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El mapa político del antiguo Medio Oriente estaba a
punto de entrar en un proceso de cambio significativo.
Era el año 550 a.C., y Astiages, rey de Media, y Ciro,
de Persia, estaban empeñados en una guerra de
supervivencia. Lamentablemente para Astiages, su
ejército fue derrotado, y Ciro asumió el control del
reino Medo. Un nuevo imperio estaba en proceso de
nacimiento. Ciro dedicó tres años a establecer el
control de las tierras que les había arrebatado a los
medos. Luego, en el año 547 a.C. se lanzó hacia el oeste
a la conquista de Lidia. (1) El futuro
imperio empezó a crecer y extendía sus poderosos
tentáculos, engullendo a otras naciones en sus guerras
expansionistas.
En
el año 547 a.C. Daniel tuvo la visión que se registra en
el capítulo 8 de su libro. (2) En ella fue
transportado de Babilonia a la ciudad persa de Susa.
Esta experiencia ya era una señal de la transformación
radical que la tierra habría de experimentar merced al
colapso del imperio babilónico y el surgimiento del
imperio Medo-Persa. La información registrada en el
resto del capítulo no fue producto de la invención de
Daniel. La visión, dice, se le mostró a él (véase el
vers. 1). El fue simplemente el receptor de la
revelación divina que abarcaría un largo período de
tiempo desde la época del profeta hasta un "distante
futuro" (vers. 26).
I. LA
VISIÓN DE DANIEL 8
A. El
carnero y el macho cabrío
En
la visión Daniel se encontraba en la ribera de un río
cerca de Susa, donde vio a un carnero con dos largos
cuernos, uno más alto que el otro. El carnero arremetía
hacia el oeste, el norte y el sur, y nadie era capaz de
mantenerse en pie delante de él. Hizo cuanto quiso y se
engrandeció. El ángel dijo a Daniel que el carnero
representaba al imperio Medo-persa (vers. 20). Cuando el
profeta tuvo la visión, el carnero todavía estaba
atacando a Lidia en el oeste.
Después,
el profeta vio a un macho cabrío que venía del oeste a
tal velocidad, que daba la impresión de que venía
volando (vers. 5). Tenía un cuerno largo entre los dos
ojos. Este animal representaba al reino de Grecia; el
cuerno representaba a Alejandro el Grande (vers. 21 ).
Le tomó unos cuatro años a Alejandro (334-331 a.C.)
destruir al imperio Medo-persa. Pero el conquistador
murió muy joven, "estando en su mayor fuerza" (vers. 8),
y dejó al imperio sin un sucesor competente. Como
resultado, el imperio sufrió un debilitamiento desde
adentro y finalmente se dividió en cuatro secciones:
Macedonia, Asia Menor, Siria y Egipto.
Si
comparamos esta sección de la visión con Daniel 7,
notamos que Daniel 8 no tenía símbolo para Babilonia.
¿Por qué? Quizá porque desde la perspectiva divina
Babilonia ya pasaba a la historia y un nuevo imperio
mundial empezaba a tomar lugar. Un historiador ha dicho
que "estratégicamente, la conquista de Babilonia por
Ciro comenzó con la campaña contra Lidia [547, a.C.]".
(3) Otra razón, quizá aún más importante, tiene
que ver con el elemento de tiempo profético mencionado
en Daniel 8:14. Trataremos esto más tarde.
B. El
cuerno pequeño
1. Origen
del cuerno pequeño
Ha
sido muy difícil para los estudiosos de la Biblia
establecer el origen del cuerno pequeño introducido en
Daniel 8:9. El principal problema tiene que ver con la
conexión entre la última parte del versículo 8 y la
primera parte del versículo 9. Describiendo la división
del imperio griego, Daniel dice: "y en su lugar salieron
otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos
del cielo". Luego introduce al cuerno pequeño: "y de uno
de ellos salió un cuerno pequeño". La pregunta es, ¿a
quién se refiere la frase "de uno de ellos"? ¿Cuál es el
antecedente? ¿Los cuernos o los vientos del cielo?
El
texto hebreo mismo nos da la respuesta. En hebreo, los
nombres y los pronombres tienen género; o son masculinos
o femeninos. Si el género de un nombre es masculino, un
pronombre que se refiera a él debe ser masculino. Esta
sencilla regla nos ayuda a identificar el lugar de
origen del cuerno pequeño. Los géneros de los nombres y
de los pronombres en Daniel 8:8 y 9 son los siguientes:
"...cuatro cuernos [femenino] ... cuatro vientos
[femenino] de los cielos [plural, masculino]". "Y de uno
[femenino] de ellos [masculino]...". Al observar
detenidamente la concordancia del género encontramos
sólo una opción. El pronombre "ellos" no puede referirse
al antecedente "cuernos", porque "cuernos" es femenino y
"ellos" es masculino. "Ellos" puede referirse únicamente
a "cielos" que es plural y masculino en hebreo. El
numeral "uno" debe referirse a "vientos" porque ambos
son femeninos. Podemos, entonces, parafrasear el
versículo 9 como sigue: Y de uno [de los vientos] de
ellos [del cielo] salió un cuerno. (4)
El
cuerno pequeño no salió de ninguno de los cuernos
griegos, sino de uno de los cuatro puntos cardinales.
Así se indicó que el cuerno era un nuevo poder, no un
fruto de los cuatro cuernos previamente mencionados.
2. La
obra del cuerno pequeño
La
descripción de la obra y las actividades del cuerno
pequeño provista por Daniel nos ayuda a definir su
naturaleza. El texto hebreo llama a este cuerno "un
cuerno de pequeñez", sugiriendo que "surgió de pequeños
comienzos y se desarrolló en varias direcciones,
adquiriendo inmensa fortaleza". (5)
a.
Expansión
horizontal
Daniel
usa varios verbos para describir las actividades del
cuerno pequeño. Posiblemente el más importante sea
"creció mucho" (heb.
gadal,
"crecer, ser grande"), y en el versículo 9 describe las
conquistas militares y políticas del cuerno pequeño. El
cuerno creció por expansión militar. El mismo verbo se
usa para describir la expansión militar del carnero (vers.
4) y del macho cabrío (vers. 8). Este verbo usado por
Daniel para describir el poder militar de los imperios
mundiales sugiere que el cuerno pequeño es otro imperio.
Al
igual que Medo-Persia y Grecia, el cuerno pequeño creció
o llegó a ser grande por la conquista de otras naciones.
Se extendió hacia el sur, el este y la tierra de Israel,
llamada por Daniel "la tierra gloriosa" o "La tierra de
la hermosura" (Dan. 11 :16 (Dios Habla hoy). Esta
expansión horizontal marcó la primera etapa del
crecimiento del cuerno pequeño y fue fundamentalmente
militar y política en naturaleza. (6)
b. Expansión
vertical
El versículo 10 introduce la segunda etapa de
crecimiento del cuerno pequeño y una vez más encontramos
el verbo "crecer/hacerse grande". Esta vez el cuerno se
extiende hacia arriba, hacia el ejército del cielo. Aquí
empieza a producirse un nuevo desarrollo. El cuerno
pequeño hace algo que ninguno de los otros imperios
mencionados en Daniel 8 había hecho. La expansión
militar de aquellas otras potencias quedó limitada
exclusivamente al plano horizontal.
