamericano de Teología en Sao Paulo);
fue Profesor en el Avondale College en Austrália;
actualmente reside en los Estados Unidos.
Es miembro de la American Society of
Oriental Research, y de la American Society of Biblical
Literature; es autor de vários libros, y está hoy como
convidado especial por el Departamento Ministerial de la
APS, liderada por el Pr. Moises Ribeiro, e irá
pronunciar una charla a los pastores de esta Asociación,
sobre el tema El Santuário en las Escrituras Sagradas.
Desarrollo
"Me siento honrado con el convite de venir
a presentar este tema delante de um cuadro de obreros
distinguidos de aquí de la APS; yo preferiría no leer,
disertar sobre el tema, pero es um tema de tal
importancia, que prefiero apegarme al texto escrito para
evitar cualquier equívoco, y mi plan para esta mañana es
el siguiente: el tema general es El Santuário.
Comenzaremos con el capítulo 8 de Daniel que es
generalmente el punto de controvérsia. Después pasaremos
para el capítulo 9, complementando especialmente para la
interpretación de las 2.300 tardes y mañanas. Después
abriremos oportunidades para preguntas, y si el tiempo
lo permite, entraremos en el capitulo 9 de Hebreos. Es
otro capítulo que también está en el centro de la
discusión cuando se trata del asunto del santuário. Yo
dejaré de lado por lo tanto mucha cosa que los hermanos
conocen más o tan bien como yo, y veremos entonces cómo,
del punto de vista de Daniel 8, después de Daniel 9, el
asunto del santuário es destacado de una manera
particular. Su importancia entonces crece delante de
nosotros.
El capítulo 8 de Daniel debe ser visto
como una nueva descripción del conflicto de los siglos,
bajo un ángulo diferente. La iglesia objeto de la ira
del enemigo, tanto en el capítulo 7 como en el capítulo
8, y todo lo que afecta la suerte de la iglesia en esta
tierra, es de supremo interés en el cielo. Es la
negligencia del aspecto celeste del conflicto de los
siglos, que ha llevado a muchos estudiosos a mal
interpretar el Santuário del verso 14.
Hay mucha gente que dice, es muy
arbitrário, que ustedes adventistas quieren decir que,
después de 2.300 tardes y mañanas el Santuário será
purificado, que se trata del Santuário celeste. Para
ellos es óbvio que se trata del santuário terrestre.
Pero la diferencia está en el punto de vista. Nosotros
queremos ver los capítulos 7, 8 y 9, de un punto de
vista más general, más amplio del conflicto de los
siglos. Son capítulos del conflicto de los siglos.
El capítulo 8 abre con un esbozo histórico
que comprende los versos 1 hasta 8. Bajo los símbolos de
un carnero, de un chivo, son representados los impérios
de Medo-Pérsia y de Grécia. El simbolismo no deja dudas,
pues la interpretación es dada por el ángel aún en los
versos 20 y 21. El cuerno notable entre los ojos del
chivo es interpretado como el primer rey; una clara
alusión a Alejandro el Grande, a cuyo genio militar
debió Grécia, su elevación a primera potencia de la
época. Apesar de su fuerza, el gran cuerno se quebró, y
en su lugar se levantaron 4 otros, pero no con fuerza
igual a la que él tenía. Verso 22. Los 4 cuernos son
interpretados como los 4 reinos, en que se descompondría
el império de Alejandro. Los 4 vientos del Cielo (Daniel
8:8), voy a repetir: de uno de los cuernos salió un
cuerno pequeño, y en su lugar salieron 4 cuernos
notables para los 4 vientos del cielo.
Los 4 vientos del cielo son los 4
cuadrantes del compás. El texto hebraico no permite
establecer fuera de dudas, si el cuerno pequeño sale de
uno de los 4 cuernos, o de uno de los cuadrantes del
compás simplemente. Esto es, Norte, Sur, Este y Oeste.
Pero no hay duda de que el cuerno pequeño de Daniel 8
tiene mucho en común con el pequeño cuerno de Daniel 7,
versos 8 y siguientes. En ambos casos, el cuerno pequeño
se demuestra una potencia religiosa que haría la guerra
a los santos del Altísimo. Comparar Daniel 7:25 con
Daniel 8:10, donde los santos son llamados con buena
razón, el ejército de los cielos. Y con Daniel 8:24,
donde el objeto de la ira, del rey de feroz catadura,
Daniel 8:24, es el pueblo santo. Entonces encontramos al
pueblo santo en Daniel 7 y en Daniel 8; allí encontramos
la pequeña punta, aquí encontramos la pequeña punta,
tambien llamada el rey de feroz catadura en el verso 24.
En el capítulo 7 es dicho que la punta
pequeña proferiría palabras contra el Altísimo, verso
25; en el capítulo 8 es dicho que la misma potencia se
engrandeció hasta el príncipe del ejército, y que
derrumbó el lugar de su santuário, verso 11. Es evidente
pues, del contexto de este conflicto milenar, que la
misma potencia maligna, empeña todo su esfuerzo para
hacer desaparecer de la tierra a Cristo, el Príncipe del
ejército, y sus santos. No solamente eso. El própio
santuário debía ser lanzado por tierra. Es lo que leemos
en el verso 11: de el sacó el sacrifício acostumbrado, y
el lugar de su santuário fue derrumbado. El ejército le
fue entregado, el ejército de los santos, como
sacrifício acostumbrado. El original no dice sacrifício
acostumbrado. El original dice "tamid", que es
simplemente contínuo, por causa de las transgresiones, y
derrumbó por tierra la verdad. Allá dice que trató de
cambiar los tiempos y la ley, y aquí dice que derrumbó
por tierra la verdad, y lo que hizo prosperó.
Vean, el santuário era el lugar en la
tierra donde se centralizaba el culto del verdadero
Dios, y donde a través del simbolismo de los sacrifícios
allí ofrecidos diariamente, era prefigurada la obra
redentora de Cristo. Todo sacrifício apuntaba para un
aspecto u otro de la misión de Cristo, como el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. Hacer cesar el
sacrifício acostumbrado, esto es, el "tamid" del texto
hebraico, equivalía a derrumbar el Santuário y la
verdad, verso 12. Son maneras diferentes de focalizar el
mismo tema. Derrumbar la verdad, derrumbar el santuário,
son practicamente expresiones sinónimas.
¿Cuál verdad sería derrumbada ?. La verdad
de la obra expiatória y mediadora de Cristo, o en otras
palabras, la verdad del Evangelio. Es el Evangelio que
proclama a Cristo como único Salvador, y el único
Mediador entre Dios y los hombres. Se comprende
facilmente, que el adversário pondría todo su empeño en
apagar de la tierra, todo trazo de las verdades
fundamentales de la redención. Usa como sus instrumentos
a Babilonia, o a Grécia, o Roma; la intensión del
adversário era hacer olvidar el papel central de Cristo
en la obra de la salvación. Todo lo demás era secundário.
Ahora, el Santuário terrestre era una
recordación peremne de la existencia de un santuário
celeste, donde Cristo actúa como nuestro Sumo Sacerdote.
La epístola a los Hebreos no solamente enseña que el
santuário terrestre era una figura del celeste, que
Moisés lo erigió de acuerdo con el modelo que le fue
mostrado en el monte, Hebreos 8:5, sino que en ese
Santuário celeste ministra Cristo como nuestro Sumo
Sacerdote; Hebreos 8:1 y 9:11-12. No es sin razón que la
epístola a los Hebreos dedica 4 capítulos, 7 al 10, para
describir el Ministério intercesório de Cristo en el
santuário celeste. El espacio que le es dedicado, es un
indicio de la importancia vital de ese asunto. En vista
de eso, relegar la verdad del Santuário a un segundo
plano, para exaltar la cruz del Calvario, como es la
tendencia evangélica, y de adventistas que se están
convirtiendo en evangélicos simplemente, olvidándose de
las verdades características del Movimiento Adventista;
en vista de eso relegar la verdad del santuário a un
segundo plano, para exaltar la cruz del Calvario, no
confiere honra alguna a Cristo. No se puede sin
prejuicio, separar la obra de Cristo realizada en esta
tierra, de la obra que El realiza a nuestro favor en el
Cielo. Ambas son vitales. La diferencia es que, los
evangélicos solo tratan de la obra terrestre de Cristo
sobre la cruz, y nosotros tratamos de ese sacrifício,
reconocemos su importancia vital, sacrifício único,
final, todo suficiente; pero nosotros nos acordamos de
otro aspecto del ministério. No bastaba ofrecer el
sacrifício, era preciso ministrar la sangre delante del
trono de Dios. Y es esa obra que Cristo realiza ahora en
el Cielo a favor de la humanidad.
