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ENDTIME ISSUES Nº 45 04 de Mayo de 2000 PRACTICANDO LA SUPREMACIA Y LA SUMISION Samuele Bacchiocchi, Doctor en Teología Profesor de Teología en la Universidad Andrews Estimados miembros de los temas "Endtime" (Fin del tiempo): La alegría que una madre experimenta cuando abraza a su nuevo bebé recién nacido luego de un doloroso parto, es incomprensible para un hombre. Pese a la propaganda feminista de "intercambiabilidad de roles" ningún hombre jamás ha experimentado el dolor y la alegría de traer un bebé a este mundo. Esto puede explicar el porqué mis alumnos sonrieron cuando les conté el jueves de mañana, el 27 de Abril, que mi "bebé" había nacido la noche antes a las 09:00 PM. Les dije que para testimoniar el parto de mi "bebé" fuí a la imprenta en la noche del miércoles, así pude ver con mis propios ojos como mii nuevo libro "El cristiano y la música rock: un estudio de los principios bíblicos de la música" salía de la empastadora. En verdad, tomé las primeras dos copias y las puse contra mi pecho y las llevé a casa jubiloso. En efecto, las traje a nuestro dormitorio, le dí una copia a mi esposa y puse la otra en mi velador. Me sentí como si un nuevo miembro se había agregado a nuestra familia. Es cierto, es un "hermoso bebé" ya que el libro se ve muy atractivo y conmoverá el alma de quienes se tomen el tiempo de leerlo. Es imposible para mí explicar la alegría y el regocijo que experimento cada vez que veo una nueva publicación salir a la luz luego de muchos meses de penosa investigación. De alguna forma estoy tentado a compararlo con la alegría de una madre al traer un nuevo bebé a este mundo. Este último libro sobre la música representa para mí nueve meses de investigación dedicada en la cual ocupé un promedio de 15 horas diarias investigando, analizando, y escribiendo. Lo que ha hecho esta última experiencia tan única no es sólo el hecho de que seis músicos profesionales de distintos países han contribuido con penetrantes capítulos a este simposio, sino también el número sin precedentes de solicitudes que he recibido de quienes han leído los capítulos publicados en nuestra carta circular "Endtime issues newsletter". En efecto, en las últimas dos semanas hemos recibido ordenes por más de 6.000 copias de todas partes del mundo. En los próximos días las primeras 10.000 copias impresas se venderán totalmente. Esto nunca había sucedido con mis 14 libros editados previamente. Es evidente que muchos creyentes están profundamente preocupados respecto a la adopción de música pop y drama para el servicio de adoración. Parece que algunos de nuestros hermanos creyentes no son capaces de ver la distinción bíblica entre música sagrada para adorar y música secular para entretenimiento. Nuestra ferviente esperanza y oración es que este estudio, fruto de meses de dedicada investigación, ayude a muchas personas sinceras a comprender aquellos principios bíblicos que debieran guiar a los cristianos a hacer buenas elecciones musicales en el hogar y en la iglesia. A Ud. le agradará saber que hoy, 03 de Mayo del 2000, todas vuestras ordenes han sido procesadas. Hemos trabajado contra reloj para enviar este oportuno libro tan pronto como sea posible. Aquellos que viven en Norteamérica, recibirán su copia en pocos días. Envíos a ultramar tomarán unas 06 a 08 semanas. Si aún no ha ordenado su copia de "El cristiano y la música rock" siéntase libre de llamarnos (616) 471-2915 o enviarnos por correo electrónico su orden con la información de su tarjeta de crédito. Por las próximas semanas, hasta el 30 de Mayo del 2000, extenderemos la siguiente oferta especial SOLO para los miembros de nuestro listado de correo: 1 copia por US$ 20,00 correo incluido 2 copias por US$ 25,00 correo incluido (la segunda copia cuesta sólo US$ 5,00) 10 copias por sólo US$ 100,00 correo incluido 26 copias (una caja completa) por sólo US$ 170, correo incluido Tome nota que ofrecemos una caja completa de 26 copias de "El cristiano y la música rock" por sólo US$ 170,00, lo que da unos US$ 6,00 por cada copia. Decidimos extender esta oferta muy especial para hacer posible que cada miembro de nuestra iglesia se beneficie de este oportuno estudio. También puede ordenar el libro en mi sitio de Internet : http://www.biblicalperspectives.com/ Allí puede ver la atractiva cubierta del libro y acceder a varios capítulos del libro gratuitamente. Haremos lo mejor de nuestra parte en procesar su orden tan pronto como sea posible. REACCIONES A LA CIRCULAR ANTERIOR La última circular (Nª 44) sobre las enseñanzas bíblicas respecto a los roles dentro del matrimonio, generaron un volumen considerable de respuestas. Mientras la mayoría de vuestros comentarios fueron muy positivos, sin embargo unos cuantos fueron decididamente negativos. Sorprendentemente, algunos creen firmemente que las distinciones de rol de la supremacía del esposo y la sumisión de la esposa, son resultados de la Caída, y han contribuido al abuso de la mujer. Para remediar este problema, algunos mensajes proponen que los cristianos debieran abandonar las distinciones funcionales de rol, adoptando a cambio el así llamado "paradigma en sociedad", que se recomienda sea aceptado en la próxima sesión del Congreso Mundial. Este punto merece una cuidadosa consideración, ya que lo que está en la picota es la orden misma que Dios estableció para el adecuado funcionamiento de la familia, la iglesia y la sociedad como un todo. Así que he decido continuar nuestro estudio, explorando en esta circular las implicaciones prácticas y aplicaciones de la supremacía y la sumisión. Incidentalmente, la semana pasada recibí numerosos mensajes de oyentes del programa radial de la Dra. Laura Schlessinger. En un programa reciente ella citó párrafos de mi libro "El pacto del matrimonio" y lo recomendó a sus oyentes. En efecto, ella llegó a poner en su sitio en Internet un extracto de mii libro en la parte que tiene que ver con el punto bíblico del sexo : http://www.dr.laura.com/ . Aparentemente su programa es muy popular, ya que recibí mensajes de distintas partes del país. Le escribí una nota de agradecimiento, ofreciéndole copias gratuitas