El
cuerno pequeño ha experimentado un cambio radical en su
búsqueda del poder. Su naturaleza se ha transmutado de
un poder militar y político en religioso. Lleva sus
luchas por el poder hasta un nuevo nivel, es decir, el
celestial. Este poder procura lograr lo que había sido
la aspiración de Satanás (Isa. 14:12-14). A semejanza de
Lucifer, y en contraste con los dos reinos anteriores,
el cuerno pequeño parece creer que tiene el derecho y la
libertad de extender su control político y religioso
hasta los mismos cielos, a la morada de Dios.
Deberíamos
notar que a causa de la doble expansión del cuerno
pequeño, Daniel 8:9-14 combina dos diferentes tipos de
lenguaje e imágenes. Encontramos lenguaje e imágenes
militares combinados con lenguaje y conceptos usados en
el santuario a medida que el profeta trata de
describirnos la obra y la verdadera naturaleza de este
poder. El cuerno pequeño ha llegado a ser una potencia
políticorreligiosa que lanza un ataque militar contra el
mismo centro del universo: el santuario celestial.
Vemos
la expansión vertical del cuerno pequeño en los
siguientes detalles:
(1) El
cuerno pequeño y el ejército del cielo.
Tan pronto como el cuerno pequeño se volvió hacia arriba
tuvo que enfrentar a los ejércitos del Señor llamados
por Daniel "el ejército del cielo" (vers. 10). Esta
frase se usa en el Antiguo Testamento de diversas
maneras. El nombre "ejército" designa "tropas, un
ejército" (véase Deut. 20:9; 1 Rey. 2:5; Sal. 44:9;
60:10). Cuando se usa en relación a Dios (ejército del
Señor), puede designar al pueblo de Israel como un
ejército (Exo. 6:26; 7:4). En otros pasajes "el ejército
de los cielos" son los ángeles de Dios (1 Rey 22:19;
Sal, 103:19-21). El Jefe del ejército es el Príncipe del
ejército celestial (Jos. 5:14), quienes son "ministros
suyos." (Sal. 103:21).
En
Daniel el ejército y las estrellas de los cielos (8:10)
se refieren particularmente a los santos como blancos de
los ataques del cuerno pequeño (vers. 24). Son parte del
ejército de Dios. El cuerno pequeño es capaz de derribar
a
algunos
del ejército y de las estrellas, lo cual sugiere que su
victoria no es absoluta. El verbo "echar por
tierra/pisotear" tiene aquí la connotación de una
derrota militar de alguien. El cuerno pequeño incluso
pisoteó al ejército. El verbo "pisotear/hollar" enfatiza
aún más las ideas de derrota (cf Isa. 41:25),
humillación y falta de poder (Isa. 28:3; 26:5, 6). El
ejército es incapaz de vencer al cuerno pequeño (cf.
Dan. 8:7).
"Ejército"
combina los conceptos militar y religioso porque designa
al ejército
del Señor.
El cuerno pequeño está en guerra contra Dios mismo, por
lo tanto, su victoria es parcial.
(2) El cuerno pequeño y el Príncipe.
El cuerno pequeño se mueve hacia arriba en dos etapas.
En la primera ataca al ejército del cielo, pero en la
segunda se engrandece contra el Príncipe del ejército
(véase el vers. 11 ). Este Príncipe se menciona en Josué
5:14. Es un ser celestial que está a cargo de los
ejércitos celestiales. Josué era también comandante de
los ejércitos celestiales de Dios sobre la tierra. Ambos
ejércitos trabajaron juntos para derrotar a Jericó. En
Daniel el término Príncipe se usa para referirse al
Mesías, llamado Miguel el Príncipe en Daniel 10:13, 21;
12:1 (cf. 9:25). Este personaje desempeña funciones
sacerdotales y regias.
(a) Obra del Príncipe:
Daniel 8:11 muestra que el Príncipe está a cargo del
"continuo", llamado en hebreo el
tamid.
Este término se usa con bastante frecuencia en los
servicios del santuario del Antiguo Testamento. Dios
ordenó a los sacerdotes realizar ciertas actividades
continuamente en el santuario. Por ejemplo, debían
mantener las lámparas ardiendo continuamente (Exo.
27:20), el incienso debía quemarse continuamente (Exo.
30:8), el fuego del altar debía arder continuamente
(Lev. 6:13), y debía haber una ofrenda encendida en el
altar continuamente (Exo. 29:42). El término
tamid
o "continuo", resume en forma precisa la obra diaria de
los sacerdotes en el lugar santo durante todo el año.
Esta palabra nunca se asocia con la obra del sumo
sacerdote en el lugar santísimo durante el día de
expiación.
En
la visión Daniel vio al Príncipe celestial en el
santuario celestial realizando los servicios diarios. El
suyo era un ministerio de mediación e intercesión en
favor de Su pueblo, tipificado por la obra del
sacerdocio levítico en el lugar santo del santuario
terrenal. Por tanto, este Príncipe es el sumo sacerdote
mencionado en Hebreos 8:1, 2 quien está oficiando "en el
santuario, el verdadero tabernáculo que levantó el Señor
y no el hombre" (vers. 2); y que vive "siempre para
interceder" por nosotros (Heb. 7:25; cf. Rom. 8:34; 1
Tim. 2:5). El fue calificado para fungir como sumo
sacerdote en el templo celestial (Heb. 4:14-5:10; 9:11,
12) a través de su encarnación, su muerte sacrificial,
su resurrección y su ascensión.
(b) Se quita el continuo:
Notamos que el cuerno pequeño no puede derrotar o matar
al Príncipe. Sólo le arrebata el continuo/tamid.
El cuerno pequeño se adjudica aquello que era obra
exclusiva del Príncipe en el santuario celestial. Este
es el significado de la frase "y por él fue quitado el
continuo".
El
verbo hebreo traducido como "quitar" (rum)
tiene varios significados (ser alto, surgir, exaltar,
ser quitado, levantar). La forma verbal usada en Daniel
8:11 significa "ser quitado, ser exaltado", y se usa en
los servicios del santuario para designar la acción de
quitar de las víctimas sacrificiales la porción que iba
al altar (por ejemplo, véase Lev. 4:8, 10). El
significado del verbo en Daniel puede definirse mejor
por la preposición usada con él. El continuo es quitado
"de". Siempre que el verbo
rum
es usado acompañado por esa preposición, siempre expresa
la idea de separación. Algo es separado de alguien o
algo (por ejemplo. véase Exo. 29:27; Lev. 4:10; 1 Sam.