El simbolismo del santuário terrestre
entonces nos enseña que no bastaba al Sacerdote ofrecer
la sangre del sacrifício sobre el altar, sino que debía
igualmente esparcirla sobre el velo, atrás del cual se
encontraba el arca y el propiciatório. Esta segunda
fase, que se realizaba cada día, porque con cada
sacrifício el Sacerdote entraba y esparcía la sangre
delante del velo. Esta segunda fase era una obra de
mediación, en la cual el Sacerdote pleiteaba los méritos
de la sangre vertida delante del trono de la gracia. En
ese doble acto de ofrecer la sangre y de interceder a
favor del pecador, era el evangelio anunciado, a través
de símbolos al antiguo Israel. Ellos no tenían otro
evangelio. Era unicamente ese evangelio en símbolos, que
era repetido delante de ellos, cada día.
En vista de lo arriba expuesto, es fácil
comprender la gravedad del ataque satánico contra la
verdad del Santuário, tanto del terrestre como del
celeste. Es imposible atacar uno, sin atacar al otro,
pues de un modo o de otro sería nublada la verdad del
evangelio. La cuestión de la hostilidad del enemigo
contra el Santuário, es tan grave, que en el verso 13 se
oye un ángel, preguntar a otro ángel, ¿hasta cuándo
durará la visión del acostumbrado sacrifício ? Y toda
vez que ustedes leen acostumbrado sacrifício, en el
hebraico dice simplemente "tamid", que quiere decir
contínuo, aquello que se repite continuamente; y de la
transgresión asoladora, visión en la cual era entregado
el santuário y el ejército. El ejército es el pueblo de
los santos del Altísimo; visión en la cual era entregado
el santuário y el ejército, a fin de ser pisados. La
cuestión interesaba no solamente a los santos en la
tierra, sino que también a los seres celestes. Los
ángeles estaban interesados en ese episódio del gran
conflicto de los siglos. El "tamid", término que expresa
el conjunto de los servicios que se efectuaban en el
Santuário cada día, era el único evangelio que el
antiguo Israel poseía. A través del simbolismo de los
sacrifícios, un conocimiento parcial del plan de la
redención, les era comunicado. La transgresión asoladora
simboliza el esfuerzo satánico, para nublar la verdad
del evangelio. Esa verdad sería momentaneamente nublada,
ya sea por un ataque al Santuário terrestre, o apagando
de la mente de los hombres el conocimiento del Santuário
celeste.
Ya que el santuário terrestre es una cópia
del celeste, es imposible distinguirlos en la visión de
Daniel 8, especialmente si vemos esa visión de un punto
de vista más elevado, del punto de vista del conflicto
de los siglos. No se trata apenas de pequeños episódios
en la história de Israel, de Antioco Epifanio
interrumpiendo la secuencia de los cultos, allá en
Jerusalén, y profanando el altar. Es mucho más que eso.
Son capítulos en el gran conflicto de los siglos.
Entonces es difícil distinguir si el profeta está
focalizando el Santuário terrestre, o el Santuário
celeste. Pero como el terrestre era el símbolo del
celeste, poco importa. Atacar uno sería atacar al otro.
No es dado al profeta distinguir entre los vários
planos, el más próximo y el más remoto, en la vasta
perspectiva de la história.
Del mismo modo no es fácil al profeta
distinguir entre el santuário terrestre y el celeste. En
la perspectiva teológica, ambos se juntan en uno solo,
se funden en uno solo. La hostilidad a uno, significaba
igualmente la hostilidad al otro.
En vista de lo que acabamos de decir, es
natural que la declaración de Daniel 8:14, hasta 2.300
tardes y mañanas, y el santuário será purificado, sea
comprendida como una referencia al santuário celeste. De
hecho, la alusión al largo período de 2.300 años,
requiere que la aplicación sea al santuário celeste,
pues el terrestre cesara de existir mucho antes del fin
de ese período.
Nada hay de arbitrário en esta
interpretación, si la argumentación precedente fue bien
comprendida. La visión pinta en largas pinceladas, el
conflicto de los siglos. No hay lugar para minúcias. El
gran tema es la hostilidad de los poderes de las
tinieblas a Jesus Cristo, el Príncipe de los príncipes,
del verso 25 de Daniel 8, y la verdad del Evangelio
simbolizada por el Santuário. La actividad hostíl de
Antioco Epifanio, en la época de los Macabeos, fue
apenas un breve episódio en la larga história de la
hostilidad de las potencias del mal contra Cristo y el
Evangelio. Pensar que la visión se resume a ese ataque
de Antioco Epifanio, es atribuirle una perspectiva muy
limitada. Es preciso ver esta guerra en sus proporciones
cósmicas, en la cual aún los ángeles están interesados.
De ese conflicto cósmico nos habla el Apóstol Pablo
diciendo: nuestra lucha no es contra la sangre y la
carne, y sí contra los principados de potestades; contra
los dominadores de este mundo tenebroso, contra las
fuerzas espirituales del mal en las regiones
celestiales.
Entonces el conflicto descrito en Daniel
también es parte de ese conflicto con los poderes de las
tinieblas, las fuerzas espirituales del mal. Aún cuando
sea una lucha espiritual, la profecía de Daniel subraya
sus raíces históricas, para resguardarnos del error de
pensar que se trata apenas de un conflicto supraterreno.
En efecto, potencias terrestres como instrumentos de
Satanás, combaten contra los santos del Altísimo, que
están en esta tierra y no en el cielo aún. Se trata de
un conflicto que tiene su aspecto histórico, pero que
nunca deja de ser un conflicto espiritual de
consecuencias eternas.
¿En qué consistiría entonces la
purificación del Santuário de la cual habla el verso 14
?. Si la derrumbada del santuário implicó en lanzar por
tierra también la verdad del Evangelio, de la cual el
Santuário y los servicios que en el se celebraban eran
un símbolo, entonces la purificación del Santuário
significaría la restauración de la verdad del Evangelio
a su pureza original. Noten que el término "será
purificado" de nuestra Bíblia, sigue más de cerca al
griego "katarid estay", que al hebraico "nitsdak". El
sentido del hebraico es ser justificado, ser vindicado,
y por extensión ser restaurado; y diferentes
traducciones modernas siguen una anuencia o otra, de ese
verbo "nitsdak". El verbo es conocido, tsadak, es
justificar; pero en el "nifalk", el reflexivo, es la
única vez en la Bíblia que aparece el verbo. De ahi los
problemas y las discusiones, que giran en torno de la
mejor interpretación de "nitsdak".
Pero sin duda el griego, usando purificar,
fue purificado, retiene un sentido del verbo "nitsdak"
que no siempre es reproducido en las traducciones
modernas. Probablemente debemos retener ámbos sentidos,
tanto de purificar como de vindicar el Santuário. El
Santuário sería vindicado en el sentido de que la verdad
del santuário, olvidada durante tantos siglos, sería
recuperada y proclamada como una verdad relevante para
la salvación. El Señor no permitiría que esa verdad
quedase para siempre ignorada; del mismo modo que no
permitiría que la verdad del Evangelio quedase para
siempre obscurecida por errores.
A partir de 1844 el Evangelio debía ser
proclamado en su integridad. El comenzó a ser proclamado
con mayor pureza a partir de la Reforma. Pero la Reforma
no recuperó toda la verdad. Entonces a partir de 1844 el
Evangelio debía ser proclamado en su integridad, tanto
en lo que dice respecto al sacrifício de Cristo en el
Calvario, como a Su obra de mediación en el Cielo. No
bastaba a Cristo ofrecerse en sacrifício expiatório por
la humanidad; era preciso que mediante la obra de
intercesión y de mediación, los benefícios de ese
sacrifício, fuesen accesibles a todo individuo. De ahi
que la obra completa de Cristo como nuestro Sumo
Sacerdote, incluya tanto Su muerte en la Cruz, como Su
intercesión a favor de los pecadores en el Santuário
celeste, Hebreos 7:25 y 9:24.
