Qué esperar de
su vecino
adventista del
séptimo día, o
unas cuantas
respuestas a
preguntas
frecuentes.
Son las 9:00
a.m. el sábado,
y sus vecinos
acaban de salir
por la puerta de
enfrente de sus
casas, vestidos
como si fueran
para un
concierto
sinfónico. ¡Pero
dos de ellos
llevan la
Biblia!
Probablemente
sus vecinos son
adventistas del
séptimo día, y
van camino a la
iglesia para el
servicio de
adoración del
sábado por la
mañana. Eso
significa que
usted está
involucrado en
lo que será una
relación muy
especial, una
amistad marcada
por amabilidad,
franqueza y
honestidad –una
amistad que bien
podría
enriquecer su
vida.
Usted
encontrará que
sus amigos
adventistas
están muy
comprometidos
con algunas
creencias
específicas
acerca de Dios,
y su relación
Dios con la
gente. Ellos
estarán
genuinamente
preocupados
acerca de las
necesidades de
otros, e
interesados en
enriquecer la
comunidad donde
usted vive. Si
usted los
observa en su
lugar de
trabajo, dentro
de sus familias
y en su iglesia,
ellos estarán
involucrados en
muchas
actividades.
Observe a sus
vecinos de
cerca, y
probablemente
notará, al
menos, lo
siguiente:
- Su amor
por Dios
está por
encima de
todo lo
demás en sus
vidas.
- Adoran
los sábados,
en lugar de
los viernes
o los
domingos.
- No habrá
latas de
cerveza ni
botellas de
vino en su
cesto de
basura.
- Ellos
valoran su
salud.
- Se
muestran
optimistas y
amigables.
- Trabajan
duro para
lograr que
la comunidad
se vea
grandiosa.
- Quieren
escuchar qué
hace que
usted y su
familia sean
felices.
Pronto, usted
descubrirá que
sus vecinos le
aceptan a usted
genuinamente, y
gustan de usted
así como es.
Ellos comparten
su amistad a
través de la
cerca del jardín
trasero en su
casa, en la
plaza de mercado
y en la parada
del bus. Usted
verá sonrisas
que vienen de
una profunda paz
–aun en medio
del caos.
Correcto,
“caos”. Sus
vecinos
adventistas son
justamente como
usted. Ellos
experimentan las
mismas causas de
estrés, los
mismos desastres
que golpean a
todos los demás
en el
vecindario. Pero
usted notará una
diferencia en la
manera como
ellos responden
a los desafíos.
Tienen una
profunda paz
interior que les
permite mirar al
enemigo a los
ojos, y sonreír.
Miran mucho más
allá de las
dificultades de
la actualidad,
miran la certeza
del futuro. ¡Y
porque ya
conocen el
porvenir, se
sienten cómodos
con la victoria
final!
Paz, una
sólida
satisfacción
interior; ésta
es una
característica
personal de los
adventistas del
séptimo día
realmente
comprometidos.
Muchos pilotos
aliados vieron
esa paz en las
vidas de los
isleños
adventistas de
Fiji, quienes
les rescataron
de la jungla
durante la
Segunda Guerra
Mundial.
Residentes de
Florida, Irán,
Las Filipinas,
Somalia, y miles
de otros lugares
han visto esa
paz. Esa paz se
mostró en las
vidas de los
obreros
adventistas de
beneficencia que
les ayudaron a
“salir del
problema y
comenzar de
nuevo”, después
de terremotos,
tornados,
incendios,
inundaciones y
otros desastres.
El vecindario
donde usted
vive, verá esta
paz en las vidas
de sus amigos
adventistas, aún
cuando la fuente
de bienestar
parezca secarse,
o un árbol caiga
sobre la casa, o
cuando se roben
el carro del
parqueadero.
Esta paz no es
una actitud
descuidada y
arrogante, como
quien dice: “¡No
me importa
nada!”. Es la
paz intensa que
viene de conocer
que Dios ya ganó
la batalla entre
el bien y el
mal; que
cualquier cosa
que suceda aquí
es como “nada”,
si se compara
con el gozo de
vivir para
siempre en el
cielo con Dios.
¿Tristeza?
Sí, esa también
es una emoción
adventista, pero
ellos creen que
el amor de Dios
conforta a
quienes sufren.
¿Dolor? Sí,
los adventistas
sienten dolor.
Su estilo de
vida saludable
les permite
vivir más que
los demás –tal
como los
estudios hechos
acerca de los
adventistas en
Estados Unidos
lo han
demostrado. Pero
a los
adventistas
también se les
quiebran los
miembros, pueden
contraer cáncer,
caerse de las
bicicletas y
perder a sus
seres queridos.
Pero el dolor,
aún en su peor
momento, está
siempre
acompañado del
amor sanador de
Dios.
¿Ira? Sí. Aún
la ira se ve en
las vidas de los
adventistas.
Recuerde que
ellos son gente
normal tratando
de vivir con
Dios en un
planeta caótico.
Pero Dios es lo
suficientemente
bueno, como para
proveer el poder
calmante de su
amor, en cada
situación de
ira. Aún ahí, el
resultado es
paz.
La alabanza,
un entusiasmo
intenso por
agradecer a Dios
por todo lo que
Él está haciendo
en nuestras
vidas, es otro
rasgo visible en
los adventistas
del séptimo día.