2:8; Sal. 113:7; Isa. 57:14). A veces separar o quitar a
alguien de entre otros resulta en exaltación (por
ejemplo, véase 1 Rey. 14:7; Sal. 113:7, 8), pero la idea
fundamental del verbo continúa siendo la de "quitar de".
Sólo el contexto indicará si la idea de exaltación está
presente.
El
cuerno pequeño le arrebató el continuo al Príncipe
usurpando su obra sacerdotal. Al arrogarse a sí mismo la
obra del Príncipe, el cuerno pequeño hace ineficaz la
mediación del Príncipe para aquellos que apoyan sus
aspiraciones políticas y religiosas.
(c) Derriba el lugar de su santuario
Después, el cuerno pequeño echó por tierra "el lugar de
su santuario" (Dan. 8:11). El verbo "echar por
tierra/derribar" (shalak)
fue usado en el versículo 7 para describir la victoria
del macho cabrío sobre el carnero. Y en el versículo 10
se empleó un sinónimo para indicar la derrota del
ejército a manos del cuerno pequeño. Cuando un enemigo o
un ejército es derribado claramente indica una derrota.
Pero aquí en Daniel 8:11, lo que es echado por tierra no
es una persona sino el lugar de su santuario. Uno podría
argüir que en este caso el verbo significa algo como
"destruir, arruinar" (cf. 2 Rey. 23:12; Eze. 5:4; Amós
8:3; Exo 32:19). Significaría entonces que el cuerno
pequeño arruinó el lugar de su santuario donde el
Príncipe oficiaba. Esta podría ser la interpretación,
pero parece haber una mejor.
El
verbo hebreo
shalak,
"derribar", "echar" se usa en hebreo en una forma
similar al equivalente en español. En ambos lenguajes el
verbo "derribar", "echar" con mucha frecuencia lleva una
preposición. Algo se derriba "al piso" (Dan. 8:7),
"detrás de tus espaldas" (1 Rey. 14:9), de algún lugar
(2 Rey. 14:20), en algún lugar (Amós 8:3) "sobre"
alguien (2 Sam. 11:21 ), "fuera de las puertas" (Jer.
22:19), etc. El significado del verbo es alterado de
alguna manera por la preposición que lleva.
En
Dan. 8:11 el verbo
shalak
"derribar", "echar", no va acompañado de una preposición
o un adverbio, aparece solo. El texto dice simplemente:
"el lugar del santuario fue derribado, echado". La
traducción en español no hace sentido a menos que se le
añada una frase adverbial. La versión Reina Valera
revisada 1960 dice "su santuario fue echado por tierra".
La frase adverbial "por tierra" no está en el original.
Daniel 8:11 no es el único pasaje en el Antiguo
Testamento donde este verbo se encuentra solo, sin una
preposición o un adverbio. En esos otros pasajes el
verbo "derribar/echar" se usa para expresar la idea de
rechazo o abandono. Por ejemplo, soldados desesperados
tratando de escapar del enemigo han "echado"
(abandonado) su equipo (2 Rey. 7:15); un olivo "echa"
(descarta) sus flores (Job 15:33); los israelitas no
"echaron" (abandonaron, rechazaron) sus ídolos (Eze.
20:8; cf. Isa. 2:20); los muertos de las naciones serían
echados (abandonados), es decir, no serían enterrados
(Isa. 34:3; cf. Jer. 36:30); el salmista ora "no me
deseches (rechaces, abandones) en el tiempo de la vejez"
(Sal. 71:9). Estos ejemplos muestran que el verbo
"echar", "derribar" puede ser sinónimo de verbos como
"rechazar, abandonar, dejar".
En
Daniel 8:11 el cuerno pequeño "desecharía" o
"derribaría", en el sentido de rechazar, abandonar o
dejar "el lugar de su santuario". La palabra hebrea
traducida "lugar" se usa en el Antiguo Testamento para
designar la morada de Dios, es decir, el santuario
celestial (1 Rey 8:39, 43), así como el santuario
terrenal (vers. 13). También puede referirse a un
fundamento literal o metafórico (Sal 89:14). Daniel 8:11
es el único pasaje en el Antiguo Testamento donde
encontramos la frase "lugar de su santuario". "Lugar"
puede muy bien significar aquí "fundamento" en un
sentido metafórico; es decir, podría referirse a la
misma esencia y al propósito del santuario. Esta
aplicación sería similar a la que encontramos en el
Salmo 89:14, donde el "cimiento de tu trono" no es
literal sino metafórico, es decir, "justicia y juicio",
designando así los principios fundamentales sobre los
cuales está establecido el trono de Dios.
Una
cuidadosa lectura de Daniel 8:11 sugiere que hay una
estrecha conexión entre el quitar el continuo y el acto
de echar por tierra el lugar de su santuario. El mismo
propósito del santuario está directamente relacionado
con la obra del Príncipe mesiánico, es decir, Su obra de
mediación, intercesión, y perdón de los pecados. Al
apropiarse el ministerio continuo del Príncipe, el
cuerno pequeño rechaza, de hecho, el mismo fundamento
del santuario celestial como un centro de mediación y
perdón.
(d) Un ejército sobre el continuo:
Otra actividad del cuerno pequeño se describe en el
versículo 12: "Le fue entregado el ejército junto con el
continuo". El texto hebreo es un tanto oscuro aquí, pero
"la traducción más plausible... es 'así un ejército será
establecido [nathan]
sobre el continuo... en un acto de rebelión'" (7)
Cuando
nathan
("dar") se usa con la preposición "sobre" (cal)
a menudo significa "poner a alguien sobre," "establecer
sobre" (cf. Dan 11:21). (8) Lo que el texto
parece decir es que una vez que el cuerno pequeño se
apropió del continuo, inmediatamente estableció un
ejército sobre él para controlarlo o ministrarlo.
La
frase hebrea "a causa de la prevaricación" es difícil de
traducir. La versión Dios Habla Hoy la rinde así:
"perversamente...", sugiriendo que lo que le ocurrió al
continuo y al santuario fue el resultado de la rebelión
del pueblo de Dios, y que él lo estaba castigando. Pero
este punto de vista no parece ser correcto porque el
libro de Daniel nunca considera la persecución y el
sufrimiento de los santos como castigo por sus pecados.
(9) Ellos, como Daniel y sus compañeros, son
perseguidos a causa de su inconmovible lealtad a Dios.
Esta transgresión o rebelión "es ciertamente la ofensa
del cuerno pequeño". (10) Podemos, entonces,
traducir la frase hebrea como "en el curso de la
transgresión" o "en el acto de la rebelión".
Daniel
nos está informando que la obra del cuerno pequeño
contra el continuo y contra el santuario celestial es,
en esencia, la manifestación de un espíritu de rebelión
contra Dios. Su obra puede ser definida por medio de una
sola palabra: "rebelión" (hebreo,
peshac).