Es muy difícil encontrar en los libros de
Teología Protestantes Evangélicos, cualquier referencia
a la obra de Cristo en el Santuário celeste. De modo que
yo quedé muy satisfecho cuando encontré aquí en el libro
de Donald Bailey "God was in Christ"; es un teólogo
inglés que floreció allá por vuelta de 1940 o 1950, por
lo tanto reciente. Ese libro fue publicado en New York
en 1948. En la página 195 leo: "La obra del Calvario fue
en efecto una obra concluída, un sacrifício perfecto,
ofrecido una vez por todas en la Tierra. Sin embargo,
fue el comienzo de un sacerdócio, que continua para
siempre, en el domínio invisible, en el Cielo, en el
Lugar Santo, mas allá del velo, en el cual nuestro Sumo
Sacerdote entró mediante la muerte, y donde siempre vive
para hacer intercesión por nosotros, siendo siempre
capaz de compadecerse de nuestras flaquezas."
Entonces tenemos aquí un teólogo,
probablemente Anglicano, reconocido, y que reconoce que
la obra de Cristo continua en el Cielo. El libro ahora
existe en portugués, yo no sabía de eso, pero supe que
fue exigido como lectura extra-curricular en la clase
del Profesor Dederin, en el último verano. No se cuántos
percibieron la importancia de ese verso y lo subrayaron
si tuviesen una copia.
Ahora Donald Bailey cita otro teólogo que
es Charles Gohr, que floreció en el fin del siglo
pasado. Por lo tanto simultáneamente a lo que nosotros
estamos haciendo, especialmente lo que el Espíritu de
Profecía estaba haciendo, en traer de nuevo la atención
para el santuário, había por lo menos un teólogo de
fama, Gohr, que estaba proclamando la misma cosa en sus
libros. En su libro "The body of Christ" (El cuerpo de
Cristo) él dice:
"En la epístola a los Hebreos todo lo que
precede a la ascensión, es la preparación de Cristo para
Su obra Sacerdotal. Su obra como Sumo Sacerdote y su
entrada en el verdadero Santo de los Santos, por el
poder de Su própia sangre derramada una vez para siempre
en la muerte. Es en su entrada en el Cielo, y no sobre
la Cruz, que El realiza Su expiación por nosotros, de
acuerdo con la epístola a los Hebreos, y Su obra como
Sumo Sacerdote que comienza con Su entrada en el Cielo,
es perpétua."
Y contrariamente a Ford y a sus
simpatizantes, la obra de la expiación no fue completada
sobre la Cruz. Nosotros venimos diciendo esto hace un
siglo practicamente. Pero aquí tenemos Charles Gohr
diciendo la misma cosa. Es en Su entrada en el Cielo y
no sobre la cruz, que El realiza Su expiación por
nosotros. Es mejor decir entonces que hay dos aspectos
de la obra de la expiación: una fue efectuada sobre la
Cruz, es lo que corresponde al sacrifício del animal; la
otra es la mediación en el Cielo, que corresponde a la
presentación de la sangre dentro del Santuário. La única
cosa en que no concordamos aquí con Gohr, es que él dice
que esa obra de Cristo es perpétua. Nosotros creemos que
una vez terminado el problema del pecado, Cristo cesa Su
actividad como Sumo Sacerdote. El depone Sus vestes
sacerdotales; entonces no es una obra de intercesión
perpétua. Y si la história de este mundo llega a su
término, entonces la história del pecado también llega a
su término.
La purificación del Santuário celeste es
mejor comprendida a la luz del ritual del Día de la
Expiación en el Santuário terrestre, Lev. 16 y 23, y 26
al 32. En ese día, el Yom Kippur de los judíos, el
Santuário era purificado de los pecados allí acumulados
durante el año en curso. Toda vez que el Israelita
confesaba sus pecados sobre la cabeza del animal que iba
a ser sacrificado, parte de la sangre era llevada por el
sacerdote oficiante para dentro del santuário, y algunas
gotas esparcidas sobre el velo que separaba el Lugar
Santo del Santísimo. De ese modo, en símbolo, los
pecados eran transferidos para el santuário, que
naturalmente quedaba cargado, entre comillas, de las
impurezas de los hijos de Israel, Lev. 16:16.
Entonces si quedaba cargado de las
impurezas, es que esas impurezas eran transferidas, y
eran transferidas por la sangre que era aspergida
delante del velo. Es verdad que una parte era
transferida por el hecho que el sacerdote comía una
parte del sacrifício; y comiendo una parte del
sacrifício, él cargaba, en cierto sentido, las impurezas
de los hijos de Israel. De ahi la necesidad de una
expiación del Santuário, del altar, y del própio
Sacerdote en el Día de la Expiación.
El Ritual del Día de la Expiación,
realizado una vez al año, pretendía purificar el
Santuário de los pecados allí acumulados. Solamente en
ese día se hacía una remoción final de los pecados. Los
verdaderamente penitentes eran perdonados en definitivo;
los demás debían arcar con las consecuencias de sus
pecados. Los israelitas comprendían ese día como un día
de juzgamiento. En la literatura judaica aparece esa
comprensión del Yom Kippur, es el día del juicio, de
juzgamiento. En ese día, en efecto, los penitentes
volvían para sus hogares perdonados, y los impenitentes
condenados. En ese sentido era un día de juicio.
De modo análogo era necesário que el
Santuário celeste fuese purificado. En Hebreos 9:23
tenemos un pasaje excelente para nosotros Adventistas,
porque es el único que habla de la necesidad del
Santuário celeste ser purificado: "Era necesário por lo
tanto que las figuras de las cosas que se encuentran en
los cielos, se purificasen con tales sacrifícios",
sacrifícios de animales, "pero las própias cosas
celestiales, con sacrifícios a ellas superiores", en ese
caso el sacrifício de Cristo, El mismo. Y en el griego,
noten que 9:23 es el mismo verbo que es usado en la
Septuaginta en Daniel 8:14. Es el verbo "Kataridsestay",
de "Katarizo" purificar, "Kataridsestay" ser purificado,
será purificado; es el futuro pasivo del verbo "Katarizo"
purificar.
Yo le digo a veces a nuestros estudiantes
en el Seminário, que la Septuaginta, aún cuando los
traductores que en ella tomaron parte, y fueron muchos
traductores y no todos los libros fueron traducidos con
la misma perfección, pero que en cierto sentido la
providencia guió esos traductores a enfatizar el aspecto
mesiánico de muchas profecías. Porque el aspecto
mesiánico es más claro en el Griego en la Septuaginta,
que en el Hebraico. Yo digo entonces que fue un acto de
la providencia que asi lo quizo, que esos traductores,
sin saber, estaban confiriendo a ciertos textos del
Antiguo Testamento, especialmente Isaias 53, y otros,
una característica mesiánica más profunda que en el
própio Hebraico. Y es sabido que casi todas las
citaciones del Antiguo Testamento en el Nuevo, son
sacadas de la Septuaginta.
Los Judios quedaron de tal manera
irritados con el uso que los cristianos hacían de la
Septuaginta, que finalmente rechazaron la Septuaginta,
aún cuando ellos mismos hubiesen (los judios de Egito)
preparado esa traducción, ellos acabaron rechazándola,
porque era tan favorable a los cristianos en la opinión
de ellos. De ahi otras traducciones fueron hechas, como
la de Aquila, Símaco, Teodósio en el primer y segundo
siglos; traducciones literalistas que no perduraron. No
tenemos de ellas sino fragmentos. Entonces es notable
que el verbo "Kataridsestay" que aparece en Daniel 8:14
también aparezca en Hebreos 9:23. El mismo debía ser
purificado.
Los pecados confesados no son perdonados
en definitivo en el momento que los confesamos. Hay
muchos que se arrepienten de su arrepentimiento, y que
demuestran por la persistencia del pecado, que su
arrepentimiento no era genuíno. De la naturaleza
condicional del perdón, nos habla la parábola del deudor
compasivo de Mateo 18:23-35. El siervo a quien fuera
perdonada una gran deuda, ve su perdón cancelado por no
haber sido compasivo como su señor. La lección de la
parábola es evidente: el perdón es condicional.
Solamente en el juicio, que precede la segunda venida de
Cristo, es que será determinado, a la luz del registro
de toda la vida, si el arrepentimiento de cada cual fue
auténtico, si el indivíduo perseveró en la vereda
cristiana hasta el fin. Son los que perseveran hasta el
fin, que serán salvos, Mat. 24:13.
Al que haya perseverado, hasta que su
nombre es llamado en el Tribunal celeste, al que haya
perseverado, sus pecados le son perdonados en
definitivo, y el indivíduo es contado entre los salvos.