de varios de mis libros que tienen que ver con temas de estilo de vida. PRACTICANDO LA SUPREMACIIA Y LA SUMISION Samuele Bacchiocchi, Doctor en Teología Profesor de Teología en la Universidad Andrews En la circular anterior establecimos que el punto de vista igualitario o "en sociedad" del matrimonio, adoptado por algunos profesores Adventistas y recomendados para su adopción en la próxima sesión del Congreso de la Asociación general, se basa mayormente en una interpretación equivocada de las enseñanzas bíblicas respecto a la supremacía del esposo y la sumisión de la esposa. La Biblia presenta estos roles en el matrimonio, no como una consecuencia de la Caída, sino como un orden establecido por Dios en la creación para asegurar unidad y armonía en el hogar y en la iglesia. Para apreciar en forma más completa la validez y el valor de la orden divina de supremacía y sumisión, reflexionaremos ahora en las implicaciones prácticas y aplicaciones de tales principios en las relaciones maritales. Este estudio está dividido en dos partes. La primera intenta definir en términos prácticos lo que la supremacía del esposo comprende en términos de liderazgo y servicio. La segunda mira en algunos aspectos prácticos de la sumisión de la esposa a un esposo amante. 1.- Practicando la supremacía (supremacía práctica) Liderazgo en Amor. Pablo clarifica el significado de la supremacía al exhortar a los esposos a no ejercitar la autoridad sobre sus esposas, sino amarlas "como Cristo amó a la iglesia" (Efe.55:25) Diciéndolo de otra forma, Pablo exhorta a los esposos a ejercitar, no una supremacía de poder, control, competencia o dominación, sino un liderazgo de amor. El modelo es la supremacía de Cristo sobre la iglesia manifestada en Su buena voluntad en sacrificarse a Si mismo por su santificación ( "para santificarla" v.26) su purificación ("habiéndola purificado" v.26) y su glorificación (a fin de presentársela a si mismo una iglesia gloriosa" v.27) Esta es la forma en la forma en que debo ser la cabeza de mi esposa, amándola con el amor sacrificial e incondicional de Jesús. Jesús tanto amó a la iglesia que El dejó todo por ella - la igualdad con Dios, la majestad y la gloria del cielo, el derecho a una familia terrenal, la comprensión y aprecio de sus iguales, un juicio justo y una muerte humanitaria. Esta es una supremacía de completo amor sacrificial e incondicional, sin derechos. Como esposo, ¿soy el tipo de cabeza que desea dejar todo por el bienestar de mi esposa e hijos? El amor de Cristo limpia y mejora la iglesia. A través de Su Espíritu, Cristo trabaja " a fin de presentársela a si mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga" (Efe. 5:27) . A Jesús le gusta hacer a cada creyente tan puro y perfecto como El es. "Mi amor por mi esposa ¿lava sus heridas y magulladuras internas y saca a la luz lo mejor de su carácter? ¿Hago mas fácil o más difícil para Jesús el hacerla radiante y sin culpa? Jesús no reprime e inhibe mi carácter sino le capacita florecer y realizarse con todo su potencial. ¿Mi esposa está siendo suprimida o enriquecida a través de mi relación con ella?"(1) Si algún día Dios me pregunta a mi o a Ud. "¿Amaste a tu esposa incondicionalmente como Yo te amé a tí?" ¿Que le responderemos? ¿Buscaremos excusas, diciendo : "Bueno, Señor, tu sabes que he amado a mi esposa en muchas áreas. Le he provisto para todas sus necesidades materiales y he apoyado muchos de sus planes e iniciativas. Pero ha sido difícil amarla completamente ya que no siempre ha sido sumisa. A veces ella insistió en hacer cosas a su manera, sin tomar en cuenta mis sentimientos o instrucciones. Y recuerda Dios, no siempre ella fue confiable. A veces me dejó a mi y a los niños en casa para salir a divertirse. ¿Cómo podría amarla incondicionalmente?" El Señor replicará, "Nunca te pregunté respecto a las debilidades de tu esposa. Te pregunté ¿amaste a tu esposa incondicionalmente como Yo te amo?" Dios conoce las debilidades de nuestra esposa tan bien como nosotros. Sin embargo El nos llama como esposos para ejercitar una supremacía de amor amando a nuestras esposas sin tomar en cuenta las debilidades que sean. El nos llama a ejercitar nuestras supremacías siendo primero en perdonar los errores de nuestras esposas, primeros en alimentar y construir nuestra relación marital, primeros en asumir responsabilidad por las necesidades físicas, sociales, emocionales y espirituales de nuestra esposa e hijos. Ejercitar esta clase de supremacía de amor no es fácil. En efecto, es imposible por nosotros mismos. Sólo puede ser hecha mediante el poder capacitador del Espíritu Santo. Por ello Pablo introduce su discusión de la relación apropiada entre el esposo y la esposa, los padres y los hijos, y siervos y amos al exhortar a los Cristianos a "ser llenos con el Espíritu" (Efe. 5:18). Es solo por el poder capacitador de Su Espíritu que un esposo podrá empezar a amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia y que una esposa pueda someterse a si misma a su esposo como al Señor. Liderazgo en servicio: La supremacía del esposo en amor sacrificial se manifiesta especialmente a través de su buena voluntad para servir a su esposa e hijos. Esto no significa que él está bajo la autoridad de los miembros de su familia o que el recibe órdenes de ellos. Mas bien, significa que el sirve a su familia dándoles un servicio de liderazgo amante, inteligente y sensitivo. La supremacía en las Escrituras presupone un liderazgo de servicio. Cristo es la cabeza de la iglesia a causa de que El no vino para ser servido por la iglesia, sino a servirla (Mat. 20:28). Hay una diferencia radical entre el punto de vista de Dios respecto al liderazgo y el punto de vista que el mundo tiene del liderazgo. "Sabéis" explicó Jesús "que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos". (Mar. 10:42-44) Un esposo cumple la supremacía de servicio al dirigir, animar, progre, proveer y cuidar por su esposa e hijos. En tanto que la esposa tiene un rol único en la procreación, así el esposo tiene un rol único en proveer y proteger. "El Señor" escribe Elena G.de White, "ha constituido al esposo en cabeza de su esposa para ser su protector; el