Peshac
es uno de los términos hebreos más fuertes para designar
al pecado en el Antiguo Testamento porque lo presenta
como un ataque contra la soberanía de Dios. La persona
"que comete un
peshac
no simplemente se rebela contra Yahweh o se levanta
contra él, sino que rompe con él, se lleva aquello que
le pertenece sólo a El, le roba, lo defrauda, pone sus
manos sobre aquello que le pertenece a El." (11)
Esta definición del término
peshac
describe en forma precisa la actividad del cuerno
pequeño.
(e) Echó por tierra la verdad:
Finalmente, el cuerno pequeño echa por tierra la verdad.
El profeta usa una vez más el verbo "echar/lanzar", pero
esta vez está seguido de una frase que indica la
dirección de esa acción ("echó por tierra"). "Verdad",
en este contexto parece referirse a la verdad acerca del
continuo del santuario. Por tanto, la declaración "echó
por tierra la verdad" es un resumen de la obra del
cuerno pequeño. Esta verdad es lo suficientemente
abarcante como para incluir la revelación del plan de
redención de Dios como la manifestación de su voluntad
para nuestras vidas (cf. Mal. 2:5-8). La expresión
"echar por tierra la verdad" debe comprenderse
metafóricamente. Significa despreciar, desconsiderar,
rechazar la verdad. Estas ideas ya están presentes en el
contexto.
La
descripción de la obra del cuerno pequeño termina con la
declaración "y prosperó" (Dan. 8:12). El cuerno pequeño
creció en poder sin ninguna oposición significativa,
alcanzando incluso a los cielos. Pero este estado de
cosas no iba a ser permanente.
C. La
pregunta: "¿Hasta cuándo... ?"
Hacia
el fin de la visión Daniel oyó una conversación entre
dos seres celestiales llamados santos. La frase "santos"
es una forma muy peculiar de referirse a los ángeles.
Pero en un pasaje como éste, que se interesa en los
servicios del santuario, este uso sería apropiado.
Aquellos que ofician con el Príncipe en el "santuario"
qodesh
celestial son
qedoshim,
"santos".
1. Estructura de la pregunta
Uno
de los ángeles le hizo al otro una importante pregunta:
"¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio,
y la prevaricación asoladora entregando el santuario y
el ejército para ser pisoteados" (Dan. 8:13). La
partícula interrogativa "¿Hasta cuándo?" coloca el
énfasis principal de la pregunta al final del período de
tiempo y por eso se rinde en español "¿Hasta cuándo?"
(12) Que tal es el caso queda indicado también por
la forma en que expresa la respuesta: "Hasta...
Entonces..." (vers. 14). Hasta (cad)
se usa en sentido temporal para referirse al "tiempo
antes
que un evento tenga lugar". (13) El evento
que pone fin al período de tiempo es introducido por la
partícula "entonces".
A
fin de comprender la respuesta dada a la pregunta,
deberíamos entender primero la pregunta misma. Una
traducción literal es "¿hasta cuándo la visión (chazon),
el diario (tamid),
y la rebelión (peshac)
que causan desolación para entregar tanto al santuario
como al ejército para ser hollados?" El texto hebreo no
dice "la visión de/concerniente a la
ofrenda continua quemada."
Lo que hallamos, más bien, es una partícula
interrogativa seguida por varios nombres referentes a lo
que Daniel había visto antes:
|
Hasta cuándo |
|
|
|
la visión (chazon) |
|
Esto se refiere a Daniel 8:11: 'Apareció una
visión (chazon)
a mí". |
|
el continuo (tamid) |
|
Se refiere a la obra del Príncipe del ejército (vers.
11 ). |
|
la rebelión (peshac) |
|
Designa el ataque del cuerno pequeño contra el
Príncipe y el santuario (vers.10-12). |
2. La visión
En
Daniel 8 el término
chazon,
"visión", designa la totalidad de la visión registrada
en el capítulo, con excepción del período de tiempo
profético mencionado por uno de los ángeles. Para esa
última sección se usa el término
mar'eh
"aparición, visión" (vers. 26). (14) Por
tanto, la pregunta tiene que ver con el tiempo, cuando
la visión,
chazon,
como un todo, se cumpla.
3. El continuo
El
continuo (tamid)
se usa sin ningún modificador. El contexto indica que es
algo bueno y positivo porque el Príncipe está a cargo de
él en el santuario celestial. En la pregunta "el
continuo" se refiere a la obra exclusiva de mediación e
intercesión del Príncipe en el lugar santo. De ahí que
la pregunta insiste en revelar el tiempo cuando
concluiría la obra del Príncipe en el lugar santo.
4. La rebelión
Finalmente,
"la rebelión" señala hacia atrás, al versículo 12 y se
usa para describir la obra del cuerno pequeño. Esto
significa obviamente que la pregunta busca determinar
cuándo terminará el ataque del cuerno pequeño contra el
santuario. La respuesta debería considerar esa
preocupación.
La
última parte de Daniel 8:13 es un resumen de la
actividad del cuerno pequeño. Deberíamos examinarlo. La
"rebelión que causa desolación" ("la prevaricación
asoladora") es seguida de un verbo que presenta los
resultados de las rebeldes acciones del cuerno: hace que
tanto el santuario como el ejército sean pisoteados".
a. Trae desolación
El
verbo "desolar" se emplea en el Antiguo Testamento al
menos en dos formas diferentes (15). Describe
la condición de un lugar después de ser atacado por los
enemigos (por ejemplo, véase Lev. 26:31; Joel1:17), y
también el impacto psicológico producido por la
desolación en los que la observaron (1 Rey. 9:8; Esd.
9:3, 4). Ambos usos se encuentran en Daniel (Dan. 9:18;
8:27).
Es
probable que la desolación mencionada en Daniel 8:13
esté relacionada con los ataques del cuerno pequeño
contra el santuario. En el Antiguo Testamento un lugar
desolado es dejado desierto, abandonado por aquellos que
acostumbraban vivir allí o tenían acceso a él (por
ejemplo, véase Lev. 26:22, 34; Isa. 33:8; Jer. 33:10;
Sof. 3:6; Zac. 7:14). El cuerno pequeño desoló el
santuario celestial usurpando la obra sacerdotal del
Príncipe, rechazando ("echando por tierra") el lugar de
su santuario, y estableciendo su propio sistema
sacerdotal. Hizo inaccesible el verdadero santuario para
aquellos que se sometieron a su poder. Este tipo de
rebelión causaría también un horror estremecedor en
aquellos que la observaran.
b. Pisotea al santuario y al ejército
El
espíritu de rebelión que caracteriza al cuerno pequeño
lo lleva a pisotear al ejército y el santuario. Ya
sugerimos que el hollar al ejército indica, no sólo
derrota, sino humillación e impotencia. Aquello que es
pisoteado se considera sin efecto e inútil (por ejemplo,
véase Eze. 34: 18, 19; Isa. 5:5). Es precisamente así
como el cuerno pequeño percibe el santuario celestial.