Al que no perseveró, sus pecados le son retenidos, y su
nombre es eliminado del libro de la vida. Que nombres
pueden ser eliminados, es claro de Apoc. 3:5, donde hay
una promesa hecha a la iglesia de Sardes: "El vencedor
será asi vestido de vestiduras blancas, y de ningún modo
apagaré su nombre del libro de la vida".
Quiere decir que nombres pueden ser
apagados, y serán apagados, en el día del juicio que
nosotros llamamos de investigativo. Ese juicio es que
precede la segunda venida de Cristo. Porque no todo
arrepentimiento es auténtico. Es solamente en el día del
juicio, a la luz de lo que está escrito en los libros, y
asi es que en Daniel 7 dice: "Se sentó el juez y se
abrieron los libros". Es a la luz de ese registro que es
determinado se alguien perseveró hasta el fin, y si
heredará la vida eterna. Es esta adjudicación final de
los pecados, que es llamada la purificación del
Santuário. En este juicio investigativo los pecados son
perdonados definitivamente o retumban sobre la cabeza
del impenitente. Al mismo tiempo es determinado quien
heredará con Cristo el Reino.
En Daniel 7, el Hijo del hombre recibe el
reino. Pero después el Hijo del hombre comparte el reino
con los santos del Altísimo. No hay contradicción. Es
que el Hijo del hombre representa los santos del
Altísimo. Cristo en Su persona incorpora toda la
iglesia. Y El recibiendo el reino, con El la Iglesia
recibe el reino, los santos del Altísimo.
La obra de juzgamiento resulta en la
purificación del Santuário celeste, y simultaneamente en
la vindicación del gobierno de Dios, pues quedará
evidente a todo el Universo que nadie será excluído de
la vida eterna sin justa razón. Los que son excluídos
demuestran amar mas el pecado que la justicia, y por lo
tanto no serían felices en el reino de los cielos. Es un
argumento que el Espíritu de Profecía usa
frecuentemente. Nadie será excluído arbitrariamente;
ellos se excluyen a si mismos porque están
descalificados. Pero es el juicio investigativo que
determina cuáles son los calificados y los
descalificados. En virtud de la magnitud de la obra
descrita en Daniel 8:14, sería un error querer reducirla
a una simple restauración del Santuário, después de la
profanación perpetrada por Antioco Epifanio. Lo que
Antioco hizo, fue apenas un episódio en el largo
conflicto entre Satanás y Cristo, en el cual está en
juego la salvación de la raza humana. La visión de Dan.
8:14 abarca todo el período comprendido en la frase
2.300 tardes y mañanas.
Y ahora entonces, en este segundo estudio
queremos examinar mas de cerca las 2.300 tardes y
mañanas. Si los hermanos tienen preguntas u objeciones,
o desean algun esclarecimiento adicional, quien sabe
podrían hacerlo ahora, y con eso se quiebra un poco la
monotonía de oir alguien hablando mucho tiempo.
(Es hecha una pregunta a respecto de los
que estarán vivos durante el juicio investigativo).
Bien, hay textos bíblicos que dicen que el juicio
comienza por la casa de Dios. Nosotros creemos que en
1844 comenzó esa fase final de la obra de Cristo, que es
la obra del juicio investigativo. Naturalmente el juicio
comenzó con los muertos; todos aquellos cuyos nombres
fueron registrados en el libro de la vida. Y cuáles son
los nombres que son registrados en el libro de la vida ?
Aquellos que alguna vez profesaron a Cristo. Quien
aceptó a Cristo, fue bautizado en nombre de Cristo,
tiene su nombre registrado. Pero no hay ninguna garantía
de que va a ser retenido en el libro de la vida; está
registrado, pero solo el juicio va a determinar si fue
retenido. Nosotros no somos como los Bautistas que dicen
una vez salvo, para siempre salvo. Los Bautistas dirían
una vez registrado, para siempre registrado. Pero
nosotros decimos pueden ser eliminados, y existe ese
pasaje en el Apocalipsis que pueden ser eliminados.
Naturalmente un día el juicio comenzará con los vivos.
Si va llegando el fin de ese juicio investigativo, un
día comenzará con los vivos. Aquellos vivos cuyos
nombres pasaron en ese juicio, naturalmente tienen su
destino eterno decidido, antes de su muerte. Pero note
que esto no se aplica a toda la humanidad en todo
tiempo. Se aplica apenas con aquella fracción de la
humanidad que esté viviendo en este mundo en la última
parte del juicio. Nosotros no sabemos cuando termina el
juicio de los muertos y comienza el juicio de los vivos.
No tenemos ninguna luz en el Espíritu de Profecía de
cuanto tiempo va a llevar el juicio de los justos; si va
a llevar años o simplemente meses. Es posible que lleve
meses. En ese caso estaremos viviendo aquí en esta
tierra sin un intercesor durante meses, no durante años.
Pero yo le digo a los estudiantes lo
siguiente: ahora nosotros tenemos Cristo por nosotros en
el Santuário celeste; pero después que Cristo cesa Su
obra de intercesión, nosotros tenemos Cristo en
nosotros. Entonces hoy tenemos Cristo por nosotros, pero
una vez concluído Su trabajo para los salvos, Cristo
está en nosotros. Y si Cristo está en nosotros, no vamos
a pecar. Nosotros tendremos lo que el apóstol Pablo
llama "la mente de Cristo".
(Es hecha una pregunta si la persona sabrá
que está salva o no). No sabrá. El Espíritu de Profecía
toca un poco en ese punto. Sin saber que su caso ya fue
decidido en el Cielo, los santos pasan por una angustia.
Ellos no van a tener una certeza 100%, pero Dios conoce
aquellos cuyos nombres ya fueron decididos en el
tribunal celeste. No hay una comunicación individual a
cada uno: su caso está decidido. El cristiano continua a
vivir por la fé en esta tierra, y solamente cuando
Cristo aparece en las nubes del cielo, entonces cesa
toda duda sobre quien tendrá una parte en la
resurrección de los justos, y quien no tendrá.
(Es hecha una pregunta si la purificación
no tendría también algo que ver con los pecados del
poder inícuo). Bien. Yo dije quien aborda el capítulo 8
(y el capítulo 7) desde un punto de vista más elevado,
no se va a perder, en ese enmarañado de cumplimiento
parcial, en el tiempo de Antioco Epifanio, cuando el
Templo de hecho fue profanado, y el altar fue profanado.
No negamos eso. Pero lo que nosotros decimos es que ese
ataque de Antíoco Epifanio es apenas un pequeño episódio
en el gran conflicto. Y no podemos decir que la profecía
solo trataba de eso. La profecía está interesada en un
cuadro mucho mayor, que tan solo ese acontecimiento que
ocurrió allá en 168 AC hasta 164 AC. Pero es verdad que
la mayor parte de los intérpretes protestantes y
católicos hoy en día, interpretan tanto el capítulo 7
como el capítulo 8, la punta pequeña de uno y de otro,
como aplicándose exclusivamente a Antioco Epifanio. De
ahi todo el esfuerzo que ellos hacen de interpretar el
tiempo, tiempos y mitad de un tiempo, como siendo 3 años
y medio, como tiempo de la profanación literal del
Templo, y después toman las 2.300 tardes y mañanas, dan
una interpretación altamente artificial, y dicen eso
representa 1.150 dias, y 1.150 dias da 3 años y una
fracción.
Nosotros vamos a estudiar ese asunto de la
interpretación errónea de las 2.300 tardes y mañanas.
Parte de una porción de presuposiciones erróneas, que no
pueden quedar en pié. Ahora, de otro lado, no podemos
rechazar enteramente aquella idea de Ford, del princípio
apotelesmático como él lo llama. Creo que él sacó eso de
algun otro libro de Teología, en que una profecía puede
tener vários cumplimientos. Puede ser que tuvo un
cumplimiento parcial en el tiempo de Antioco Epifanio,
tuvo otro cumplimiento cuando Tito destruyó el Templo
definitivamente, y tendría un cumplimiento mayor aún
cuando el papado hizo la humanidad olvidar la obra
mediatoria de Cristo en los Cielos, substituyendola por
la mediación de María y de los santos. De nuestro punto
de vista, el ataque más grave no fue el de Antioco, sino
el del papado. De modo que nosotros vemos en la punta
pequeña de Daniel 7, no Antíoco Epifanio sino la
potencia papal. Aquella bestia indescrita es Roma
Imperial, y la punta pequeña que salió de una de las
diez, es Roma Papal.