es lazo de unión de la familia, manteniendo unidos a los miembros, como Cristo es la cabeza de la iglesia y el Salvador del cuerpo místico" (2). Pedro enfatiza este punto, diciendo : "Vosotros maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo" (1Ped. 3:7) La esposa es "el socio más débil", no en lo moral, espiritual o intelectual, sino físicamente. El esposo considerado la protegerá de tareas pesadas como mover muebles, reparar automóviles, trasplantar árboles, construir cercos, pegar ladrillos. A veces el esposo debe proteger la salud de su esposa llevando algunas de sus cargas. Si la esposa trabaja fuera del hogar o si ella no está bien, el esposo considerado aliviará las cargas de su esposa asumiendo responsabilidad por alguna de ellas. Hablando del esposo, Elena G.de White escribe, "si el desea mantenerla fresca y alegre , para que sea como el sol en el hogar, permítasele ayudarla a llevar sus cargas. Su amabilidad y amable cortesía será para ella un precioso estímulo, y la felicidad que el imparte traerá alegría y paz a su propio corazón"(3) Ella continúa, señalando que si una madre es privada del cuidado y protección de su marido " si se le permite agotar su fuerza por el exceso de trabajo o por la ansiedad y melancolía, se les robará a sus hijos la fuerza vital y la elasticidad mental y la alegría vivaz que podría heredar"(4) Liderazgo como administrador. Un aspecto importante de la supremacía del esposo es proveer una administración solícita y competente de la familia. Esto comprende establecer y mantener directrices, fijar prioridades y delegar responsabilidades. En su libro "Christian Living in the home (Vida cristiana en el hogar), Jay Adams escribe : "El esposo como la cabeza del hogar es su administrador. El es la cabeza: la cabeza no hace el trabajo del cuerpo. El esposo no es la respuesta a cada pregunta o el que piensa cada pensamiento para su esposa - no es exactamente eso. Mas bien, está para reconocer que Dios le dio una esposa para ser una ayudadora. Un buen administrador mirará a su ayuda y dirá , "ella tiene ciertas habilidades. Si voy a administrar mi hogar en buena forma, debo ver que cada uno de esos dones se desarrolle y sea puesto en uso tan completamente como sea posible" El no deseará aplastar su personalidad, más bien, buscará llevarla a la flor más completa" (5) En una familia bien ordenada un esposo ejercita su supremacía al delegar y no al abdicar responsabilidades. Esto comprende tomar en consideración las ideas, los talentos y las convicciones de su esposa e hijos. Se espera que las esposas "gobiernen su casa" (1 Tim. 5:14) administrando apropiadamente sus hogares. La mujer sabia de Proverbios 31 es capaz emocional y físicamente para trabajar creativamente y sacrificialmente. "Parte del conflicto y la confusión que se ve en los hogares hoy en día" escriben Larry y Nordis Christensoon, "se originan en un ejercicio demasiado simplista de supremacía". Ser cabeza del hogar significa más que un hombre ocupando la pieza del capitán y ladrando órdenes. Significa aprender a respaldar la responsabilidad de dar dirección informada e inteligente a la familia. Un esposo no tiene todas las buenas ideas. Su esposa e hijos, como también personas fuera de la familia inmediata, pueden tener cosas importantes que decir acerca de lo que la familia debiera hacer. Es la responsabilidad del esposo pesar cada sugerencia, determinar que debiera hacerse y ver que esto suceda".(6) El esposo soporta una pesada responsabilidad por el éxito de sus decisiones. Si la familia no se reúne para la adoración o no asiste a la iglesia, Dios hace al padre responsable. Si los hijos son desobedientes y rebeldes, el padre es a quien primero se le echa la culpa. Fue Eli y no su esposa, quien vino a estar bajo la condenación de Dios por criar a dos hijos malvados. (1 Sam. 3:13) Una familia sin el liderazgo competente y dedicado de un padre es como una corporación sin un presidente capaz. En ambas instancias la organización se desintegra muy rápidamente. Una de las mayores necesidades de América hoy es por esposos y padres que provean a sus familias no sólo apoyo financiero sino también liderazgo moral y espiritual. Liderazgo como proveedor Una parte importante del liderazgo de servicio del esposo es su responsabilidad en proveer a su esposa e hijos con alimento, vestido, abrigo y oportunidades educacionales. Esta es una obligación sagrada puesta sobre el esposo por Dios "Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo" (1 Tim.5:8) Proveer solo una forma de vida, sin embargo, no es suficiente. Un concepción errada común entre los esposos suena como ésto : "Trabajo duro para proveer a mi esposa e hijos de todas sus necesidades. ¿Qué más podrían pedirme?" P., "Mi esposa no tiene razones para quejarse, pues tiene mucho más de lo que la mayoría de las mujeres tienen". Proveer una forma de vida para nuestras esposas e hijos no es un sustituto válido del compartir nuestras vidas personales con ellos. Nuestras esposas se casaron con nosotros, no con nuestras libretas de cheques. Lo que muchas esposas echan más de menos no es el libreto de ch3eques, sino la atención personal, la presencia y el compañerismo de sus esposos. Ellas esperan que se repare en ellas, esperan ser apreciadas y esperan que se les de tiempo. Es el sentimiento de ser despreciada que a menudo tienta a una mujer a mirar por otro hombre que pueda darle tiempo y atención. El consejo de Pedro a los esposos es claro: "Vosotros maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente" (1 Ped. 3:7) El verbo griego traducido "vivid" (sunoikountes) literalmente significa "estar en la casa con". Pero solamente "estar en la casa con" la esposa en vez de salir con los amigos, no es suficiente. Un esposo puede estar en casa y sin embargo ignorar a su esposa al estar totalmente absorto en la lectura del diario o mirando un juego en la televisión. Como cabeza de su hogar, un esposo debe aprender a ejercitar el liderazgo en compartirse a sì mismo. El debe aprender a dejar de lado un período de tiempo cada día para dar atención sin divisiones a su esposa e hijos. Los beneficios que resultarán de tal práctica están más