Un
paralelo de este acto de pisotear el santuario se
encuentra en Isaías 1:12, donde se hace referencia a
hollar los atrios del templo. Dios describió la
adoración de su pueblo como un hollar sus atrios porque
habían separado la ética de la adoración al no seguir
los requerimientos de Dios (véase el vers. 10).
Intentaron adorar a Dios sin someterse a la ley del
pacto que regía la vida religiosa y social del pueblo.
La
descripción de la actividad del cuerno pequeño
registrada en Daniel 8:12 es un resumen de lo que fue
dicho antes. La actividad de este poder es esencialmente
un acto de abierta rebelión contra Dios que trae
desolación espiritual y produce horror en aquellos que
ven los sucesos. La rebelión consiste en usurpar la obra
mediadora del Príncipe y en hollar al ejército y al
santuario. El ejército es derrotado y humillado, y el
santuario es rechazado. Se establece un nuevo sistema, y
consecuentemente el santuario celestial llega a quedar
desolado, rechazado por aquellos que siguen o están bajo
el control del cuerno pequeño.
El
ataque contra el santuario es descrito por Daniel como
una profanación (Dan. 11:31). El verbo "profanar" (chalal)
se usa en el contexto de los servicios del santuario
para designar la violación de la santidad del objeto. No
debería confundirse con el verbo "contaminar". Lo
opuesto de lo puro es lo impuro, y lo opuesto de lo
santo es lo común (lo profano). Profanar lo santo es
tratarlo como algo común, ignorando o rechazando su
conexión con el Santo. En el acto de profanación, lo que
pertenecía exclusivamente a Dios es tratado sin respeto
y derribado a la esfera de lo común.
D. La respuesta: "Hasta...; luego..."
1. Purificación/vindicación del Santuario
La
resolución final del conflicto por el poder descrito en
Daniel 8 es presentado en el versículo 14 (como una
respuesta a la pregunta que ya hemos discutido): "Hasta
dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario
será restaurado a su estado correcto/purificado".
Veremos el período de tiempo más tarde; por ahora
examinaremos el verbo traducido "restaurar a su estado
correcto" (nitsdaq).
Hay
un par de problemas que hacen difícil comprender el
significado del verbo
nitsdaq.
La raíz verbal es
tsadaq,
y generalmente significa "estar en lo correcto, ser
vindicado, ser justo". La forma verbal usada por Daniel
no aparece en ninguna otra parte del Antiguo Testamento.
En otras palabras, no tenemos material comparativo que
nos ayude a comprender el significado específico del
verbo en este caso particular. En segundo lugar, el
verbo
tsadaq
nunca toma al santuario o a cualquier otro lugar como su
objeto. El verbo no es usado para designar la
reconstrucción o restauración de ninguna estructura
física. Sin embargo, estos problemas no son insolubles.
Un estudio del uso de la raíz verbal y sus derivados
resuelve las dificultades que confrontamos.
a. La raíz tsadaq en contextos legales
Se
han hecho varios estudios sobre el uso del verbo
tsadaq,
los nombres
tsedeq/tsedaqah,
"justicia" y el adjetivo sustantivado
tsaddiq,
"justo". (16) Los eruditos, en general, han
aceptado que aquellos términos están asociados en el
Antiguo Testamento con una corte legal, los hechos
salvíficos de Dios y los servicios del santuario. Estas
palabras enfatizan la idea de restaurar o preservar el
orden establecido por Dios.
El
uso primario de la raíz
tsadaq
es legal. Designa la restauración de los derechos
legales de una persona acusada falsamente de un crimen.
El contexto legal presupone un procedimiento legal. Así,
el salmista oraba a Dios, " Júzgame, oh Jehová, conforme
a mi justicia, y conforme a mi integridad" (Sal 7:8).
Este individuo sabe que es inocente y va al santuario en
busca de vindicación. Allí, Dios vindicará a la persona
o la declarará inocente (cf. Sal. 9:4; 1 Rey. 8:31, 32;
Isa. 50:8, 9). (Si la persona es culpable Dios no la
absolverá [Exo. 23:7; cf. Lev. 19:15; Deut. 16:18)].) En
tales contextos el justo es declarado inocente y los
acusadores condenados (véase 2 Crón. 6:23; Sal. 7:8, 9;
Deut. 25:1).
Siempre
que se usa la raíz
tsadaq
en su marco legal no designa simplemente "una decisión
imparcial entre dos partes, basada en una norma legal,
tal como se conoce en las leyes occidentales; sino
protege, restaura, una justicia ayudadora, la cual ayuda
a aquellos que habían perdido sus derechos en las
relaciones comunales, a recuperarlos". (17)
Su restauración incluye, al mismo tiempo, castigo para
los malhechores. (18) Por tanto, la
destrucción del impío siempre tiene lugar como una
manifestación de la justicia divina en beneficio de
aquellos a quienes vindica.
(19)
b. La raíz tsadaq en el contexto de la salvación
El
uso legal de la raíz verbal bajo consideración se
extiende hasta incluir la idea de salvación. La justicia
de Dios es su acción salvífica en favor de su pueblo.
(20) Aquellos que son vindicados por Dios son
salvados por él de situaciones opresivas. Esto explica
por qué "salvación" y "justicia" se usan como sinónimos
(por ejemplo, véase Sal. 98:2-9; Isa. 1:27, 28; 46:13).
Justicia como salvación abarca también la destrucción
del opresor, lo cual resulta en la restauración del
orden y la armonía en la sociedad y el mundo (cf. Sal.
143:11, 12; 71: 2-4, 24; 33:5-11).
c. La raíz tsadaq y los servicios del santuario
La justicia estaba estrechamente asociada con los
servicios del santuario. (21) Lo que se
requería en Levítico para tener acceso al santuario era
"pureza", la cual se obtenía mediante la expiación. En
el libro de los Salmos lo que se requería era
"justicia", la cual se otorgaba como un don en el
santuario (Sal. 24:3-5). Los justos no eran sólo
aquellos que habían permanecido fieles al Señor (Sal.
15:2-4), sino también aquellos que habían sido
perdonados (Sal. 32:1, 2, 11). El término justicia se
usa para describir las puertas del templo (Sal. 118:19),
la vestimenta sacerdotal (132:9), y los sacrificios
ofrecidos al Señor (4:5; 51:19: Deut. 33:19). Así pues
el concepto de justicia estaba firmemente establecido en
los servicios del santuario.