Si usted se
detiene en el
hogar de sus
vecinos a la
hora del
desayuno,
probablemente
encontrará a
alguien orando y
leyendo un
pensamiento para
el día, de un
libro de la
Biblia, mientras
los demás comen
su desayuno. A
menudo las
tardes incluyen
un momento de
gratitud hacia
Dios por el buen
día, una lectura
de la Biblia y
oración. En
muchas noches de
viernes y
miércoles, sus
vecinos
participarán en
clases bíblicas,
conferencias
religiosas
públicas, o
actividades
especiales para
los jóvenes y
los niños en su
iglesia. El
sábado por la
mañana, toda la
familia se unirá
con otros
miembros de
iglesia para la
Escuela Sabática
y un servicio de
adoración
corporativo. No
se sorprenda si
sus vecinos le
invitan a unirse
a ellos en una o
más de estas
actividades.
La Escuela
Sabática es como
la Escuela
Dominical. Es un
periodo de una
hora alabando a
Dios a través de
la música, la
oración,
historias
misioneras y
estudio bíblico
en pequeños
grupos. Durante
ese tiempo, hay
clases separadas
para niños
agrupados de
acuerdo con sus
edades y para
adultos con
variados
intereses y
conocimiento de
la Escritura. La
música y el
compañerismo son
centrales en
cada programa de
Escuela
Sabática. Usted
encontrará que
la Escuela
Sabática es un
“tiempo
agradable” para
compartir con
otros y con
Dios.
El servicio
corporativo de
adoración, o
“Servicio
Divino”, es un
periodo más
formal de
adoración y
alabanza.
Durante esta
hora usted
escuchará un
sermón práctico,
fundamentado en
la Biblia,
diseñado para
ayudarle a
conocer a Dios
más claramente y
para proveerle a
usted de
fortaleza para
vivir como
cristianos
durante la
semana. El
servicio
religioso
también incluye
música de
adoración,
oraciones
personales y
públicas, y una
oportunidad para
devolver el
diezmo (el 10
por ciento de
los ingresos) y
ofrendas de
agradecimiento
al Señor.
Durante el
periodo de
oración, los
líderes del
servicio divino
le darán a usted
una oportunidad
para compartir
sus necesidades
o pedidos
personales, de
modo que éstos
puedan ser
incluidos en la
oración
congregacional.
Los estilos
de adoración
adventistas del
séptimo día
difieren
significativamente.
Algunas
congregaciones
desarrollan el
servicio de
adoración
público de una
manera bastante
formal, a menudo
cantando los
himnos y otras
melodías
religiosas
acompañadas por
un órgano y
piano acústico.
La adoración en
algunas otras
congregaciones
es mucho más
flexible, e
incluye música
de adoración
acompañada por
guitarras o
incluso una
pequeña banda.
Incluso otros
reflejan la
herencia
cultural de la
congregación y
pueden incluir
exuberantes
expresiones de
alabanza.
Pídales a sus
vecinos que le
describan cómo
adora su
congregación, de
modo que usted
pueda saber qué
esperar cuando
acepte una
invitación para
acompañarlos.
Cualquiera sea
el estilo de
adoración, todas
las
congregaciones
adventistas
alaban al mismo
Dios eterno que
nos da motivos
para alabarle.
El sentido de
propósito, un
profundo
compromiso para
cumplir
objetivos
específicos, es
también un rasgo
personal de los
adventistas del
séptimo día.
Nosotros no
estamos aquí
simplemente para
levantarnos, ir
al trabajo y
regresar a casa.
Hemos aceptado
el desafío de
Cristo, de modo
que funcionamos
como embajadores
del Creador.
¡Nuestro
propósito es
representar a
Dios tan
claramente que
usted pueda
encontrar que su
amor es
irresistible!
Usted verá
ese propósito
cuando su amigo
adventista le
hable acerca de
su hijo, quien
va como
estudiante
misionero para
ayudar a
construir una
iglesia. También
verá ese
propósito en las
muchas noches
cuando sus
vecinos van a la
iglesia en vez
de quedarse en
casa y ver
televisión. Lo
sentirá en su
compromiso
visible con una
vida saludable,
la protección de
la vida, el
cuidado de la
tierra y el
desarrollo de
amistades con
sus vecinos. Los
adventistas son
una comunidad
con propósito,
ocupada en
cumplir una
misión que dura
toda la vida.
Esa misión viene
de las palabras
de Jesucristo
mismo: “Por
tanto, id y
haced discípulos
a todas las
naciones,
bautizándoles en
el nombre del
Padre, del Hijo
y del Espíritu
Santo, y
enseñándoles que
obedezcan todo
lo que yo os he
mandado” (Mateo
28:19,20).
Los
adventistas
creen que
Jesucristo viene
pronto para
llevar a todos
sus seguidores a
casa, al mundo
eterno en el
cielo. Por
cuanto Cristo ha
pedido a sus
seguidores que
“vayan y
enseñen”, los
adventistas
comparten
intencionalmente
las buenas
nuevas de Cristo
con todos
aquellos con
quienes pueden
encontrarse –
¡Especialmente
sus vecinos!
Paz, alabanza
y propósito.
Todo esto
resulta en un
excepcional
poder para
vivir, una
energía interna
que es el
resultado de
haberse rendido
a Jesús. Usted
verá esto como
un poder que
fluye de Dios a
través de su
vecino
adventista,
hacia usted. Esa
es nuestra más
grandiosa
esperanza como
adventistas.
También
esperamos que
usted vea en
nosotros el
poder, el
propósito y la
paz que Dios
ofrece para cada
ser humano. Aún
más, esperamos
que usted
encuentre estas
cosas tan
atractivas que
decida aceptar a
Jesucristo como
su salvador
personal. ¿Se
unirá usted a
nosotros en esta
aventura de por
vida llamada
cristianismo?
Tomado del
Sitio Oficial de
la División
Interamericana
de los
Adventistas del
Séptimo Día