De modo que nosotros vemos también en el
capítulo 8, que no se trata de Antioco Epifanio
especificamente; se trata de cualquier potencia enemiga
de Dios y del Evangelio. Ahora, yo difiero de Ford en un
punto, cuanto al principio apotelesmático. El dice que
pueden haber muchos cumplimientos de una profecía. Yo
digo que pueden haber vários, hasta que venga el
cumplimiento definitivo. Cuando viene el cumplimiento
definitivo, cesa aquella profecía. Y Ford dice no,
pueden haber otros cumplimientos subsecuentes. El ataque
de la parte de Antioco Epifanio sería un cumplimiento
parcial, y un cumplimiento más completo, con la
destrucción total del Templo en esa época. Pero en ese
punto entonces viene el problema: ¿En qué consistiría la
purificación del Santuário?
Hubo una purificación allá en el tiempo de
los Macabeos, y después de una guerra que duró 3 años y
poco, Judas Macabeo recuperó Jerusalén, purificó el
Templo, erigió un nuevo altar y los servicios volvieron
a ser realizados normalmente, continuamente, como debían
ser. Es el "tamid" que no debía ser interrumpido. Pero
en el caso de la destrucción hecha por Tito no hubo una
restauración del Santuário terrestre, por lo tanto
nosotros encontramos mucho mas lógico, aplicar esa
restauración al Santuário celeste.
Yo nunca fui muy amigo de esquemas
cronológicos, sobre los eventos finales, que preceden la
segunda venida de Cristo, porque los fenómenos
espirituales en muchos sentidos son atemporales. No se
puede colocar eso en un orden, una secuencia cierta. Eso
sucede, y después eso, y después eso, y después eso. Aún
cuando algunos de nuestros libros y algunos de nuestros
autores gusten de hacer esos esquemas. De modo que yo no
puedo garantir que las 7 plagas comienzan cuando
comienza el juicio investigativo para los vivos. Puede
ser que coincidiese. Comienza el juicio para los vivos,
comienzan también las 7 plagas para este mundo, y
comienza el tiempo de angustia. Es posible, porque todos
esos movimentos finales serán rápidos.
(Es hecha una pregunta sobre el
sellamiento). Cuando cada uno termina de ser juzgado,
entonces está sellado. Entonces, a medida que los
nombres van pasando, y son decididos los casos, esos son
sellados para la salvación, o para la perdición. Quien
no está sellado para la salvación, ipso facto lo está
para la perdición. Aun cuando nosotros no prediquemos,
como algunos evangélicos predican, predestinación para
la salvación y predestinación para la perdición. Una
doble predestinación. Nosotros no decimos eso, no
predicamos eso.
El capítulo 8 de Daniel concluye con la
declaración: "Espantávame con la visión y no había quien
la entendiese", verso 27. Daniel había pedido y recibido
una explicación parcial de la visión, registrada en el
capítulo 8. El carnero fue identificado como los reyes
de Medo y Pérsia. En el final del capítulo hay una
interpretación de una buena parte. El chivo peludo con
el rey de Grécia; el cuerno grande con el primer rey,
verso 21; de la división del império de Alejandro nos
habla el verso 22, y el cuerno pequeño es interpretado
en términos más generales, como rey de feroz catadura.
Es asi que él es presentado en la última parte del
capítulo 8, que destruiría al pueblo santo y se
levantaría contra el pueblo del Príncipe de los
príncipes. Eso repite una parte de lo que ya había sido
dicho allá en el comienzo. Eso lo encontramos entonces
en los versos 23 a 25 del capítulo 8, interpretando la
primera parte del capítulo.
Es evidente sin embargo, que la parte
referente al período profético de 2.300 tardes y
mañanas, no fue explicada. El ángel se limitó a decir
que la visión alcanzaba el tiempo del fin, versos 17 y
18, y que se refería a dias muy distantes, verso 26, una
clara advertencia a no esperar un cumplimiento próximo.
Es provable que el ángel haya dicho todo lo que Daniel
podía comprender en el momento. Pero sin el complemento
de la explicación que se encuentra en Daniel 9:24-27,
sería imposible comprender plenamente la visión del
capítulo 8, porque la parte referente al período
profético no fue explicada. Faltaría el punto de partida
del período de las 2.300 tardes y mañanas. Y sin un
punto de partida la visión quedaría sin una aplicación
clara.
El capítulo 9 abre con una larga oración
de Daniel a favor de su pueblo, que aún estaba en el
cautiverio en Babilonia, y a favor del Santuário que
juntamente con Jerusalén, estaba en ruínas. Por el
estudio del libro de Jeremías, Daniel comprendiera que
la desolación de Jerusalén debía durar 70 años, y que
este período llegaba por lo tanto a su término, cuando
Daniel hizo la oración del capítulo 9. Era el fin del
exílio babilónico, cuando los 70 años de Jeremías
estaban llegando a su fin.
Naturalmente con la restauración de
Jerusalén, debía también ser restaurado el Santuário,
verso 17, pues Daniel allá en el capítulo 9 dice que
nuestro Santuário está en ruínas. Y es probable que
Daniel haya relacionado esa restauración después del
exílio babilonico, con la restauración de Daniel 8:14.
Era preciso entonces corregir esto. La visión no se
aplicaba al fin del exílio babilónico, pero se aplicaba
a dias aún muy distantes. Es lo que dice allá en el
própio capítulo 8.
Si aquí estamos en el año 600, aquí
estamos en el año 500, entonces Jerusalén sufrió dos
conquistas (el Dr. Schwantes está ahora dibujando en la
pizarra): una en 597 y otra en 586. 586 es la definitiva
cuando Jerusalén fue destruida, el Templo fue destruido,
cesaron los sacrifícios, el pueblo fue para el exílio.
Jeremías ya aquí estaba profetizando que el exílio
duraría 70 años. Aquí estamos en 539, la caída de
Jerusalén, y en el capítulo 8 Daniel orando después de
539, cuando Medo-Pérsia ya estaba alcanzando el poder.
Entonces si él estaba haciendo la oración aquí, y se
refiere a la profecía de Jeremías, el podía facilmente
pensar: bien, el verso 8:14 que dice que después de
2.300 tardes y mañanas y el Santuário será purificado,
se trata ahora de la restauración del Santuário que
estaba en ruínas. Y de hecho el Santuário fue restaurado
en 516. Eso está en la Bíblia claramente, allá en
Esdras.
Entonces era fácil para Daniel hacer una
confusión entre los dos hechos. Pero el hecho que el
ángel dijo que esa visión era para muchos dias, para
dias aún distantes, debía guardar Daniel de llegar a una
conclusión errónea, cuándo es que esa profecía se
cumpliría. Ella se cumpliría mucho mas tarde.
Ahora vamos a entrar entonces en las dos
partes del capítulo 9. En respuesta a su súplica, el
ángel Gabriel fue enviado para hacerle entender la
visión, verso 23 de Daniel 9. ¿Cuál visión?
No hubo visión ninguna en el capítulo 9.
Hasta aquel punto trata apenas de la oración de Daniel.
Entonces se puede tratar de la visión del capítulo 8,
pues la primera parte del capítulo 9 no contiene ninguna
visión. Fue justamente la visión del capítulo 8, que el
profeta no entendiera plenamente, y que el ángel solo en
parte había explicado. En particular quedara para
explicar el punto de partida del período profético de
las 2.300 tardes y mañanas. Sin el conocimiento de un
punto de partida, sería imposible saber la fecha del
desenlace de la visión, y de ese modo la utilidad sería
grandemente disminuída.
En su explicación, Gabriel comienza
abruptamente con la declaración: "Setenta semanas están
determinadas sobre tu pueblo". El comienza
inmediatamente a hablar de tiempo profético. Y era
justamente la cuestión del tiempo profético del capítulo
8, que no había sido esclarecido 100%. Entonces el entra
en el asunto inmediatamente. Setenta semanas están
determinadas sobre tu pueblo, Daniel 9:24. La
Septuaginta dice explicitamente 70 semanas de años. Es
interesante como la Septuaginta ya interpreta para
nosotros; lo que muestra cómo ellos comprendían ese
período. Setenta semanas de años, en el capítulo 9:24.