allá de cualquier cálculo. Liderazgo en Disciplina e instrucción Como cabeza del hogar, el esposo debe tomar la responsabilidad del desarrollo moral y espiritual de su familia. En el Antiguo Testamento, Dios instruye a los padres a que sean diligentes en enseñar Sus mandamientos a sus hijos "Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes" (Deut. 6:6,7) Se da una exhortación similar a los padres en el Nuevo Testamento. ""Y a vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor" (Efe.6:4) Las dos áreas en que un esposo debe tomar "responsabilidad principal" es "disciplina e instrucción". La observancia de la disciplina apropiada es fundamental al desarrollo del carácter de un niño. Demasiado a menudo los esposos abdican su responsabilidad como los líderes morales y espirituales del hogar, esperando que sus esposas cumplan estas funciones. El resultado es que más y más esposas deben ser las cabezas morales y espirituales de un hogar. Cuando esto sucede, los niños sufren y la relación marital se pone tensa. Los niños sufren pues son privados del importante rol modelador del padre como la figura de autoridad y líder del hogar. La relación marital se tensa debido a que la esposa resiente la inhabilidad de su esposo para funcionar como la cabeza moral y espiritual de la familia, y el esposo puede reaccionar ante su falla, buscando satisfacción fuera del hogar. A pesar de toda la propaganda anti supremacía del hombre, propagada por el movimiento de liberación femenina, "es precisamente la ausencia de autoridad masculina" como Larry y Nordis Chnristianson señalan, "la que inunda las familias americanas" (7). Rápidamente estamos llegando a ser una sociedad matriarcal donde las mujeres son responsables primariamente por la enseñanza y la disciplina de dlos niños, de apoyar la familia, de mantener el hogar, de dirigir los cultos de adoración, y por la participación en los asuntos cívicos y de la iglesia. "El problema" como lo definen adecuadamente los Christiansons"es la abdicación en masa de la parte que corresponde a los esposos. La necesidad existente en las familias americanas hoy no es de algún tipo de 'igualdad ' fabricada entre esposo y esposa. La igualdad ya está allí dada por Dios, esperando ser descubierta. La necesidad es por supremacía. Que los hombres acepten la responsabilidad de ser cabeza de la familia., y las esposas encontraran bajo su autoridad una libertad, una liberación, tal como ninguna enmienda constitucional jamás podrá garantizar" (8) Liderazgo como legislador y sacerdote Un padre Cristiano no debiera traicionar su deber sagrado de ser el legislador y sacerdote del hogar. Elena G.de White enfatiza esta importante función diciendo : "Todos los miembros de la familia se centran en el padre. El es el legislador, ilustrando en su varonil porte las virtudes más firmes : energía, integridad, honestidad, paciencia, coraje, diligencia y utilidad práctica. El padres en un sentido el sacerdote de la familia, poniendo sobre el altar de Dios el sacrificio matutino y vespertino... el es un obrero junto con Dios, llevando a cabo los graciosos designios de Dios y estableciendo en sus hijos principios rectos, capacitándoles para formar caracteres puros y virtuosos, pues está preocupado del alma con la que capacitará a sus hijos para rendir obediencia no solo a sus padres terrenos sino también a su Padre celestial".(9) Como esposos somos finalmente responsables por el desarrollo moral y espiritual de nuestras familias. Los niños naturalmente miran a su padre por directrices morales. El gran tamaño, la mayor fuerza y la profunda voz del padre les habla de autoridad y liderazgo. Esto es el porqué las madres necesitan el compromiso de sus esposos en hacer cumplir la disciplina. Los padres sirven como una base sobre la cual se construye la autoridad paterna. Como padres necesitamos estar involucrados en la disciplina de nuestros hijos, mirando por las luchas de poder entre nuestras esposas e hijos. Debemos tomar la responsabilidad por los problemas conductuales de nuestros hijos que causen cansancio emocional en nuestras esposas. Debemos tomar tiempo para comunicarnos con nuestros hijos para conocer de sus necesidades morales y espirituales. Debemos servir como los sacerdotes del hogar dirigiendo a la familia en una experiencia de adoración diaria y renovado compromiso con Cristo. El culto de familia es el centro simbólico de un compromiso espiritual de la familia. Atrayendo a la familia al culto, el esposo enseña a los miembros de su familia a mirar hacia Dios por sabiduría y poder y hacer de Dios lo primero y supremo en sus vidas. Conclusión Practicar la supremacía, como hemos visto, no significa señorear sobre la familia ladrando órdenes a la esposa y los hijos, sino más bien enfrentar la responsabilidad de proveerles con un liderazgo amante e inteligente. Esto incluye un liderazgo en amor, mostrado en el amar a nuestras mujeres con el amor incondicional y sacrificial de Jesús; un liderazgo en servicio manifestado en nuestra voluntad de dar servicio inteligente y sensible a nuestras esposas e hijos : un liderazgo en la administración del hogar mostrado por fijar prioridades yy delegar autoridad ; un liderazgo en proveer a nuestras esposas e hijos no solo con alimento, vestido y abrigo, sino también con nuestra atención personal, presencia y compañerismo : un liderazgo en disciplina e instrucción, mostrado por nuestra prioridad en tomar la responsabilidad de administrar la disciplina apropiada y en entregar instrucción a los niños : un liderazgo como legislador y sacerdote manifestada en tomar responsabilidades por el desarrollo moral y espiritual de nuestros miembros de la familia. En una palabra, practicar la supremacía significa estar dispuesto a servir a nuestra familia proveyéndoles en las necesidades físicas, emocionales, sociales, intelectuales y espirituales de nuestras esposas e hijos. Esta es la clase de supremacía ejemplificada por Cristo, el modelo de la supremacía del esposo. 2.