No
debe sorprendernos encontrar la raíz
tsadaq
usada como un sinónimo de pureza (consulte Job 4:17;
17:9; Sal. 18:20; 51:4). La raíz incluye dentro de sus
diferentes matices de significado las ideas de
purificación y pureza. Isaías 53:11 nos provee una
ilustración: "Por su conocimiento mi siervo justo [el
Mesías] justificará [declarará justos] a muchos, y
llevará el pecado de ellos". Solamente el verdadero
Justo puede declarar a los muchos justos. Esto fue
posible no porque ellos eran justos, puros, sino porque
el Siervo removió su pecado, su impureza de ellos al
llevarla sobre sí mismo. El pasaje indica que ser
declarado puro por Dios es a la misma vez ser
purificado, limpiado de pecado.
Este
breve estudio de esa palabra provee un trasfondo
indispensable para un mejor entendimiento de Dan. 8:14.
Notamos que el término
tsadaq
se asocia con tales conceptos como juicio, vindicación,
limpieza, y salvación. El término expresa la idea del
restablecimiento del orden establecida por Dios por
medio de una obra de limpieza y juicio. Daniel 8:14 se
refiere a un evento que llevará a la realización final
de todos esos conceptos. Más específicamente, el
contexto de Daniel hace claro que dicho evento ocurrirá
después que se cumpla la visión del capítulo. Ese evento
acontecerá seguido del ministerio diario (tamid)
del Príncipe, debe vindicar al pueblo de Dios que ha
sido atacado por el cuerno pequeño, y pondrá fin a la
obra de rebelión y de sacrilegio del cuerno pequeño. La
pregunta fundamental es, ¿a que evento específico se
está refiriendo Daniel? ¿Hay algún paralelo bíblico para
ese evento?
d. El Día de Expiación y Daniel 8:14
En
la Biblia hay un sólo acontecimiento que podría
funcionar como tipo para el evento escatológico
mencionado por Daniel, a saber, el Día de Expiación
(Lev. 16). Este evento era parte de los servicios del
santuario, tenía un gran efecto sobre el pueblo de Dios
y el santuario, y trataba el problema de la flagrante
rebelión contra Dios. Además, no formaba parte del
ministerio diario de los sacerdotes, sino que ocurría al
principio del año. El Día de Expiación implicaba un
nuevo aspecto del ministerio sumosacerdotal, distinto
del que se realizaba diariamente y se llevaba a cabo en
el lugar santísimo del santuario. Clausuraba, por así
decirlo, los servicios anuales del santuario e
introducía un nuevo comienzo.
Uno
de los principales propósitos de los servicios diarios
en el santuario israelita era poner el perdón divino al
alcance de los pecadores arrepentidos por medio de la
expiación sacrificial. El pecado y la impureza se
transmitían al santuario por medio del sistema
sacrificial y el pecador era perdonado. (22)
Dios asumía la responsabilidad por los pecados de su
pueblo mediante la expiación. Pero durante el Día de
Expiación Dios quitaba el pecado y la impureza del
santuario, revelándose como un Dios absolutamente ajeno
al pecado. Ese día el verdadero originador del pecado,
Satanás, era claramente identificado y culpado por el
problema del pecado. Así quedaba vindicada la voluntad
de Dios y la purificación de su pueblo alcanzaba su
consumación.
Es
a este conjunto de ideas al que Daniel se refiere. El
señala hacia un tiempo cuando el santuario celestial, el
lugar donde el Príncipe oficia en favor de su pueblo, se
desligará del problema del pecado, llevando a
consumación la salvación de sus santos. El autor de
Hebreos se refirió también a ese evento diciendo: "Fue,
pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales
fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales
mismas, con mejores sacrificios que estos" (Heb. 9:23).
La visión apocalíptica de Daniel imprime al Día de
Expiación una dimensión cósmica que dará paso a la
solución final del problema del pecado.
También
deberíamos notar que durante el Día de Expiación el
tribunal celestial estaba en sesión. El pueblo de Dios
era evaluado y aquellos que no habían permanecido en una
relación de fe con El eran "cortados" de entre su pueblo
(Lev. 23:27-31). Mientras que la comunidad de los justos
descansaba en el Señor durante el Día de la Expiación,
los pecadores rebeldes e impenitentes eran quitados del
campamento. No había ninguna provisión sacrificial para
ellos. Esto es precisamente lo que Daniel dice acerca
del destino final del cuerno pequeño: "Será quebrantado,
aunque no por mano humana" (Dan. 8:25); es decir, no por
medio de la intervención del hombre. El día de expiación
es un evento al final del cual el pueblo de Dios
experimentará la salvación definitiva y los impíos serán
destruidos. Entonces el orden y la armonía serán
restaurados en el universo.
Así,
la profanación del santuario perpetrada por el cuerno
pequeño será corregida mediante la destrucción de éste.
Según el Antiguo Testamento, la profanación del
santuario se arreglaba exterminando al pecador y no
mediante la sangre de los sacrificios. (23)
Cuando los babilonios atacaron y destruyeron el templo,
lo profanaron (Eze. 7:22; 25:3; cf. 24:21). ¿Cómo se
resolvió el problema de la profanación? Dios los
destruyó (Jer. 51:11; cf. Sal. 74:3-14), y se construyó
un templo nuevo más tarde para él.
Se
pronunciaba la pena de muerte contra cualquier israelita
que profanara el santuario (Eze. 23:39, 46-49; cf. Mal.
2:11, 12), las ofrendas sacrificiales (Lev.19:8;
Núm.18:32), el sábado (Exo. 31:14), o la tierra (Jer.
16:16-18). La expiación se producía, por así decirlo,
mediante la muerte del culpable (por ejemplo, véase Núm.
35:33; cf. Deut. 32:43; 2 Sam. 21:1-9). La pena de
muerte también se requería en los casos de pecados
perpetrados con rebeldía, que resultaban en la
contaminación ilegal del santuario (Lev. 15:31; 20:2-5).
Daniel
aplica este mismo principio legal al poder profanador
del cuerno pequeño. El resultado de sus malas acciones
se corregiría por medio de una poderosa manifestación de
santidad y justicia de Dios al final del Día de
Expiación escatológico que concluirá con el exterminio
del cuerno pequeño.
2. El principio día por año
Daniel 8:14 no sólo contiene una referencia al día
escatológico de expiación, sino que también incluye un
período de tiempo profético que nos informa con respecto
al momento histórico cuando comienza ese evento. "Hasta
2,300 tardes y mañanas..."
a. Tardes y mañanas
La
frase "tardes y mañanas" se usa muy rara vez en la
Biblia. El único otro lugar donde encontramos la
expresión es en Génesis 1:5, 13, 19, 23, 31, donde se
usa para referirse a un día completo. Basados en eso,
algunos eruditos han sugerido que "la forma natural de
comprender la frase [en Daniel] es con el significado de
2,300 días". (24) También sabemos que en los
servicios del santuario se mencionaban ciertas
actividades que se realizaban tarde y mañana, es decir,
cada día (por ejemplo véase Exo. 27:20, 21; Lev. 24:2,
3). (25) Esto muestra una vez más la conexión
que hay entre Daniel 8:9-14 y los servicios del
santuario.