La septuaginta dice setenta semanas de años, están
determinadas. Ahí hay un verbo tambien un tanto raro. Es
el verbo "hatak" que quiere decir cortar; y también está
en el nifalk, o pasivo, "nechtak", fue cortado, fue
decepado, o algunas Bíblias traducen determinado,
separado. El verbo hebraico "nechtak" puede ser tanto
traducido por determinado o por cortado. En otras
palabras, un tiempo especial de gracia sería concedido
para el pueblo judio, dentro del período más largo de
los 2.300 años. Sino por qué hablar en cortar ? Cortar
de que? Solo podía ser cortado de un período mas largo,
que es el período de los 2.300 años. Dentro de ese
período, y particularmente en la última parte, es que
Cristo debía realizar Su obra redentora, de hacer cesar
la transgresión, de dar fin a los pecados, de expiar la
iniquidad y de traer la justicia eterna. Noten como un
aspecto importante de la visión se relaciona con el
problema del pecado. De cuatro maneras ese problema es
mencionado aquí: hacer cesar la transgresión, dar fin a
los pecados, expiar la iniquidad y traer la justicia
eterna. Todo eso Cristo hizo cuando El vino a este
mundo, y supremamente en la Cruz donde El virtió Su
sangre por el perdón de los pecados, traciendo justicia
eterna.
El punto de partida de los 490 años es
dado en 9:25. Se trata de la fecha de la salida de la
orden para restaurar y para edificar Jerusalén. Hay un
problema con el verso 25. Hay traducciones modernas, que
siguiendo ciegamente el hebraico, separan los períodos.
Algunas traducciones dicen:
"Sabe y entiende desde la salida de la
orden para restaurar y para edificar Jerusalén hasta el
Ungido el Príncipe 7 semanas; en 62 semanas las plazas y
las circunvalaciones se reedificarán, pero en tiempos
angustiosos". Es uno de los casos en que la puntuación
hebraica está errada. Acuérdese que no había puntuación
ninguna en el hebraico primitivo. No había ni
puntuación, ni punto, ni coma, ni punto de
interrogación, no había nada de eso. No había vocales
también. Solo se escribía con consonantes, y hasta hoy
en Israel y en el mundo árabe, los diários y libros son
escritos solo con consonantes; y las personas deben
poder leer solo viendo las consonantes. Pero fuera de
eso, los masoretas hicieron mas. Fueron los masoretas,
600 años o 700 años después de Cristo, que introdugieron
los puntos vocálicos, las vocales, porque la
pronunciación se estaba perdiendo. Gente que conocía
bien el hebraico estaban quedando muy pocas. Entonces
antes que la tradición se perdiese, esos masoretas
pusieron la pronunciación correcta, según ellos suponían
cómo debía ser hecha la lectura en la sinagoga. Y
pusieron no solamente una porción de puntitos y trazos,
que son las vocales, sino que pusieron también otros
puntos que representaban pausas. Entonces en la mitad
del verso, el verso es dividido en dos partes, en el
medio hay una pausa menor, y en el fin hay una pausa
mayor. Aquí se llama de "etnach", y esa aquí "ziluk". Y
esa pausa está en la Bíblia hebraica después de 7
semanas. Pero porque está en la Bíblia hebraica después
de 7 semanas, no quiere decir que sea infalible. Los
masoretas no eran infalibles. Hay muchos casos en que
ellos erraron la puntuación. Todo lo que es humano, está
sujeto a errores. Debemos admirar los masoretas porque
hicieron un buen trabajo en general. Y por las notas
masoréticas en las margenes de la Bíblia hebraica, ellos
llaman la atención para irregularidades en el texto.
Ellos tienen el "turé" encontrándose con el "kití". El
kití es lo que está escrito en el texto, pero ellos
dicen: está escrito asi, pero lean asi. Ellos entonces
corregían algunos lugares donde el texto hebraico tenía
alguna cosa dudosa.
Pero no quiere decir que, porque ellos
colocaron aquí después de los 7 años, o 7 semanas, que
esté absolutamente cierto. Tanto asi que la Septuaginta
no lo comprendió asi. Y cuando la Septuaginta fue
producida, entre 250 y 150 AC, no había puntuación
ninguna. Entonces cada uno seguía la lógica. Y para los
traductores de la Septuaginta, la lógica era colocar el
punto y coma, después de 7 semanas y 62 semanas. Bien,
ese es un pequeño punto que es discutido en algunos
libros que tratan de la interpretación de Daniel 9.
Esdras 6:14 habla de los decretos de Ciro,
de Darío y de Artajerjes, relativos a la restauración de
Jerusalén. Evidentemente todos fueron importantes, pero
sin el decreto final de Artajerjes I, la obra de la
restauración quedaría inacabada. De algun modo, el
decreto de Artajerjes completó y coronó, la serie de
decretos reales. El decreto de Ciro fue dictado unos
veinte años después del decreto de Darío, y unos 50 años
después el decreto de Artajerjes primero.
Entonces este último corona la serie de
decretos reales. De ahi figurar Artajerjes en Esdras
6:14 al lado de Ciro y Darío. Asi como la conquista del
reino de Judá y de Jerusalén se hizo en 3 etapas, bien
documentadas en la Bíblia, 605, 597 y 586 AC, faltaba
mencionar otra. No fue conquista, sino la primera
deportación que ocurrió aquí en 605 AC. Aquí Daniel fue
llevado cautivo. Pero Nabucodonosor, que había venido
hasta la Palestina, no tuvo tiempo de conquistar
Jerusalén. Su padre murió, Nabopolassar, y fue obligado
a volver lo más rápido posible para Babilonia, a fin de
evitar que un usurpador asumiese el trono. El
simplemente se contentó en recibir algunos rehenes de
parte del rey Jeoaquin que estaba en el trono de Judá,
por los cuales Jeoaquin prometía entonces fidelidad a
Nabucodonosor. Entonces, 605 la primera deportación de
algunos miembros de la aristocracia, como Daniel y sus
compañeros; después 597 primera tomada y la gran
deportación de 10.000; y 586 última tomada, destrucción
y deportación, pero una deportación ya menor, porque una
buena parte de la población había sido diezmada en ese
medio tiempo. El decreto de Artajerjes I consta del
séptimo año de su reinado, de acuerdo con Esdras 7:7. La
íntegra del decreto se encuentra en Esdras 7:12-26.
Un conocimiento mejor de la cronología de
los reyes de Pérsia, nos permite saber que, aún cuando
Jerjes hubiese muerto en el otoño de 465, Artajerjes su
hijo, solo comenzó a reinar oficialmente a partir de la
primavera del año siguiente, esto es, en 464 AC, y por
lo tanto su séptimo año seria 457 AC. Esa cuestión
también estaba siendo debatida en los medios históricos,
porque habían muchas autoridades que decían: el primer
año de Artajerjes es 465, por lo tanto el séptimo es
458, y ustedes adventistas dicen 457. El punto no pudo
ser resuelto definitivamente, hasta que los papiros
aramáicos que estaban guardados en un cofre en el Museo
de Brooklyn, fueron editados por Crely en 1953.
Aprovechándose entonces de esos documentos aramáicos,
que permitían comprender mejor el método de fechar en el
império Persa, dos profesores Adventistas del Seminário,
el Dr. Horn y el Dr. Bud, escribieron un pequeño libro:
El Séptimo año de Artajerjes. Es un libro técnico,
complicado, de cuestiones de calendário, cálculos; pero
ahi ellos prueban fuera de cualquier duda, que el
séptimo año de Artajerjes es 457 y no 458.
457 marca pues el comienzo del período de
490 años, y simultáneamente del período de 2.300 años,
del cual el primero fue cortado o reservado, para el
pueblo judío. Un simple cálculo muestra que los 2.300
años debían terminar en 1844. En esa fecha comenzó la
purificación del Santuário celeste, purificación que
incluye una obra de juzgamiento, conforme explicado en
el capítulo anterior. No se podía tratar de la
restauración del Santuário terrestre de modo alguno,
pues este dejara de existir desde 70 DC, cuando Tito lo
destruyó, y a Jerusalén, al final de la guerra
Judío-Romana. Por otro lado, el Santuário terrestre ya
había perdido su importancia, desde que el Evangelio
pasó a ser anunciado, no por el ritual del santuário,
sino por el sacrifício de Cristo sobre la Cruz. Y que
ocurrió cuando Cristo murió ? El velo se rasgó de alto
abajo, mostrando que aquel sistema de prefiguración, no
tenía mas valor.