- Practicando la sumisión Pocos mandamientos bíblicos pueden provocar tanta emoción y controversia como el mandato a la esposa de someterse a su marido (Efe. 5:22, 24; Col. 3:18 ; 1 Ped. 3:1) Tanto feministas liberales y evangélicos se sienten choqueados y ofendidos por este mandato. Ellos visualizan este mandato como una negación básica de los derechos de la mujer a ser iguales al hombre. Para corregir este pretendido mal, el movimiento de liberación femenina está promoviendo matrimonios en donde los participantes sin roles definidos forman parejas con el objetivo final de su carrera. Los títulos de "esposo" o "esposa" estàn obsoletos en tales matrimonios. Cada esposo tiene el derecho a terminar la relación cuando ya no haya más beneficio para su realización propia. Los roles tradicionales de esposa, madre, y dueña de casa estàn siendo desmantelados deliberada y sistemáticamente, especialmente por la influencia del Movimiento de Liberación femenina en los medios periodísticos. James Dobson entrega una descripción gráfica de este proceso diciendo : "La imagen de la mujer que se entrega por los medios es una combinación ridícula de fantasía y propaganda feminista. La mujer de hoy siempre se muestra magnífica, por supuesto, pero ella es mucho más que eso. Ella atraviesa la campiña en un auto deportivo, mientras su compañero masculino se sienta en el asiento acompañante ansiosamente mordiéndose las uñas. Ella exuda confianza propia desde la misma punta de sus dedos, y por buenas razones: puede desmantelar a cualquier hombre vivo con sus golpes de kárate y patadas a los dientes. Es mortalmente certera con una pistola y juega tenis (o fútbol) como una profesional. Habla en sentencias perfectamente organizadas, como si sus citas espontáneas fuesen planeadas y escritas por un equipo de pequeñitos profesores de Inglés sentados en la parte de atrás de su hermosa cabeza. Es una gastrónoma sexual, de seguro, pero no la harán entrar ni muerta a una ceremonia de casamiento. Tiene la gran fortuna de ser perpetuamente joven y nunca se enferma, ni comete jamás un error o parece ser tonta. En resumen, es virtualmente omnisciente, excepto por una inhabilidad curiosa para hacer cualquier cosa tradicionalmente femenina, como cocinar, coser o criar chiquillos. Verdaderamente, las heroínas de l pantalla de hoy son un espécimen notable, orgullosa y sin compromisos, con gran presencia y las manos en las caderas. Oh, yeah!! Este bebé ha recorrido un largo camino, no lo dudemos" (10) ¿Se han liberado realmente las mujeres? Un problema fundamental con el Movimiento de liberación femenina es que asume que para liberar a la mujer es necesario dejar de lado el plan divino para las exitosas relaciones maritales. El plan consiste, como hemos visto, de una relación basada en el liderazgo amante y en una amante sumisión. Las promotoras de la liberación femenina rechazan este plan divino, promoviendo a cambio una Inter-relación contractual en donde cada parte es libre de venir e ir, vivir en o vivir fuera. En su lucha por los derechos de la mujer, las promotoras de la liberación femenina, incluyendo a algunos cristianos evangélicos, han hecho el error de absolutizar su propia libertad. Han fallado en darse cuenta que la verdadera libertad se encuentra, no en ser centros de poder absoluto, sino en vivir de acuerdo con la orden de relaciones establecidas por Dios. El resultado del movimiento de liberación femenina no ha dado como resultado una mayor liberación de la mujer, sino un aumento en la frustración de la mujer, delincuencia juvenil y tasa de divorcios. Elizabeth Achtemeier entrega la siguiente descripción perceptiva de los resultados de las ideologías feministas: "Algunas mujeres modernas así llamadas "liberadas" se han absolutizado a ellas mismas en estar tan preocupadas de sus propios derechos que se han entrampado respecto de los derechos de sus esposos e hijos. No hay nada más trágico hoy en día que esos hogares en los que la relación marital está siendo destruída por ideologías feministas. La esposa se ha dado cuenta repentinamente que ella es una persona "incompleta" o "no realizada". Así precipitadamente ha salido corriendo y encontrado un trabajo, o está ocupando horas en reuniones femeninas, o ha abandonado todas esas pequeñas cortesías, amenidades, y servicios mutuos que hacen la vida posible entre un esposo y una esposa. Ha llegado a ser un centro absoluto de asertividad propia, sin preocuparse por el cuidado y los sentimientos de su esposo. El matrimonio no es posible bajo tales circunstancias, y no es sorprendente que muchas de las feministas militantes se hayan divorciado"(11) Hallando vida mediante su pérdida Las feministas militantes han olvidado el consejo de Cristo de que salvaremos nuestras vidas mediante su pérdida (Mar.8:35); de que encontraremos una "mejor relación" no peleando por nuestros derechos sino asumiendo nuestras responsabilidades dadas por Dios. La fe bíblica no está comprometida con derechos sino con responsabilidades. Una mujer que insiste en luchar por sus derechos eventualmente puede terminar perdiendo protección, simpatía, amor, seguridad y aún a su esposo. Desde una perspectiva bíblica, no tenemos derechos. Todo lo que tenemos - vida, amor, perdón, libertad, compañerismo y salvación - son dones preciosos ofrecidos por nuestro gracioso Salvador para que podamos utilizarlos en bendición de otros. Esto se aplica al mandamiento de Dios "maridos, amad a vuestras mujeres" y "esposas, estad sujetas a vuestros maridos" (Efe. 5:21,25). Fueron dadas no para asegurar nuestros derechos, sino para asegurar una relación armoniosa, feliz. "Cuando Dios dijo ama y sométete", escribe Don Meredith, "sólo habían buenas intenciones! Sin amor y sumisión, Dios no puede suplir nuestras necesidades "únicas". Sin amor y sumisión, los cristianos están divididos y la causa de Cristo aparece frustrante. Si no me someto a tí en humildad, entonces soy una amenaza, un desánimo, una fuente de rechazo y juicio en tu vida. A menos que te ame incondicionalmente, será difícil para ti someterte a mí. No hay una relación de 'agape' sin amor y sumisión"(12) El modelo de sumisión Cristo es el modelo perfecto tanto de la supremacía amante y de la sumisión amante. Ambos roles funcionan en Cristo no como limitaciones sino como oportunidades para un mayor servicio y bendiciones. En