¿Deberíamos
interpretar los 2,300 días en términos del principio día
por año? El texto mismo señala en esta dirección. En el
versículo 13 se formula esta pregunta: .¿Hasta cuándo
durará la visión... ? Ya hemos visto que la palabra
"visión" designa toda la visión, comenzando con el
carnero de Media y Persia. Los 2,300 días iban a
comenzar durante el tiempo del Imperio Medopersa y
terminarían cuando comenzara el día escatológico de
expiación. El hecho de que la visión cubra por lo menos
la historia de dos imperios mencionados explícitamente
en ella (vers. 20, 21) es evidencia de que los 2,300
días no pueden ser literales sino proféticos. (26)
b. El principio día por año en el Antiguo Testamento
Otros
lugares de la Biblia también convalidan el principio día
por año. El término "día" puede ser usado en las
Escrituras para designar un año. (27) Por
ejemplo, en algunas versiones un sacrificio anual es
llamado "sacrificio de días" (1 Sam. 20:6); el período
de "un año y cuatro meses" es llamado "días y cuatro
meses" (1 Sam. 27:7); una persona anciana es "avanzada
en días", lo cual obviamente significa "avanzada en
años" (1 Rey. 1:1). En los libros poéticos encontramos
días y años paralelamente y como sinónimos (por ejemplo,
véase Job 10:5; 15:20; Sal. 90:9, 10).
Un
caso interesante en el cual "día" se toma en lugar de
año se encuentra en la ley sabática. El séptimo año es
llamado "un sábado en honor del Eterno" (Lev. 25:2,
Nueva Reina-Valera); el nombre de un día se usa para
referirse a un año; el sábado semanal se toma aquí en
lugar del año sabático. En el caso del jubileo, siete
períodos de años sabáticos eran seguidos por el año del
jubileo. "Y contarás siete semanas de años, siete veces
siete años, de modo que los días de las siete semanas de
años vendrán a ser cuarenta y nueve años" (vers. 8).
Dios dice aquí a los israelitas que interpreten los 49
días como 49 años.
También
hallamos un día tomado por un año en el contexto de las
profecías del juicio. Este mismo principio se establece
en Números 14:34 y Ezequiel 4:6. En Números, 40 días
vienen a ser 40 años, mientras que en Ezequiel 40 años
se reducen a 40 días. Sin embargo, en ambos casos
hallamos la misma fraseología con respecto al principio
involucrado: "Día por año, día por año te lo he dado".
Otro ejemplo interesante se registra en la primera
profecía del juicio que se halla en la Biblia. Dios
anunció al mundo antediluviano que "serán sus días
ciento veinte años" (Gén. 6:3). Aquí encontramos de
nuevo una clara conexión entre "día" y "año", indicando
que uno equivale al otro.
La
evidencia indica que para la mentalidad hebrea era
natural usar "día" o "año" en forma intercambiable. Dios
puso en práctica la idea de que un día podía tomarse por
un año en las visiones apocalípticas de Daniel como un
símbolo para referirse a largos períodos proféticos. Es
interesante observar que el principio día por año lo
usaron también los escritores judíos durante el período
intertestamentario, también los que vivieron en la
comunidad de Qumrán, posiblemente Josefo, y algunos
escritores rabínicos. (28)
Basados
en este fondo bíblico que acabamos de revisar y en la
evidencia interna de Daniel 8, confiadamente podemos
concluir que los 2,300 días significan 2,300 años. De
acuerdo a la profecía, este largo período iba a comenzar
en algún momento durante el Imperio Medopersa. Esto
explica la omisión de Babilonia en la visión.
Encontramos el dato específico para el comienzo en
Daniel 9.
II. DANIEL 8:14 y 9:23-27
A. Relaciones entre Daniel 8 y 9:23-27
Los
estudiosos de la Biblia reconocen, por lo general, que
hay una conexión entre el contenido de Daniel 9 y Daniel
8. Ninguna visión se registra en el capítulo 9. Lo que
encontramos allí es, más bien, una discusión e
interpretación de un período profético de 70 semanas.
Esta viene precedida por una oración intercesora
ofrecida por Daniel en favor de la ciudad de Jerusalén y
de su pueblo (Dan. 9:4-19). El motivo de su preocupación
se refleja en la interpretación de las setenta semanas (vers.
24). Esta profecía de tiempo está directamente
relacionada con Daniel 8, particularmente con el período
profético que allí se registra: los 2,300 años. Una
serie de eslabones usados por Daniel establece una
conexión entre los dos períodos proféticos. (29)
1. Eslabones terminológicos
Daniel
usa varios términos claves tanto en el capítulo 8 como
en el 9:23-27. Uno de ellos es
mar'eh,
"visión, aparición". Gabriel vino a explicarle a Daniel
la
mar'eh
(Dan. 9:23). Pero en el capítulo 9 no hay visión. Por
tanto, el ángel se está refiriendo a una visión que el
profeta había tenido antes.
Mar'eh
es el mismo término usado en Daniel 8:26 para designar
la "visión" relacionada con el período de los 2,300
años. Y es interesante notar que la parte de la visión (chazon)
en Daniel 8 que el profeta no había comprendido era la
que se relacionaba con los 2,300 años, que él llama la
mar'eh
(vers. 27). El verbo que utiliza,
bin
("comprender"), es usado una vez más en Daniel 9:23
cuando Gabriel dice a Daniel "entiende (bin)
la visión [mar'eh]".
En otras palabras, el ángel vino para ayudar a Daniel a
comprender lo que no había entendido antes en el
capítulo 8.
Otro
término común a ambos capítulos es el nombre del ángel
que interpreta el significado de la visión de Daniel, es
decir, Gabriel. Su explicación de la visión registrada
en Daniel 8 había concluido al terminar el capítulo.
Volvió para darle más información en respuesta a la
oración del profeta.
2. La perspectiva del santuario
Ya
hemos notado que Daniel 8:9-14 usa los conceptos del
santuario para describir la obra del Príncipe y la
naturaleza del ataque del cuerno pequeño. Encontramos un
interés similar en el santuario en Daniel 9, con
referencia a la expiación (vers. 24), las ofrendas
sacrificiales (vers. 27), y la inauguración del
santuario (vers. 25). Daniel 9 menciona la iniciación de
los servicios del santuario después de la muerte del
Mesías. En Daniel 8 encontramos al Príncipe oficiando en
el santuario como sacerdote, y también vemos al cuerno
pequeño oponiéndose a su ministerio, pero así mismo
vemos al Príncipe iniciando la fase final de su
mediación sacerdotal y el final de los 2,300 años.
El
uso de los conceptos del santuario en Daniel 9 nos sirve
en parte para describir al Mesías como una víctima
sacrificial y señala el principio de su obra sacerdotal.