En 1844 comenzó la obra de juzgamiento en
el Santuário celeste, y en esta tierra surgió una
iglesia capaz de comprender y apreciar la obra de Cristo
como nuestro Sumo Sacerdote en el Cielo. La verdad de la
obra mediatoria de Cristo, que había sido derrumbada por
tierra por la teología católica, con su enseñanza
concerniente a la mediación de María y de los santos, y
que fue ignorada por la teología protestante, fue
comprendida y de nuevo proclamada. El Santuário que
había sido combatido, o relegado al olvido por Roma y
las iglesias Protestantes, fue purificado o restaurado,
en el sentido que su importancia en el plan de la
Redención fue de nuevo comprendida y anunciada.
Es lamentable que algunos adventistas
ahora quieran volver atrás 300 años, y colocarse
simplemente sobre las verdades reconocidas por los
reformadores. Pero los reformadores no tenían la palabra
final. La Reforma no fue completa. La Reforma fue apenas
parcial. Esa es una de las quejas que hay contra la
Iglesia de Sardes:
"Yo tengo contra ti que tus obras no son
perfectas". O sea no están completas. Faltaba recuperar
algunas otras verdades, que cupo a otros movimientos
religiosos recuperar en los siglos siguientes, y cupo a
la Iglesia Adventista recuperar la gran verdad del
Santuário.
De modo que es muy fácil a esos
simpatizantes de Ford, continuar a publicar revistas,
pero son revistas que no difieren de revistas
protestantes. No hay ninguna verdad nueva, que una
revista protestante no podía tener.
Es la redención por la muerte de Cristo
sobre la Cruz, la Justificación por la Fé, verdades que
fueron recuperadas por los grandes reformadores. Pero
había otras verdades. Y en un artículo que yo creo que
ya fue publicado, creo que en el Ministério, yo explico
por qué los reformadores no estaban calificados para
reconocer la verdad del Santuário celeste. Ellos estaban
inmersos en el clima del Humanismo, que marcó el fin de
la Edad Media y comienzo de la Edad Moderna.
El Humanismo focalizaba la atención en los
hombres sobre el hombre. El es el gran foco de atención.
Porque durante la Edad Media, el gran foco de atención
fue el Cielo. Los hombres vivían para otra vida, la vida
eterna. Los humanistas reaccionaron contra ese exceso, y
ahora pusieron al hombre en el centro de la atención. Es
él que debe ser exaltado y glorificado. Los reformadores
vivían en este clima, y absorvieron ese punto de vista.
Y de un punto de vista puramente humanista, lo que se
pasaba en el Cielo era secundário. Para ellos, lo que
era importante era lo que se pasaba en la tierra.
Entonces la Cruz, Cristo muriendo sobre la Cruz, era
importante. Pero Cristo intercediendo en el Cielo, eso
no tenía importancia. Entonces noten ese preconcepto de
los humanistas, y los reformadores en gran parte eran
humanistas, impedía que ellos viesen toda la verdad
evangélica. Fue entonces preciso que en 1844, la verdad
del Santuário fuese recuperada, y el péndulo, que ahora
había oscilado para el humanismo, volviese ahora para
una posición equilibrada. Porque en la Edad Media, vamos
a decir estaba aquí, ellos eran ultramundanos, quiere
decir, solo pensaban en el otro mundo. Vinieron los
humanistas, y ahora solo piensan en este mundo. Después
vienen los adventistas y llaman la atención, que todo lo
que se pasa en el Cielo es de suprema importancia. Ese
es el título que yo le di al artículo: Ligados en el
Cielo. Lo que ligares en la tierra será ligado en el
Cielo. Lo que haya sido retenido en la tierra, habrá
sido retenido en el Cielo. Es Mateo 16.
Entonces nunca se puede separar lo que se
pasa en la tierra de lo que se pasa en el Cielo. Pero
los Protestantes solo focalizaban lo que se pasaba en la
tierra: la experiencia individual del pecador confesando
sus pecados y aceptando a Cristo como su Salvador. Pero
se olvidaban que eso precisaba ser ratificado en el
Cielo. El perdón terrestre apenas, no bastaba. Era
preciso que fuese ratificado en el Cielo.
Quiso la providencia divina que una
comprensión mejor de la obra mediatoria de Cristo
coincidiese con el inicio de la obra del juzgamiento
prevista en Daniel 7:9-14. Si la comprensión de la obra
de Cristo como nuestro Mediador, siempre fue importante,
y ella se encuentra claramente delineada en las páginas
del Nuevo Testamento, mucho mas ahora, cuando Su obra de
mediación, Cristo une la obra de juzgamiento, que debe
preceder Su vuelta en glória. De la importancia de ese
juzgamiento, ya hablamos anteriormente. Basta recordar
que es ese juzgamiento que determina quienes son los
súbditos del reino eterno de Cristo.
En Daniel 7 el Hijo del hombre, fue visto
venir al Padre, para recibir el Reino, versos 13 y 14.
Un reino sin súbditos sería irrelevante. Son los
súbditos que constituyen la glória del reino. Y es el
juicio investigativo que determina, en vista del
registro de cada vida, quienes son los corderos con
Cristo, quienes son los candidatos a la vida eterna.
Entonces no bastaba Cristo recibir el Reino. Este reino
debe ser compuesto de súbditos, y es el juicio que
determina los súbditos, por lo tanto los co-herederos
del reino con Cristo. No fue sin razón que Cristo en su
sermón profético hizo la declaración solemne: Cuando
pues veáis el abominable de la desolación, que habla el
profeta Daniel, en el lugar santo, quien lee entienda.
Mat. 24:15.
Ningun otro libro del Antiguo Testamento
focaliza tan bien los acontecimientos finales, como el
de Daniel. De ningun otro libro Cristo dijo: quien lee,
entienda. Y el mismo Cristo aplicó esa profecia de
Daniel al futuro. Por lo tanto El no decía que ya fue
todo cumplido en el pasado, en el tiempo de Antioco
Epifanio. El aplicaba eso para la próxima destrucción de
Jerusalén. Es nuestro deber por consiguiente, leer el
libro de Daniel, entenderlo, y compartir nuestro
entendimiento con otros. Y nadie puede entendarlo a no
ser del punto de vista del conflicto milenar entre
Cristo y los poderes de las tinieblas. Sus profecías no
se confinan a pequeños acontecimientos políticos o
históricos, sino que abarca una vasta perspectiva, las
escenas capitales de la história de la Redención. Entre
esas escenas, dos reciben destaque: la escena de la
primera venida de Cristo, que culmina con Su muerte
sobre la Cruz, como sacrifício que haría cesar todos los
sacrifícios, Daniel 9:24-27; y la escena del juzgamiento
que precede Su segunda venida en glória, Daniel 7:9-14 y
8:13-14.
Que el mensage de la hora del juicio hace
parte del Evangelio Eterno, es claro de Apoc. 14:6-7.
Esos mismos versos afirman que este mensage debía ser
proclamado en grande voz a cada nación, y tribu, y
lengua y pueblo.
La inauguración de una obra tan importante
en el Cielo, no debía ser ignorada en esta tierra. De
ahi la necesidad de Dios suscitar un movimiento
religioso que hiciese de esa verdad un punto central de
su predicación. Esta verdad del juicio debía
sensibilizar la conciencia de la humanidad a las
realidades eternas; realidades estas generalmente
ignoradas por hombres absortos con los negócios y
placeres de esta vida.
Y de hecho la proclamación del mensage del
juicio, inaugurado en 1884, en el tribunal celeste, ha
llevado a millones a un nuevo relacionamiento con Cristo
como su Salvador. No es pues una verdad que debemos
guardar, oculta como si de ella tuviésemos verguenza,
sino que es un mensaje que caracteriza al movimiento
adventista; es uno de los pilares del movimiento. Y por
ser uno de los pilares no se puede tocar. Es lo que dice
el Espíritu de Profecía. Si la verdad concerniente al
Santuário es uno de los pilares, no puede ser ahora
mudado, y decir, estábamos engañados hasta aquí, tenemos
que revisar todo eso. Para nosotros, la interpretación
correcta de Daniel 8:14, va de manos dadas con la
existencia de la iglesia adventista. Si la
interpretación de Daniel 8:14 estaba errada, entonces la
iglesia adventista no tiene razón de ser. Por que
existimos aquí en este mundo? Entonces vamos a predicar
el mismo mensaje que los Protestantes, entonces sería
mejor adherir a una iglesia Protestante, y no sufrir el
opróbio que nosotros sufrimos, como sabatistas, etc..