su carta a los Filipenses, Pablo nos exhorta a seguir el ejemplo de la actitud sumisa de Cristo para encontrar unidad con Dios y los otros : "Haya pues en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre." La actitud mental sumisa de Cristo le capacitó no para cuestionar la supremacía de su Padre o reclamar por una autoridad idéntica, aunque El compartía la misma divinidad del Padre. El no cuestionó el derecho de Su Padre de funcionar como Su cabeza, ni intentó redefinir la noción de supremacía o sumisión a través de una "cuidadosa exégesis". A cambio, el se sometió a Si mismo al Padre siendo obediente hasta el punto de morir en la cruz. El resultado de la obediencia de Cristo es que el Padre le exaltó hasta el más alto honor. El ejemplo de Cristo nos enseña que en el orden de Dios, la sumisión es el camino a la glorificación. La sumisión de Cristo a la supremacía de Su Padre nos da un modelo para comprender la naturaleza y la forma de la sumisión de una esposa a su marido. Sumisión es una respuesta amorosa La supremacía de un esposo consiste en proveer un liderazgo sacrificial y amante a los miembros de su familia. Tal liderazgo provee la base para una sumisión amante y alegre de parte de la esposa. El abuso común del hombre de su supremacía como un 'garrote' sobre sus esposas ha guiado a muchas mujeres a ver la orden de Dios de someterse como irracional y discriminatoria. Algunas mujeres se someterán a sus esposos a medias; esto es, como un necesario requerimiento divino más bien que como una respuesta amorosa. Ellas esperan que Dios recompensará su sumisión indeseada. Tal sumisión legalista es sin alegría, frustrante y a menudo resulta en la disolución del matrimonio. La sumisión legalista no ve que la supremacía y la sumisión fueron dadas por Dios no para privarnos de algo sino para asegurarnos una relación marital feliz y armoniosa. Sin el liderazgo amante y la sumisión amorosa, ninguna relación exitosa puede mantenerse. La causa fundamental de la supremacía o sumisión legalista es el centrarse en si mismo, no cediendo en las voluntades que chocan con los mandatos de Dios. Cuando por la gracia de Dios la batalla de las voluntades se disuelve, entonces estamos capacitados para aceptar y experimentar el mandato de Dios de amar y someterse, no como una fuente de contienda, sino de alegría, orden, bendición y seguridad. El conflicto de los roles en el matrimonio es causado no por un error en la descripción de Dios de los trabajos de loso esposos y las esposas, sino por el pecado, manifestado en las voluntades centradas en si mismas. El plan de Dios para los esposos de ser cabezas amantes y sacrificiales y para las esposas de ser ayudas idóneas amantes y respetuosas está diseñado para promover no la competición y los conflictos, sino la consumación y la armonía. Los dos roles pueden ser comparados con el candado y la llave. Si el candado desea ser la llave o la llave desea ser el candado debido a que alguno o ambos están infelices con sus roles asignados, los dos son inútiles. Solo cuando el candado y la llave funcionan como fueron diseñados es que trabajan en forma apropiada. En la misma forma, sólo cuando el esposo y la esposa funcionan como cabeza amante y ayuda idónea obediente, es que su unión marital funcionará apropiadamente de acuerdo con el diseño de Dios. Cada esposo es incompleto solo, pero juntos hacen un todo. Sumisión y respeto La sumisión de una esposa a su marido se manifiesta especialmente a través de su respeto por él. Pablo resume su exhortación a los esposos y esposas, diciendo : " ..cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido" (Efe. 5:33) Respeto es algo que debiera ser ganado mediante una conducta apropiada. Cuando un esposo cristiano ejerce una supremacía amante, sacrificial, su esposa lo encuentra digno de confianza, honor y respeto. Respeto es una cualidad esencial del amor. Si el amor se espera que crezca con los años, debiera estar basado en el respeto mutuo. En su epístola a Tito, Pablo anima a las mujeres de más edad a enseñar a las esposas jóvenes "a amar a sus maridos" (Tito 2:4) El hecho de que Pablo exhorte a las esposas a "respetar" a sus esposos en Efesios y a "amarlos" en Tito, muestra que en la mente del apóstol, el amor y el respeto van de la mano. Una esposa puede mostrar respeto hacia su marido en diferentes formas: aceptando y confirmando su liderazgo moral y espiritual en el hogar; delegando en él ciertas decisiones, preguntas o problemas ; admirándolo y alabándolo por sus logros; colocándolo en primer lugar cuando se planifican actividades; apoyando sus planes financieros. Cuando un hombre sabe que se esposa le respeta, le apoya y le admira, ningún sacrificio será demasiado grande para él. Sumisión como aceptación La esposa sumisa acepta a su esposo como él es, sin condicionar su amor a cambios en su manera de ser. Aprendemos a aceptar y amar incondicionalmente a nuestros esposos o esposas cuando nos damos cuenta cómo Dios nos acepta : "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Rom. 5:8) A veces una esposa puede sentir que es imposible para ella aceptar a su esposo tal como es. Humanamente hablando esto puede ser la verdad, pero en la medida que ella acepta y experimenta el amor incondicional de Dios, ella recibe fuerzas para aceptar y amar a su esposo incondicionalmente. En su libro, "Ud. puede ser la esposa de un marido feliz" Darien Cooper dice: "Cuando usted acepta a su marido de la forma que es, usted le da la libertad de ser el hombre que el desea ser. El tendrá libertad para ir y venir como le plazca y realizar sus propias decisiones. En otras palabras, el verdadero amor es dejarlo ir"" Su esposo la amará libremente como lo hizo al escoger casarse con usted a menos que usted sofoque ese amor con su posesividad"(13) Como una planta necesita buena tierra, agua y sol para crecer saludablemente, así un hombre necesita el amor incondicional y la aceptación de su esposa para vivir una vida saludable, feliz y satisfactoria. Cuando un esposo siente que está constantemente a prueba, que es constantemente probado si es digno de su esposa, se descorazona y es tentado a mirar otra mujer que pueda