En el capítulo 8 el Mesías se describe como el sumo
sacerdote encargado del continuo y oficiando en el Día
de Expiación escatológico. Deberíamos añadir que en el
capítulo siete el Mesías se describe como Rey. (30)
Las visiones apocalípticas de Daniel tratan
esencialmente acerca de la obra de Cristo como
sacrificio, sacerdote y rey.
3. El elemento tiempo
El
elemento tiempo de Daniel 8 fue dejado sin explicación.
Daniel 9 incluye un elemento de tiempo que es una
explicación parcial pero significativa del que se halla
en Daniel 8. El énfasis principal del período de tiempo
en el capítulo 8 se hace en la parte final de la
profecía. Daniel 9 enfatiza el comienzo del periodo de
tiempo y los eventos que conducirían a la inauguración
de la obra del Mesías en el santuario celestial. El
ministerio diario del Príncipe comenzó inmediatamente
después que el santuario fue ungido (Dan. 9:24).
4. El verbo Inicial de Daniel 9:24
Según
el ángel intérprete, 70 semanas fueron
"determinadas/cortadas con respecto a tu pueblo y a tu
santa ciudad". El verbo usado por Daniel es
chathak,
y esta es la única vez que aparece en la Biblia hebrea.
Los estudios de esta raíz realizados en la literatura
cananita y en escritos judíos hebreos indican que puede
significar tanto "determinar" como "cortar". (31)
El significado del verbo se desarrolla desde una acción
concreta ("cortar") hasta una más abstracta
("determinar", "decidir", etc.). La interpretación más
común en aquellas fuentes parece ser "cortar". La
posibilidad de que el sentido del verbo en Daniel sea
"cortar" queda confirmada por el hecho de que, como ya
hemos visto, hay claros vínculos que conectan los
períodos de tiempo en Daniel 8 y 9. Por lo tanto, uno
podría sugerir que las 70 semanas fueron cortadas de los
2,300 años mencionados en Daniel 8.
B. Contenido de las 70 semanas (32)
Daniel 9:24-27 es esencialmente una profecía mesiánica
que anuncia la venida del Salvador y su obra salvífica.
Salvo la referencia a la reconstrucción de la ciudad (vers.
25), el resto de la profecía describe la experiencia del
Mesías y provee una lista de eventos que habrían de
tener lugar como resultado de su experiencia.
Hacia
el fin de las 70 semanas el Mesías habría de ser muerto
(vers. 26). Su sacrificio pondría punto final a la
transgresión trayendo la justicia sempiterna; sellaría o
pondría fin al pecado por medio del perdón; sellaría o
confirmaría la veracidad de la visión por medio de su
cumplimiento; expiaría el pecado a través de su
sacrificio; ungiría el santuario celestial; haría un
pacto firme y fuerte con muchos (el nuevo pacto); y
haría que cesara el sistema sacrificial del santuario
terrenal (el tipo se encontraría con el antitipo).
Durante las 70 semanas habría de decretarse la
destrucción de la ciudad y el templo (vers. 26, 27).
Esta
profecía se cumplió maravillosamente en Cristo Jesús,
quien por medio de su muerte sacrificial trajo eterna
salvación y perdón del pecado. Resucitó y ascendió al
cielo para ministrar en nuestro favor en el santuario
celestial. Así, el santuario terrenal y sus servicios
llegaron a su fin, hallando su total cumplimiento en
Cristo. Rechazado por su propio pueblo, anunció la
destrucción de la ciudad y el templo (Mat. 24:1, 2).
C. EL PERIODO DE TIEMPO: SETENTA SEMANAS
A
fin de interpretar apropiadamente las setenta semanas,
el principio día por año es indispensable. La palabra
hebrea
shabucim,
"semanas", siempre designa un período de siete días en
el Antiguo Testamento. (33) Aquí en Daniel
las setenta semanas forman una unidad particular de
tiempo ininterrumpido de 490 días (7 x 70 = 490). La
profecía misma nos da los puntos que señalan el
principio y el fin de dicho período. El período
profético cubre el tiempo desde el Imperio Medopersa
hasta el ungimiento y muerte del Mesías, incluyendo el
establecimiento del nuevo pacto, haciendo disponible la
salvación tanto para los judíos como para los gentiles.
(34)
1. Los decretos
Más
específicamente la profecía comienza con "la salida de
la orden para restaurar y edificar a Jerusalén" (Dan.
9:25). La frase "la salida de la palabra" designa un
decreto real (cf. Est. 1:19; 7:8). El decreto habría de
autorizar la restauración de la ciudad. El verbo que se
traduce como "restaurar" no se refiere a la
reconstrucción física de la ciudad sino a la restitución
de la ciudad a los judíos para que la administraran de
acuerdo a sus propias leyes (cf. 1 Rey. 20:34; 2 Rey.
14:22). (35) La reconstrucción física de la
ciudad se indica mediante el segundo verbo, "edificar".
El
libro de Esdras menciona varios decretos persas que
autorizan la reconstrucción del templo de Jerusalén,
pero sólo uno de ellos ordenó la reconstrucción de la
ciudad y la restauración del sistema legal israelita.
Encontramos allí un decreto emitido por Ciro el año 537
a.C. (Esd. 1 :1-4); otro por Darío el año 520 a.C., el
cual fue una reafirmación del decreto de Ciro (Esd.
6:1-12), y el decreto de Artajerjes en el 457 a.C.
autorizando la restauración total de Jerusalén (Esd.7:12-26).
Este decreto fue renovado el año 444 a.C. cuando
Nehemías regresó a Jerusalén (Neh. 1).
2. El decreto de Artajerjes
El
decreto de Artajerjes en el 457 a.C. comprendía varios
elementos importantes, la mayoría de los cuales no
estaban incluidos en los decretos anteriores: (1)
Concedía permiso a los exiliados para regresar a
Jerusalén; (2) asignaba fondos para el sostenimiento del
templo; (3) el templo y su personal quedaban exentos de
impuestos; (4) Esdras habría de investigar la situación
del pueblo de Judá, posiblemente con el propósito de
poner sus vidas en armonía con la ley de Moisés; (5) y
él mismo habría de establecer un sistema legal basado en
la Tora para todos los judíos de Judea y de la provincia
al sur del Eufrates. Este último punto incluía el
nombramiento de magistrados y jueces para aplicar la
ley.
El
decreto del año 457 a.C era lo suficientemente amplio
como para incluir la reconstrucción de la ciudad. Esdras
nos dice que los exiliados que habían sido autorizados
por Artajerjes para regresar a Jerusalén comenzaron
inmediatamente a reconstruirla (Esd. 4:7-23; cf. Esd.
7:9). Sus enemigos pudieron detener el proceso de
reconstrucción, no porque éste se considerara ilegal,
sino porque temían que el poder concedido por el rey a
los judíos condujera a una insurrección. Varios años más
tarde Artajerjes renovó el decreto original y autorizó a
Nehemías para que fuera a Jerusalén a terminar el
proyecto (Neh. 1 ).
3. 457 a.C.: año sé |