Pero es porque es una verdad fundamental, es que
nosotros existimos y debemos proclamarla, preparando un
pueblo para el día del juicio. Por que existe entonces
el mensage de Apoc. 14:6-7: "Venida es la hora del
juicio", si ese mensaje es ignorado aquí en este mundo?.
Y ha sido ignorado, por los teólogos
evangélicos con pocas excepciones. Yo acostumbro a decir
que en Habacuc hay 2 versos. En el capítulo 2 de
Habacuc, los Protestantes paran en el verso 4. Para
ellos ese verso es de suprema importancia: el justo
vivirá por su fé. Es la gran verdad que Lutero
descubrió. La tradición hasta dice que él la descubrió,
y vino a su mente, cuando él subía aquella escala
penitencial allá en Roma. Entonces le vino a la mente
esa verdad que el justo vivirá por la fé, y los
Protestantes se apegan a esto, y para ellos ahí está
todo el Evangelio. Nosotros decimos, eso es una parte
del Evangelio. Es una parte extremamente importante, la
justificación por la fé; pero no es todo el Evangelio.
La justificación por la fé debe ser juntada a la
santificación, y otras verdades más. Yo digo entonces
que para contrabalancear Habacuc 2:4, nosotros debíamos
leer Hab. 2:20:
"El Señor sin embargo está en Su santo
Templo, cállese delante de El toda la tierra". Note
entonces el contraste de lo que se pasa en la tierra
(2:4), y lo que se pasa en el Cielo (2:20). El Señor sin
embargo está en Su santo Templo. Hay una obra
importantísima que se realiza en ese Santo Templo. Pero
la mayor parte de los evangélicos ignoran esto. Pero en
la providencia divina, la humanidad no debía ignorar,
sino que debía recuperar esa verdad, por lo que ella
tiene de importante y de estimulante para la vida
espiritual.
Es verdad que nosotros podemos predicar
ese mensaje de una manera tan seca, que para muchos es
apenas una doctrina mas. Pero es mucho más que una
doctrina, es una verdad dinámica, que debe propeler a la
iglesia a un trabajo mucho mayor, en el tiempo que nos
resta aquí en este mundo.
(Es hecha una pregunta en relación hasta
donde podemos ir en el literalismo del Santuário
celeste). Ese es un punto debatido. Cuando yo llegué a
Francia, descubri que los franceses son muy filosóficos,
y ellos tienen mucha dificultad en concebir la realidad
del Santuário celeste. Ahora, yo creo que nosotros
debemos ser prudentes. Yo creo que la Conferencia
General de Dallas en 1980, cuando revisó nuestras
Doctrinas, aquellas 22 Doctrinas fundamentales de la
Iglesia, ella colocó la Doctrina del Santuário de una
manera menos materialista; la colocó de una manera mas
espiritual. Entonces no habla de compartimientos, sino
que habla de fases del Ministério de Cristo. La primera
fase y la segunda fase.
Enfatizando menos la cuestión de
distribución geográfica. Para nosotros es muy difícil
querer describir la geografía del Cielo. Yo creo que
nosotros podemos enfatizar sin recelo ninguno la
realidad del Santuário celeste. Lo que nosotros no
podemos hacer, es tratar de explicar la calidad del
Santuário celeste. Es real, pero es una realidad que
ciertamente supera en mucho las realidades terrestres.
De modo que, yo creo que nosotros evitamos argumentación
sin fin, si enfatizamos menos la cuestión de lugar, y
más la cuestión de fases, en la obra Sacerdotal de
Cristo en el Santuário celeste.
(Es hecha una pregunta en relación a los
muebles del Santuário celeste: castizal, etc.). Yo creo
siempre que precisamos reconocer la pobreza del lenguaje
humano. No hay posibilidad ninguna de describir las
realidades celestes, a no ser usando ese vocabulário
terrestre. Pero es claro que ese vocabulário terrestre
es inadecuado. De modo que, aún cuando aparezcan allá
todos esos nombres, ese vocabulário, no podemos insistir
excesivamente sobre el aspecto material. Yo creo que es
mejor insistir sobre el aspecto real. Y no hay duda
ninguna que en el libro de Hebreos, las realidades
celestes son mucho mas importantes que las realidades
terrestres. Es el Cielo que es real, la tierra y todo lo
que se encuentra en la tierra, es apenas una sombra. Ese
es mas o menos el punto de vista del libro de Hebreos.
Por lo tanto, el Santuário terrestre es una sombra del
celeste. Allá es que está la realidad verdadera. Pero es
una realidad tan gloriosa, que no tenemos un lenguaje
adecuado para describirla.
(Es hecha una pregunta diciendo que Cristo
entró en el Santuário ...). Hay pastores adventistas que
dicen que lo que Moises vió no era el Santuário celeste;
lo que él vió era un modelo, una espécie de una maqueta.
Yo no soy de esa opinión. Yo no soy de la opinión que
Dios le mostró una maqueta a Moises y le dijo, hágalo de
acuerdo con este modelo aquí. La palabra en el hebraico
es "tavnid", que es modelo, y está muy bien
interpretado: de acuerdo con el modelo; pero no es
modelo en la forma de una maqueta. Yo creo que él vió
una visión del Santuário celeste, y que el terrestre
reproduce, vamos a decir, en lineas generales, de una
manera apagada, un poco de la glória del Santuário
celeste. Y que cuando decimos que Cristo pasó del Santo
para el Santísimo, lo que nosotros queremos decir, es
que Cristo entró en la segunda fase de Su Ministério. Y
como el Sumo Sacerdote efectuaba su función en el
Santísimo una vez por año, entonces nosotros decimos que
Cristo efectua Su obra presente en el Santísimo. Pero de
otro lado precisamos acordarnos que Dios es
omnipresente, Cristo es omnipresente, y por lo tanto la
cuestión de la presencia de la transferencia, no es una
cosa asi tan concreta, como nosotros podríamos imaginar.
Hay personas que no pueden imaginar el
Cielo, a no ser en términos muy concretos. Hay otros que
imaginan el Cielo en términos mas abstractos. Pero yo
acostumbraba a decirle a esa gente en Francia, como es
que nosotros vamos a pasar la eternidad. Será que en la
eternidad nosotros vamos a ser apenas triángulos
fluctuando en el éter cósmico, o nosotros vamos a ser
personas reales en un mundo real. Y cuando dije un nuevo
Cielo y una nueva tierra, yo creo en una nueva tierra
concreta, como esta tierra. Es una restauración. La
nueva tierra será tan concreta como esta tierra aquí,
pero mucho mas gloriosa, porque cuando Dios restaura
alguna cosa, El siempre restaura en un plano más
elevado. De modo que yo no sigo esa linea
ultra-espiritualista de algunos de nuestros hermanos en
Europa. Yo creo que es mejor seguir una linea
intermediária, ni querer ser demasiado materialista, y
querer transponer para el Cielo toda la materialidad
terrestre, pero no negar la realidad de ese lenguaje
Bíblico. Yo digo, no hay en el libro de Hebreos otro
lenguaje, sino el lenguaje de un santuário celeste con
un lugar Santo, un lugar Santísimo, Cristo como nuestro
Sumo Sacerdote, etc..
Es este el lenguaje que la Bíblia usa,
entonces es el lenguaje que nosotros debemos usar,
aunque no corresponda exactamente a eso; no hay lenguaje
mejor; solo podremos poseer un lenguaje mejor cuando
estemos en el Cielo.
Y otra cosa que yo acostumbro a decir, el
Santuário celeste es donde se concentra el Ministério.
Asi como tenemos el Ministério de la Salud, de la
Guerra, de la Previdencia, etc., es allá que está el
Ministério de la Redención. Toda la obra de la Redención
se concentra en ese Ministério. Si es un edifício o no,
eso poco importa. Yo digo, es como si fuese el
Ministério de la Redención; allí la obra de la Redención
se realiza. Cuando esa obra esté completa, no habrá mas
Santuário en el Cielo. No es eso lo que dice la Bíblia ?
En Apoc. 21: 22 "No había mas Templo".
¿Por qué no hay más Templo ? Porque no hay
más el problema del pecado. El Templo fue constituído
para tratar con el problema del pecado. Cesado ese, cesa
el Templo. Como dice Apoc. 21:22 ="En ella no vi
Santuário, porque su Santuário es el Señor, el Dios
todopoderoso y el Cordero". Porque el Santuário en
cierto sentido revela, pero también oculta. El Santuário
revela ciertos aspectos de la obra de la Redención; pero
el Santuário también servía para encubr |