¿QUÉ SIGNIFICA SER UN(A) GUÍA MAYOR?

Para alcanzar el éxito como dirigentes se necesita una buena preparación. Un buen dirigente, además de cultivar las cualidades innatas que poseen necesita adquirir nuevos conocimientos por medio del estudio.

De esta manera, aumentará el caudal de habilidades indispensables para una buena dirección. La edad comprendida entre los diez y los quince años es la época más importante y decisiva en la vida de toda persona. Por lo tanto, los dirigentes de menores deben estar capacitados para orientar a los niños en una forma provechosa.

Un Guía Mayor es un líder adiestrado con especialización en la dirección de menores y adolescentes. El liderazgo es un asunto de vital importancia para el bienestar de la niñez y la juventud de la iglesia y para el éxito de sus respectivos organismos.

Los que quieren ser dirigentes deben aprovechar cada oportunidad que se les presente para el desarrollo mental y entrenamiento práctico, a fin de que puedan saber cómo guiar a quienes ellos van a dirigir.

 TENEMOS UN EJERCITO

Los Guías Mayores representan un gran potencial para la iglesia puesto que son líderes debidamente capacitados y dispuestos a servir. La mensajera del Señor transmitió a la iglesia el siguiente llamado:

"Tenemos hoy día un ejército de jóvenes que podría hacer mucho si fuese debidamente estimulado y dirigido. Queremos que nuestros hijos crean la verdad. Queremos que reciban la bendición de Dios. Queremos que desempeñen una parte en planes bien organizados para ayudar a otros jóvenes. Que todos los jóvenes sean adiestrados para que puedan representar correctamente la verdad dando razón de la esperanza que hay en ellos y honrando a Dios en cualquier ramo de la obra en donde estén capacitados para actuar" Elena G. De White, Boletín de la Asociación General, enero 29, 30, 1893, pág. 24).

   

EL CLUB!!!

 La Iglesia Adventista del Séptimo Día tiene la gran responsabilidad de conservar los recursos que poseen sus jóvenes y niños. El Club de Conquistadores y el de Guías Mayores constituye una parte importante en este movimiento de conservación y se organiza con el fin de alcanzar a nuestros jóvenes doquier se encuentren para guiarlos a Cristo, ayudarles a fijar sus ideales y presentarles la vida cristiana en una forma más atractiva. Este Club tiene como propósito primordial el aspecto espiritual: lealtad, honestidad, y seguir a Cristo. El Club de Guías Mayores tiene como objetivo la formación de líderes.

 

 Después de haber estudiado durante muchos años el problema de la delincuencia juvenil, nace la propuesta de que abandonemos la idea de resolver este problema por medio de la corrección y que comencemos a resolverlo por medio de la prevención. Según el Sr. Hoover "la prevención requiere que el joven ocupe su tiempo en actividades sanas y provechosas". La enseñanza que de énfasis a la importancia de una vida intachable, a un carácter firme y un cuerpo sano vale más que cualquier otra lección que el joven pueda aprender. Cuando los niños y las niñas de nuestra iglesia descubran que "aquellos para quienes Dios es lo primero, lo último y lo mejor, son las personas más felices del mundo" (Mensaje para los jóvenes, pág. 35), no nos preocuparemos tanto con el temor de perderlos. La religión para que sea eficaz en la vida de los niños debe también ser atrayente. Esto puede lograrse si como dirigentes, enfatizamos las tres fases de la educación cristiana en proporciones equilibradas. "Nuestro concepto de la educación tiene un alcance demasiado estrecho y bajo. Es necesario que tenga una mayor amplitud y un fin más elevado. La verdadera educación significa más que la prosecución de un determinado curso de estudio... Es el desarrollo armonioso de las facultades físicas y espirituales. (La Educación, pág.11). Nuestra actitud al estudiar los problemas de nuestros niños, debe ser positiva. Existe el peligro, sin embargo, de que al tratar el aspecto físico y las actividades recreativas demos énfasis a la parte negativa, haciendo así que la religión tenga poco atractivo.

 

"Dedicad parte de vuestras horas libres a vuestros hijos, asociáos con ellos en sus trabajos y deportes, y conquistad su confianza."

(Consejos para los maestros., Pág.96).

  

En estas declaraciones se nos presenta un desafío y una solemne responsabilidad; pero a la vez, una magnífica oportunidad en el servicio cristiano. Por medio de la sana recreación es posible presentar un punto de vista positivo. Entonces, no será necesario amonestar constantemente a los jóvenes en cuanto a las diversiones mundanas y los placeres que la iglesia condena. Un "sí" suena mejor a los oídos que un "no".

Ese es el propósito del Club de Conquistadores: orientar a los menores por la senda de la verdad y ayudarles a emplear su entusiasmo y energía juvenil a favor de Cristo.