aceptarlo como él es. Es la labor del Espíritu Santo convencer a una persona de sus propios errores (Juan 16:8-11) Cuando tomamos sobre nosotros la labor de convencer a nuestras esposas de sus errores, nos ponemos en el camino de Dios y ocultamos la obra de Su Espíritu. Esto no significa que una esposa debiera ignorar los errores de su esposos. Eso sería moralmente irresponsable. La esposa sumisa puede y debe expresar su preocupación y puntos de vista libremente. En efecto, un esposo maduro desearía que ella lo hiciera así. Pero una vez que una esposa ha dicho a su esposo lo que piensa que éste está equivocado, no debiera continuar machacándole en ese asunto. En vez de ello, debiera poner su confianza en la capacidad de Dios para convencer y cambiar a su esposo. "Sería reconfortante darse cuenta" observa correctamente Darien Cooper "que los rasgos negativos son rasgos positivos distorsionados. Si los rasgos negativos pueden ser modificados o canalizados en la dirección correcta, pueden llegar a ser capacidades positivas. La testarudez puede llegar a ser perseverancia.. Cobardía puede volverse en caballerosidad. El ser sin tacto puede tornarse en franqueza. Si usted confía en Jesucristo para cuidar de los problemas de su esposo y pone su mente en su capital positivo, entonces podrá ayudarle a transformar los rasgos malos en buenos."(14) Sumisión como poner al esposo primero Como creyentes, nos sometemos a Cristo colocándole primero en nuestras vidas. Nuestra sumisión a Cristo se presenta en Efesios 5:24 como el modelo de la sumisión de la esposa a su esposo. Cuando Jesús es primero en la vida de una mujer, El la capacita para colocar a su esposo primero en sus pensamientos y acciones. Un hombre que tiene la seguridad de ser el primero en la vida de su esposa será capaz de encarar los desafíos con mayor coraje y confianza propia. Colocar a su esposo primero significa evitar ciertas actitudes y acciones negativas. Una de ellas es criticar el carácter o desempeño de su esposo, especialmente en presencia de otros. Esto le puede herir aún más que una cachetada en el rostro. El verdadero "amor no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta"(1 Cor. 13:6-7) Otra actitud negativa que hay que evitar es el egoísmo. Una esposa sumisa considerará lo que a su esposo le gusta o le disgusta cuando comprar vestimentas, planifica una comida, acepta o rechaza una invitación a un programa o una función social. Darien Cooper pregunta las esposas: ¿Planifica sus actividades de forma que pueda detenerse y hacer una revisión con él si necesitase hablar cuando regresa a casa del trabajo? Recuerde, el puede fácilmente decirlo si no tiene vuestra completa atención cuando os habla. La mirada desinteresada en vuestro rostro, echando miradas al reloj o hacia fuera de la ventana, o bostezando os alejará. Vuestro interés debe ser sincero."(15) Una esposa sumisa evitará también los celos y la posesividad. Ella no negará a su esposo algunos placeres legítimos que lo pudiesen alejar de ella. Una esposa que se resiente de la carrera ocupada o de las actividades de su esposo pudiese estarse amando más a sí misma que a su esposo. Colocar a vuestro esposo primero significa centrar todas vuestras actividades alrededor del esposo. Las cosas buenas como los niños, el cuidado del hogar, los familiares, la apariencia, las actividades de la iglesia o cívicas pueden fácilmente salir del equilibrio, controlando el tiempo y los intereses de una esposa. Por ello es esencial para una esposa el aprender a equilibrar sus actividades de tal forma que sean los rayos que circundan el eje, que es el esposo, y no viceversa. Si los rayos son bien proporcionados y balanceados, la rueda, que es la vida marital, rodará suavemente. Por el contrario, si los rayos estàn desajustados y desbalanceados, la rueda bamboleará y eventualmente se romperá en pedazos. Colocar a vuestro esposo primero significa también apoyar sus planes financieros. Esto puede requerir que el billete se estire mediante la frugalidad, como se describe en Proverbios 31:13-15 "Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos, es como nave de mercader; trae su pan de lejos. Se levanta aun de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas" Sumisión como aceptación de rol Supremacía y sumisión son roles establecidos por Dios para asegurar el orden, la paz y la armonía en el hogar. La esposa sumisa acepta su rol como ama de casa y madre, encontrando alegría en cumplir tales roles en forma creativa, eficiente y amante. Las feministas radicales minimizan el rol de ama de casa y madre, promoviendo a cambio los roles masculinos. Para ellas, la única forma de vida meritoria es la vida del hombre. Para ser exitosa, una mujer debe esforzarse por alcanzar los atributos, blancos y desempeño de un hombre. En su esfuerzo por ser como el hombre, las mujeres estàn en peligro de perder sus cualidades femeninas que las hacen atractivas a los hombres. Las mujeres que se ponen duras y agresivas al competir con los hombres a menudo descubren con tristeza que son tratadas como si fueran hombres. La competencia daña algo que es básico y precioso en una relación correcta entre hombres y mujeres. Nuestras familias, iglesias y sociedades necesitan mujeres que deseen aceptar su rol vital como esposas, dueñas de casa y madres. Dios ha equipado a las mujeres con recursos únicos biológicos y espirituales que se necesitan para la sobrevivencia y crecimiento del hombre. Biológicamente, Dios ha dotado a cada mujer con la capacidad maravillosa de concebir y nutrir la vida humana en sus entrañas. Espiritualmente, Dios ha dotado a cada mujer que llega a ser una madre con el poder único de moldear los caracteres de sus hijos para la vida y la eternidad. Una mujer que acepta en forma voluntaria y gozosa su rol de esposa, madre y dueña de casa puede experimentar mayores logros y satisfacciones que cualquier carrera académica o de negocios pueda otorgar. Ninguna alegría ni satisfacción mayores pueden dársele a una mujer que tener a sus hijos creciendo y ser llamada "bendita" y a su marido alabándola diciendo : "muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas" (Prov. 31:28,29) Sumisión como aceptación del liderazgo del marido La orden de Dios para el hogar es que el esposo sirva como un líder amante y que la esposa acepte su liderazgo (1 Cor. 11:3; Efe. 5:23) Esta orden ha sido divinamente establecida para asegurar armonía, felicidad y protección. Un hogar con dos cabezas o con la esposa como cabeza es una anormalidad ya que distorsiona los roles distintivos de hombre-mujer. "En tanto que los hogares han llegado a estar más dominados por la esposa "escribe Darien Cooper, "ha habido un aumento en la delincuencia juvenil, en la rebelión, en la homosexualidad, en la tasa de divorcios, y en el numero de mujeres frustradas como lideres. Ignorar este principio de su liderazgo o buscando sustitutos crea problemas sin cuento" (16) La esposa que acepta y responde al liderazgo de su marido encuentra protección y satisfacción en el rol designado por Dios para ella. Goza de libertad de las presiones y problemas que se supone no debiera llevar. Una preocupación de mi esposa cuando estoy lejos de casa es que debe tratar con algunos problemas inesperados que yo usualmente manejo : una bomba de agua quemada, una hornalla atascada, el aire acondicionado que no funciona, llaves de agua o techos goteando, neumáticos desinflados, disciplina de los hijos. Es reconfortante para ella saber que "estoy por allí" para atender tales problemas inesperados. Esto le da paz mental y libertad para realizar sus variadas actividades sin conflicto con su rol de esposa y madre. Al aceptar mi liderazgo en el hogar, mi esposa se alivia de muchos problemas en tanto a mi se me exige desarrollar mis fuerzas y habilidades dadas por Dios. Sumisión no es esclavitud Una mujer cristiana, quien por la gracia de Dios se somete a su esposo, no está en peligro de ser una esclava. Por el contrario, puede descubrir que su actitud sumisa inspira a su marido a ser mas considerado y amable con ella. Usualmente, una esposa sumisa goza de una relación más feliz con su esposo de lo que goza una esposa dominante. Ella ciertamente goza un caminar más cercano con Dios cuando sabe que obedece al mandato divino al ser sumisa a su esposo, que cuando ella desobedece a Dios al dominar a sui esposo. Las esposas dominantes han causado mucha miseria a ellas mismas y a sus cónyuges. Una mujer que es agresiva y domina a su esposo en los primeros años de matrimonio puede descubrir para su desencanto que más tarde en la vida, odiará al hombre que ha entrenado para ser sumiso a ella ya que no tiene en quien apoyarse. Sumisión no significa que una mujer no pueda dar a conocer su opinión. Más bien, significa que ella hablará "la verdad en amor" (Efe. 4:15) y obrará de acuerdo con las decisiones de su esposo con lo mejor de sus habilidades. "Siempre recuerden" escribe Tim LaHaye "ustedes cosecharán más de lo que siembran. Si siembran sumisión en obediencia a Dios, cosecharán bendiciones en abundancia; si siembran rebelión en desobediencia al deseo de Dios, cosecharán miseria abundante" (17) CONCLUSION El rechazo de la visión bíblica de la distinción de roles en los matrimonios es una causa mayor de matrimonios deshechos hoy en día. Las Escrituras claramente presentan la supremacía del esposo y la sumisión de la esposa como una orden establecida por Dios para asegurar la unidad y la armonía en el hogar. Practicar la supremacía no significa gobernar como un rey sobre la esposa o los miembros de la familia sino más bien significa proveer un liderazgo amante que asegura las necesidades físicas, emocionales, sociales, intelectuales y espirituales de nuestras esposas e hijos. En forma similar, practicar la sumisión no significa servir al esposo como una esclava sino más bien voluntaria y alegremente aceptar el liderazgo amante del esposo. El hecho de que Dios ha dado roles diferentes para que los esposos y las esposas cumplan, no significa que uno es inferior al otro. Cada rol es igual en importancia aunque diferente en función. El rol de un esposo complementa el de una esposa como una llave complementa un candado. Cada uno es incompleto sin el otro. Respetar las distinciones de rol entre esposo/esposa es esencial para asegurar la estabilidad del pacto del matrimonio. PIES DE PÀGINA 1. David Ohypers, Christian Marriage in Crisis (Whitstable, Kent, England, 1985) p.23 2. Ellen G.White, The Adventist Home, p.215 3. Ibid. p.218 4. Ibid 5. Jay Adams, Christian Living in the Home (Grand Rapids. 1972), p.17 6. Larry an Nordis Christianson, The Christian couple (Minneapolis, 1977), p.151 7. Ibid. p. 158 8. Ibid, p. 159 9. Ellen G.Whitem, The Adventist Home, p.212 10. James C.Dobson, Straight Talk to men and therii wives (Dallas, 1984) p. 153 11. Elizabeth Achtemeier, The committed marriage (Philadelphia, 1976) pp. 97-98) 12. Don Meredith, Becoming One (Nashville,no date) p. 120 13. Darien B.Cooper, You can be the wife of a happy husband (Wheaton, Illinois, 1978) p.29 14. Ibid. p.35 15. Ibid.p.48 16. Ibid.p. 58 17. Tim LaHaye, How to be happy tough married (Wheaton, Illinois, 1968)p.109 _____________________________________________________ UNA NOTA DE AGRADECIMIENTO Gracias por tomar tiempo en su ocupado programa diario para leer mi carta. Si estas cartas enriquecen su comprensión y experiencia de las verdades bíblicas, asegúrese de invitar a sus amigos para inscribirse. Todo lo que necesita es enviar un correo electrónico a Samuele Bacchiocchi , Ph. D., Professor of Theology and Church History, Andrews University 4990 Appian Way Berrien Springs, MI 49103 Phone (616) 471-2915 Fax (616) 471-4013 _______________________________________________________________ Si Ud. desea recibir estos boletines en INGLES directamente del Dr. Samuele Bacchiocchi, sírvase escribirle ______________________________________________________________ Traducido por: Rolf Baier Schmidt Licenciado en Teología Santiago de Chile-SudAmérica rolfbaier@netscape.net (sus sugerencias son apreciadas) Lea la primera parte de la traducción ubicable en http://www.tagnet.org/adventistaflorida/samueleuno.html Lamentamos no poder satisfacer los requerimientos de envío por correo electrónico de la traducción al español. |
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